Y. B. y F. G.
L’Anticapitaliste, 13-11-2025
Traducción de Correspondencia de Prensa, 22-11-2025
Desde el pasado mes de agosto, al menos 70 personas han muerto debido a los bombardeos de las fuerzas armadas estadounidenses contra embarcaciones que habían zarpado principalmente de las costas venezolanas en el Caribe, con la excusa de lucha contra el narcoterrorismo.
Esta ofensiva imperialista, que disimula mal la voluntad de Estados Unidos de provocar un cambio de régimen en Venezuela, es también instrumentalizada por el gobierno autoritario de Nicolás Maduro.
Avance imperialista
Con la llegada al poder de Donald Trump, y en particular de Marco Rubio, representante de los neoconservadores de Florida en la Secretaría de Estado, el imperialismo estadounidense vuelve a su «zona natural de influencia» con el objetivo de retomar el control de América Latina. El despliegue de más de diez mil soldados en la región, además de seis buques de guerra y un portaaviones, es una demostración inequívoca de la voluntad del imperialismo estadounidense de imponer su agenda política y económica por la fuerza.
Tal es el caso, en particular, de Venezuela, país declarado «amenaza excepcional» para la seguridad de los Estados Unidos desde la administración Obama, una política que se profundizó posteriormente durante la primera administración Trump que, en 2019, impuso sanciones económicas al Estado y a la empresa petrolera pública venezolana PDVSA, agravando fuertemente las consecuencias de una crisis económica catastrófica que ya se venía arrastrando desde 2014-2015.
Una política legitimada por la oposición conservadora, de la que forma parte María Corina Machado, reciente ganadora del Premio Nobel de la Paz que apoya abiertamente la política belicista de Trump, así como la expulsión de migrantes venezolanos enviados a las cárceles de Bukele en El Salvador, bajo el pretexto de que pertenecen a «bandas criminales».
Represión social y política
En el terreno, el Gobierno de Maduro, bajo presión, se destaca por la represión social y política. Las desapariciones o detenciones de periodistas, militantes de derechos humanos, sindicalistas, investigadores, intelectuales y artistas forma parte de la vida cotidiana. El propio presidente llama a la población a la delación a través de aplicaciones para teléfonos móviles que permitirían realizar denuncias sin riesgo alguno.
Por último, recientemente, investigadores y militantes ecologistas han sido blanco del ejecutivo, acusados de promover un falso discurso de izquierda al tiempo que trabajaban al servicio de intereses extranjeros. La consigna es simple, como dice el hashtag que ahora aparece en todas las comunicaciones gubernamentales: “dudar es traición”. (Véase, por ejemplo, la cuenta X de la GNB @GnbGaranteDePaz, NdE) Por su parte, la izquierda crítica rechaza el antiimperialismo de fachada del gobierno y una política económica frenéticamente extractivista al servicio de una nueva casta en el poder.
Solidaridad internacionalista
Como internacionalistas, denunciamos las nuevas maniobras de Estados Unidos contra la soberanía de Venezuela que, además, en un marco de competencia feroz con China por el control del subcontinente, podrían desestabilizar toda la región. En este contexto, las iniciativas diplomáticas y las movilizaciones internacionales que puedan contribuir a hacer retroceder a Trump en sus veleidades belicistas deben ser bienvenidas.
Nuestra solidaridad es con el pueblo venezolano, el único capaz de resolver el conflicto político y geopolítico que lo azota y que ha provocado el exilio de más de 8 millones de personas, es decir, un tercio de la población del país.
Ante los ataques imperialistas y el autoritarismo de Maduro, llamamos a apoyar a los compañeros y a los movimientos sociales que se movilizan, en un contexto difícil, para promover luchas de emancipación desde abajo, sin ceder a los cantos de sirena de la extrema derecha.