¿Está la guerra en Ucrania en un punto de inflexión?
Mikael Hertoft*
Europe Solidaire Sans Frontières, 3-6-2026
Traducción: Faustino Eguberri
Satorzulo Gorria, 9-6-2026
Correspondencia de Prensa, 11-6-2026
Ucrania libra una guerra de drones con creciente éxito. El avance ruso en el frente se ralentiza y sus bajas aumentan. Esto ha llevado a muchos a hablar de un punto de inflexión en la guerra de Ucrania. Pero, ¿es realmente así? Mikael Hertoft ofrece una actualización sobre la guerra de Ucrania a principios de junio de 2026.
Desde principios de 2026, la ofensiva rusa de primavera no ha llegado a despegar. Los ataques continúan, pero el frente está estancado. Al mismo tiempo, Ucrania ha tomado la ventaja de utilizar drones no solo en una franja de 10 a 20 kilómetros a lo largo del frente, sino también adentrándose en el interior del territorio ruso.
Rusia ha batido su propio “anti-récord” de ataques contra ciudades, museos y viviendas civiles ucranianas. En respuesta, Ucrania ataca sistemáticamente la industria petrolera y el sector exportador rusos. Esto tiene un claro propósito militar, aunque también afecta a la población civil rusa en forma de «lluvia negra» y contaminación atmosférica por la quema de refinerías y puertos petroleros.
Puede que aún no sea el punto de inflexión de la guerra, pero parece que ese punto de inflexión se está acercando.
“Anti-record” ruso
Entre el 13 y el 14 de mayo, Rusia llevó a cabo su mayor ataque hasta la fecha contra el interior de Ucrania, con 1.567 drones y 56 misiles, según las autoridades ucranianas. Se informó de 27 civiles muertos. Varias ciudades ucranianas fueron atacadas, pero el objetivo principal fue Kiev.
Esto ocurrió después de que Zelensky humillara a Putin en torno al desfile del 9 de mayo. Putin había solicitado, a través de Trump, un alto el fuego para que Ucrania no atacara el desfile militar. Tras muchas negociaciones, se acordó un alto el fuego para los días del 9 al 12 de mayo, y Zelensky humilló a Putin al emitir un decreto oficial que prohibía al ejército ucraniano atacar en la zona aledaña a la Plaza Roja.
Luego vino el “récord negativo” de la ofensiva rusa con un despliegue masivo de misiles y drones. Ucrania respondió con un ataque con drones contra Moscú, principalmente contra objetivos militares, pero en el que también murieron algunos civiles.
En general, Ucrania está intensificando sus ataques contra Rusia, centrándose en objetivos militares y de producción de armamento, especialmente en la industria petrolera y gasística rusa. Esto se hace para impedir que Rusia financie la guerra mediante las exportaciones de petróleo y gas y el suministro de diésel y combustible de aviación a las tropas rusas.
Las refinerías rusas pueden considerarse objetivos militares —y sin duda son de gran importancia para la guerra—. Pero los ataques también tienen graves consecuencias para la población civil. Los incendios en refinerías y depósitos de petróleo provocan una grave contaminación atmosférica, y un fenómeno nuevo y conocido en Rusia es la «lluvia negra», en la que el petróleo parcialmente quemado es arrastrado por la lluvia.
Los ataques continúan, pero el frente permanece inmóvil.
Los ataques y bombardeos rusos en el frente continúan. Pero el frente está prácticamente paralizado. (Ver gráfico en el original danés).
En el frente los ataques rusos son más intensos que nunca, pero el frente está prácticamente paralizado.
Podemos ver el relato de Yuri Fyodorov, un observador de la guerra que participa cada mañana en el canal de YouTube de la oposición rusa «Breakfast Show» .
Los ataques con bomba lanzados por avión (en el frente) muestran un ligero aumento, con alrededor de 1.400 por semana. El número de ataques rusos se mantiene en torno a los 1.200 por semana, mientras que el aumento de las zonas conquistadas se reduce a 16 km2 por semana. Por lo tanto, los ataques rusos continúan con la misma intensidad, pero sus resultados han disminuido considerablemente.
Observando los distintos sectores del frente, Rusia ha avanzado ligeramente en el norte de Donetsk, en los alrededores de la ciudad de Konstantinovka, mientras que en el óblast de Zaporiyia, en el sector sur, se encuentra a la defensiva y ha perdido terreno. Hoy en día, ya no existe ninguna posibilidad de que el ejército ruso pueda acercarse lo suficiente a la gran ciudad de Zaporiyia durante el verano para bombardearla con artillería.
¿El punto de inflexión?
El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania declaró en X, en relación con la reunión de la OTAN en Helsingborg, que la guerra se encuentra en un punto de inflexión: «Estamos en un momento crucial de la guerra y la presión sobre Moscú va en aumento”. (Ver aquí)
Yuri Fyodorov cree que es demasiado pronto para hablar de un punto de inflexión. Sin embargo, considera que se han puesto en marcha varios procesos que, con el tiempo, podrían conducir a ese resultado. (Ver vídeo aquí).
Fyodorov explica que la situación en lo que concierne a los drones ha cambiado, tanto los de corto como los de largo alcance. Quienes siguen de cerca los acontecimientos en el frente reciben constantemente información sobre la destrucción de instalaciones militares rusas en la Ucrania ocupada.
Un ejemplo de ello son los ataques contra Henichesk, en el oblast de Jersón, cerca del estrecho corredor terrestre que la une con la península de Crimea. Se trata de una antigua ciudad turística donde se ubicaban dos bases del Servicio Federal de Seguridad (FSB) ruso. Ambas fueron destruidas y las bajas fueron muy numerosas: probablemente alrededor de 100 agentes del FSB.
La constante destrucción de infraestructuras logísticas —como camiones o trenes que transportan suministros al frente, cuarteles generales y depósitos—, sumada al estricto control ucraniano con drones sobre el frente, provoca que los ataques rusos pierdan fuerza. Si bien aún es pronto para afirmar que el ejército ruso en Crimea y el sur de Ucrania está completamente cortado de sus fuentes de aprovisionamiento, las líneas de suministro se encuentran bajo una presión extrema. (ver gráfico en https://x.com/clement_molin/status/2060362412939760131/photo/).
El observador de guerra francés Clément Molin contabiliza los ataques geolocalizados y ha registrado más de 1.000 ataques contra camiones, trenes y depósitos rusos en los territorios ocupados de Ucrania desde principios de 2026. Los califica de «un verdadero punto de inflexión», un cambio real en la situación.
Ucrania ya no es receptora de ayuda, sino socia de Europa.
Otro acontecimiento significativo es el suministro de armas a Ucrania.
En los primeros años de la guerra, Ucrania tuvo que solicitar constantemente armas a Europa y Estados Unidos. Ahora existe una producción conjunta ucraniano-europea de armamento, basada en gran medida en un trabajo de investigación y desarrollo ucranianos.
Se está produciendo una revolución militar-industrial. Se observa un cambio en la producción, alejándose de armas muy costosas como los aviones F-35 o los misiles Tomahawk, que requieren cientos de millones o miles de millones de dólares.
Ucrania no cuenta con ese tipo de recursos económicos, pero tiene muchos creativos entusiastas que están desarrollando nuevos diseños que ahora se fabrican en Europa. No se trata solo de drones, sino que también se están desarrollando cohetes. De esta manera, se están produciendo armas relativamente baratas a gran escala.
Así pues, Ucrania está desarrollando y desplegando con éxito nuevos tipos de armamento. Y si bien la cooperación con Europa sigue siendo crucial, ahora los beneficios son mutuos. Varios países europeos ven la necesidad de utilizar diseños ucranianos para la defensa contra drones. Esto podría suponer un verdadero punto de inflexión en los próximos meses, según Yuri Fyodorov.
¿Movilización en Rusia?
Pero ¿qué ocurre con la movilización de nuevos reclutas en Rusia? ¿Podría cambiar la situación?, pregunta el periodista en el programa matutino Breakfast Show.
Yuri Fyodorov responde que Rusia es capaz de movilizar a varios cientos de miles de nuevos soldados, quizás medio millón, de los cuales entre el 30 y el 40 por ciento podrían utilizarse para cubrir las bajas sufridas en el frente. Esto fortalecería considerablemente al ejército ruso.
Según Fyodorov, el resto es más difícil de utilizar porque Rusia carece de oficiales. Si Rusia quiere aumentar su ejército entre 250.000 y 300.000 soldados, necesitará unos 20.000 oficiales más, y Rusia no los tiene.
Esto se ve contrarrestado por el creciente uso de drones por parte de Ucrania, no solo aéreos, sino también terrestres. Esto compensa la falta de soldados ucranianos. Los soldados rusos de infantería se ven obligados a atravesar una zona de peligro de entre 10 y 15 kilómetros para atacar, y sus bajas son enormes: alrededor del 80 por ciento.
A causa de lo anterior, el ejército ruso está perdiendo entre cuatro y cinco veces más soldados que el ucraniano, según estimaciones de observadores occidentales competentes citados por Fyodorov. En consecuencia, no es seguro que una movilización tenga tanta trascendencia, concluye Fyodorov.
Un informe del Institute for the Study of War/ Instituto para el Estudio de la Guerra
El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW, por sus siglas en inglés), un grupo de expertos estadounidense que afirma ser una organización sin ánimo de lucro y neutral, publicó un informe el 25 de mayo que Fyodorov también cita.
El informe confirma y amplía algunas de las afirmaciones de Fyodorov. Entre otras cosas, Ucrania ha logrado destruir gran parte de las defensas rusas contra ataques aéreos en los territorios ocupados. Esto también implica mayores oportunidades para los ataques con drones ucranianos.
ISW considera que Ucrania ahora puede detener los ataques ofensivos rusos, pero aún no es capaz de llevar a cabo por sí misma este tipo de operaciones. Esta situación se mantiene desde 2023, pero ISW cree que podría estar cambiando: Ucrania tiene una oportunidad única para introducir elementos de guerra móvil y pasar a la ofensiva.
Ahora tienen una oportunidad, hasta que Rusia encuentre algo que haga ineficaces los métodos de Ucrania. Por lo tanto, creen que la superioridad de Ucrania está limitada en el tiempo.
Las pérdidas rusas son mayores que lo que Rusia puede reemplazar
ISW también cita varias fuentes sobre la magnitud de las bajas rusas y concluye que, desde diciembre de 2025, Rusia ha perdido más soldados de los que ha podido reclutar. Al mismo tiempo, el avance en el frente se ha ralentizado.
En este momento, los recursos de Rusia se están agotando. El número de voluntarios que desean firmar contratos con el ejército está disminuyendo drásticamente, lo que ha alimentado las especulaciones sobre una movilización forzosa. Hasta ahora, se han producido varios intentos de presionar a jóvenes universitarios para que firmen contratos con el ejército.
Ucrania ha logrado, por el momento, detener el avance ruso y está lanzando un contraataque en la zona que rodea el frente. Sin embargo, es probable que Ucrania no pueda lanzar una verdadera contraofensiva. Los ataques requieren más tropas y causan mayores pérdidas que la defensa en esta guerra, y Ucrania cuenta con un número significativamente menor de soldados y una población menor que Rusia.
Por lo tanto, es poco probable que Ucrania lance un ataque frontal, sino que intentará debilitar al ejército ruso.
¿Aislamiento de Crimea?
Esto se puede aplicar, por ejemplo, a Crimea. Crimea es una península para la que, en realidad, solo existen tres rutas de suministro: dos terrestres en territorio ocupado de Ucrania y una que cruza el estrecho de Kerch por el puente que Putin mandó construir tras la ocupación de Crimea en 2014.
Las rutas terrestres de acceso al territorio ocupado están siendo objeto de intensos ataques con drones ucranianos, lo que, si bien no interrumpe el transporte por el momento, hace que los desplazamientos militares por estas carreteras sean extremadamente peligrosos. Además, los numerosos ataques contra unidades de defensa aérea en Crimea podrían ser una preparación para un ataque de mayor envergadura contra el puente de Kerch.
Si Ucrania logra interrumpir el suministro a Crimea, podrá, en la práctica, imposibilitar que Rusia mantenga el control de la península, incluso si Ucrania no lanza un ataque frontal contra el ejército ruso en la zona.
La economía de Rusia
La guerra está costando cada vez más dinero, y el déficit del gobierno ruso para 2026 ya asciende a 5,88 billones de rublos en los primeros cuatro meses, según el Ministerio de Finanzas. En principio, se había previsto que fuera de «solo» 3,79 billones de rublos para todo el año.
A esto se suma un déficit público de 5 billones de rublos para 2025, por lo que la economía rusa se encamina hacia la bancarrota. Desde hace algunos meses, el producto interior bruto ruso incluso ha disminuido ligeramente. Así que no es tan grave, ¿verdad? Pues sí lo es.
Dado que la producción militar también se contabiliza como un factor positivo en el producto interior bruto, aunque no beneficie en absoluto a la población rusa, una ligera caída del PIB en Rusia implica una importante disminución de la producción para fines civiles.
Ataques contra la industria rusa de combustibles fósiles
Ucrania ha atacado de forma persistente y reiterada todas las refinerías de petróleo en la parte europea de Rusia. Rusia las está reparando lo más rápido posible, y es difícil precisar en qué medida esto está afectando a la producción rusa de gasolina, diésel y combustible para aviones.
Pero la gravedad de la situación queda patente en la evaluación de Reuters del 20 de mayo. Reuters también informa que el gobierno ruso ha impuesto una prohibición a la exportación de gasolina rusa, desde abril y temporalmente hasta julio. Al mismo tiempo, se señalan escaseces de gasolina e incluso racionamiento en varias zonas de Rusia, especialmente en los territorios ocupados. Así lo afirma el economista Vlad Zhukovsky en una entrevista con el programa Breakfast Show.
El periodista Ivan Yakovina, de nacionalidad rusa pero que trabaja en Ucrania desde 2010, habla de los ataques ocurridos la noche del 29 de mayo, cuando Ucrania atacó la refinería de Volgogrado, propiedad de Lukoil.
Esta refinería es una de las más grandes de Rusia y procesa 15 millones de toneladas de petróleo al año, que se transforman en gasolina, gasóleo y combustible para aviación. Esta refinería abastece al sur de Rusia y a los territorios ocupados de Ucrania.
El jefe de la administración rusa de Sebastopol escribe en su canal de Telegram que la ciudad se ha quedado completamente sin gasolina. Esta ciudad es el límite de las líneas de suministro en Rusia, afirma Yakovina, quien predice que la escasez de gasolina se extenderá a Crimea y al krai de Krasnodar, en el sur de Rusia.
¿Cuál es la respuesta de Putin a los problemas de Rusia?
Ante la tensa situación en el frente, la precaria situación económica y los numerosos ataques ucranianos contra la industria petrolera rusa y las exportaciones de petróleo y gas, la dirección rusa de la guerra está entrando en crisis.
Pero, ¿qué puede o quiere hacer Putin al respecto? El oficial danés y analista militar Anders Puck Nielsen publicó un vídeo el 29 de mayo en el que expone cuatro escenarios sobre lo que Putin podría hacer.
Anders Puck Nielsen analiza las opciones de actuación de Putin en relación con lo que significaría para él alcanzar sus objetivos bélicos (que, según Puck Nielsen, consisten en el control ruso total de Ucrania), tanto en relación con la economía rusa como con el riesgo para la seguridad del propio Putin.
Putin podría, en primer lugar, aceptar la derrota y llegar a un acuerdo de paz similar a las condiciones de Ucrania. Eso sería una derrota, por supuesto, pero le daría cierta oportunidad de reactivar la economía y, además, de conservar el poder.
A corto plazo, la gente se sentiría aliviada de que la guerra terminara, pero a largo plazo, sería problemático. Todo el mundo podría ver que fue una derrota y se preguntaría por qué haber iniciado la guerra. También habría muchos problemas con los veteranos que regresaran a casa. Si bien la economía mejoraría a largo plazo, seguiría estando mal, y su legitimidad iría en declive.
La segunda opción es que Rusia no ponga fin a la guerra, sino que la congele, es decir, que deje de atacar en el frente. Esto reduciría drásticamente las bajas rusas. La guerra no cesaría por completo. Los ataques con drones y misiles podrían continuar, tanto en Ucrania como en Rusia. Pero quizás Putin pueda aceptar la oferta de Zelensky de un alto el fuego mutuo en los ataques contra la infraestructura energética.
Anders Puck Nielsen considera que esta opción es la más peligrosa para Ucrania, ya que destruiría los dos pilares de su estrategia para ganar la guerra: las cuantiosas pérdidas sufridas por Rusia en el frente y los ataques masivos contra su industria petrolera y gasística, que merman sus ingresos. Puck Nielsen estima que, si bien esta opción no beneficiaría en absoluto a la economía rusa, permitiría a Putin mantenerse en el poder, pues la guerra y, por ende, la represión continuarían.
El tercer escenario contempla que Putin lleve a cabo una movilización masiva de tropas. La ventaja de esta opción es que Rusia puede mantener su estrategia militar actual. Sin embargo, resulta difícil prever cómo funcionaría esto en el contexto del desarrollo actual de la guerra, dada la superioridad de Ucrania en el uso de drones.
Además, sería un desastre para la economía retirar a tantas personas de la producción y aumentar el número de soldados que necesitan ser abastecidos. Una movilización masiva también podría provocar un aumento de las protestas contra el régimen. En definitiva, la movilización es perjudicial para Putin y conlleva grandes riesgos para él.
La cuarta opción sería intensificar la guerra amenazando directamente a los países de la OTAN. Putin puede esperar que esto asustaría tanto a los países europeos que permitirían que Rusia atacara los países bálticos.
Anders Puck Nielsen cree que Rusia puede reunir fácilmente algunas divisiones para un ataque limitado en los países bálticos. En su opinión, esto bastaría para ejercer una enorme presión sobre la OTAN y atemorizar a la población europea. Esto supondría un gran riesgo para Putin, y es difícil predecir cómo reaccionaría Europa. Podrían reaccionar de forma totalmente opuesta a lo que Putin desea, lo que aumentaría considerablemente las probabilidades de que provocara su caída.
Puck Nielsen no cree que Putin vaya a aceptar la derrota. Tampoco cree que Putin vaya a congelar la guerra, aunque sería lo más inteligente para él. Una guerra congelada e interminable es lo más peligroso para Ucrania. Según el analista militar, la opción más probable es que Putin opte por la movilización masiva.
Anders Puck Nielsen concluye que la situación es insostenible para Rusia y que Putin se verá obligado a actuar. Existe el riesgo de que opte por un ataque contra Europa.
¿Esperanza o fe en la victoria ucraniana?
Existen numerosos indicios de que la guerra entre Rusia y Ucrania se encuentra en un punto de inflexión. Por supuesto, existe el riesgo de que la guerra de un nuevo giro, por ejemplo, si Rusia logra neutralizar la superioridad actual de Ucrania en la guerra con drones.
Para alguien que sigue una guerra y se pone del lado de uno de los bandos —y este escritor claramente lo hace— es muy delgada la frontera entre lo que uno puede creer y lo que uno puede esperar.
Si uno anhela ganar, es muy fácil llegar a creer que lo hará. Cualquier pequeña señal en la dirección correcta puede exagerarse, y quien se deja llevar por la esperanza pasa por alto las señales en la dirección opuesta. Esto se ve reforzado al leer en internet aquello en lo que uno cree, y no tanto aquello en lo que no cree.
Sin embargo, con esas reservas, diré: creo que Rusia está perdiendo su guerra de agresión en Ucrania y que Ucrania puede asegurar su soberanía. Ucrania ha frenado en gran medida el ataque ruso. Está debilitando al ejército ruso en el frente.
Pero Ucrania no cuenta con los soldados necesarios para lanzar una ofensiva frontal, por lo que podría llevar tiempo, por ejemplo, un año o más. Por otro lado, un cambio en el frente o el colapso del régimen en Rusia también podrían ocurrir de forma repentina. Escribiré sobre eso más adelante.
*Mikael Hertoft es licenciado en Estudios Políticos Rusos y Orientales, fue miembro de la junta directiva de la Lista de Unidad Danesa y trabaja como profesor de danés como segunda lengua.
-Artículo original publicado en Solidaritet, 3-6-2026