Colombia – Un mes de paro y un futuro incierto. [Sandra Borda G]

No es extraño que la juventud colombiana –cada vez más afectada por la desocupación y la pobreza– sea uno de los sectores más activos en las protestas. Sin embargo, está poco representada en las negociaciones. La estrategia del gobierno, que apuesta a una mezcla de represión y diálogo, ha venido contribuyendo a la erosión de la credibilidad de las instituciones, mientras los actores políticos comienzan a mirar hacia las elecciones presidenciales del próximo año.

Venezuela – Estrategias para sobrevivir en el límite. [Moisés A. Durán]

Con salarios que a menudo están por debajo de los mínimos de supervivencia, la población venezolana depende en gran medida de los bonos, las bolsas de alimentos y otros programas sociales, además de diversas estrategias que transitan entre la legalidad y la ilegalidad. Pero, de la mano de la inmigración masiva, hoy una gran diferencia pasa por tener o no familiares en el exterior que envíen remesas.

Venezuela – El Estado venezolano quebró: ¿Es el fin de la universidad pública de calidad? [Víctor Salmerón]

Tras caer en bancarrota, la administración de Nicolás Maduro aplica en Venezuela un severo recorte del gasto público que impacta, entre otros ámbitos, el funcionamiento de las universidades autónomas que en gran medida dependen del dinero del Estado para ofrecer educación gratuita, financiar proyectos de investigación y realizar labores de extensión.

Cuba – El congreso del Partido y más continuidad. [Leonardo Padura]

El VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba escenificará el retiro de la vieja guardia y del propio Raúl Castro. Pero en Cuba se habla de muchas otras cosas: de la unificación monetaria, la pandemia, las vacunas cubanas, la crisis y la posibilidad de sacrificar ganado después de casi 60 años de prohibición. «El congreso de la continuidad histórica» resume las tensiones entre inercias y cambios.

Estados Unidos – La administración Biden recula sobre al aumento del salario mínimo. [James K. Galbraith]

Ante las presiones del Partido Republicano, de la patronal y de sectores del Partido Demócrata, la dirección de este último, que tiene la mayoría en la Cámara de Representantes, ha renunciado al plan de incrementar el salario mínimo a 15 dólares la hora, medida que estaba prevista –aplicable escalonadamente durante cinco años– en el plan de relanzamiento de la economía prometido por Joe Biden en la campaña electoral.