José Ignacio García, en el Parlamento de Andalucía. Jordi Vidal / Público
Raúl Bocanegra
Entrevista a José Ignacio García, portavoz de Adelante Andalucía
Viento Sur, 30-5-2026
Correspondencia de Prensa, 1-6-2026
El político afirma en esta entrevista con Público que no se conforma con ocho diputados y que la idea es «transformar Andalucía».
Adelante Andalucía, tras los comicios del pasado 17M, prosigue con el camino iniciado. En ellos, ha logrado consolidar su proyecto político, fundado en 2021 por Teresa Rodríguez y José María González, Kichi, entre otros. El partido ha pasado de dos a ocho escaños, además de superar a Vox y situarse como tercera fuerza política, por detrás de PSOE y PP, en las provincias de Sevilla y Cádiz. No lograron, empero, representación ni en Almería ni en Jaén, asignaturas aún pendientes.
En esta entrevista, que se celebra en el Parlamento de Andalucía después de varios días de reflexión y de estudio en profundidad, calle a calle, de los resultados electorales, el portavoz, José Ignacio García, se muestra ambicioso: «Adelante Andalucía no ha nacido para tener ocho diputados. Adelante Andalucía ha nacido para transformar Andalucía». García asegura que son «miles», sin dar más detalles, las personas que se están acercando ahora a Adelante con ganas de colaborar: «Tenemos que canalizar bien toda esa fuerza, ese talento que está llegando. El gran reto es construir un partido para la clase trabajadora andaluza».
En plena sucesión de investigaciones judiciales vinculadas al PSOE, incluida la imputación, por primera vez, de un expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, defiende en esta entrevista que «para combatir a la derecha y la extrema derecha, lo primero es tener la casa limpita». «Respeto absolutamente la presunción de inocencia de Zapatero. No sé los delitos que ha cometido ni me toca a mí saberlo. Eso lo pongo por delante. Pero creo que […] desde la izquierda necesitamos condenar toda la corrupción, venga de donde venga».
¿Ha analizado ya los resultados con detenimiento? ¿Por qué cree que su partido ha pasado de dos a ocho diputados y ha superado los 400 000 votos?
Creo que hay muchas causas. No se puede analizar simplemente una campaña que ha sido buena o decir que ha existido una buena comunicación, que creo que ha sido muy buena. La campaña, en realidad, ha sido coherente con cuatro años de trabajo anteriores en los que hemos marcado una serie de líneas que de alguna forma necesitaba el pueblo andaluz. Había una necesidad, por un lado, de andalucismo, de levantar la bandera de Andalucía frente a los agravios constantes y a los problemas. Había una necesidad de una izquierda diferente, de una izquierda independiente del PSOE, de una izquierda que pudiera canalizar la frustración que tiene una parte importante de la clase trabajadora, a la que, entre los problemas de vivienda, los problemas de precariedad laboral, del precio de la cesta de la compra y de los problemas de los servicios públicos, solo se le estaba abriendo la puerta de la extrema derecha, la de más odio, la de señalar al vecino en vez de señalar a los de arriba.
Y hemos querido abrir una puerta diciendo: «El dolor, el malestar que tienes es real, pero los enemigos están arriba, no al lado». Y por tanto hemos abierto una puerta para canalizar ese malestar hacia más comunidad, más derechos y más Andalucía. Creo que eso es parte de nuestra subida. Además, hay un estilo. Somos muy radicales en el fondo y apostamos por una sociedad diferente, por una donde haya determinadas cosas que estén fuera del mercado, donde superemos el patriarcado y donde Andalucía tenga soberanía, apostamos por un modelo social radicalmente diferente al actual. Pero eso se puede hacer de una manera amable, con alegría, sin echar la bronca a la gente e intentando hablar para que te entiendan y no para que de alguna forma nos subamos a un púlpito académico. Muchas veces en la izquierda hemos cometido ese error.
En Andalucía hay unos malestares sociales, según revelan las encuestas: sanidad, educación, vivienda… Si se les añade el elemento corrupción que estamos viendo estos días en el Estado. ¿Ese cóctel beneficia a las fuerzas de extrema derecha?
Es que existe ese riesgo. Por eso necesitamos una izquierda que sea absolutamente independiente del Gobierno central. Es que o existe esa izquierda independiente del PSOE o estamos abonando a la extrema derecha. Y ese es nuestro papel como izquierda andalucista. Hace falta una izquierda que condene toda la corrupción, una izquierda que diga: «Oye, que la clase trabajadora no cobra 300.000 euros por un informe de asesoramiento a una empresa, que la clase trabajadora no está cobrando mordidas y que la izquierda no puede dar vergüenza». Necesitamos una izquierda que no dé vergüenza. Este es el papel histórico que tenemos en la izquierda andalucista ahora mismo: construir una izquierda diferente. Si no existimos, vamos a abonar a la extrema derecha y lo vamos a pagar.
¿Qué sensación le produce ver a un expresidente del gobierno, como José Luis Rodríguez Zapatero, imputado en una investigación de la Audiencia Nacional?
Yo respeto absolutamente la presunción de inocencia de Zapatero. No sé los delitos que ha cometido ni me toca a mí saberlo, eso lo pongo por delante. Pero creo que hay dos ideas fundamentales. Una, desde la izquierda necesitamos condenar toda la corrupción, venga de donde venga. A mí, si condenan a Zapatero, me va a dar el mismo asco este caso que la Gürtel. Lo mismo un caso de corrupción del PSOE que el caso mascarillas del PP andaluz. Todo. O sea, la corrupción hay que condenarla venga de donde venga.
Y también, creo, que hay que hacer una reflexión ética. Es que a lo mejor, incluso si lo de Zapatero no fuera delito, no se entiende qué hace un expresidente del Gobierno asesorando a empresas, cobrando cientos de miles de euros por asesorar a empresas para relacionarse con la administración pública. No lo entiendo y no me parece ético, aunque no sea delito. Esa reflexión hay que hacerla porque, si no, cuando uno termina su labor política puede estar asesorando a empresas y forrándose para que esas empresas contraten con la administración sabiendo más, entre comillas. Si queremos combatir a la derecha y a la extrema derecha, lo primero que hay que tener es la casa limpita. Y lo segundo es plantarle cara condenando la corrupción, enfrentándote a la corrupción. O sea, no podemos enfrentarnos al lawfare siendo blandos con la corrupción en tu propio partido. Por eso en Adelante Andalucía lo tenemos claro. ¿Existe el lawfare? Claro que existe, por supuesto que sí. Y hay que enfrentarse a él y hay que oponerse y claro que hay interés político en parte del sistema judicial. Lo veo a diario, hay muchos casos. Y claro que hay represión.
Por cierto, los primeros que lo sufren no son los políticos. Son los movimientos sociales. Que el otro día vimos como apaleaban a la flotilla en un aeropuerto en Euskadi. Hay que enfrentarse a todo eso y para eso tenemos que ser implacables con toda la corrupción. Si no se hace eso, si nos andamos con chiquitas o con doble rasero o nos inventamos todo tipo de historias para no condenar la corrupción del PSOE, se está abonando la acción de la derecha.
¿Qué medidas propone contra la corrupción?
Una fundamental. Me parece fundamental que la empresa que, dentro de un caso de corrupción, haya pagado una mordida, y reciba una condena, no pueda volver a contratar con la administración. No puede ser que las mordidas sean el aceite que mueve el engranaje de la obra pública en España. Y eso lo sabe todo el mundo. Los primeros que lo saben son las constructoras. Constructora que pague una mordida y se demuestre en un juzgado, constructora que no vuelva a contratar con la administración. Segundo elemento: a mí me parece que si un partido pone a alguien en un cargo público, y ese tipo mete la mano en la caja, el partido tiene que hacerse responsable patrimonial de alguna forma de esto. Los partidos también tienen que implicarse en la lucha contra la corrupción.
Tercer elemento, nosotros tenemos que acabar con las puertas giratorias y hay que regular las incompatibilidades. Yo creo que un expresidente no puede asesorar a ninguna empresa el resto de su vida. Lo creo firmemente. Si no, no te metas a presidente. Si tú quieres trabajar el resto de tu vida asesorando empresas, pues no te metas a presidente. Monta una asesoría o un bufete de abogados, pero no te metas a presidente. Y yo creo que hay que regular los lobbies. Hay una ley de lobbies parada en el Congreso de los Diputados. ¿Por qué no se regulan? Quinto elemento, y esto no lo dice nadie, creo que hay que poner limitaciones salariales a los cargos públicos. Tienen que vivir más parecido a cómo vive la clase trabajadora. Y si no te gusta, no te metas a cargo público, que nadie te obliga. O sea, no hay una obligación de ser diputado en el Parlamento. Yo no quiero tampoco un voto de pobreza, yo no soy franciscano, pero sí creo que hace falta vivir más o menos parecido a cómo vivías antes, que no te cambie la vida entrar en política.
¿Cómo ven en Adelante la bandera de Andalucía? ¿Como un lienzo a pintar o como un lienzo que está ya pintado?
La bandera de Andalucía es la bandera de la clase trabajadora del sur de Despeñaperros. La bandera de Andalucía siempre se usa para reivindicar más derechos, más comunidad, más igualdad, más servicios públicos, más viviendas. Eso es la soberanía. Queremos soberanía para Andalucía para que el poder lo tenga la clase trabajadora andaluza. Y ese es el andalucismo. Nuestro centro, nuestro corazón, nuestra cabeza están puestas en defender los intereses de la clase trabajadora andaluza, no los intereses de un fondo de inversión, ni los intereses del Ducado de Alba, ni los intereses de la patronal de la hostelería, aunque sean andaluces. Los intereses de la clase trabajadora andaluza. La bandera andaluza, por eso, no se enfrenta a otros pueblos, se enfrenta a los de arriba y a la oligarquía. Se enfrenta al régimen. Esta bandera es una del 99% de la población andaluza, a favor de que la gente viva bien en Andalucía. A todo eso nosotros le llamamos soberanía.
Ocho diputados. ¿Qué piensa Adelante hacer con ellos ahora? El primer dilema es la investidura del presidente. ¿Por qué podría Adelante dar una investidura al PSOE a cambio de algunas cuestiones, como se dijo en campaña, pero no al PP?
Vamos a seguir en la misma línea de trabajo en el Parlamento, pero vamos a hacer más y mejor. Vamos a hacer más porque viene más gente. Lo vamos a hacer mejor porque viene mejor gente. Vais a conocer los medios de comunicación a nuevas caras que son brillantes, mejores que yo. Y eso nos va a permitir seguir con esta misma línea de combinar oposición dura con el PP y con Vox y a la vez llevaremos las reivindicaciones sociales, las ideas nuevas, las propuestas, las luchas de los movimientos sociales, y vamos a tratar de hacer que los muros del Parlamento se hagan cada vez más estrechos y más transparentes. Y eso con ocho diputados y diputados lo vamos a hacer mejor que con dos. [Sobre la investidura] no creo que el PSOE y el PP sean iguales. Creo que son diferentes y que incluso representan a gente diferente. No es lo mismo la base social del PSOE que la base social del PP. Lo que pasa es que no creo que un gobierno del PSOE sea la solución a los problemas de Andalucía. Es solo un mal menor y yo soy pragmático. Soy una persona profundamente pragmática. Eso sí, al PSOE le pondría condiciones, por cierto, muy relacionadas con la corrupción.
Con el PP, lo que sucede es que creo que no es reformable. Moreno Bonilla no es un tipo suavizable. Es un tipo que se está cargando los derechos sociales, los servicios públicos, que ataca a la clase trabajadora todos los días. Es que él tiene muy claro para quién gobierna. Él no gobierna para el 99% de la población andaluza, lo hace para las grandes fortunas y las grandes empresas de Andalucía. Entonces, con él no podemos. Es antinatural absolutamente cualquier tipo de investidura.
¿Cuál es ahora el gran objetivo de Adelante? Vienen municipales en un año y veremos a ver qué pasa con las generales ¿La idea es presentarse en todas partes como Adelante Andalucía a partir de ahora?
Nosotros tendremos un debate en los próximos meses sobre cómo nos presentamos a las generales y cómo nos presentamos a las municipales. Lo que sí podemos decir es que Adelante Andalucía va a seguir siendo Adelante Andalucía. ¿Y eso qué es? Una fuerza andalucista y una izquierda independiente del PSOE. Con esos dos grandes ingredientes, vamos a presentarnos a todas las elecciones. Ahora, ¿cuál es el gran reto? Es construir una herramienta útil para la clase trabajadora. Eso pasa por una buena organización, por una buena implantación. Se están apuntando miles de personas en Adelante Andalucía en los últimos días.
¿Miles?
Sí, miles de personas. Tenemos que canalizar bien toda esa fuerza, ese talento que está llegando. El gran reto es construir un partido para la clase trabajadora andaluza.
¿Eso significa más de ocho diputados?
Hombre, claro, es que no nos conformamos con esto. Adelante Andalucía no ha nacido para tener ocho diputados. Adelante Andalucía ha nacido para transformar Andalucía. Evidentemente eso no se hace en un día. No queremos grandes subidas fulgurantes. Yo no quiero una subida estratosférica sin pie en la tierra. Hemos aprendido en la última década en la política en el Estado [al respecto]. Yo prefiero una subida un poquito menos estratosférica e ir construyendo equipo, ir construyendo cuadros, que es lo que llevamos haciendo estos años. Muchas veces, solo se ha visto el trabajo en el Parlamento y que hacíamos buenas intervenciones, pero también ha habido muchos martes lluviosos de noviembre convocando una asamblea en cualquier comarca de Andalucía y reuniendo a quince personas. Vamos a organizar, vamos a hacer un plan de trabajo, vamos a hacer una formación. También están las escuelas de Adelante Andalucía. Hemos hecho un trabajo que nos ha permitido que, cuando ha llegado el momento de las elecciones, no fuéramos un pequeño aparatito comunicativo. Ni que fuéramos un partido solo de Sevilla y Cádiz, que es lo que nos decían. Cuando hemos llegado a las elecciones, tenemos un partido detrás, con gente, con militantes. Hicimos un desayuno con la prensa, en febrero, creo que fue, estuvimos hablando del puerta a puerta. Lo que se ve muchas veces es solo la parte comunicativa, porque creo que lo hacemos muy bien en nuestra comunicación, pero tú puedes tener la mejor comunicación y si no tienes partido, si no tienes política, si no tienes proyecto, no vale para nada. Hay cosas que no se pueden fingir. Tú puedes contratar a los mejores, a la mejor consultora, que venga aquí desde Berlín a hacerte la mejor campaña comunicativa. Y no. Hay cosas que no se pueden fingir. Y ahora, se están haciendo muchos análisis de la buena comunicación de Adelante. Pero Adelante Andalucía lleva dejándose muchos kilómetros de coche del equipo de organización, mucha asamblea cuando nadie miraba. Las escuelas de otoño llevamos tres años organizándolas. Hay mucho mucho trabajito detrás que no brilla tanto, pero que es imprescindible. Nosotros lo hemos dicho muchas veces. Me acuerdo de una frase que dijo en 2021 Teresa [Rodríguez], en Granada, cuando fundamos Adelante: «Nosotros no estamos construyendo una candidatura para las próximas elecciones, sino un partido para las próximas generaciones». Y eso nos lo hemos creído. Teníamos elegidos a nuestros candidatos un año y pico antes de las elecciones. Cuando uno no tiene muchos recursos tiene que hacer las cosas con tiempo. Cuando la gente no tiene mucho dinero tiene que trabajar más. Pues nosotros lo que hemos hecho es trabajar mucho.
Presentarse a las elecciones generales en las ocho provincias es un trabajo organizativo con paralelismos con las autonómicas. Pero las municipales son diferentes. ¿Dónde se va a presentar Adelante?
Nos vamos a presentar donde tengamos garantía para hacerlo. Garantía es gente preparada y una línea política clara. Queremos que se mantenga la línea política, el espíritu y lo que es Adelante Andalucía. Aquí ahora llega gente de todo tipo. La gente llega en el pueblo X: «Oye, mira, que me quiero presentar por Adelante». Espérate. ¿Quién eres? ¿Cómo vas? Vamos primero a montar una asamblea, vamos a hacer un trabajo de base, vamos a estar con los movimientos sociales, vamos a estar con las luchas, vamos a hacer propuestas y como consecuencia de eso se presentará la candidatura. Pero no vamos a empezar la casa por el tejado. Nosotros llevamos trabajando las municipales desde las anteriores, que nos salieron muy mal. Hay sitios donde sin tener concejales ya somos una fuerza de oposición contundente. En Jerez, por ejemplo. Todo el mundo reconoce que Adelante es en Jerez una fuerza de oposición ahora mismo al Partido Popular. Y vamos trabajando bien. Y vamos haciendo las cosas bien. En Granada también vamos trabajando bien, vamos haciendo las cosas bien. Se ha construido en muchos sitios y todo este tiempo se han ido construyendo perfiles públicos, equipos y proyectos. Se están haciendo reuniones con colectivos, con movimientos sociales, se está construyendo un partido, una asamblea. Pero esto no es flor de un día. No se trabaja de un día para otro. Se hace con años de trabajo. Vamos a hacer una buena comunicación, pero estamos construyendo un partido con sus militantes, con sus sedes, con sus asambleas, con sus problemas, con sus conflictos y con todas sus virtudes y sus defectos, pero también con su compromiso. Llegamos al Parlamento y sacamos dos diputados en 2022. Después nos la pegamos en las municipales, perdimos el ayuntamiento de Cádiz. Y nos la pegamos en las generales. Y Adelante, incluso antes del resultado del domingo pasado, tenía más militantes que cuando nos presentamos a las generales. ¿Por qué? Porque hemos resistido y lo hemos hecho en la época dura. Muchos medios y opinadores escribieron la esquela de Adelante Andalucía. Y hoy esa esquela no la han podido publicar. Eso es fruto de un trabajo de años de construir militantes.
¿Hasta dónde está dispuesto Adelante a llevar esa idea de que parte de los males de Andalucía tienen que ver con esa con esa posición subordinada en la que se ubica a la Comunidad Autónoma?
A mí hay una expresión que me gusta mucho del [economista, el catedrático] Manuel Delgado Cabeza, que dice que Andalucía es el patio trasero del desarrollo capitalista de otros territorios, pero no beneficiando a otros pueblos, sino beneficiando a una clase dirigente que se está forrando no solo del conflicto de clase, no solo de la contradicción de género, sino también de la contradicción territorial. Andalucía juega un papel de zona de sacrificio. Aquí la mano de obra es más barata. Somos el sitio con más pisos turísticos de Europa y tenemos un modelo económico extractivista que se lleva fuera las rentas del turismo o de otros sectores económicos, desde las placas solares hasta el polo químico de Huelva. Se van de aquí todas estas rentas. Nosotros partimos de la idea de que el conflicto de clase y el conflicto territorial son dos piezas de un engranaje perfecto que hace que Andalucía esté subalterna, política y económicamente. Y de ahí se están forrando una una serie de personas, no otros pueblos, sino una élite. Yo creo que el régimen del 78 está muy contento con un triángulo de centros políticos que sea Barcelona, Madrid y Euskadi. Como el sur y en este caso Andalucía, dé un golpe encima a la mesa, aquí se se abren las costuras del sistema. El régimen del 78 tiene una serie de candados, desde la monarquía hasta la cuestión de clase y los poderes económicos, que son herederos del franquismo. Y otro de los candados importantes es la cuestión territorial. Y la cuestión territorial frente a lo que siempre ha teorizado la izquierda, española, de que la cuestión territorial, sus puntos débiles, eran Catalunya y Euskadi, lo que yo creo es que los puntos débiles de la cuestión territorial en el Estado español están en Andalucía. O al menos Andalucía, Canarias y Extremadura. O dicho de otra forma, en el sur. Esa brecha norte-sur de la que siempre se habla en términos socioeconómicos. De hecho, creo que molestamos mucho. Cuando aparece una izquierda andalucista, tiene el potencial para descolocarlo todo. Descolocarlo para bien. Si además, encima, esa izquierda andalucista es una izquierda que, cuando hay un caso de corrupción del Gobierno central no se calla, que dice que el PSOE hace la misma política de vivienda que el PP prácticamente y que encima el gobierno más progresista de la historia pretende subirnos la edad de jubilación para las pensiones más bajas, pues somos una izquierda que molestamos. Pero creemos que es la única izquierda que ahora mismo puede hacer que la extrema derecha no arrase con todo.
Teresa Rodríguez defendía que ese tipo de reivindicaciones andalucistas beneficiarían no solo a la clase trabajadora de Andalucía, sino también a la de otros lugares del país ¿Comparte esa afirmación?
Claro. Somos un partido que no quiere representar a los ricos de Andalucía. Nosotros queremos representar a la clase trabajadora andaluza. Nosotros a los fondos de inversión, a los de Bidafarma y a los CEO de las multinacionales, aunque sean andaluces, nosotros no queremos representarlos. Nosotros queremos representar a la clase trabajadora andaluza. Y eso no tiene ningún conflicto con la clase trabajadora madrileña ni con la clase trabajadora de Catalunya. Eso va a tener un conflicto con el sistema y con el régimen del 78 y con la construcción de una España en la que Andalucía siempre acaba perjudicada. Con eso sí vamos a tener nosotros un conflicto importante. Aquí, o sea, en el momento que nosotros digamos, que si tenemos un sector turístico potentísimo en Andalucía, queremos que las cadenas hoteleras paguen impuestos en Andalucía y que además haya una ley que les obligue a repartir beneficios entre sus trabajadores y que promovamos un sistema de cooperativas turísticas, de forma que las rentas del turismo se queden entre los trabajadores y trabajadoras de Andalucía, si hacemos eso, empezamos a romper los candados del régimen del 78. Por eso molestamos tanto.
¿Cómo valora la propuesta de unidad de Gabriel Rufián?
¿Cuál es la propuesta de Rufián? (Plataforma Súmate, Esquerra Republicana de Catalaunya, CdP) Es que yo no sé cuál es la propuesta y no nos lo ha comunicado formalmente más allá de lo que [sabemos] por los medios de comunicación. Entonces no lo sé. Yo escucho a toda la izquierda. A cualquier persona de izquierdas. Yo me tomo un café con el PSOE.
Pero, ¿lo escucharía para tomarse un café, no para ir a las elecciones?
Yo escucharía cualquier propuesta, evidentemente. Ahora, lo que sí puedo afirmar, es que Adelante Andalucía va a seguir siendo Adelante Andalucía. ¿Qué quiero decir con esto? Adelante Andalucía se va a presentar las elecciones generales en las ocho provincias de Andalucía y vamos a hacerlo siendo un partido andalucista y un partido de izquierdas independiente del gobierno central, independiente del PSOE. El mandato del 17 de mayo para nosotros es seguir siendo Adelante Andalucía. No vamos a pegar un bandazo. Escuchamos a todo el mundo y yo me reúno con todo el mundo. A ver, cuando llegue el momento tomaremos las decisiones que haya que tomar y debatiremos y podemos hasta cambiar de opinión, fíjate lo que te digo. Pero Adelante Andalucía va a seguir siendo Adelante Andalucía. Y hay que dar certezas claras. Además creo que hace falta una voz andaluza y una voz de la clase trabajadora andaluza en el Congreso de los diputados y que eso puede cambiar mucho las cosas. Y hay además otro elemento. Se ha demostrado que somos la izquierda más útil para enfrentarnos a la derecha, a la extrema derecha. O sea, Adelante Andalucía ha superado a Vox en dos provincias, Sevilla y Cádiz. ¿Nos conformamos con esto? No, claro que no. Quiero más. Queremos transformar Andalucía. Ahora tenemos retos por delante, pero hombre, yo creo que el mandato es seguir siendo Adelante Andalucía.
¿Chocan sus ideas sobre financiación autonómica con las de Catalunya? Ha rechazado en numerosas ocasiones, el llamado principio de ordinalidad. 1
Con el sistema de financiación autonómica, nosotros estamos obligados a defender una financiación justa para Andalucía y a mí el concepto de ordinalidad me parece un concepto de derechas, lo diga Montero, lo diga Ayuso, lo diga Junqueras o lo diga quien sea. A mí me parece un concepto retrógrado y por tanto no lo vamos a defender. ¿Por qué? Porque creo que es un concepto injusto que quien más ponga más reciba. Sobre todo cuando las cuentas están trampeadas porque todos los beneficios de las cadenas hoteleras que levantan y construyen los trabajadores y trabajadoras de la costa del Sol de Andalucía, ¿Dónde cuenta? Eso cuenta en Baleares, Madrid o Catalunya. Lo que entra por el puerto de Algeciras ¿Dónde cuenta? En Madrid. Los miles y miles, decenas de miles de apartamentos turísticos que tenemos aquí que generan un impacto en la vivienda en Andalucía, ¿Eso dónde cuenta? Eso cuenta fuera de aquí. El Polo Químico de Huelva cuenta fuera de aquí. Es que en este contexto las cuentas están trampeadas y por tanto, esa idea de quien más aporta, más recibe, me parece tramposa. Fíjate. Yo no quiero solidaridad de nadie. Quiero justicia. Lo que se levante con el esfuerzo de los trabajadores y trabajadoras del pie, que cuente en la página fiscal de Andalucía y entonces empezamos a hacer cuentas. Y vamos a ver que a lo mejor son otros los que piden.
¿El 15M dónde estaba?
Yo vivía en Sevilla, estudiaba mi último año de carrera y dormí en las Setas alguna noche. Luego estuve todo el verano fuera con una beca. Y ya en septiembre, como había terminado la carrera, me volví a Jerez. Esa parte del 15M y post 15M ese otoño ya estaba en Jerez.
¿Qué memoria tiene del 15M? ¿Es Adelante heredero del 15M?
Yo era muy ingenuo. Yo ahora mismo me veo y era muy ingenuo. Recuerdo algunas cosas, frases que yo decía y era un mal análisis político. Ya militaba desde hacía tiempo en organizaciones estudiantiles, militaba en el sentido, no de partido, sí en el sentido político social. Prácticamente desde el instituto y en la Universidad estuve muy implicado en el movimiento contra Bolonia, que fue mi primera escuela política y de activismo: 2006, 2007, 2008, todos esos años. En aquel momento pensaba que iba a ser mucho más de lo que fue. Que íbamos a tener la capacidad política de transformar mucho más profundamente las cosas. Y también infravaloraba al adversario: al sistema. Pero la pulsión de justicia social, de necesitar un sistema socioeconómico que supere el capitalismo, el patriarcado y el centralismo español la sigo manteniendo.
¿Cómo es esa frase? «La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar». ¿La comparte?
Sí. La frase de Galeano. Lo que pasa que hay veces que se manosea demasiado la palabra utopía. Pierde su significado. Creo que la utopía es imprescindible porque es lo que nos hace caminar y porque es una cuestión de extrema necesidad transformar este sistema. El otro día me decían, en un debate, con toda la buena intención: «Pero tu sistema, ¿dónde ha funcionado?». Y yo le decía: «¿Y el tuyo está funcionando?» O sea, el sistema actual capitalista genera millones de personas en Andalucía que no tienen derecho a la vivienda, genera frustración, precariedad, emigración. Eso no está funcionando. Por tanto, existe la imperiosa necesidad de construir otro. Que yo puedo estar equivocado, que puedo equivocarme en muchas cosas, que puedo ser ingenuo, seguro, pero que necesitamos un sistema diferente.
¿Cuál es su sistema? ¿Hay algún modelo existente que sea su sistema?
No tengo ningún modelo que digas: «El modelo de aquí». Creo que tenemos que construir un modelo nuevo donde haya una serie de derechos que estén fuera del mercado. Yo creo que el derecho a la educación, a la sanidad, a la vivienda, a la alimentación, a la dependencia son derechos fundamentales que tienen que estar fuera de la lógica del coste-beneficio, del beneficio privado. Tienen que estar fuera del mercado. Yo creo que necesitamos un sistema donde superemos el heteropatriarcado y aspiremos a unas relaciones igualitarias y justas entre hombres, mujeres y todas las identidades sexuales y un sistema donde por el hecho de vivir en un territorio concreto, que es Andalucía, no tengamos menos oportunidades que en el resto, y estemos condenados a ser siempre un territorio subalterno. Tenemos que ir avanzando y aquí no hay fórmula. Esto no es como hacían los maoístas de los años 70, que cogían el libro Rojo de Mao y leían tres frases y lo aplicaban. Eso no funciona así. Aquí no hay una receta de fuera. Esto lo vamos a construir aquí, desde lo local con una perspectiva global y tejiendo alianzas, teniendo experiencia y caminando, aprendiendo de experiencias históricas, pero construyendo nuestro propio modelo en Andalucía. La vía andalucista. Contrapuesta a la vía andaluza de Moreno.
Estos días en Cádiz, se vive un fuerte impacto a cuenta de la caída del mito de Juan Carlos Aragón. ¿Qué ha pasado ahí? ¿Cuál es su reflexión?
Yo me remito a lo que dicen mis compañeros de Cádiz. Creo que lo están explicando bien. Lo primero: se ha caído un mito para mucha gente, no solo en Cádiz, para mucha gente que nos gusta el carnaval, que no tenían ni idea de esta historia. Se ha caído un mito y bien caído está porque era un maltratador con todas las letras. O sea, era un maltratador. Ya está. Por tanto, primero, hay que parar cualquier homenaje que se le hiciera. Segundo, tenemos que apoyar a las víctimas al 100 %. Lo hayan dicho cuando lo hayan dicho porque eso no cambia nada, que lo haya dicho antes, lo haya dicho después, cada una tiene su proceso y lo vive como quiere y puede. Ya está. Y a nosotros no nos queda otra que apoyar a las víctimas. También hago una reflexión: cuánto dolor habrán tenido esas mujeres y esas familias, esos hijos, esas hijas, viendo que todo el mundo lo endiosaba y que se miraba para otro lado cuando había muchos rumores. Me parece un error colectivo enorme. Los que estaban en el ayuntamiento antes han explicado y evidentemente, cuando se ha sabido esto con papeles y cuando se ha tenido constancia, se ha salido claramente a condenarlo. Más no podemos decir. Y yo sí creo que no se puede separar autor y obra. Creo que no hay que hacer ningún homenaje más, pero es que a mí ya tampoco me va a salir escuchar las letras de Juan Carlos Aragón. Y a mí me gustaba mucho. Pero ya yo no puedo ver las letras de alguien con este compromiso social que tenían sus letras y era, ¿cómo se dice? el Che en la calle y Pinochet en casa. No se puede justificar.
Nota
- Principio que se predica de la relación financiera entre comunidades autónomas, en virtud del cual una comunidad autónoma no debe perder puestos en el nivel de renta per cápita como consecuencia de la aplicación de los mecanismos de nivelación entre comunidades. RAE ↩