100% Noticias, 20-07-2025
Correspondencia de Prensa, 20-7-2025
Durante el acto por el 46 aniversario de la revolución sandinista, Daniel Ortega ordenó a su militancia intensificar la “vigilancia revolucionaria” contra supuestos “conspiradores” y amenazó con capturarlos y procesarlos. El discurso estuvo marcado por ataques a la ONU, culto a su figura y un rígido control sobre los asistentes.
El dictador Daniel Ortega ordenó a su militancia “vigilar” y amenazó con cárcel a quienes considere opositores a su régimen.La advertencia la hizo durante el acto oficial del 19 de julio en Managua, donde conmemoró el 46 aniversario de la revolución popular sandinista.
“Por eso ustedes, sin descuidar la vigilancia revolucionaria, no les den espacio alguno a los terroristas, conspiradores, vende-patrias, porque sabrán que en cuanto se les descubra, se les captura y se les procesa”, afirmó Ortega, con tono ronco y pausado.
Los principales brazos represores del régimen son la Policía y el Ejército, que junto a otras instituciones vigilan, hostigan y encarcelan a personas que no simpatizan con el sandinismo y que son percibidas como opositores.
A inicios de julio de 2025, se contabilizaban unas 54 personas como presas políticas. La cifra aumentó en la víspera del 19 de julio,cuando al menos siete ciudadanos fueron secuestrados de sus hogares en Jinotepe por supuesta oposición al régimen, entre ellos el pastor evangélico Rudy Palacios Vargas, paciente oncológico.
Culto a la personalidad y ataques a la ONU
El discurso de Ortega estuvo cargado de culto a su persona, con consignas como “todos somos Daniel” y la afirmación de dejar como herencia los principios de Sandino: “ni me vendo ni me rindo”. Esta última la pronunció débilmente, con voz quebrada,presuntamente debido a las sesiones de diálisis que recibe cada semana.
Además, Ortega retomó su discurso antiimperialista, criticó a los europeos, elogió a Rusia y China, e incluso mencionó a Napoleón. “Nos inspiramos en la revolución rusa y china”, aseguró.
Habló también de la independencia de Nicaragua y Centroamérica, así como de la revolución haitiana. En cuanto al conflicto entre Israel y Palestina, calificó a Estados Unidos como “criminales confesos”, una acusación que resultó contradictoria para muchos, dado que tanto él como su esposa Rosario Murillo y altos funcionarios de su régimen enfrentan acusaciones de crímenes de lesa humanidad y órdenes de captura internacional.
Su mayor ataque se dirigió a las Naciones Unidas, a las que llamó “instrumento de los países imperialistas”. “Está conformada por países que quieren dominar el mundo. Naciones Unidas ya no sirve para nada. Hay que refundarla; refundarla significa que desaparezca esta Naciones Unidas”, sentenció.
No es la primera vez que Ortega critica a la ONU por no alinearse con los intereses de su dictadura y por no condenar las políticas migratorias de EE. UU., a las que suele referirse como “crímenes”.
Asistentes controlados y sedientos
Como cada año, la celebración fue transmitida obligatoriamente por todos los canales y radios nacionales. Rosario Murillo, infaltable, ofició de maestra de ceremonias. Representantes de China y Rusia ocuparon lugares destacados en la mesa principal.
Los asistentes, en su mayoría jóvenes, estuvieron bajo estricto control. Las sillas estaban aseguradas con bloques para impedir movimientos no autorizados, el uso de celulares estaba prohibido, y a cada persona se le entregaron pañuelos o banderas que debían ondear siguiendo coreografías indicadas. Ortega apareció en la plaza a las 5:00 p. m., aunque los militantes habían sido ubicados horas antes.
Cuando Ortega llevaba una hora hablando, bromeó con el agotado público: “¡Aquí no se raja nadie, ya los estoy agotando!”.Poco después concluyó su discurso y se retiró en su jeep Mercedes Benz hacia su residencia en El Carmen. Mientras tanto, miles de jóvenes y empleados públicos eran dirigidos a sus buses para emprender el largo retorno a casa.