Foto: el cartel del centro dice «La policía mata«.
Red Sindical Internacional de Solidaridad y Luchas
RSISL, 27-10-2026
Correspondencia de Prensa, 29-10-2026
Trabajadores y la juventud volvieron a tomar las calles de la capital y del interior de Francia el pasado fin de semana para protestar contra los recortes presupuestarios, el deterioro de los servicios públicos y la escalada del costo de vida impuestos por el gobierno de Emmanuel Macron.
El Ministerio del Interior estimó la participación en cerca de 410 mil manifestantes, mientras que las organizaciones sindicales y movimientos sociales señalan cifras muy superiores, llegando a 800 mil personas movilizadas en todo el territorio francés, con más de 250 mil protestando solo en París.
Refuerzo en la represión
Ante la continuidad de las protestas, el gobierno de Macron recurrió a un pesado aparato de seguridad para blindar edificios públicos y silenciar la contestación popular. Cerca de 70 mil agentes de seguridad, incluyendo policías, gendarmes, fuerzas especiales, además del uso de drones, helicópteros y blindados, fueron desplegados por todo el país.
Aunque el gobierno alegue haber controlado la situación en comparación con los enfrentamientos de las semanas anteriores, la actuación policial volvió a resultar de una fuerte violencia. El uso masivo de gas lacrimógeno y cañones de agua generó episodios de violencia y enfrentamiento, dejando decenas de heridos entre manifestantes y agentes de seguridad.
A lo largo de los dos días y tras el cierre de las marchas organizadas por los sindicatos y estudiantes, la acción ostensiva de las fuerzas represivas culminó en casi mil detenciones a nivel nacional.
Unidad de trabajadores y estudiantes contra los ataques
La ola de indignación en Francia tiene en el centro de sus demandas el desmantelamiento de la educación, de la salud pública y la pérdida del poder adquisitivo salarial generada por el aumento general de los precios. El movimiento cobró un fuerte impulso a partir de las protestas estudiantiles que denuncian aulas sobrepobladas y la escasez de profesores en las escuelas públicas.
En París, el impacto de la movilización afectó a los servicios urbanos, con el cierre preventivo de decenas de estaciones de metro y de grandes equipamientos culturales, como el Museo del Louvre y la Ópera de París. Enfrentamientos y actos de resistencia también se registraron en otras ciudades, como Lyon, Burdeos, Nantes, Lille y Toulouse.
Además de Francia, manifestaciones contra la inflación y la precarización social se vienen extendiendo por otros países de Europa, a ejemplo de Italia, Bélgica, España y Portugal, señalando una insatisfacción generalizada de la clase trabajadora y estudiantes europeos contra las políticas impuestas por los gobiernos y por el capital.
¡Todo el apoyo a la lucha de la clase trabajadora francesa! La Red Sindical Internacional de Solidaridad y de Luchas mantiene su solidaridad con los sindicatos, la juventud y el pueblo trabajador de Francia. El intento del gobierno de Macron de reprimir las luchas y criminalizar las protestas no contendrá la indignación de quien sufre en carne propia los efectos de la austeridad y el ataque a los derechos sociales.
¡Por la inmediata liberación de los detenidos en las manifestaciones!