Abdelkrim el-Khattabi y el periodista Luis de Oteyza en Ajdir (Marruecos), agosto de 1922.
Viento Sur, 14-7-2026
Traducción de Faustino Eguberri
Correspondencia de Prensa, 16-7-2026
Una carta de Abd el-Krim, regente de la república del Rif
Perú, centenario de la batalla de Ayacucho contra el ejército realista español
El 9 de diciembre de 1824 el ejército liberador comandado por Antonio José de Sucre aplastó al ejército realista español durante la batalla de Ayacucho (Perú). El centenario de este evento fue objeto de conmemoraciones en América Latina que se prolongaron durante el año 1925.
Uno de los mensajes en esta ocasión fue el del líder de la República del Rif – en el norte de Marruecos – (proclamada en 1923), Abd el-Krim el-Khattabi, (Ver anexo) en lucha contra los colonialismos españoles y franceses que se habían repartido el protectorado sobre Marruecos en 1912. Los combatientes rifeños aplastaron al ejército español en la batalla de Anual (22 de julio-9 de agosto de 1921), un acontecimiento importante de las luchas anticoloniales en el mundo árabe-musulmán.
En su carta publicada por el periódico Vida Obrera (2 de octubre de 1925) publicada en Buenos Aires, Abd el-Krim afirmó: “No hay derecho más sagrado, más innegable que el de todo pueblo para gobernarse y darse la forma de gobierno que mejor se adapte a su temperamento y sus aspiraciones”. Saludó la memoria de los héroes independentistas latinoamericanos. Y añadió: “Corrompida por la guerra mundial, entregada a la anarquía moral como consecuencia de los intereses imperialistas propios del régimen capitalista, Europa ha perdido el derecho a imponer sus ideas y su voluntad a los pueblos de otros continentes. […] Entonces sonará la hora de Argel, Túnez, Trípoli, cuyo pueblo ya se está preparando para el momento de la gran liberación”.
Para Abd el-Krim, su movimiento no fue impulsado “por el odio contra España, que en su día fue nuestra patria y la cuna de nuestros antepasados”, recordando la historia común durante siete siglos entre el Magreb y Al Andalus (la España musulmana). “Y el momento fatal en el que una guerra religiosa [ndr: la toma de Granada en 1492 por los Reyes Católicos, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla] nos expulsó de una península adornada con nuestro arte y enriquecida por nuestra actividad fue también el momento fatal que condenó a ese amado país a la irreparable decadencia en la que ahora está inmerso. El chauvinismo de la casta militar y católica en España es el flagelo que ha arrastrado a su pueblo a una guerra loca y desastrosa y ha convertido a Marruecos en el cementerio de sus hijos”. Un punto de vista compartido en España: en 1923, poco antes del golpe de Estado que estableció la dictadura militar del general Primo de Rivera, ¡una manifestación independentista en Barcelona enarboló las banderas catalana y rifeñas una al lado de la otra!
Sin embargo, en 1926, Abd el-Krim tuvo que rendirse a las fuerzas superiores en número de Francia y España. Deportado hasta 1947 a la isla de la Reunión, aprovechó un viaje a Francia para refugiarse en Egipto, donde residió hasta su muerte en 1963, negándose a regresar a Marruecos mientras quedara un solo soldado extranjero (francés o estadounidense). En El Cairo, constituyó un comité de liberación del Magreb, un intento de unificar los movimientos anticolonialistas de Marruecos, Argelia y Túnez. Uno de sus primeros actos, a petición del líder vietnamita Ho Chi Minh, fue un llamamiento a los soldados marroquíes alistados por Francia en la guerra de Indochina (1946-1954) para que desertaran para unirse a las filas de los combatientes vietnamitas.
Más recientemente, señal del interés en el mundo árabe-musulmán que posteriormente despertó la experiencia rifeña, un boletín de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) publicó en 1971 un informe de una entrevista entre Mao Zedong y una delegación de Fatah, en la que el líder chino había declarado a los activistas palestinos: «Queridos camaradas, han venido a verme para que les hable de la guerra popular de liberación mientras que, en su historia reciente, está Abd el-Krim el-Khattabi, que es una de las principales fuentes de la que aprendí lo que es la guerra popular de liberación» (Abd el-Krim y la república del Rif, p. 400).
Para concluir, señalemos este homenaje del vicio a la virtud, una cita del mariscal Lyautey (1er residente francés en Marruecos, de 1912 a 1925): “Abd el-Krim es considerado abiertamente como el único sultán de Marruecos desde Abdelaziz, ya que Moulay Hafid vendió el país a Francia por el tratado del Protectorado y que Moulay Youssef es solo una marioneta en mis manos” (María Rosa de Madariaga, Abd-el-Krim El Jatabi: La lucha por la independencia. Madrid, Editorial Alianza Editorial, 2009). Esto dice mucho sobre la dinastía real que sigue en el poder en Marruecos.
-Texto publicado en L’Essor, n° 6 (diciembre de 2025), p. 6, 25-6-2026
–Texto íntegro de la carta de Abd el-Krim aquí. (ver a continuación el anexo)
– Abd el-Krim et la république du Rif : actes du colloque international d’études historiques et sociologiques 18-20 janvier 1973. Paris, F. Maspero, 1976 (Collection “Textes à l’appui “)
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ANEXO
Mensaje de Abd El Krim 1
Queridos hermanos,
En respuesta a la amable invitación del grupo Renovación de Buenos Aires, me dirijo, con el corazón lleno de alegría, a todos los pueblos de América Latina, en este día glorioso en el que celebran el hecho de armas que les valió la independencia y les libró del yugo extranjero.
No hay en absoluto derecho más sagrado, más innegable, que el de todo pueblo a gobernarse y a dotarse de la forma de gobierno que conviene mejor a su temperamento y a sus aspiraciones. Las fiestas organizadas para conmemorar el centenario de Ayacucho encuentran un eco en el corazón de todos los pueblos que luchan por su libertad, y comparto vuestros sentimientos en esta ocasión con un entusiasmo legítimo en mi calidad de Regente Provisional de la República Rifeña.
El heroico pueblo de Marruecos combate en estos momentos por el mismo ideal que defendieron Miranda, Moreno, Bolívar y San Martín. Siempre he amado y admirado a esos héroes de vuestra nación y, ayer aún, hemos vibrado con el glorioso y heroico éxito de Mateo y Martí. Poseemos en materia de raza, de cultura y de religión cualidades que nos prohíben aceptar el imperio de una potencia europea sea cual sea. Igual que vosotros combatíais, hace un siglo, para defender vuestra independencia, nosotros hacemos hoy el sacrificio de nuestra vida y de nuestros bienes en el altar de la libertad nacional.
Corrompida por la guerra mundial, entregada a la anarquía moral como consecuencia de los apetitos imperialistas, propios del régimen capitalista, Europa ha perdido el derecho a imponer sus ideas y su voluntad a los pueblos de los demás continentes. Aspiramos a edificar una civilización basada en reglas de paz y de justicia social. Nosotros, pueblos de raza árabe, aspiramos a rechazar el yugo de Inglaterra, de Francia, de Italia y de España. Nuestros hermanos de Egipto han dado el primer golpe, y tengo la esperanza de que el mundo será pronto testigo del segundo golpe, dado aquí, en Marruecos. Entonces sonará el momento para Argel, Túnez, Trípoli, cuyo pueblo se prepara ya para el momento de la gran liberación.
Nuestra causa es, absolutamente igual que era la vuestra, una causa justa. No estamos empujados por el odio a España, que en otros tiempos fue nuestra patria y la cuna de nuestros antepasados. Todo español instruido sabe que en tiempos de la edad de oro del arte en España, los árabes formaban allí la gran mayoría. Y el momento fatal en que una guerra religiosa nos expulsó de una península adornada por nuestro arte y enriquecida por nuestra actividad fue también el momento fatal que condenó a ese país bien amado a la irreparable decadencia en la que está hundido en el presente.
El chauvinismo de la casta militar y católica en España es el azote que ha arrastrado a su pueblo a una guerra loca y desastrosa y ha hecho de Marruecos el cementerio de sus hijos, un abismo sin fondo en el que ha arrojado sus riquezas. Se envía aquí a la muerte a los pobres jóvenes españoles como se les enviaba, hace cien años a morir en los valles de los Andes y, hace treinta años, a morir por fiebres palúdicas en Cuba.
Aborrecemos tales masacres. Exigimos de España que renuncia a sus proezas de pura pérdida, evacúe Marruecos como evacuó vuestra América y que nos deje dedicarnos a nuestros trabajos, conocer la paz, la actividad, las luces que nos permitirán ocupar, como lo habéis hecho vosotros, el lugar que nos merecemos en la fraternidad de las naciones.
Lucharemos sin tregua hasta que hayamos llevado a cabo nuestra tarea que es liberar a todos los pueblos árabes de la costa mediterránea y del Asia oriental. El Marruecos libre y la España libre serán los dos pilares desde donde se lanzará el renacimiento de una raza que ha honrado a las tres civilizaciones de la humanidad.
Lamentamos que el estado de guerra y el hecho que no seamos reconocidos por los gobiernos imperialistas de Europa nos impidan enviar una misión especial a las fiestas del glorioso aniversario de Ayacucho. Pero estad seguros de que no esperaremos el bicentenario para entablar con vuestros gobiernos sólidas relaciones amistosas y fraternales concebidas en un espíritu de sinceridad muy alejado de la hipocresía convencional que caracteriza la cambiante diplomacia del imperialismo capitalista.
Abd El Krim, Regente provisional de la República Rifeña.
Nota
- Este mensaje de Abdel Krim está traducido de la versión publicada en el periodico “Vie Ouvrière” número del 2 de octubre de 1925. ndt. ↩