Las AFAP invirtiendo en el extranjero… el giro radical del gobierno con respecto a su programa y a los acuerdos del diálogo social.
ATSS, Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social, 29-9-2026
Correspondencia de Prensa, 29-9-2026
El gobierno uruguayo tenía en su programa cuestiones bien claras con respecto a las AFAP (Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional) y al ahorro jubilatorio individual y consistía en eliminar el lucro de este pilar.
Culminado el diálogo social se logró acuerdo en el punto de que se avanzara en la eliminación del lucro centralizando todo el ahorro en un organismo público y que fuera éste quien determinara a través de mecanismos regulados por el Estado los paquetes de fondos por los que competiría cada AFAP para realizar las inversiones.
Si bien este hecho se encontraba realmente alejado de lo que la clase trabajadora planteó en el plebiscito e incluso con lo que el propio gobierno proponía en su programa electoral, se consideró una suerte de avance por parte del movimiento sindical.
Pero todo dio un viraje de 180 grados cuando culminado el “diálogo” social se realizó el diálogo VIP del Ministerio de Economía directamente con las AFAP y en el que se acordó que se ampliara el margen de posibilidad de inversión de los fondos previsionales de las y los trabajadores uruguayos en el extranjero, y esto, además de ser opuesto a las promesas electorales, conlleva varios riesgos que bien cabe advertir y detrás de esta modificación hay una discusión de fondo: ¿para qué queremos un sistema que administra obligatoriamente el ahorro jubilatorio de las y los trabajadores y qué destino queremos que tengan esos recursos?
Máxime considerando que estamos hablando de un acumulado de más de 27 mil millones de dólares (un 30% del PBI del Uruguay)
¿Más rentabilidad o menos desarrollo nacional?
En primer lugar, al invertirse en el extranjero, Uruguay pierde capacidad de orientar esos recursos hacia objetivos de desarrollo nacional, ya que a partir de su ampliación, de la que aún no se ha informado el alcance, pasa a jugar en el mercado internacional, y ya ni siquiera podrá tener margen de las políticas que pudieran tomarse por los gobiernos uruguayos.
Cada peso del ahorro previsional que se destina a financiar una empresa, un bono o un activo extranjero deja de estar disponible para financiar, al menos directamente, una actividad productiva dentro de Uruguay.
Ese es el problema que debemos discutir.
Porque durante años uno de los argumentos utilizados para defender la existencia de las AFAP fue precisamente su papel como grandes inversores institucionales y la posibilidad de utilizar el ahorro previsional para financiar el desarrollo nacional.
Actualmente, una parte importante de los fondos está colocada en títulos del Estado uruguayo y otros instrumentos vinculados a la economía nacional. Al 31 de marzo de 2026, por ejemplo, entre 51,1% y 67,9% de los distintos subfondos estaba colocado en valores del Estado e instrumentos de regulación monetaria del Banco Central.
¿Y qué ocurre con la inversión en Uruguay?
Tal como lo plantea el Ministerio de Economía, esta ampliación del margen de inversión en el extranjero sería gradual y protegiendo el financiamiento de las inversiones locales, ahora bien: ¿Cómo se garantizaría eso en la práctica? ¿No será nuevamente un margen del que el gobierno de turno pueda aprovecharse para desviar el objetivo de inversión en el país?
Si esta medida se fundamenta en mayores rendimientos al colocarse en el extranjero, ¿qué tipo de incentivos se harán para que las AFAP inviertan en lo local y no afuera?
Los ahorros previsionales en su pilar individual han tenido como destino principal, además de la compra de títulos de deuda pública, ser el dinero necesario para las obras de infraestructura, tanto vial, como energía, transporte, vivienda y desarrollo productivo.
Alza del dólar
Al invertirse en el extranjero las AFAP realizarán compra de dólares en el mercado uruguayo, disminuyendo la cantidad de circulante de esta moneda y podría generar una presión al alza en el valor del dólar, alcanzando así una aspiración de los malla oro de subir el precio del dólar para combatir el “atraso cambiario”. Para las y los trabajadores, significará aumento del costo de vida, ya que muchísimos de los productos que se consumen en nuestro país tienen su precio en dólares, en base a una fuertísima desindustrialización que desde hace décadas ha dinamitado la industria local.
Y la pregunta que cabría hacer al respecto es: ¿Quién pagará los costos de estas decisiones?
No resulta demasiado arriesgado advertir que será la población en su conjunto.
¿Quién y cómo decide se invierte “nuestro dinero?
Recordemos que en épocas electorales y combatiendo al plebiscito que el PIT-CNT y organizaciones sociales promovimos se utilizó el argumento de que al eliminar las AFAP se perdía “nuestro dinero”, y aquí resaltamos algo que ya todo el mundo puede advertir, que “nuestro dinero” es una afirmación ilusoria, ya que no tenemos libre disponibilidad del mismo, pero incluso más, no decidimos cuál sería su destino.
Son las AFAP quienes toman esa decisión por nosotros y nosotras
Nunca pudimos decidir a qué empresas se financiaría, o a qué gobiernos se comprará títulos de deuda, con el consiguiente problema de cuestiones asociadas al no tener control ninguno (como hasta ahora), pero que agrega un agravante.
Se debe discutir también qué criterios sociales, ambientales y productivos deberían regir esas inversiones.
No alcanza con hablar de rentabilidad.
¿Queremos que nuestros ahorros financien empresas vinculadas a industrias contaminantes, a empresas armamentísticas? ¿A gobiernos cuyos modelos económicos o políticas laborales contradigan los principios que defendemos como sociedad?
¿Empresas que destruyen recursos naturales?
Al financiarse empresas en el extranjero, el Estado se lava las manos y se deslinda de toda responsabilidad.
La gran contradicción
Durante años se defendió la existencia de las AFAP argumentando, entre otras cosas, que los fondos acumulados por los trabajadores contribuían al desarrollo del mercado de capitales uruguayo y permitían financiar inversiones de largo plazo en el país
¿Qué queda de este argumento si los ahorros de la clase trabajadora terminan fuera de Uruguay?
Recordemos que este ahorro es obligatorio, y teniendo en cuenta que ya desde el vamos el o la trabajadora pierde en el entorno del 17 al 20% por primas, comisiones y seguros, que ahora se ampliaría el margen de inversión en el extranjero: ¿cuál sería el beneficio que reciben estos trabajadores y la economía local en este esquema?
Bajo la premisa de que se aumentarán las rentabilidades (que recordemos que debiera ser un aumento radical el que ocurriese por las pérdidas que tiene el sistema en su concepción misma) se obvia discutir cual sería el resultado en la industria y el desarrollo económico nacional, y por ende, sus consecuencias en el empleo, el desempleo y un futuro que se avizora negativo en esos sentidos, y por ende, de aumento de la pobreza.
Porque “nuestro dinero”, el que se encuentra confiscado por las AFAP se utilizó por ejemplo en infraestructura financiando a la Corporación Vial del Uruguay, que construye y mantiene rutas, carreteras, puentes, en todo el territorio nacional; Fideicomisos departamentales, con los que se realizaron obras de caminería rural, iluminación y proyectos de urbanización.
Con “nuestro dinero” se financió la construcción y mantenimiento de CAIF (Centros de Atención a la Infancia y la Familia, nde), jardines de infantes y escuelas de tiempo completo bajo la órbita de ANEP e INAU.
Incluso fue la fuente de financiamiento de la Unidad Penitenciaria de Punta de Rieles, pues si, cárceles.
Pero también fue la moneda principal que se utilizó en los proyectos de energía renovables de los parques eólicos privados y públicos, las AFAP son el inversor mayoritario de los proyectos Arazatí y del saneamiento de OSE.
“Nuestra plata” también fue la que se utilizó para financiar las obras del tren de UPM y la planta de UPM 2 y las utilizadas en fideicomisos agroforestales.
¿Qué pasará con todas estas inversiones que se volcaban en el país al ampliarse la inversión en el exterior?
Uno de los aspectos más graves de abrir aún más las inversiones al exterior (que actualmente se encuentran topeadas en un 15%) es que los dineros de las y los trabajadores, que antes se utilizaban mayoritariamente en la compra de títulos de deuda nacional (o sea, financiamiento del Estado uruguayo), en empresas locales, o en proyectos de infraestructura, serán desviados de esos fines, agravando aún más la situación de la economía local, y al restringirse la posibilidad de invertir en el país, incluso muchos de los proyectos de infraestructura quedarán sin fondos, y un Estado, que ya percibirá menos dinero disponible para la compra de títulos nacionales, deberá o bien dejar de realizar obras, o bien contraer más deuda externa para su financiamiento, o peor aún, privatizar servicios.
¿Qué quedará de nuestra economía nacional con las decisiones que se pretende adoptar?
¿Qué explicación puede ofrecer el gobierno respecto a este flagrante incumplimiento de su programa de gobierno?
El dinero que administran las AFAP no es otro que el que se nos descuenta mes a mes de nuestros sueldos, por el trabajo que hacemos, y que debieran tener el destino por el que se nos descuenta, jubilatorio. Pero lejos de esto, a este dinero se nos realiza una quita de casi su quinta parte, y se nos da “rentabilidades” promedio de 7%, y con estos cambios se promete “rentabilidades” que en otros países en que se aplican han resultado ser con suerte un 15% en promedio, siempre hablando de largos plazos, ya que en los cortos las rentabilidades fluctúan enormemente entre ganancias y pérdidas.
Detrás de cada una de estas inversiones está nuestro aporte, que no nació en ningún banco, sino de nuestro esfuerzo y trabajo, del salario de las y los trabajadores.
Sobre qué destinos llevará esta enorme suma de dinero (nada más ni nada menos que un 30% del PBI), bien cabe declarar que las y los trabajadores tenemos todo el derecho a decidir.
Tengamos en cuenta que este dinero podría abolir la pobreza en el Uruguay por décadas solamente a través de transferencias monetarias, no solo la infantil, la pobreza total.
Con estas innovaciones festeja el gran capital, el sector agroexportador y los buitres extranjeros a la espera de las liquidaciones de empresas estatales.
En un sistema jubilatorio y de pensiones que tiene a las AFAP como un parásito que consume todo el panorama se agrava tremendamente cuando los dineros de la clase trabajadora ni siquiera quedarán en el país.
¿Qué beneficio concreto obtiene la sociedad uruguaya de mantener un sistema que administra obligatoriamente el ahorro previsional de los trabajadores si una parte cada vez mayor de ese ahorro termina financiando empresas y Estados de otros países?