Esquerda Online, 30-9-2026
Traducción de Correspondencia de Prensa, 1-10-2026
-No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
Proverbio popular portugués
-El agua elige su rumbo según el terreno que atraviesa.
El guerrero busca la victoria según el enemigo al que se enfrenta.
Sun Tzu, El arte de la guerra
1 Hasta ahora, el escudo del bolsonarismo protegió a Flávio Bolsonaro de todas las denuncias de corrupción contra él se presentaron. Ni siquiera la revelación de las conversaciones sobre sus relaciones indefendibles con el banquero Vorcaro fueron suficientes. En pocas semanas, la extrema derecha demostró su capacidad para recuperar una audiencia que había fluctuado. Parece increíble, pero todo apunta a que no hay una «bala de plata». Sin embargo, acaba de salir a la luz un nuevo escándalo «devastador» que deja a Flávio Bolsonaro totalmente sumergido en un gran lodazal. Un reportaje publicado por UOL, con información de PlatôBR, afirma que los intercambios de mensajes por WhatsApp indican que habría recibido «regalos» (un reloj por valor de más de trescientos mil reales y equipos de gimnasia por otros noventa mil) de un abogado que tenía interés en acercarse al gabinete del ministro Nunes Marques, e incluso fotografías de su participación en fiestas privadas con trabajadoras sexuales. Flávio Bolsonaro tendrá que dar explicaciones sobre el soborno, su vinculación con un grupo de presión en torno a Nunes Marques y la prostitución. No podemos anticipar las repercusiones electorales que tendrá esto entre los indecisos. Sin embargo, su reputación política se ha basado, esencialmente, en el prestigio de su padre, y es indisociable de la mística de la defensa de los valores familiares «incorruptibles» que ahora se ha derrumbado.
2 La campaña de Flávio Bolsonaro ya estaba a la defensiva desde hacía diez días por cinco razones: (a) el cambio de enfoque del debate, que pasó de las denuncias de corrupción contra Alexandre de Moraes (miembro de la Corte suprema y acusado de tener vínculos espurios con el banquero Daniel Vorcaro, preso por fraude financiero, ndt) a la urgencia de la intervención del ministro Flávio Dino, quien pidió examinar el expediente e interrumpió la maniobra de André Mendonça (juez designado por el expresidente Jair Bolsonaro) en el STF (Tribunal Supremo Federal) y creó las condiciones para que Lula aprovechara su discurso en la ONU para defender la soberanía brasileña en Nueva York, acallando a la extrema derecha pro-Trump que quiere que Brasil forme parte del Escudo de las Américas junto a Milei; (b) el giro en la orientación de la campaña del presidente Lula hacia compromisos con el futuro, yendo más allá de la defensa de su legado y su trayectoria, asumiendo propuestas como el fin de la jornada laboral 6×1, el aumento de la «bolsa-familia», el «Desenrola 3» (programa de reducción de la deuda de los particulares, ndt) los inyectables adelgazantes (medicamentos recetados originalmente para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad, ndt) y, entre otras medidas, la universalización de la enseñanza integral; (c) el resultado de diversas encuestas que apuntan a la consolidación de una ventaja de Lula en la primera vuelta, al límite del margen de error, pero con un crecimiento entre los más pobres, las mujeres y en el Sudeste; (d) la repercusión de la polémica sobre el papel de Nuestra Señora de Aparecida como patrona de Brasil, iniciada con la publicación de un humorista que, de manera un tanto caótica, tuvo gran eco debido al clima de lucha ideológica que genera la «teoría del dominio» por la conquista de la supremacía evangélica; (e) el enorme impacto de la valiente prohibición de las «Bets» (apuestas deportivas en línea, un flagelo que aumenta el endeudamiento de las familias, ndt). Los sucesivos errores de la campaña bolsonarista, incapaz de responder a las iniciativas de la campaña de Lula, culminaron con acusaciones descabelladas contra la CNBB (Conferencia de Obispos de Brasil, ndt) y confirmaron las dificultades de Flávio para movilizar a la base bolsonarista, lo que se refleja en la ausencia de actos multitudinarios.
3 Es el momento de intensificar al máximo la campaña para ganar votos. La última semana comienza con un nuevo giro en la coyuntura y una ventaja relativa de Lula debido a estos factores. La cena que tuvo lugar en un hotel de São Paulo con el sector de los grandes capitalistas que respaldan la estrategia de presionar para que se aplique un ajuste fiscal el próximo año sirvió para que Lula y Alckmin tranquilizaran a la burguesía democrático-liberal, asegurándoles que asumirán la responsabilidad ante el crecimiento de la deuda interna, al tiempo que advirtieron que el regreso del bolsonarismo supondría una aventura peligrosa. Estos son los límites insuperables del lulismo, confirmados por la gobernabilidad «en frío» de los últimos cuatro años, y una de las razones que explican la incertidumbre en torno a la reelección. Sin embargo, a pesar de estas contradicciones insolubles, la campaña dejó de estar «a la espera» y todo ello ya se traduce en un mayor compromiso por parte de una amplia vanguardia de izquierda que ha crecido cualitativamente. El acto con el mundo de la cultura y el arte en Río de Janeiro, la colosal movilización —de varias decenas de miles de personas— del pasado viernes en Recife, del lunes en Belém y del martes en Fortaleza y Salvador, solo comparables a las de la segunda vuelta electoral de 2022, indican que se está gestando una oleada. La presencia en el debate de Globo el jueves 1 de octubre debe valorarse en este contexto. No se trata de una simple decisión táctica. Su ausencia podría minar la moral de la vanguardia de izquierda más politizada. Pero también hay que tener en cuenta que será un debate simultáneo contra tres adversarios: Bolsonaro, Caiado (candidato del PSD, ndt) y el imprevisible, irresponsable y provocador Renan (empresario de extrema derecha que se inspira en Bukele y Milei, ndt). Si Lula no hubiero aceptado setar presente, debería comprometerse a estar presente en el debate de la segunda vuelta únicamente contra Bolsonaro.
4 Una nueva sesión plenaria del STF está prevista para este miércoles, 30 de septiembre. No es difícil prever que será una reunión «explosiva». En los últimos cinco días, una sucesión de decisiones contradictorias de Mendonça, Dino y Fux, que compiten con Nunes Marques al frente del TSE (Tribunal Superior Electoral), confirman la «implosión» de los tribunales superiores, lo que pone de manifiesto la incertidumbre en cuanto a la supervisión jurídica del proceso electoral. Sin embargo, solo es posible comprender la máxima gravedad de la crisis institucional si se tienen en cuenta tres factores: (a) hasta ahora, cinco de los diez magistrados —Moraes, Mendonça, Toffoli, Nunes Marques y Luís Fux— han estado relacionados, en distintos grados de gravedad, con las manipulaciones que el banquero Vorcaro intentó llevar a cabo para proteger los intereses de su fraudulento banco Master; (b) el próximo presidente de la República nombrará a cuatro magistrados para el STF, ya que Luis Roberto Barroso presentó su solicitud de jubilación anticipada y, de aquí a 2030, tendrán lugar las jubilaciones obligatorias de Luiz Fux, Carmem Lúcia y Gilmar Mendes; (c) está previsto que, el próximo año, Alexandre de Moraes asuma en septiembre la presidencia del STF, pero no se descarta que el bolsonarismo pueda ganar aún más peso en el Senado en las elecciones del próximo domingo y que, ante el debilitamiento de Alcolumbre (muy cercano a Volcaro, ndt) debido a las investigaciones sobre los negocios del banco Master en Amapá (corrupción sobre licitaciones y desvío de fondos públicos, lavado de dinero, etc. ndt), pueda avanzar la agenda de destitución de Xandão y, tal vez, otros, ya que Flávio Bolsonaro ya anunció su intención de nombrar a seis nuevos ministros, que serán todos nefastos, si gana las elecciones.
5 En este contexto, hay que destacar la importancia de las elecciones al Senado. Son indisociables de las elecciones a gobernador. Sin embargo, no habrá segunda vuelta para los 54 escaños en disputa en el Senado. El plan del PL de Valdemar de Costa Neto consiste en obtener entre 28 y 35 de las 54 escaños en juego, con el objetivo de alcanzar la mayoría absoluta de 41 senadores, contando con los quince mandatos actuales, vigentes hasta 2030. En las encuestas, el «bolsonarismo» ya cuenta con 19 candidatos fuera del margen de error, mientras que el bloque «lulista» —que incluye al MDB y a algunos partidos del «centrão» que no son de izquierdas, entre otros— tiene 18 favoritos. La destitución de los ministros del Tribunal Supremo Federal (STF) requiere dos tercios o 54 votos. Los análisis de las encuestas sugieren que, al menos, en 11 de los 27 estados existe una alta probabilidad de que la contienda por el gobierno estatal se decida ya en la primera vuelta: São Paulo, Río de Janeiro, Bahía, Pernambuco, Ceará, Santa Catarina, Goiás, Espírito Santo, Mato Grosso do Sul, Piauí y Amapá. La extrema derecha podría elegir a los dos senadores, ya sea del PL de Bolsonaro o de otros partidos, en Santa Catarina y en los estados del centro-oeste donde el peso del sector agroindustrial es abrumador, como Mato Grosso do Sul (Capitão Contar y Reinaldo Azambuja) y del Norte (Mauro Mendes y Janaína Riva), Goiás (Gracinha Caiado, esposa de Ronaldo, y Gustavo Gayer) y, tal vez, en el Distrito Federal, donde Leila, jugadora de voleibol, y Erika Kokai se enfrentan velientemente a Michelle Bolsonaro y Bia Kicis. Nadie cree que va a ser fácil.