La Fepal (Federación Árabe-Palestina de Brasil) entrega a Lula de una camiseta de la selección de refugiados, 6-2022.
BDS reclama a Lula que rompa los vínculos económicos y militares con Israel: «es hora de pasar de las palabras a los hechos
Anred, 30-10-2026
Correspondencia de Prensa, 4-11-2026
La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil generó expectativas en el movimiento internacional de solidaridad con Palestina, pero también reabrió el debate sobre la continuidad de los vínculos económicos, comerciales y militares entre Brasil e Israel. Andressa Oliveira Soares, co-coordinadora de políticas para América Latina del Comité Nacional Palestino del movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), calificó el resultado electoral como “una pequeña gota de esperanza”, aunque reclamó que el próximo mandato traduzca las declaraciones diplomáticas en medidas concretas contra Israel. “Brasil ha frustrado los planes imperialistas de Estados Unidos en la región. Ahora, Brasil debe poner su peso geopolítico y económico al servicio de la defensa del derecho internacional”, sostuvo. Entre las principales exigencias, planteó interrumpir las exportaciones de petróleo a Israel, terminar los contratos militares, cancelar el tratado de libre comercio entre el Mercosur e Israel y suspender las importaciones de agrotóxicos, además de cortar los vínculos académicos, deportivos y culturales, por el genocidio que lleva adelante el gobierno de Benjamin Netanyahu contra el pueblo palestino en Gaza.
La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva para su cuarto mandato en Brasil abrió nuevas expectativas y también exigencias en el movimiento internacional de solidaridad con Palestina. En un pronunciamiento difundido el lunes 26 de octubre, el Comité Nacional Palestino del movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) planteó que el nuevo mandato presidencial debe traducir las posiciones diplomáticas de Brasil contra el genocidio en Gaza en medidas concretas contra Israel.
“La reelección de Lula en Brasil representa para Palestina una pequeña gota de esperanza para quienes creen en la justicia social y los derechos humanos en Latinoamérica y más allá. El pueblo brasileño ha rechazado contundentemente a la ultraderecha, que en toda América Latina ha avanzado para fortalecer su alianza con el genocida Israel. Brasil ha frustrado los planes imperialistas de Estados Unidos en la región. Ahora, Brasil debe poner su peso geopolítico y económico al servicio de la defensa del derecho internacional. Esta victoria debe traducirse en acciones decisivas en apoyo del derecho internacional para los pueblos oprimidos, desde Palestina hasta Brasil”, remarca el documento, que lleva la firma de Andressa Oliveira Soares, co-coordinadora de políticas para América Latina del movimiento.
El pronunciamiento reconoce las posiciones que Lula y sus anteriores gobiernos sostuvieron respecto de Palestina, pero advierte sobre la distancia entre esas declaraciones y las políticas económicas y comerciales: “los gobiernos previos de Lula han sido favorables al reconocimiento de algunos derechos del pueblo palestino y se han manifestado contra el genocidio. Sin embargo, aún no han dado pasos concretos para imponer sanciones legales efectivas a Israel, tal como lo estableció la Corte Internacional de Justicia”, en referencia a las medidas provisionales dictadas en el proceso iniciado por Sudáfrica contra Israel por violaciones de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio.
En su momento, Lula calificó de genocidio las acciones israelíes contra la población palestina y en septiembre de 2025 anunció que Brasil intervendría en el proceso iniciado por Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia. El 17 de septiembre de ese año, el país presentó formalmente una declaración de intervención en virtud del artículo 63 del Estatuto de la Corte, en tanto Estado firmante de la Convención contra el Genocidio. Sin embargo, estas decisiones no implicaron una ruptura de las relaciones diplomáticas ni la suspensión integral de los vínculos comerciales con Israel.
Uno de los principales puntos señalados por BDS es la continuidad del intercambio económico. El tratado de libre comercio entre el Mercosur e Israel, firmado en 2007 y vigente para Brasil desde abril de 2010, continúa en funcionamiento. Según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño, el intercambio comercial bilateral alcanzó los 1.900 millones de dólares durante 2025: Brasil exportó bienes por 568,6 millones e importó aproximadamente 1.300 millones. Entre las principales exportaciones brasileñas se encuentran carne bovina, soja y café, mientras que las importaciones incluyen fertilizantes y productos químicos.
La relación también tiene una dimensión energética y militar: de acuerdo con los registros de comercio internacional recopilados por el Banco Mundial, Brasil exportó a Israel petróleo crudo por un valor de 215,89 millones de dólares durante 2024. En materia de armamento, la organización británica Campaign Against Arms Trade (CAAT) documentó vínculos entre empresas israelíes y la industria militar brasileña, incluidos acuerdos de cooperación y contratos con compañías como Elbit Systems e Israel Aerospace Industries. La adquisición de obuses ATMOS 2000 a Elbit, por ejemplo, quedó suspendida tras el inicio de la ofensiva israelí en Gaza, pero no fue formalmente cancelada según el relevamiento publicado por CAAT en octubre de 2025.
Frente a este escenario, el Comité Nacional Palestino del BDS plantea una agenda de medidas que excede el plano diplomático y apunta a interrumpir las relaciones económicas, militares e institucionales que considera funcionales al sistema de opresión israelí: “debemos trabajar para garantizar que Brasil, ahora en el cuarto mandato de un gobierno que ha expresado su apoyo a los derechos palestinos, finalmente pase de las palabras a los hechos. Esto significa cortar los vínculos energéticos y económicos con el sistema de opresión israelí: garantizar que no se exporte petróleo, poner fin definitivamente a todos los contratos militares que Brasil mantiene actualmente con el genocida Israel, cancelar el tratado de libre comercio con Israel y detener todas las importaciones de agrotóxicos, así como cortar los vínculos académicos, deportivos y culturales”.
El movimiento BDS es una campaña internacional impulsada por organizaciones de la sociedad civil palestina desde 2005, que promueve acciones no violentas de boicot, desinversión y sanciones para presionar a Israel por el cumplimiento del derecho internacional y los derechos del pueblo palestino. Su convocatoria fundacional fue respaldada por más de 170 organizaciones palestinas, entre sindicatos, asociaciones profesionales, organizaciones de mujeres, redes de refugiados y movimientos sociales.