Miniatura (fragmento) del libro Bostan (El huerto) de Saadi, poeta medieval persa.
Irán: una cantante condenada a cuatro años de prisión por recitar poesía
Wncri, 20-8-2026
Entre les lignes entre les mots, 22-8-2026
Traducción de Correspondencia de Prensa, 22-8-2026
Un tribunal iraní condenó a una cantante de música clásica a cuatro años de prisión, simplemente por haber recitado poesía.

El miércoles 19 de agosto de 2026, Hiva Seyfizadeh anunció en un mensaje de video que un tribunal de primera instancia le había impuesto una condena de cuatro años basada en la acusación inventada por el régimen de «incitación a la corrupción y a la prostitución». En señal de protesta contra este veredicto opresivo, la cantante subrayó que lo único que había hecho había sido cantar unos versos de poemas clásicos de Saadi. 1
Esta dura sentencia forma parte de una violenta represión de las actividades artísticas de las mujeres. En la tarde del jueves 27 de febrero de 2025, las fuerzas de seguridad represivas llevaron a cabo una redada durante un evento organizado en el centro cultural «Emarat-e Rooberoo», en Teherán. En la redada, los agentes detuvieron a Hiva Seyfizadeh, la directora del centro, así como a varias personas presentes, interrumpiendo bruscamente el espectáculo. Fue puesta en libertad bajo fianza al cabo de dos días, pero la policía de seguridad pública del régimen confiscó y bloqueó su página de Instagram.
Prohibir los conciertos, detener a artistas y encarcelar a una cantante con el pretexto de «fomentar la corrupción» no son más que una parte de la represión sistemática que ejerce el régimen de los mulás contra las mujeres. Sin embargo, la determinación de las mujeres iraníes de continuar con su resistencia artística a pesar de los constantes riesgos ilustra el creciente desafío que plantean frente a las imposiciones forzadas del régimen y a sus flagrantes violaciones de los derechos humanos.
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Otro acusado en el caso de las manifestaciones de enero de 2026 fue ejecutado: Qaem Hosseini
Zamaneh Media, 20-8-2026
Entre les lignes entre les mots, 22-8-2026
Traducción de Correspondencia de Prensa

Qaem Hosseini fue ejecutado en el marco de las manifestaciones de la plaza Alikhani en Isfahán, en un momento en que crecen las preocupaciones por la aplicación de la pena de muerte por parte de Irán contra los manifestantes.
La agencia de noticias Mizan, vinculada al poder judicial iraní, informó la mañana del jueves 20 de agosto que Qaem Hosseini, conocido como «Arian», había sido ejecutado en Isfahán. El poder judicial lo calificó de «ciudadano extranjero», pero no reveló su nacionalidad.
Según el comunicado oficial, Hosseini había sido condenado a muerte en relación con los hechos ocurridos el 8 de enero de 2026 en la plaza Alikhani de Isfahán. Los cargos que se le imputaban incluían «guerra contra Dios» (محاربه), «corrupción en la tierra» (افساد فی الارض), actos que atentaban contra la seguridad nacional, destrucción de bienes públicos y connivencia con el fin de atentar contra la seguridad nacional. Su condena a muerte fue confirmada tras el examen de su recurso por parte del Tribunal Supremo iraní.
El poder judicial afirma que los cargos formulados contra Hosseini estaban relacionados con su presunta presencia en las manifestaciones de la plaza Alikhani y con un incendio ocurrido en la mezquita y el centro caritativo Amir al-Momenin, en el barrio de Malkshahr, en Isfahán. Según la versión oficial, se encontraba en el lugar de los hechos, portaba un arma blanca y habría apuñalado a uno de los cuatro agentes de policía fallecidos durante el incidente.
La agencia Mizan, citando a las autoridades judiciales, también informó que Hosseini había reconocido, durante el proceso judicial, haber estado presente en las manifestaciones de la plaza Alikhani y que había apagado su teléfono móvil mientras se encontraba en el lugar.
Las autoridades judiciales afirmaron además que él y otras personas se habían llevado objetos del Centro caritativo Amir al-Momenin —en particular, «objetos de dote pertenecientes a familias necesitadas»— y los habían prendido fuego. Estas acusaciones no fueron objeto de ninguna verificación independiente.
Los hechos de la plaza Alikhani tuvieron lugar la noche del 8 de enero de 2026. Según la versión oficial de la República Islámica, cuatro miembros de las fuerzas especiales del comando de las fuerzas del orden de Isfahán —Mohammad Hemmati, Valiollah Safari, Hossein Ramezani y Seyyed Ali Khoshouei— perdieron la vida durante los disturbios.
El poder judicial se basó en gran medida en la muerte de estos cuatro agentes de policía, así como en su propia versión de las circunstancias de su fallecimiento, para imputar a los acusados en este caso. Los detalles de dicha versión no fueron objeto de una verificación independiente.
Antes de la ejecución de Hosseini, ya habían sido ejecutados otros cuatro acusados en el caso de la plaza Alikhani. Erfan Esfandiyari y Golmohammad Mohammadi fueron ejecutados el 19 de julio, mientras que Abolfazl Sepahi y Amirhossein Safari fueron ejecutados el 7 de agosto.
Golmohammad Mohammadi, uno de los condenados a muerte en este caso, era ciudadano afgano. Así lo describían los artículos publicados sobre este caso, en los que se le presentaba como un joven afgano.
Antes de que se llevaran a cabo las primeras ejecuciones relacionadas con este caso, se dio a conocer la noticia de la condena de 12 personas en el marco del caso de la plaza Alikhani. A finales de julio, tras las ejecuciones de Esfandiyari y Mohammadi, un grupo de expertos de las Naciones Unidas en materia de derechos humanos instó a las autoridades iraníes a suspender las ejecuciones de otros diez acusados en este caso.
Los expertos expresaron su preocupación por el procedimiento judicial, en particular en lo que respecta a las audiencias a puerta cerrada y a las cuestiones relativas al respeto de las normas de un juicio justo.
Qaem Hosseini, Amirhossein Maleki y Ali Dashti figuraban entre los acusados en este caso, de los que se había informado anteriormente que corrían un riesgo inminente de ser ejecutados.
La ejecución de Hosseini se produce en un contexto de recrudecimiento generalizado de las ejecuciones en Irán en los últimos meses.
El 5 de agosto, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, anunció que, desde el 19 de marzo de 2026, al menos 56 personas habían sido ejecutadas en Irán por cargos relacionados con la seguridad nacional, entre ellas 27 personas vinculadas a las manifestaciones. Asimismo, expresó su preocupación por los procedimientos judiciales en estos casos y lanzó la siguiente advertencia:
«Más de un centenar de otras personas también corren el riesgo de ser ejecutadas por cargos similares».
Con la ejecución de Qaem Hosseini, ya suman cinco los acusados condenados en el caso conocido como «la plaza Alikhani» en haber sido ejecutados.
La ejecución de Qaem Hosseini se inscribe en el marco de una oleada más amplia de procesos judiciales contra personas detenidas durante las manifestaciones de enero de 2026. El Comité de Seguimiento de la Situación de los Detenidos indicó que cuatro residentes de Sari —entre ellos Mehrshad Ahmadi, Naser Bajan y Danial Nik-Naqsh— corrían también el riesgo de recibir condenas severas.
El grupo expresó también su preocupación por varios casos relacionados con confesiones supuestamente obtenidas bajo coacción y detenciones prolongadas sin juicio. En otro caso, nueve habitantes de Esfarayen fueron imputados en relación con las manifestaciones de enero; se los acusa, entre otros cargos, de «moharebeh», corrupción en la tierra, asesinato y actos contra la seguridad nacional. Dos de estos acusados eran menores de 18 años en el momento de los presuntos hechos.
Estos casos ilustran el clima cada vez más represivo que reina en Irán, donde las condiciones de guerra coinciden con el aumento de los cargos relacionados con la seguridad y el recurso a la pena de muerte contra las personas acusadas de haber participado en manifestaciones de protesta.
Nota de Correspondencia de Prensa
- Saadi, reconocido poeta persa del siglo XIII que abordó tanto temas místicos como sociales ↩