Estados Unidos toma por asalto el territorio y el gobierno de Venezuela
Viento Sur, 3-1-2026
Correspondencia de Prensa, 4-1-2026
Todo el sistema jurídico internacional ha saltado por los aires este 3 de enero de 2026. La intervención militar de Estados Unidos contra Venezuela, el secuestro del presidente Nicolás Maduro junto a su esposa y los anuncios de instalar un gobierno dirigido desde Estados Unidos nos retrotraen a la época de la colonia y el imperio del más fuerte. Latinoamérica ha recibido una herida a su dignidad y soberanía que no cicatrizará fácilmente.
El relanzamiento de la Doctrina Monroe con su corolario Trump, confirma que Estados Unidos ha entrado en una nueva fase de asalto a los territorios que posean riquezas para apropiárselas, así que ningún pueblo de la región estará exento de esta orientación.
El líder de la nación más poderosa del mundo acaba de confesar que la madrugada de este día ha usado 20 bases, lanzado un ataque de 150 aviones, helicópteros artillados y drones de última generación para someter al gobierno venezolano, masacrar tropas y población civil e instalar un nuevo modelo de golpes de Estado abiertamente dirigidos desde la Casa Blanca usando su poderío naval, aéreo y poder de fuego. Para quienes creían que solo era una bravuconada, ha comenzado la era de la dominación territorial continental por parte de los Estados Unidos. Las palabras de Trump fueron precisas “Venezuela debe entender que lo que le ocurrió a Maduro le puede ocurrir a cualquiera que haga lo mismo”.
“Estados Unidos dirigirá la transición hasta que el país esté encarrilado, y va a hacer dinero para la gente” es la sentencia neocolonial inaceptable formulada por Trump. Ni Maduro, ni Delcy Rodríguez, ni siquiera María Corina Machado o Edmundo González Urrutia le resultan rostros nacionales con suficientes méritos para emprender la transición neocolonial, sino lo que planteó Trump es que un grupo de personas buenas, que ellos escogerán, gestionarían la transición”. Es decir, nombres Made in USA, sumisos e incondicionales serán seguramente los que promoverán.
Pero esto no se queda allí, Donald Trump anunció además que Cuba estará en el ojo del huracán, a lo cual Marco Rubio agregó: “Si yo viviera en La Habana estaría preocupado”. Es decir, cerrar filas en defensa de la soberanía venezolana, es el camino para garantizar la soberanía de toda la región. Solo una Latinoamérica unida puede enfrentar la ofensiva neocolonial gringa.
Ciertamente María Corina Machado, una ultraderechista que ha apoyado el genocidio a Gaza y se ha alineado con todos los iliberales del mundo, había sido hasta ahora el caballo de Troya de las últimas administraciones norteamericanas. Si bien María Corina Machado, como lo dijo Trump, no goza del respeto de todo el pueblo de Venezuela, y su discurso apunta a profundizar la polarización y la división del pueblo venezolano, eso no es lo que le preocupa a EE UU, sino la posibilidad que su liderazgo entre en algún momento en contradicción con la agenda neocolonial que quieren imponer. Frenarla en seco como lo hizo Trump, expresa la decisión norteamericana de evitar que cualquier liderazgo con arraigo de masas esté al frente del gobierno y el Estado venezolano. Necesitan gobiernos débiles, sin vínculo orgánico con las masas, que no puedan enfrentar en momento alguno las políticas neocoloniales gringas.
Trump amenazó que el ataque militar a Venezuela iniciado a las 2 de la madrugada del 3 de enero, puede repetirse en cualquier momento, si los remanentes del Madurismo no pactan rápidamente la transición neocolonial. La respuesta de la vicepresidenta Delcy Rodríguez ha sido señalar que el único presidente de Venezuela es el secuestrado Nicolás Maduro, lo que genera un peligroso vacío de poder, porque Venezuela ha pasado las últimas horas sin presidente en funciones y en el territorio. Las próximas horas serán claves para ver el curso de los acontecimientos.
El secuestro de Maduro y la sucesión presidencial
Según informó Donald Trump y su gabinete de guerra contra Venezuela, la captura y secuestro de Maduro -no existe legislación que ampare una detención de este tipo- fue una operación planificada durante meses, combinando el trabajo de inteligencia de agencias como la CIA con labores de campo del ejército norteamericano. Ubicado el lugar de residencia de Maduro, se procedió a someter a sus custodios y detenerlo junto a su esposa, para trasladarlos fuera del país. La justicia norteamericana será la que se encargue de juzgarlo.
El secuestro de Maduro crea un vacío de poder que debe ser resuelto mediante la activación de la línea de mando. La Constitución de 1999 contempla que la ausencia temporal o permanente del primer mandatario debe ser suplida por la vicepresidencia, en este caso ocupada por Delcy Rodríguez. Si es ausencia permanente debería ser juramentada como presidenta para convocar elecciones en 30 días, si por el contrario asume como resultado de una ausencia presidencial temporal puede suplir el cargo por 90 días, extensible por otros 90 más, es decir podría estar al frente del gobierno por seis meses. Dieciséis horas después de quedarse Venezuela sin presidente habilitado para ejercer el cargo, aún no se activaba la sucesión presidencial permanente, pero tampoco se hablaba de ausencia temporal, generándose una peligrosa situación de ingobernabilidad y vacío de poder.
Los hechos
Las operaciones se iniciaron a las 2 am hora local y concluyeron a las 3:29 am del 3 de enero de 2026. Durante ese periodo de tiempo el zumbido de aviones de última generación, drones con misiles, helicópteros artillados y tropas especializadas en operaciones quirúrgicas, sobrevolaron el espacio aéreo de Caracas con total impunidad. La resistencia militar local fue mínima. Mientras toda la población se preguntaba por la situación en el Palacio de Gobierno, denominado Miraflores, Maduro fue capturado y secuestrado en una vivienda acondicionada y con bunker, que le servía de residencia en un sector del Fuerte Militar Tiuna. La acción norteamericana constituye una flagrante violación de los artículos primero y segundo de la Carta de las Naciones Unidas, que contemplan la inviolabilidad de la soberanía e igualdad jurídica de los Estados, prohibiendo el uso de la fuerza para dominar o anexarse territorios.
Un elemento que llama la atención cuando analizamos el ataque norteamericano, es la precaria o nula resistencia de las fuerzas armadas venezolanas. Durante hora y media aeronaves gringas se movieron con gran impunidad, atacando blancos predeterminados y es el equipo de Trump quienes anunciarían, horas después, que solo una aeronave fue alcanzada, pero logró retornar a la base de operaciones.
Los rumores que recorrían las redes sociales, como contrainformación, era que se trataba de un golpe interno y que el Ministro de la Defensa había sido abatido. Aún en la madrugada apareció con vida Vladimir Padrino responsable de la cartera militar, confirmando el ataque norteamericano, con misiles y cohetes de última generación disparados desde helicópteros, drones y aviones gringos. Precisó que el ataque se había extendido a los estados Miranda, Aragua y La Guaira, sin presentar estadísticas de bajas y heridos. Instantes después apareció el Ministro de Interior y Justicia Diosdado Cabello, indicando que no había problemas de orden público tras los ataques y que los servicios básicos funcionaban sin problemas, a pesar qué algunas zonas de Caracas reportaban fallas en el fluido eléctrico.
A las 3:54 am se conoció el comunicado oficial del gobierno Bolivariano rechazando la agresión militar perpetrada por la administración Trump contra el territorio venezolano, omitiendo información sobre el paradero de Nicolás Maduro Moros. Es de destacar que contrario a los tiempos burocráticos a que nos tiene acostumbrado el gobierno venezolano, el comunicado salió en tiempo récord.
A las 5:20 am el Ministro de la Defensa Vladimir Padrino López dio a conocer una declaración en la cual ratifica su apoyo al Decreto de Estado de Conmoción Exterior emitido para todo el territorio venezolano. No solo no informó sobre lo que había ocurrido con el presidente, sino que ratificó su debida obediencia al propio Maduro quien ya era llevado secuestrado a los Estados Unidos.
Serían las 5:40 cuando se conoció un comunicado de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) repudiando la agresión militar norteamericana contra Venezuela.
Eran cerca de las 6 de la mañana cuando se conoció la denuncia del presidente Cubano Miguel Díaz Canel, condenando el ataque militar contra la patria de Bolívar. Posteriormente, el presidente Colombiano Gustavo Petro expreso su condena al ataque perpetrado por los Estados Unidos contra Venezuela.
Cuando el reloj marcaba las seis y veintitrés minutos de la mañana la vicepresidenta Delcy Rodríguez exigía una fe de vida del presidente Maduro, reconociendo que había sido sustraído a través de una operación militar gringa. Minutos después, el gobierno de Turquía, país aliado del Madurismo, expresó su apoyo a la República Bolivariana de Venezuela.
A las 6:46 de la mañana trascendió que la cancillería venezolana estaba solicitando una reunión urgente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Minutos después, el Kremlin condena la agresión norteamericana contra Venezuela.
A las 8:12 am., el Fiscal General de la República Tareck William Saab exigió al gobierno de Donald Trump, una fe de vida del presidente Maduro. Ocho minutos después el Canciller Brasileño, en nombre del gobierno carioca, condena de manera enérgica la agresión militar norteamericana contra Venezuela. A las 8:39 am, el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, aclaró que Londres no ha «participado de ninguna manera» en la operación.
Apenas había alcanzado las ocho y cuarenta y siete cuando Uruguay rechazó la intervención militar gringa, a todas luces contraria al respeto del derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas. Cinco minutos después se conocería que el Ministro de Relaciones Exteriores de España mantenía reuniones de emergencia sobre el caso venezolano, con la alta representación de la Unión Europea.
A las 8:57am el Gobierno mexicano dio a conocer su condena y rechaza a las acciones militares ejecutadas unilateralmente en las últimas horas por fuerzas armadas de los Estados Unidos de América, contra objetivos en territorio de la República Bolivariana de Venezuela. Minutos después, el presidente Ignacio Lula da Silva cuestiona la operación militar de Trump, indicando que los norteamericanos estaban traspasando una línea inaceptable. A las 9:30 am la fiscal general de EEUU, Pamela Bondi, da a conocer que el presidente Maduro enfrentará juicio en EEUU, con jueces y tribunales estadounidenses. Las horas siguientes sería de presión diplomática de gobiernos como Rusia, China, Suráfrica, Colombia y el Caricom condenando el ataque y exigiendo el retorno a los canales de justicia internacional.
En horas de la tarde, la vicepresidenta Delcy Rodríguez emite una declaración acompañada del alto mando militar y los representantes de los poderes públicos donde insiste que el presidente de Venezuela es Nicolás Maduro avanzando en la peligrosa dirección del vacío de poder. No obstante, en horas de la noche, Delcy Rodríguez termina siendo juramentada por el Tribunal Supremo de Justicia, como suplente presidencial ante una vacante temporal, hecho que la habilita para estar al frente del poder Ejecutivo por 180 días, más del mes necesario para convocar y efectuar nuevas elecciones.
La rueda de prensa de Trump: la agresión continuará
La rueda de prensa del presidente norteamericano ocurrió a las 12:45 horas de Venezuela. Los elementos centrales tratados por Trump fueron: a) Se reconoce la captura de Maduro, con quien se venía negociando una transición, pero según indicó el mandatario las conversaciones se habían estancado, b) Informa que de no lograse un acuerdo de transición pronto con las autoridades venezolanas, EE UU ejecutará un ataque mucho más letal contra el territorio, es decir, las acciones del 3 de enero son el inicio no el cierre del conflicto por la vía militar, c) Anuncia la decisión de Estados Unidos de permanecer en control de la situación venezolana, sosteniendo el cerco naval y propiciando un gobierno de “gente buena” que le responda al equipo liderado por el, acompañado de los Secretarios de Guerra, Seguridad Nacional, y el Estado Mayor del ejército gringo, d) María Corina Machado no será la figura de la transición porque según Trump “Sería duro para ella ser líder. Es una gran mujer, pero no tiene el respeto de su nación (…), e) Reconoce a Delcy como la línea de sucesión para tener con quien dialogar la transición, no para dejarla en el poder; al respecto señala “ellos tienen una vicepresidenta escogida por Maduro (Delcy Rodríguez), que seguramente ahora es presidenta. Ella conversó con Marco Rubio y dijo que harán lo que digamos. No quiere hacer las cosas como Maduro”, f) Estados Unidos permanecerá controlando la transición hasta que se recupere toda la potencialidad de la industria petrolera y se ponga en marcha la “recuperación del país”.
La rueda de prensa de Trump es la declaratoria de situación neocolonial de Venezuela, de pérdida de la soberanía territorial y política y de captura de las riquezas venezolanas (especialmente energéticas) con la incoherente solicitud de devolución de tierras robadas, las cuales nunca le han pertenecido a Norteamérica.
La rueda de prensa de Donald Trump de este sábado 3 de enero es el lanzamiento práctico y tangible de su estrategia de seguridad nacional que considera a todo el continente (hemisferio occidental) como la extensión de sus fronteras imperiales.
Preguntas que demandan respuestas
Algunas dudas rondan el ambiente en formas de preguntas, cuyas respuestas permitirán en los próximos días hacer un análisis en mayor profundidad. ¿Por qué falló de manera catastrófica la casa militar y la seguridad del presidente Maduro? ¿Por qué la respuesta militar a las operaciones norteamericanas fue tan débil o casi inexistente? ¿A quiénes beneficia una transición sin Maduro ni María Corina Machado? ¿Por qué el silencio de tantas horas en el gobierno sobre el secuestro contra Maduro? ¿Estamos ante una trasmisión de mando a una junta cívico militar negociada entre las actuales autoridades gubernamentales y la administración Trump? ¿Si falla esta negociación estaríamos entrando a una prolongada acción militar hasta aplastar al Madurismo? ¿La injerencia norteamericana hasta que se normalice la situación del país pasa por la colocación de bases militares en suelo venezolano? En próximos artículos esperamos abordar algunas de estas interrogantes.
La reacción popular
La vicepresidenta Delcy Rodríguez -presidenta encargada en la lógica de sucesión presidencial contemplada en la Constitución- convocó a la movilización popular en defensa del presidente Maduro y el gobierno Bolivariano. A diferencia de lo que ocurrió con el golpe de Estado contra Chávez en 2002, en esta oportunidad a casi 24 horas de iniciadas las hostilidades por parte de la administración Trump, esta convocatoria a manifestar en las calles el apoyo al madurismo no ha conseguido eco en la población. Solo se han mostrado pequeñas concentraciones de unas 100 personas cada una de ellas, trasmitidas por el canal de televisión del gobierno. El sentimiento antiimperialista no es generalizado y hay amplias capas de la población, por el contrario, para quienes el antimadurismo es la pasión que más les moviliza.
Aunque es momento de priorizar el antiimperialismo y la denuncia a la intromisión norteamericana en los asuntos de Venezuela, es necesario destacar que este sentimiento de nacionalismo frustrado de una parte importante de la población se debe a los terribles errores del gobierno de Maduro, quien decidió colocarse a espaldas del programa social popular que había encarnado Chávez, aplicando recetas neoliberales con discurso de izquierdas. Maduro es el arquitecto del vaciamiento del sentimiento antiimperialista en Venezuela, fenómeno que terminó devorando a su propio creador.
¿Qué hacer?
Los sectores democráticos, progresistas, de izquierda y revolucionarios necesitamos construir una articulación mundial, amplia y diversa que coloque el antiimperialismo y la lucha por la soberanía y autodeterminación de los pueblos como prioridad mundial, en la era del trumpismo y su doctrina de seguridad nacional.
Es momento de colocar las coincidencias como prioridad, en este sentido, estamos apoyando la convocatoria que están haciendo amplios sectores a nivel internacional para reunirnos el 10 de enero, de manera virtual para lanzar una plataforma global antiimperialista.
Ante la ofensiva neocolonial norteamericana, la soberanía se defiende con el impulso de alianzas multicolores que defiendan el derecho a que los pueblos decidamos nuestros destinos.