La victoria histórica contra la escala de 6×1 debe servir para aumentar la presión en el Senado: ¡semana 36h y 4×3 ya!
CSP-Conlutas, 28-5-2026
Traducción de Correspondencia de Prensa, 31-5-2026
Después de 38 años sin ninguna reducción de la jornada laboral en Brasil, la aprobación de la PEC (Propuesta de Enmienda Constitucional) que pone fin al régimen semanal de 6×1 y reduce la jornada laboral en la Cámara de Diputados fue recibida como una victoria histórica por millones de trabajadores. El resultado expresa un sentimiento acumulado por décadas de sobreexplotación, agotamiento y precariedad y es el resultado de la fuerte lucha de la clase obrera que ha ganado fuerza en todo el país.
La propuesta fue aprobada en dos rondas con una amplia mayoría, el miércoles por la noche (27). En el primero, hubo 472 votos a favor y 22 en contra. En la segunda ronda, 461 diputados mantuvieron el apoyo al texto, mientras que solo 19 votaron en contra. El marcador muestra el tamaño de la presión popular construida en los últimos años, desde que el Movimiento VAT (Vida Além do Trabalho) salió a las calles y redes sociales en 2023.
Ante el indiscutible apoyo de la población a la medida, el presidente de la Cámara, Hugo Motta, se vio obligado a seguir adelante con el orden del día, acelerando la convocatoria de sesiones esta semana y sometiendo la PEC a votación inmediatamente después de su aprobación en la Comisión Especial, ayer mismo. En un año electoral, incluso los partidos de la derecha y la extrema derecha, que hicieron todo lo posible por impedirlo, se vieron obligados a votar a favor.
La conquista fue parcial tras un acuerdo
A pesar del sentimiento de victoria, la aprobación de la PEC se caracterizó por un acuerdo alcanzado entre el Gobierno de Lula y el presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Motta, que se tradujo en una rebaja de la propuesta original, la cual preveía una reducción de la jornada laboral a 36 horas semanales, sin recorte salarial, con una semana de 4×3 (4 días de trabajo y tres de descanso, ndt).
El texto aprobado prevé una transición gradual. En un plazo de 60 días tras la promulgación, el horario semanal se reducirá a 42 horas. La reducción a 40 horas no se producirá hasta 2027. El sistema pasará a ser de 5 días de trabajo y 2 de descanso, pero los días libres no tienen por qué ser consecutivos y solo uno de ellos será «preferiblemente» el domingo.
Además, el texto mantiene mecanismos heredados de la reforma laboral, como la posibilidad de negociar los turnos, la acumulación de horas y las compensaciones.
Aún quedan varias cuestiones pendientes de regularización, lo que mantiene el riesgo de que surjan nuevas formas de precariedad. Por no hablar de la «peyotización» (contratación de profesionales como personas jurídicas, ndt), que se encuentra en fase de juicio ante el STF (Tribunal Supremo Federal) y que, de ser aprobada, echará por tierra la reducción de la jornada laboral y el fin de la semana de 6×1.
La extrema derecha mostró abiertamente su desprecio por los trabajadores
No podemos dejar de destacar la canallada de los diputados de la extrema derecha y del Centrão, que hicieron todo lo posible por impedir el fin del régimen 6×1 y actuaron con una hipocresía sin límites cuando vieron que habían sido derrotados.
Este miércoles, casi la mitad de los votos en contra del fin del sistema de turnos 6×1 procedieron del PL, el partido de Bolsonaro. Diputados de Novo, Missão (MBL), PSD, PP, União Brasil y MDB también votaron en contra del fin de este sistema inhumano.
Desde el principio, la postura de estos políticos ha sido impedir este mínimo logro. Además de las maniobras para dificultar la votación, propusieron enmiendas para implantar una semana de hasta 52 horas semanales, recortes en el FGTS (Fundo de Garantia do Tempo de Serviço, ndt) de los trabajadores y una bolsa-patrón para subvencionar a los empresarios. Cuando se vio totalmente acorralado ante la enorme presión popular, el PL tuvo la desfachatez de cambiar de discurso e intentó presentarse como defensor del régimen 4×3.
Ahora la presión debe centrarse en el Senado. Queremos 36 horas semanales con 4 días de trabajo y 3 de descanso
Tras su aprobación en la Cámara de Diputados, la PEC pasa ahora al Senado Federal, donde la extrema derecha ya está preparando nuevas maniobras. Entre las amenazas se encuentra la denominada «PEC de la hora trabajada», defendida por los sectores empresariales, que prevé el pago por horas y la negociación individual entre el empresario y el empleado. Se trata de una precarización y flexibilización absolutas de los derechos laborales.
Por lo tanto, será necesario ampliar las movilizaciones para presionar al Senado y garantizar avances más profundos.
Se trata de la primera reducción de la jornada laboral en 38 años. Desde la Constitución de 1988, se han sucedido diferentes gobiernos en el poder sin adoptar medidas concretas para reducir la jornada, incluidos los gobiernos del PT bajo los mandatos de Lula y Dilma. Si ahora la propuesta avanzó, fue porque millones de trabajadores presionaron en las calles y en las redes sociales.
Sin embargo, el texto aprobado dista mucho de lo necesario y de la propuesta que obtuvo el apoyo masivo de los brasileños. No podemos aceptar que la justa reivindicación de la reducción de la jornada laboral se convierta en una disputa electoral entre el Gobierno de Lula y la extrema derecha.
Queremos 36 horas semanales, sin recortes salariales, con un sistema de 4×3 ya. Sin transición, sin flexibilización de los derechos y sin bolsa-patrón para subsidiar a los empresarios.
En las calles y en las redes sociales obligamos al Congreso a avanzar con esta exigencia histórica. Solo con una movilización aún mayor podemos derrotar las maniobras de la extrema derecha, de los empresarios, el acuerdo del Gobierno con Hugo Motta y conquistar una vida digna para la clase trabajadora.