Francia -«Militaro-seguridad global»: el día de después ya está aquí.[Claude Serfati]

A l´encontre, 15-12-2020

Traducción de Faustino Eguberri – Viento Sur

Correspondencia de Prensa, 8-1-2021

Las medidas en curso -leyes de «seguridad global» y «contra el separatismo», decretos que generalizan los motivos para el fichaje de las y los ciudadanos- se están tomando para abordar la crisis social, una nueva etapa de la cual se está abriendo por la pandemia. Sin embargo, en caso de una crisis grave, el ejército, que constituye la columna vertebral de la Quinta República, es encargado no solo de defenderla de enemigos externos, sino también de mantener el orden contra las amenazas desde dentro del país.

La Ley de Seguridad Global de Macron: ¿estamos en guerra social?

La ley de «seguridad global» es una ley del «día después», es decir, de hoy. Porque el gobierno teme que los efectos devastadores de la crisis económica conduzcan a una situación socialmente explosiva y políticamente incontrolable. «Cueste lo que cueste para las personas asalariadas y las jóvenes» es el programa que viene. Entre 600.000 y 900.000 personas asalariadas se añadirán a las 5.800.000 personas registradas a finales de septiembre de 2020 en Pôle emploi (servicio público de empleo en Francia ndt). 1 Las mismas u otras personas también pagarán para devolver los intereses de la deuda pública (37.000 millones de euros en 2021) que figuran en el presupuesto de 2021 y que tendrán que pagarse para satisfacer a los inversores financieros.

Dado que el Ministro de Economía, Finanzas y Recuperación, Bruno Le Maire, ha declarado que no aumentará los impuestos sobre el capital y las altas rentas, es probable que se logren reducciones en el gasto público suprimiendo puestos de trabajo en la administración pública. Como esto no es suficiente, el Gobierno se prepara, en cuanto se cumplan las condiciones políticas, para aprobar la reforma de las pensiones, suspendida tras las movilizaciones y durante la epidemia. Sin embargo, estas medidas no impedirán el continuo deterioro del lugar de la industria francesa en los mercados mundiales.

En este contexto, el gobierno ha hecho un balance de la importancia política de la manifestación del 28 de noviembre de 2020, que reunió a cientos de miles de personas en contra del proyecto de ley de «seguridad global», a pesar de la asfixia de la vida social causada por el estado de emergencia sanitaria y el bombardeo mediatico-gubernamental sobre el tema de la inseguridad. Esta manifestación es un eslabón adicional en la movilización del movimiento social y juvenil que, en los últimos cinco años, ha tomado formas masivas y diversificadas: manifestaciones contra la ley del trabajo Myriam El Khomri (2016), manifestaciones contra la reforma de las pensiones (2019/2020), el movimiento de los «chalecos amarillos» que comenzó en noviembre de 2018, concentración de decenas de miles de jóvenes convocados por el comité de apoyo a la familia de Adama Traoré frente al Palacio de Justicia (prohibida por la prefectura de policía), el 2 de junio de 2020. Estos movimientos expresan diferentes reivindicaciones, pero revelan el estado de exasperación social, como también lo indican los cientos de movimientos de asalariadas y asalariados contra la pérdida de puestos de trabajo y el cierre de sus fábricas. Estas acciones son tanto más llamativas cuanto que entre 2015 y 2020, las y los franceses han estado sometidos al régimen de estado de emergencia durante más de la mitad de estos cinco años.

Por lo tanto, es necesaria una vuelta de tuerca adicional sobre las libertades públicas. Las leyes liberticidas tienen como objetivo aterrorizar y reprimir a quienes son víctimas de la crisis y no la aceptan. El Gobierno ya ni siquiera oculta sus objetivos: en diciembre de 2020 se publicaron tres decretos que permiten el fichaje de las personas en función de sus «opiniones políticas, convicciones filosóficas, religiosas o afiliación sindical».2

La ley de «seguridad global» es de hecho la ley Macron, como recordó el relator de la ley de seguridad global y ex jefe de la RAID (unidad de élite de la policía nacional): «los sindicatos de policía fueron recibidos al más alto nivel por el Presidente de la República que asumió compromisos».3 La compatibilidad es total entre los cálculos personales del presidente -su reelección en 2022 cortejando al electorado de extrema derecha y la salvaguarda del régimen político y social están ligados. Y como en todos los períodos de crisis económica, el uso de la xenofobia y el racismo permite dividir el frente de las personas explotadas en el lugar de trabajo y de vivienda.

Más allá del artículo 24, la Ley de Seguridad Global de Macron intenta, por lo tanto, equipar a la policía para que pueda enfrentar el «continuum» de amenazas a la seguridad que vendrán de los movimientos sociales o de las predecibles expresiones de ira en las barriadas. En estos lugares, donde según el Ministro del Interior «cierta parte de la sociedad conoce lo que se llama ensalvajamiento, el salvajismo»4, la ley de seguridad global no será suficiente. La ley contra el separatismo, convertida en una ley «de refuerzo de los principios republicanos», proveerá. Sin embargo, son estos territorios, así como las «minorías visibles», quienes están ya más afectados por la violencia policial.

Finalmente, después de las palabras de Jean-Michel Blanquer, Ministro de Educación Nacional, declarando que «lo que se llama [sic] islamo-izquierdismo […] causa estragos en la universidad», y luego el «manifiesto de los cien» que denuncia «ideologías indígenistas, racialistas y decoloniales [transferidas desde los campus norteamericanos]», dos diputados de Los republicanos (LR) piden la creación de una «comisión informativa sobre las derivas intelectuales ideológicas en los medios universitarios».5 La expresión «islamoizquierdista» hace eco a la siniestra fórmula de los complots «judeobolcheviques» cuya capacidad aglutinadora se extendió, entre las dos guerras, mucho más allá de sus diseñadores nazis. ¿Cuándo estará disponible un ministerio de ideología en Francia?6

Hay que señalar que las categorías sociales actualmente sospechosas de separatismo por Macron no son las mismas que las que fueron acusadas por de Gaulle. Éste, en su análisis de las huelgas de 1950, denunció a los «separatistas [que] se apoderaron de una gran parte de los sindicatos. Utilizan las reivindicaciones profesionales para su política».7

Una tecnopolicía para un aparato administrativo opresivo

Los meses de confinamiento han estado acompañados en Francia por un rigor extremo en el comportamiento policial. Varios estudios han demostrado que el confinamiento, más que un revelador, ha sido un agravante de las divisiones sociales.8

Contrariamente a las declaraciones infantilizantes y amenazantes del gobierno, el cumplimiento general de las medidas de contención es un fenómeno impresionante. Da testimonio del esfuerzo realizado por la población. Este esfuerzo es aún más meritorio porque se enfrenta a lo absurdo y la arbitrariedad de las medidas adoptadas por el aparato estatal. Es el alto funcionariado quien decide, por ejemplo, los bienes que son esenciales y los que no lo son y hace ejecutar sus decisiones por la policía.

La flexibilización del confinamiento a partir del 28 de noviembre de 2020 no supone una relajación del cerco burocrático. Los periódicos regionales, que proporcionan a sus lectoras y lectores información práctica, enumeran los documentos necesarios para cualquier salida: «prueba de domicilio, SMS o correo electrónico que confirma consultas, exámenes y cuidados que no se pueden proporcionar a distancia, receta para comprar medicamentos, libro de familia para probar la relación de parentesco con la persona a la que va a ayudar, etc. [sic]».9 Esta obsesión por el «papel» es una de las características originales del modelo francés de administración, al menos entre las «democracias liberales».

Es bien sabido en sociología política que las burocracias estatales tienen poderosos medios de autofortalecimiento. Francia es un ejemplo clásico sobre este punto que ha sido señalado por observadores tan diferentes como Alexis de Tocqueville y Marx10 su ejército de funcionarios de medio millón de hombres y su otro ejército de quinientos mil hombres […] espantoso cuerpo parásito que recubre como con una membrana el cuerpo de la sociedad francesa y tapona todos sus poros”, El 18 brumario de Luis Bonaparte. Capítulo VII.]: la alta administración francesa nació con la monarquía absolutista, y de larga data ha buscado perfeccionar el sistema legislativo y policial represivo.

Durante el siglo XIX, el control policial de la población mejoró utilizando las herramientas técnicas más poderosas disponibles entonces (fotografía, antropometría, huellas dactilares). Bajo la Tercera República, fueron las y los gitanos, migrantes de la eternidad, quienes sirvieron como campo de experimentación en torno a «un sistema legislativo y policial que se puede resumir de la siguiente manera: vigilancia, identificación, control».11 La ley de 1912 les exigía tener un cuaderno antropométrico, de 208 páginas de espesor y controlado regularmente por un comisario de policía, que realizaba un seguimiento de sus movimientos en territorio nacional (fue derogada en 1969). La regulación francesa de 1912 fue la única en imponer a las y los nómadas el sistema disciplinario del cuaderno antropométrico.

En el período de entreguerras, bajo el régimen de la Tercera República, la Administración continuó innovando. Los ficheros se multiplicaron y al comienzo de la Guerra Mundial, el Servicio Central de Archivos de Extranjeros administraba cuatro millones de archivos y siete millones de fichas.12 Estas fichas enumeraban a las y los extranjeros, especialmente a quienes eran descritos como «indeseables», que en ese momento eran las y los refugiados judíos de la Alemania nazi y países orientales, o activistas antifascistas españoles e italianos. Estos archivos fueron mejorados bajo el régimen de Vichy, a veces por los mismos altos funcionarios (como André Tulard y René Bousquet). Según Gérard Noiriel, Vichy utilizó con fines totalitarios los instrumentos identitarios inventados por la Tercera República.13 También tenemos una idea de las capacidades de memoria de la maquinaria estatal cuando sabemos que el archivo de personas judías constituido bajo Vichy escapó a la destrucción en 1946 y fue encontrado por Serge Klarsfeld… en 1991.

Hoy en día, las instituciones del Estado francés cuentan con instrumentos tecnológicos de última generación para intensificar el control de la población. La ley de «seguridad global» intensificará el control de la población a través de la movilización de drones, cámaras y el uso extensivo de tecnologías de reconocimiento facial. El Libro Blanco sobre Seguridad Nacional, publicado cuando se estaba discutiendo el proyecto de ley de seguridad global14, es un llamamiento a generalizar las tecnologías de vigilancia (los términos tecnología y tecnológicos se repiten más de 150 veces en este documento de 332 páginas). El estilo de este informe también recuerda ciertas formulaciones utilizadas por Big Brother en 1984 (escritas por George Orwell)15 que se mezclan con elementos de lenguaje enseñados a los futuros altos funcionarios y funcionarias. Un ejemplo: la propuesta hecha al Ministerio del Interior de «franquear el muro tecnológico para proteger y acompañar a una sociedad conectada».16

La tecnopolicía se está convirtiendo en el motor de la «seguridad global».17 La población que vive en territorio francés, y particularmente en las barriadas, ahora tiene que enfrentarse a la preocupante alianza de un aparato burocrático represivo con larga experiencia y tecnologías avanzadas de vigilancia.

Las y los comisionados de la ONU que generalmente tienen que vérselas con violaciones de derechos humanos en regímenes autoritarios han declarado que el proyecto de ley es «incompatible con el derecho internacional de los derechos humanos».18 Emmanuel Macron acaba de ser galardonado con el calificativo de «illiberal» por el Financial Times, durante mucho tiempo ensalzador de su voluntad reformista (léase: la destrucción de los derechos sociales).19 En la trayectoria autoritaria seguida en los últimos años en la UE, después de Hungría y Polonia, Francia es sin duda alguna el eslabón débil de la democracia en Europa.

En realidad, el segundo confinamiento ha dibujado más claramente el ideal/tipo de una sociedad basada en el «trabajo, metro/coche, sueño» que limita estrictamente los derechos de movimiento y reunión de las personas y deja a las y los asalariados indefensos frente a las condiciones de trabajo post-pandemia.

El ejército está más que nunca como en su casa en la Quinta República: «No son operaciones de segunda categoría»

El aumento de las medidas represivas y el uso de tecnologías punta facilitan la actividad policial. Sin embargo no son suficientes para garantizar la protección del orden social. Como muestra la historia, el recurso al ejército se vuelve indispensable cuando las tensiones se vuelven demasiado altas. El historiador Michel Winock nos recuerda que: «Cada una de las cuatro repúblicas parlamentarias, desde el Directorio hasta la Cuarta República, terminó en beneficio de un salvador supremo, un defensor del régimen de asamblea que luego estableció un régimen bonapartista» (incluye a Vichy en esta categoría).20

Desde el Consejo de Defensa del 29 de abril de 2015, presidido por François Hollande, el ejército ha ampliado sus funciones a operaciones directas de mantenimiento del orden en el territorio nacional. La operación Sentinelle (Centinela), que moviliza a 10.000 soldados del ejército de tierra, se ha convertido en permanente, lo que no debería sorprender puesto que Jean-Yves Le Drian declaraba ya en 2016 que «la Operación Centinela [está] destinada a durar». La Operación Centinela también da una muestra del papel del ejército en el mantenimiento del orden en Francia. A un diputado que transmitió el deseo de los militares de estar equipados en territorio metropolitano con los mismos vehículos blindados que los utilizados en la República Centroafricana para llevar a cabo una posible respuesta, el Ministro de Defensa Le Drian respondió: «Debemos pensar en los equipamientos del futuro, incluso para operaciones domésticas, que no son operaciones de segunda clase».21

Desde el comienzo de la pandemia Macron ha hecho del Consejo de Defensa, creado por Nicolas Sarkozy, el órgano de gobierno político para la gestión de la crisis, transformando el Consejo de Ministros en una cámara de registro. Esta postura estaba anunciada. Durante la campaña presidencial, había reclamado una dirección «jupiteriana» (a Macron a veces se le apoda como Júpiter ndt) y sacado conclusiones de ella pocos meses después del inicio del movimiento de chalecos amarillos (octubre de 2018): «El presidente tiene el alma de un general […] ha hecho del Consejo [de defensa] una herramienta para gestionar las crisis».22

Ya el 4 de marzo, el portavoz del Gobierno declaró: «Ante el coronavirus, el Presidente de la República convocó un Consejo de Defensa seguido de un Consejo de Ministros para movilizar todos los medios para proteger a las y los franceses». Por lo tanto, Francia es la única de las democracias occidentales que «militariza» la gestión de la crisis.

El tropismo militar de los gobiernos franceses requiere una explicación.23 En el marco de este artículo, cabe recordar que si el ejército en Francia es parte constituyente de las relaciones sociopolíticas, la toma en cuenta de la posición de Francia en el espacio mundial también proporciona una de las claves explicativas.

Francia: un estatus singular en el espacio global

Es esencial entender que la política de un gobierno está profundamente influenciada por el lugar del país en el espacio mundial. Esta expresión, que es preferible a la de la mundialización, designa un todo cuya evolución está determinada por la interacción de las dinámicas económicas y el sistema internacional de Estados. Esto era cierto en la era del imperialismo «clásico» a principios del siglo XX. Todavía hoy, el rango que un país ocupa en la jerarquía mundial es un elemento determinante de su política (económica, militar, etc.): Estados Unidos y México no sufren el mismo tipo de presión externa.

Francia8015A continuación, conviene analizar la forma específica en que los logros económicos y las capacidades militares, que son dos atributos determinantes en la jerarquía mundial, se combinan en un país. En este punto, Francia tiene la particularidad, junto con los Estados Unidos, de ser el país occidental en el que las interdependencias entre su influencia económica global y su poder militar son más fuertes. El hecho de que los dos países no compitan en la misma categoría obviamente hace que la política francesa esté más presionada por las transformaciones del espacio global.

La proximidad de la economía y de lo militar en el posicionamiento internacional de Francia es parte del código genético de la Quinta República y explica la centralidad de la institución militar. El general de Gaulle consideró que para mantener el «rango» de Francia en el mundo, la competitividad económica y la «proyección de potencia» son inseparables. El arraigo de la institución militar en la Francia de la Quinta República se basa en tres pilares que son a la vez geopolíticos y económicos. El primer pilar está constituido por la disuasión nuclear, que permite a Francia tener un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Además, la disuasión nuclear es la columna vertebral de la industria nuclear civil y, por lo tanto, extiende el «dominio de regalía» mucho más allá de lo militar. Las interacciones entre las actividades militares y civiles son tan intensas que hacen imposible -salvo cambios radicales en las correlaciones de fuerzas en Francia- el abandono del sector nuclear civil.

El cuerpo expedicionario forma el segundo pilar. Es el heredero de una larga experiencia colonial y se ha aguerrido desde la década de 1960 gracias a más de un centenar de intervenciones realizadas principalmente en África, que tienen como objetivo tanto defender los intereses de los grandes grupos financieros nacionales como las posiciones geopolíticas de Francia. Más concretamente, estas intervenciones ofrecen un terreno sin precedentes para la «retroalimentación», ya que, según un especialista militar, se benefician de condiciones de entrenamiento y guerra que no se pueden encontrar en la Francia Metropolitana.24 El activismo militar refuerza la legitimidad del ejército en Francia, ya que va «a la guerra por una buena causa». También justifica el lugar de Francia en la ONU, ya que es guardián del orden internacional y sus operaciones militares25 son validadas por el Consejo de Seguridad.

Finalmente, en línea con lo que sucedió en los Estados Unidos y Gran Bretaña después de la guerra, de Gaulle hizo del desarrollo de una poderosa industria de armamentos, de la que dependen cientos de miles de asalariadas y asalariados hoy en día, el pilar económico de la institución militar. Los «mercaderes de armamento» que habían prosperado en Francia en el siglo XIX fueron reemplazados por un sistema de producción de armas densamente estructurado en torno a la Dirección General de Armamentos (DGA) cuya misión era desarrollar sistemas de armas que aseguraran a la vez la supremacía militar y estimularan el desarrollo de industrias competitivas en los mercados mundiales. Durante seis décadas, el «meso-sistema de armas» ha estado en el corazón de la política tecnológica de Francia, y los ocho principales grupos de producción militar todavía hoy realizan más de una quinta parte del gasto en investigación y desarrollo de todas las empresas francesas.

Los sucesores de De Gaulle trataron de gestionar este patrimonio en un contexto mundial que no controlaban. Sin embargo, desde estos últimos años 2000, el espacio mundial conoce profundas transformaciones económicas y geopolíticas: una crisis económica (2008) que aún no se había superado en el momento de la pandemia, el declive del liderazgo de los Estados Unidos favoreciendo el regreso de Rusia y las ambiciones de las potencias regionales, la emergencia geoeconómica de China y, finalmente, la erupción de pueblos en África y Oriente Medio (la «Primavera Árabe») que han sacudido los regímenes autoritarios sometidos a las grandes potencias.

Estos cambios de época, que llamo el «momento 2008», han dado lugar a dos cambios importantes. Por un lado, dentro del espacio mundial, la distancia que separa la competencia económica de las rivalidades geopolíticas se ha reducido considerablemente. Esto explica en particular el fuerte aumento del proteccionismo en los intercambios económicos internacionales, que, según los economistas, recuerda el período de entreguerras. Por otro lado, en el plano interior en los países desarrollados, el momento de 2008 ha acelerado un proceso que de hecho estaba en marcha desde la década de 199026: el auge del concepto de seguridad nacional, que, más allá de la defensa, abarca las amenazas militares y civiles y establece una relación fuerte entre los enemigos del exterior y los del interior.

La nueva coyuntura histórica de los últimos años 2000 ha sacudido la posición de Francia en el mundo. Los trastornos geopolíticos (por ejemplo, las ambiciones de Turquía en el Mediterráneo) y las «Primaveras Árabes» debilitan su control sobre sus bastiones africanos. En el frente económico, la crisis de 2008 aceleró la disminución de los logros de la industria francesa en los mercados mundiales. El continuo debilitamiento de la industria francesa en los mercados mundiales desde principios de los años 2000 ha hecho de la industria de armamentos y aeronáutica uno de los últimos polos de competitividad internacional de Francia, lo que desmiente la fábula repetida durante décadas por los ministros de Defensa de que la industria de armamentos es un motor de la competitividad de las industrias civiles.27

De hecho, las profundas transformaciones de la economía mundial ponen de relieve los límites del modelo francés dirigido por las y los «capitalo-funcionarios» que están muy presentes en los grandes grupos financieros e industriales, y lideran el aparato estatal. Las y los capitalo-funcionarios han desarrollado una inmunidad de grupo que les permite nunca rendir cuentas por los desastres industriales o el mal funcionamiento grave del aparato estatal.

En esta nueva coyuntura histórica, los gobiernos franceses han optado por fortalecer el componente militar del estatus internacional de Francia. La guerra en Libia (2011), dirigida por iniciativa de Nicolas Sarkozy y David Cameron, agravó el caos creado por la llegada del «momento 2008» y fue seguida por una serie de intervenciones militares de Francia en el África subsahariana (Malí, República Centroafricana). De modo que la crisis política y social que está desgarrando a los países del Sahel es tratada principalmente por los gobiernos franceses como una cuestión de seguridad. Entre 2008 y 2017, el gasto en intervenciones militares en el Sahel (las Operaciones Militares Externas OPEX de Francia) fue 2,4 veces mayor que la ayuda pública para el desarrollo dedicada a la educación y la salud. La evolución divergente entre los dos tipos de gastos ha sido particularmente espectacular desde 2012 y el lanzamiento de la Operación Barkhane (véase el gráfico 1). Estas intervenciones, que según François Hollande y Emmanuel Macron deben durar hasta la «victoria final contra el terrorismo» ponen en evidencia la posición proactiva de Francia en la gestión del desorden global.

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1- Evolución del gasto militar (en azul) y del gasto con fin social (en rojo) de Francia para el Sahel

 

Tal posicionamiento internacional tiene repercusiones directas a nivel nacional. En estos últimos años 2000, los presupuestos militares y de seguridad han aumentado significativamente más que los presupuestos sociales (véase el gráfico 2). La subordinación de la diplomacia francesa a la venta de armas ha aumentado a pesar de las pruebas innegables del uso de armas francesas en zonas de conflicto y la presunta responsabilidad de los países clientes en violaciones graves y repetidas del derecho internacional humanitario, en particular Yemen28. El aumento del peso económico de lo militar va de la mano con el lugar determinante que ocupa el ejército en la preparación y ejecución de las intervenciones militares de Francia. Sin embargo, no hay necesidad de ver en estas intervenciones la mano exclusiva de los militares. Después de todo, un país tiene la institución militar que corresponde a su política y a su posición internacional.

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 2- Evolución del gasto presupuestario y de seguridad militar (2007-2018)

 

El continuum de seguridad global: de Bamako a Saint-Denis

Hay que reconocer que los gobiernos franceses han hecho un balance rápido de los acontecimientos de los años 2000 y han adoptado la estrategia de defensa a las nuevas realidades. En 2008, por primera vez, los términos defensa y seguridad nacional figuraban en el título del Libro Blanco. Este documento insiste con fuerza en «la continuidad entre la seguridad interior y la seguridad exterior [porque] la distinción tradicional entre seguridad interior y exterior ya no es pertinente».29 El Libro Blanco encargado por François Hollande y el informe preparatorio para el nuevo Libro Blanco solicitado por Macron confirman esta orientación.30

El corolario de estos cambios lo expresaba así Manuel Valls en 2016: «hay un continuum entre seguridad interior y exterior, nos enfrentamos a lo que he llamado un enemigo exterior y un enemigo interior».31 La figura del enemigo interior ha cambiado a lo largo de la historia de Francia32, pero las guerras coloniales en Indochina y Argelia han hecho que resurja en la sociedad francesa de las últimas décadas.33Francia8016

El gobierno de Macron ha aprovechado la situación de estado de urgencia y la angustia de las personas empleadas y las jóvenes por perder su trabajo -o no encontrar uno para las millones de ellas que están en el paro- para tomar medidas liberticidas. Por lo tanto, las leyes y decretos adoptados confirman las conclusiones de dos investigadores basadas en investigaciones realizadas en los últimos veinte años: en un contexto de crecientes tensiones sociales, de violencia urbana y de terrorismo, el mantenimiento del orden se ha militarizado.34

De forma complementaria a la militarización de la policía, hay que añadir que los mecanismos que otorgan al ejército poderes de mantenimiento del orden en el territorio nacional son perennizados.

Policía, ejército… Las diferencias parecen difuminarse en un momento en que las fronteras entre el enemigo interior y el exterior se están volviendo porosas. Sin embargo, es la institución militar la que constituye la columna vertebral de la Quinta República por las razones mencionadas. La Constitución puede utilizarse para agravar el estado de excepción en el que Francia ha vivido más o menos durante cinco años. El artículo 16, que establece «una dictadura presidencial» y el artículo 35 (estado de sitio) del que el estado de urgencia se distingue «solo por mantener los poderes policiales en manos de las autoridades civiles»35 son responsabilidad exclusiva del Presidente, «jefe de los ejércitos» (artículo 15). Los constitucionalistas señalan la imprecisión de las razones que llevan al Presidente a decidir, soberanamente, ponerlos en práctica, el control muy insuficiente ejercido por el Parlamento y, finalmente, la duración imprecisa de estas medidas excepcionales. En cualquier caso, la activación de estas medidas, que suspenden las libertades civiles, pone al ejército en el centro del dispositivo. En este sentido, las y los especialistas señalan que «se buscará en vano en la Constitución una explicación de cuáles serían las condiciones para la intervención de las fuerzas armadas en el territorio nacional».36 Por lo tanto, se interrogan sobre el grado de autonomía de la institución militar -personalizada por el Jefe del Estado Mayor de los Ejércitos (CEMA)- con respecto al poder político en el marco del estado de excepción.

La respuesta no está en la presunta habilidad de la redacción de la constitución. Provendrá del estado de las relaciones sociales, que están determinadas por un conjunto de factores jerarquizados e interdependientes como la amplitud de la crisis económica, el grado de tensión entre las clases sociales, la actitud de la población hacia las y los dirigentes políticos y, por supuesto, la importancia del apoyo material e ideológico de la institución militar en la sociedad. Además, se necesitará un evento fortuito o contingente que dé la oportunidad de agravar el estado de excepción.

Ya está claro en cualquier caso que la creciente relevancia del ejército en los últimos años, tanto en intervenciones en el extranjero como a través de su presencia en territorio metropolitano y de ultramar (7150 soldados fuera de la Francia metropolitana, de los cuales 1.450 en Nueva Caledonia) modifica las relaciones entre lo político y la jerarquía militar. Ésta lo hace saber. El General Pierre de Villiers, Jefe del Estado Mayor de Defensa (CEMA), consideraba que la Operación Centinela introducía «una ruptura estratégica [porque] las fuerzas de seguridad interna necesitan el refuerzo sustancial y duradero de las fuerzas armadas».37 Su dimisión en julio de 2017, más allá de las ambiciones personales de un militar apoyado en un sólido plan mediático38, se centró en un tema de fondo: las responsabilidades respectivas del poder político y el ejército en el mantenimiento del orden interior.

En términos más serenos pero igualmente significativos, este tema es abordado por el General François Lecointre, que reemplazó a de Villiers como CEMA. Insiste en que el Estado Mayor no quiere cargar con el empantanamiento político-militar en el Sahel de Francia frente a terroristas contra quienes «nunca tendremos una victoria definitiva».39 Le sorprende no haber sido informado de la movilización de las y los soldados de la fuerza Centinela durante una manifestación de «chalecos amarillos» en marzo de 2019. Rediseña las enormes necesidades financieras del ejército -y por lo tanto aboga por nuevos aumentos en el presupuesto militar- para prepararlo para la posibilidad de un conflicto de alta intensidad, es decir, un conflicto contra otros Estados poderosos.

En un país cuyos últimos dos siglos entremezclan permanentemente el funcionamiento democrático y la irrupción del ejército en la escena política, y en el contexto actual de grave crisis social y de estado de excepción en el que Francia se ha establecido gradualmente, la naturaleza del poder presidencial y sus relaciones con los del ejército son cuestiones esenciales que no deberían debatirse solo en las cumbres del Estado.

Notas

  1. https://statistiques.pole-emploi.org/stmt/publication
  2. Décrets PASP: fichage massif des militants politiques
  3. Entrevista en Sud-Ouest, 28/11/ 2020.
  4. 7/09/2020 en BFMTV, https://www.bfmtv.com/replay-emissions/bourdin-direct/gerald-darmanin-face-a-jean-jacques-bourdin-en-direct-07-09_VN-202009070088.html
  5. Alain Bertho, “L’État a-t-il le monopole du complotisme légitime?” www.regards.fr
  6. Ludivine Bantigny et Ugo Palheta, “Notre peine est immense, et les charognards sont là”, 24/10/2020
  7. Citado por Lachaise Bernard, “De Gaulle et les gaullistes face aux conflits sociaux au temps du RPF”, 1980, http://books.openedition.org/irhis/1083
  8. INSEE, “Les inégalités sociales à l’épreuve de la crise sanitaire: un bilan du premier confinement dans Portrait social 2020”, diciembre 2020.
  9. “Confinement: pièce d’identité, ticket de caisse… les justificatifs à présenter en plus de l’attestation”, La Dépêche, 28/11/2020, https://www.ladepeche.fr/2020/11/28/confinement-piece-didentite-ticket-de-caisse-les-justificatifs-a-presenter-en-plus-de-lattestation-9225654.php
  10. Marx describe así el aparato del Estado bajo Napoleón III: “La inmensa organización burocrática y militar […
  11. Filhol Emmanuel , “La loi de 1912 sur la circulation des nomades” (Tsiganes) en France», Revue européenne des migrations internationales, 2007, vol. 23 – n°2.
  12. Ilsen About , “Identifier les étrangers. Genèses d’une police bureaucratique de l’immigration dans la France de l’entre-deux-guerres”, dans Gérard Noiriel. L’identification des personnes. Genèse d’un travail d’État, Belin, 2007.
  13. Noiriel Gérard, Les Origines républicaines de Vichy, Paris, Hachette, 1999.
  14. https://www.vie-publique.fr/rapport/277185-livre-blanc-de-la-securite-interieure
  15. Quienes redactan el Libro Blanco no asumen sin embargo esta frase, escrita por un enemigo de Big Brother: “E incluso el progreso técnico solo existe cuando sus productos pueden ser empleados para disminuir la libertad humana” 1984 cap. III
  16. Id., p.231.
  17. La technopolice, moteur de la “sécurité globale””, 13/11/202
  18. https://www.ohchr.org/fr/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=26560&LangID=fs
  19. “Emmanuel Macron’s illiberal plan to protect the French police”, Financial Times, 26/11/2020
  20. Winock Michel , “De Napoleon à De Gaulle: La tentation bonapartiste”, L’Histoire, n° 124 , juillet-août 1989.
  21. Comparecencia de M. Jean-Yves Le Drian, Ministro de Defensa, Compte rendu Commission de la défense nationale et des forces armées, Assemblée Nationale, n° 35,16 février 2016.
  22. Nathalie Guibert, “Le “général” Macron a encore du mal à se faire comprendre par les armées”, Le Monde, 13/05/2019.
  23. Serfati Claude, Le militaire. Une histoire française, Editions Amsterdam, Paris, 2017.
  24. de Prémonville, 2020
  25. Nunca se las llama “guerras” pues esto exigiría una autorización del Parlamento.
  26. Serfati Claude , 2001, La mondialisation armée. Le déséquilibre de la terreur, La discorde, Editions Textuel
  27. Para un examen reciente, ver Claude Serfati, “La centralité du militaire et ses effets sur le système productif de la France”, juin 2020
  28. Comunicado de 14 ONG, “Une occasion unique de mettre fin à l’exception française: Appel pour la mise en place d’un contrôle parlementaire des ventes d’armes françaises”, 16/11/2020.
  29. Defense et sécurité nationale. Le Livre blanc, juin 2008, Odile Jacob/La Documentation Française, p.57
  30. La Revue stratégique et de défense et de sécurité nationale 2017, p.71.
  31. Declaración de Manuel Valls, Primer Ministro, sobre el continuum entre la seguridad interna y externa en la lucha contra el terrorismo yihadista, la operación Centinela y el proyecto de Guardia nacional, la necesidad de un aumento de los esfuerzos de defensa de la Unión Europea y el papel de la OTAN, 6/09/2016 https://www.vie-publique.fr/discours/200358-declaration-de-m-manuel-valls-premier-ministre-sur-le-continuum-entre
  32. Ver en el capítulo 5 “Vers l’état d’urgence permanent: “Retour sur l’ennemi intérieur”.
  33. Rigouste Mathieu “L’ennemi intérieur, de la guerre coloniale au contrôle sécuritaire”, Cultures & Conflits, 67, 2007.
  34. Fillieule Olivier et Jobard Fabien, Politiques du désordre. La police des manifestations en France, Paris, Seuil, 2020.
  35. Rousseau Dominique, “L’état d’urgence, un état vide de droit(s)”, Revue Projet, 2006/2 (n° 291), p.21.
  36. Landais Claire, Ferran Pierre, “La Constitution et la guerre. La guerre est-elle une affaire constitutionnelle?”, Les Nouveaux Cahiers du Conseil constitutionnel, 2016/2 (N° 51).
  37. Comparecencia del general Pierre de Villiers, Commission de la défense nationale et des forces armées, Assemblée Nationale, 15 octobre 2015.
  38. Kilian Sturm, Pauline Perrenot, “Général, nous voilà!”: les éditocrates avec Pierre de Villiers
  39. Comparecencia a puerta cerrada del general François Lecointre, Commission des affaires étrangères, Assemblée Nationale, 6 novembre 2019.