Foto: AFP, Nelson Almeida.
Brasil vota, América Latina contiene la respiración
En la cornisa
Marcelo Aguilar desde San Pablo
Brecha, 23-10-2026
Correspondencia de Prensa, 24-10-2026
Bajo intervención directa de las plataformas digitales, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, disputa su última elección corriendo de atrás al ultraderechista Flávio Bolsonaro. Los abstencionistas de la primera vuelta parecen claves para que la remontada que los últimos sondeos insinúan finalmente se concrete.
Llegó la hora de la verdad. Pasado mañana (domingo 25, nde) Brasil decide si el mapa político sudamericano vira definitivamente a la ultraderecha o si el progresismo logra mantener a su último gran tótem al frente del mayor país del continente. Lo hace bajo presión y con resultado incierto. La encuesta Quaest publicada este miércoles da un empate técnico, con el 45 por ciento para Flávio Bolsonaro y el 44 para Lula. Al presentarla, el director del instituto, Felipe Nunes, dijo que «es la elección más pareja de la historia del país». Es el fiel retrato de una nación profundamente dividida políticamente.
Según los datos revelados por la encuesta, tres indicadores dan la pauta de un crecimiento de las posibilidades de Lula respecto a lo que le auguraban los resultados de la primera vuelta, en la que fue sorpresivamente aventajado en 2 puntos por su rival. Uno de esos indicadores es la tendencia al alza del nivel de aprobación del gobierno; otro, el aumento del temor al regreso al poder de la familia Bolsonaro, y el tercero, la disminución del rechazo a la figura del presidente. Según Nunes, en todos esos datos, el elector que está haciendo la diferencia es el que no fue a votar en la primera vuelta. El domingo 4 más de 33 millones de brasileños se abstuvieron. Entre los que sí fueron a votar, Bolsonaro mantiene las ventajas y conquistaría la mayor parte de los votos de los candidatos que quedaron por el camino. Para Nunes, la clave para dar vuelta la elección está en la disminución de la llamada alienación electoral, la suma entre los que no fueron a votar y los que fueron a votar, pero no se inclinaron por nadie.
A TODO O NADA
El pasado domingo Lula y Bolsonaro estuvieron frente a frente por primera vez, en un debate más enfocado en cortes para redes sociales que en una verdadera discusión sobre los proyectos en pugna. Sin chequeos de información en tiempo real incluidos en el formato del programa, el candidato de la ultraderecha mintió a destajo y evitó responder la gran mayoría de preguntas formuladas por el líder histórico del Partido de los Trabajadores (PT). Creomar de Souza, director de la consultoría de riesgo político Dharma, dice a Brecha que lo que pasó en ese debate es un síntoma de los tiempos: «Desde 2016 tenemos esta dinámica en la que el desprecio, la burla, el recorte para redes sociales y decir cualquier cosa que se te pase por la cabeza sin importar cuál sea la pregunta se convirtieron en la tónica de lo que, teóricamente, debería ser hacer política. El bolsonarismo es el resultado de un proceso que aprovecha muy bien esto: el desgaste de la idea de que la política, como espacio de diálogo, importa». Y agrega: «Flávio no respondió ninguna pregunta, aplicando una técnica de ghosting que también utilizaba su padre. Llegamos a una situación en la que el debate evidentemente se degradó mucho».
Sin embargo, lo que quedó en el aire fue el desafío que lanzó el presidente a su adversario, una apuesta al todo por el todo en la recta final de la campaña: levantar el secreto bancario de ambos candidatos y sus familias. El lunes, Lula formalizó la propuesta en el Tribunal Superior Electoral (TSE). Dos días después, cuando parecía que ya no respondería, Bolsonaro dijo que aceptaría, pero hizo una lista de 20 exigencias: entre otras, pidió el levantamiento del secreto bancario del ex jefe de Gabinete de Lula, conocido como Marcola, y de las cuentas del Instituto Lula, como esperando que el presidente reculara. Sin embargo, el petista retrucó, doblando la apuesta y aceptando las condiciones. «Desde el punto de vista retórico, con esto Lula invalida un discurso que durante los últimos años le hizo mucho daño: esa idea de que es el mayor corrupto de Brasil. Entonces, en la medida en que él dice “está bien, renuncio al secreto bancario de mis cuentas”, está devolviendo el golpe de forma muy contundente», señala De Souza. Según publicó Folha de São Paulo este jueves, la campaña de Bolsonaro designó a Deltan Dallagnol –exprocurador de la operación Lava Jato y uno de los principales responsables de la opereta judicial contra Lula que derivó en su encarcelamiento– para analizar los documentos liberados por el expresidente. Si ese análisis no se hace, él no levantará su secreto bancario. Al cierre de esta edición, trascendió en la prensa que ambos candidatos habrían llegado a un acuerdo para levantar los secretos. Brecha no consiguió confirmar la información, y una importante fuente de la campaña del petista negó que se haya firmado nada.
Dice De Souza: «La campaña de Flávio lo sabe, Flávio lo sabe, su familia lo sabe: es inviable que los Bolsonaro abran su secreto bancario. El nivel de denuncias que hay en torno a la figura del candidato es muy alto. Entonces, lo que se especula es que, si Bolsonaro pierde las elecciones, muy probablemente termine preso apenas acabe su mandato legislativo». La estrategia de las exigencias, dice el analista a Brecha, es para ganar tiempo, y ganar tiempo es sobrevivir: «Si gana, se terminó. Ese es el elemento clave. Flávio no puede perder». Le va su propia libertad.
PELA VIRADA
Si el ambiente en el búnker de Lula en la noche del domingo 4 de octubre era de caras largas y desesperanza, ese clima no duró mucho. Tras la resaca del lunes, el martes se inició una campaña masiva para tratar de construir «a virada», el repunte. Lula cambió efectivamente el perfil de la campaña: empezó a hacer videoselfies para aproximarse más a la gente y adoptó una posición más agresiva contra su adversario (véase «Viento en contra», Brecha, 9-X-26). Pero el cambio no vino solamente de parte del candidato, sino también de sus votantes. En un estado de «psicosis política», como se lo describió en los medios, los ahora más de 8 millones de integrantes del «ejército de Lula», comandados por el diputado federal André Janones, pasaron a hacer con dedicación total algo que la ultraderecha realiza desde hace varios años: actuar en redes de forma coordinada y direccionada. Es decir, produciendo contenidos propios, y comentando y compartiendo ajenos. Y parece haber dado resultado. Según un estudio inédito del DSC Lab, divulgado por O Globo, Lula cuadruplicó su engagement diario con relación a la primera vuelta, superando a su adversario. El cambio de ánimo se dio también en las calles, con masivas manifestaciones en todos los lugares por los que el petista pasó. Un punto alto fue el gigantesco acto realizado en la avenida Paulista de San Pablo, una concentración que se repetirá mañana sábado en el cierre de campaña. De Souza explica: «Lula entendió el mensaje de la primera vuelta y fue a buscar actores de la izquierda que pudieran, de alguna manera, reproducir la fórmula de éxito de la ultraderecha: la campaña digital, un lenguaje muy rápido, las selfies, intentando darle un aire más joven a la campaña. Y también copó las calles». Para el analista, «la campaña está acertando en la segunda vuelta con el tono, se concentró fundamentalmente en quienes se habían abstenido y habían votado en blanco. Pero Lula también tiene que sacarle votos a Flávio». La gran pregunta es: ¿este cambio se produjo con la intensidad necesaria y a tiempo para modificar las intenciones de voto?
ARROPADO
En sus discursos y en los de sus seguidores, en sus videos y en los de sus aliados, Flávio Bolsonaro se define como «el candidato que va a derrotar al sistema». En la realidad concreta, la cosa no parece ser tan así. El primer hijo del expresidente Jair Bolsonaro –preso por intento de golpe de Estado– ha cerrado alianzas con la mayoría de los clientelistas y poderosos partidos del famoso Centrão, quizás la cara más oportunista y residual del «sistema» político. Además, cuenta con el férreo apoyo de los sectores más ricos del agronegocio y el mercado financiero, así como de los principales mercaderes religiosos del fundamentalismo neopentecostal. Esto se ve reflejado en los números. En esta segunda vuelta, las donaciones privadas a la campaña de Bolsonaro llegaron a 20 millones de reales, contra 709 mil reales de Lula. «Lo que tenemos –dice De Souza– es a Flávio intentando presentarse como un bolsonarista moderado. ¿Y qué significa eso? Que supuestamente quiere destruir todo lo que está mal en el sistema político, pero hacerlo con más elegancia que su padre. El problema es que, con los apoyos y los votos de quienes, teóricamente, comprarían esa idea, no le alcanza. Entonces, sobre todo en la transición entre las dos vueltas, sale a buscar el apoyo de los sectores del Centrão». Además, Flávio cuenta con el respaldo velado, y en ocasiones no tanto, del presidente del TSE, Kassio Nunes Marques, que ha despertado polémica al acatar diversos pedidos de censura de la campaña de Flávio, como la prohibición de circulación del diario del sindicato de petroleros o la suspensión del propio canal del «ejército de Lula». En la tarde de este jueves, el ministro dio un plazo de 24 horas a Meta para que pase un «peine fino» en el canal y envíe un informe detallado sobre sus acciones al TSE. Sin embargo, su mejor aliado hasta el momento, a pesar de no tener ningún cargo público, tampoco parece ser tan antisistema que digamos: las big tech, las grandes empresas tecnológicas.
NO SE META
«No tengo ninguna duda de que estamos en una elección con intervención abierta de las plataformas. Meta está actuando de modo ilegal y criminal a favor de la candidatura de Flávio Bolsonaro», dice a Brecha el sociólogo e investigador Sérgio Amadeu, referencia nacional del debate sobre la influencia de las tecnologías en la sociedad y la necesidad de regulación de las plataformas digitales. El profesor se refiere a un asunto que ha tomado la recta final de la campaña electoral: las denuncias sobre el favorecimiento por parte de Facebook a la campaña de la ultraderecha. Varios hechos despertaron la sospecha y la indignación. A fines de setiembre, Meta bajó el perfil del proyecto Revelando, en momentos en que se viralizaba (estaba llegando a 6 millones de visualizaciones) el episodio «Grandes iglesias, Master Negocios», presentado por el famoso humorista Fábio Porchat, que narra con precisión quirúrgica los vínculos entre Flávio Bolsonaro y algunos de sus principales aliados con el escándalo de corrupción del caso Master y su relación con los multimillonarios negocios de la Iglesia evangélica de Lagoinha. El grupo Meta restauró la cuenta, pidió disculpas, pero no explicó por qué. Lo mismo ocurrió al cierre de esta edición con un video sobre el pasado laboral de Flávio presentado por el famoso funkeiro MC Cabelinho.
Tras la repercusión del primer caso, la asociación CTRL+Z mapeó más de mil casos de restricciones por parte de la empresa en los primeros 15 días de octubre. De las que pudieron ser identificadas, nueve de diez eran favorables a Lula. El lunes 12, Meta reconoció «fallas técnicas» relacionadas con contenidos y anuncios de la campaña lulista. «La sucesión de problemas técnicos que la empresa no ha explicado genera fuertes sospechas de que la actuación de Meta constituye un intento de interferir en el proceso electoral brasileño, en beneficio de la candidatura de Flávio Bolsonaro», afirmó el PT. El comité de supervisión de Meta respondió que «la aplicación excesivamente rigurosa de las políticas antifraude de Meta a las cuentas publicitarias del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, representa un fallo que debería haber sido derivado a un equipo interno de especialistas encargado de analizar este tipo de casos» y que «la empresa todavía no ha establecido indicadores públicos que permitan evaluar de forma transparente la eficacia de sus medidas de aplicación de las normas».
Movimientos sociales realizaron, el lunes 21, un acto frente a la sede de Meta en San Pablo en el que denunciaron la interferencia de la empresa y exigieron neutralidad en el proceso electoral. «La gente se dio cuenta de que las redes sociales no son neutrales y de que están actuando como mediadoras en la formación de la opinión pública; el grupo Meta va a pagar caro por eso», dijo Amadeu. Y agregó: «Están interfiriendo, en general, a favor de las orientaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y de su secretario de Estado, Marco Rubio, que hablaron de intervenir en las elecciones de Brasil y ya lo hicieron; es un alineamiento ideológico».
NUEVAS INFLUENCIAS
Otra cuestión que ha despertado grandes sospechas son los números en redes de personajes como Nikolas Ferreira, electo diputado federal con más de 3 millones de votos y que tiene en Instagram 25 millones de seguidores. Un informe de Sleeping Giants Brasil que investiga indicios de favorecimiento algorítmico analizó el alcance de 30 perfiles de figuras mundiales: Ferreira aparece tercero, solo superado por Cristiano Ronaldo y Lionel Messi.
Amadeu no tiene dudas. Con la enorme acumulación de datos y gustos que tienen, empresas como Meta «pueden impulsar a través de sus algoritmos a los candidatos de su gusto, dirigiendo las publicaciones hacia segmentos y microsegmentos sociales en los que esos mensajes pueden tener efecto. Eso es lo que están haciendo con Nikolas Ferreira». Por lo tanto, agrega, «no es ninguna exageración decir que el grupo Meta es uno de los responsables de la expansión de la extrema derecha y de la penetración del tecnofascismo en vastos sectores de la juventud». Otro aspecto importante de ese alineamiento, afirma, es escaparle al control: «Estas grandes tecnológicas también tienen interés en no estar sujetas a ninguna regulación ni a ningún control social, ético o democrático. Quieren seguir en la situación actual, donde tienen control total sobre lo que hacen internamente, sobre sus experimentos, sin ninguna posibilidad de fiscalización. Solo quieren acumular dinero». Los candidatos «que aprendieron a hacer política en estos nuevos términos de internet», dice De Souza, tienen la posibilidad de consolidar su dominio el domingo y «jubilar» –como dicen en sus discursos– a Lula, y con él a la generación constituyente del 88. En caso de ganar Lula, sería la primera vez desde el retorno de la democracia en Brasil que un candidato que sale segundo en la primera vuelta consigue revertir el resultado. Pero no sería la primera vez que Luiz Inácio Lula da Silva consigue algo que antes parecía imposible.
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La encuesta de Datafolha indicó un empate 50-50 entre Lula y Bolsonaro al contabilizar los votos válidos
La Diaria, 22-10-2026

Mientras los sondeos siguen mostrando un escenario de extrema paridad entre los candidatos, en la noche del viernes se verán las caras en el segundo debate en la red Globo.
La última encuesta del Instituto Datafolha, divulgada en la noche del jueves, indica que Flávio Bolsonaro (del Partido Liberal, PL) y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (Partido de los Trabajadores, PT) están empatados de cara al balotaje del domingo. Según el estudio, ambos candidatos cuentan con el 50% de los votos válidos.
El margen de error del sondeo, realizado entre el martes y el jueves de esta semana, es de dos puntos porcentuales, según informó Folha da São Paulo.
Los votos válidos excluyen los votos en blanco y nulos, y constituyen la base sobre la cual la Justicia Electoral anuncia el resultado final.
En cuanto al total de votos –que incluye los votos en blanco, los nulos y, en el caso de esta encuesta, los de los indecisos–, en el estudio difundido este jueves Flávio Bolsonaro tiene el 47% y el actual presidente, el 46%. Un 5% afirma que votará en blanco o nulo, y los indecisos representan el 2%.
Hace una semana, el resultado era de 47% a 45% a favor de Flávio, con un 6% dispuesto a anular su voto y un 2% que no sabía qué hacer. En aquella ocasión, el senador del PL había perdido dos puntos porcentuales, que pasaron a engrosar el grupo de votos en blanco, nulos o indecisos.
Durante el jueves, horas antes de que se conocieran los datos de la encuesta de Datafolha, que eran muy esperados, las campañas de Lula y Bolsonaro intercambiaron acusaciones en medio de la disputa sobre el levantamiento de la confidencialidad bancaria, fiscal y telefónica.
Mientras Lula afirma haber cumplido su parte del acuerdo y exige que su adversario haga lo mismo, el equipo de Flávio acusa al candidato del PT de no presentar los documentos prometidos y de intentar restringir el alcance de la medida, informó el portal Metrópoles.
El exprocurador de la República Deltan Dallagnol, designado por la campaña de Flávio para supervisar el procedimiento, acudió a la sede del Tribunal Superior Electoral (TSE), en Brasilia, para analizar el material. Según él, Lula presentó un nuevo compromiso por escrito, pero no entregó los documentos esperados.
En un video, Dallagnol, quien tomó notoriedad pública por ser el fiscal en la causa Lava Jato, por la cual Lula terminó siendo condenado a prisión, también afirmó que los representantes del candidato del PT intentaron limitar el alcance del levantamiento de la confidencialidad, dejando fuera información relacionada con el Instituto Lula.
Por su parte, Lula, en una publicación que hizo este jueves en X, afirmó que por la mañana su campaña formalizó ante el TSE la solicitud para levantar el secreto bancario, fiscal y telefónico, conforme a los términos propuestos durante el debate presidencial.
“Lancé el desafío y mi campaña ya ha cumplido con nuestra parte”, escribió el presidente. En la misma publicación, exigió que Flávio también cumpla con el acuerdo. “Sigue posponiendo, dilatando y dando largas. Brasil merece saber la verdad”, afirmó, antes de concluir: “¡LEVANTA EL SECRETO, FLÁVIO! YO YA HICE MI PARTE. AHORA, CUMPLE LA TUYA”.
La campaña de Lula también propuso al TSE que las autorizaciones para el levantamiento del secreto de ambos candidatos se entreguen de manera simultánea. En un escrito presentado ante el ministro André Mendonça, ponente del caso en el tribunal, el presidente manifestó aceptar las condiciones planteadas por su adversario, pero defendió el cumplimiento íntegro de la propuesta original.
De todas maneras, los tiempos para la presentación de los documentos de ambas partes son muy cortos teniendo en cuenta que el balotaje es el domingo, por lo que es altamente probable que este tema quede en la nada o al menos que no tenga ninguna incidencia en el resultado electoral.
Lo que eventualmente sí puede terminar incidiendo en la votación del domingo es el segundo y último debate televisivo entre Lula y Bolsonaro este viernes a las 21.20 en los estudios de la cadena Globo, en Río de Janeiro.