Cementerio en Bucha, Ucrania, donde el ejército ruso cometió atroces crímenes de guerra. Foto: AFP / Sergei Supinsky.
Red Sindical Internacional de Solidaridad y Luchas, RSISL, 19-9-2026
Correspondencia de Prensa, 20-9-2026
Las organizaciones miembros de la Red Sindical Internacional de Solidaridad y Luchas reafirman su determinación de luchar por la paz. En todas partes. Siempre. Pero los pueblos no pueden confiar la paz a quienes desencadenan, organizan y apoyan las guerras, en primer lugar a los Estados colonialistas.
Lo que viene ocurriendo desde hace años en Palestina o en Ucrania lo demuestra una vez más.
La paz que quieren Israel y los Estados Unidos de América en Palestina es la anexión total de los territorios palestinos y más allá (Líbano, etc.). La paz que quieren Rusia y los Estados Unidos de América en Ucrania es la anexión de territorios ucranianos y la imposición del régimen totalitario vigente en Rusia.
Su «paz» es el genocidio, la colonización, la represión. ¡Su «paz» es la guerra!
Para el capitalismo mundial, la guerra es un mercado y una herramienta de reconfiguración geopolítica.
La objeción de conciencia, la negativa a servir en el ejército y el respeto de los derechos democráticos de los soldados son derechos inalienables. La «defensa nacional» consiste en preparar y organizar el enfrentamiento entre Estados, ejércitos y milicias; una verdadera defensa colectiva de las poblaciones incluye las cuestiones sociales, políticas y económicas, todo aquello que realmente une a una comunidad. Quién decide y quién controla son cuestiones fundamentales. Partiendo de las realidades y no de forma abstracta, el movimiento sindical y los movimientos sociales deben reapropiarse de los debates en torno a los procesos destinados a trabajar por la abolición de los ejércitos, el desarme y la eliminación de las estructuras de dominación.
Las organizaciones miembros de la Red Sindical Internacional de Solidaridad y Luchas no limitan su solidaridad internacional. Nos solidarizamos con los pueblos agredidos, en cualquier parte del mundo. Apoyamos a quienes se resisten a los regímenes liberticidas, al colonialismo y a la opresión. Lo hacemos basándonos en lo que nos cuentan los movimientos sociales sobre el terreno, cuando estos no han sido totalmente aniquilados por la represión; a veces, junto con las fuerzas democráticas y progresistas en el exilio. Ante todo, con las organizaciones sindicales y populares que organizan la solidaridad, la resistencia, la defensa de los intereses de nuestra clase social… ¡la verdadera lucha por la paz! Nuestra respuesta no es ni la militarización ni alimentar la maquinaria bélica imperialista, sino la solidaridad de clase activa.
Por eso seguiremos enviando delegaciones a Palestina, a Ucrania, pero también a todos los lugares donde sea posible, para reunirnos con los sindicatos independientes, con l@s trabajador@s, con las poblaciones que resisten, y debatir con ellos y ellas las verdaderas condiciones y posibilidades de paz.
¡Apoyo a los sindicatos independientes y a las organizaciones de trabajador@s de Palestina, Ucrania, Irán, Sudán, República Democrática del Congo, ¡Sáhara, Venezuela, Colombia, Argentina y otros lugares!
En Oriente Medio, en Europa, en el Cercano Oriente, en África, en las Américas, en todo el mundo, ¡partamos de las situaciones concretas para poner en práctica respuestas concretas! La paz no debe ser un eslogan sin consecuencias ni servir para avalar las agresiones imperialistas, ya sean directas o indirectas. La paz no consiste en reforzar presupuestos militares descontrolados en detrimento de los servicios públicos. La paz no es el refuerzo de la militarización de los Estados ni el refuerzo de las opresiones, sino la lucha por la emancipación social y el fin de las discriminaciones.