El Socialista Centroamericano, 20-12-2025
Correspondencia de Prensa, 23-12-2025
Después de varias semanas de expectativas, el presidente Bernardo Arévalo decretó un nuevo aumento del salario mínimo, esto ante la usual negativa de la patronal de aumentarlo.
Ante el hecho de que la Comisión Nacional del Salario Mínimo, con representación del empresariado, de los sindicatos de obreros, más funcionarios de Ministerio de Trabajo y Previsión Social, no se puso de acuerdo sobre los nuevos salarios para 2026, el gobierno decretó un aumento del 7.5 por ciento para el salario no agrícola, Q131.58 (1 quetzal = 0.13 dólares, CdP) diarios para un total Q4,252.28; para el agrícola el aumento fue de 5.5 %, Q124.4 diarios y un total de Q4,041.20 ; y para el sector de exportación y maquila fue de 4.0 %, Q112.10 diarios y Q3,659.73.
En los tres sectores se aplica también un bono Q250, además hay que recordar que en Guatemala hay dos circunscripciones, una para el Departamento de Guatemala donde esta la capital y el centro urbano más poblado, y el otro, para los departamentos del interior del país.
En los días previos al anuncio gubernamental, se generó una serie de expectativas, sobre todo de parte del sector empresarial, que como siempre asustó con el petate del muerto, que un nuevo aumento -similar al del año pasado que fue del 10 % sobre el salario mínimo no agrícola y agrícola- iba a ser perjudicial a la economía y sobre todo para el consumidor, cuando lo que afecta es la tasa de ganancia de estos empresarios. Argumentando un aumento del precio de los productos, cuando la inflación se mantuvo estable en general y donde ha habido, se debe a una forma de aumentar la ganancia de los fabricantes y comerciantes, además del caso con la denominada inflación importada, incluida en productos provenientes del exterior.
Otro de los argumentos es que se han cerrado fábricas, perdiéndose empleos en el sector maquila y de exportación; que es el sector cuyos aumentos son los más bajos de todos, por una serie de privilegios fiscales y de prebendas en materia laboral que afectan a la clase trabajadora.
El relato aquí versa que muchas de estas maquilas se fueron hacia Nicaragua y Honduras donde los salarios son más bajos. Pero lo paradójico es que los mismos personeros de este sector empresarial aducen que aquí se produce la tela para la confección de los productos elaborados en esos países; así como que muchas de esas industrias tienen el carácter de golondrina, instalando maquinaria en malas condiciones y alquilando locales que se mueven según su conveniencia.
Otro argumento que raya con el descaro es de una directiva de la Cámara del Agro que tratando de justificar lo improcedente de un aumento salarial, con el hecho que ni siquiera se paga el mínimo, un aumento no se cumpliría. Las condiciones laborales en el agro son pésimas y en efecto, en algunas empresas ni se paga el mismo, así ese argumento muestra la idea hambreadora que tienen estos capitalistas
En general la postura del sector empresarial es que, si bien dicen que no están en contra del aumento este se debe de aplicar según criterios en base a productividad, lo cual no es mas que una justificación para no aumentar el salario mínimo. En el fondo lo que muestra, es que por si ellos fuera, pagarían a destajo, sin condiciones laborales mínimas.
Por otro lado, pese a que los aumentos de los últimos años son considerables por este gobierno, son insuficientes al costo de la vida. En ese sentido la propuesta de los sindicatos de las y los trabajadores era de seis mil mensuales, el que cubría mínimamente ese costo; además de que fuera uniforme a todos los sectores, desapareciendo la diferenciación entre agrícola, no agrícola y exportación, y entre circunscripción 1 y 2, evitando de esta manera exclusión y desigualdad. Esta política de diferenciar salarios es de origen neoliberal y beneficia a sectores sobre explotadores de capital, y el actual gobierno supuestamente progresista, la ha mantenido.