Soutien à l’Ukraine Résistante n° 48, 1-5-2026
Traducción de Faustino Eguberrri
Satorzulo Gorria, 16-5-2026
Correspondencia de Prensa, 19-5-2026
Una entrevista con Mira 1
En el marco del proyecto “Decolonizar las culturas del recuerdo”, Sinistra per l’Ukraina ha comenzado una serie de entrevistas y artículos con activistas antiautoritarios sobre el colonialismo, la cultura de la memoria de los camaradas muertos en combate, el activismo en tiempos de guerra y la cooperación internacional. En el contexto de la guerra a gran escala en Ucrania, intentamos reflexionar sobre la actualidad desde el punto de vista de la construcción de una cultura duradera del recuerdo. La primera publicación es una entrevista con Mira, una activista de Solidarity Collectives, que organiza iniciativas a nivel internacional y comparte su experiencia de resistencia antiautoritaria.
Empecemos con una pregunta: ¿quién eres y cómo te describirías a ti misma? ¿Cuál es tu papel en Solidarity Collectives?
Me llamo Mira, formo parte de ABC Kyiv y de Solidarity Collectives y soy la organizadora del festival Good Night Macho Pride, que actualmente está suspendido pero que espero que se reanude algún día.
Trabajo en el departamento de medios de comunicación de Solidarity Collective. Organizo eventos con compañeras y compañeros de diferentes países, organizo debates, negocio apoyos para nuestro colectivo, vendo productos derivados y recolecto donaciones. También explico a quienes no entienden, o incluso a veces no están de acuerdo, por qué estamos decididos a apoyar a Ucrania en esta guerra. Explico qué motiva a nuestras y nuestros compañeros que luchan y por qué toda la gente que luchamos por avances democráticos -activistas de izquierda, anarquistas, antiautoritarios- ahora debemos apoyar a Ucrania.
¿Aproximadamente cuántas iniciativas has ayudado a organizar a lo largo de los años?
Más de 200, no sé exactamente cuantas.
¿Hay una tendencia en la forma en que las personas que asisten a sus conferencias perciben a Ucrania? ¿Estas personas vienen con mucha empatía o con discursos de propaganda conservadores, por ejemplo? ¿Existe un esquema común?
La mayoría de la gente no sabe nada de Ucrania ni de esta guerra. Muchos son jóvenes que viven lejos de la guerra y han oído hablar de ella, pero no se puede decir que realmente sepan nada. Hay personas que nos han apoyado muy activamente durante todos estos años. Ellas mismas organizan iniciativas de apoyo a Ucrania e incluso hablan de nosotros en algunos países. Luego, hay una minoría -digamos que en una sala de 50 personas, generalmente no son más de dos- que repite simplemente la propaganda rusa y que, desgraciadamente, creen en ella sin reservas. Suelen comenzar sus frases con “No apoyo a Putin, pero…”.
Después de este “pero” es cuando se abren las puertas del infierno. Creo que la propaganda rusa difiere de un país a otro; por lo tanto, el “whataboutism” 2 también difiere. También hay otra crítica clásica: «¡Los anarquistas no deberían estar en el ejército!”. Les respondo que hay excepciones y que históricamente no somos los primeros, y que ciertamente no seremos los últimos en hacerlo. Pero algunas personas se niegan a ver la realidad y piensan de forma muy sectaria, como si fueran anarquistas en abstracto. Para ellas, hay reglas que no se pueden infringir, incluso si el mundo cambia de arriba a abajo. Otras se preguntan sobre los nacionalistas, pero, en realidad, su presencia ha disminuido considerablemente durante el último año. Creo que por fin han entendido que son personas muy diferentes las que luchan. Sí, hay nacionalistas, pero también hay muchas otras personas.
Otros se preguntan sobre un pequeño colectivo marginal que se llama Asamblea 3y que no está activo en absoluto en Ucrania. Por su parte, no es un verdadero colectivo que trabaje “en el campo”, porque no hay información sobre lo que hacen estas personas en Ucrania. Solo hay sus interminables textos.
Creo que si un colectivo anarquista no hace nada, no se comporta como tal, son impostores. Si es un colectivo, tiene que hacer algo. Si son anarquistas, deben actuar. Y si no actúan, sino que se contentan con expresar “opiniones” … ¿Qué podemos decir entonces?
La gente hace preguntas sobre ellos porque es importante para las y los “antimilitaristas” encontrar al menos un grupo que se haga eco de sus opiniones. Si vas a Grecia, Italia o España, te preguntan sobre el 2 de mayo 4– es sin duda uno de los temas favoritos de los «pacifistas» locales que dicen que los sindicalistas fueron asesinados por pertenecer a un sindicato, lo que es puro absurdo.
También afirman que las y los habitantes de Donbass aspiran a la emancipación, lo que está lejos de ser cierto. Ellas y ellos no dejan de repetir todos estos clichés obsoletos. Los estereotipos son omnipresentes; ellos y ellas podrían pintar con spray una “Z” a la entrada de un evento – cualquier cosa puede pasar. Así que realmente depende del país. Pero yo diría que hoy es un problema menor. Les interesaba más el primer año de la guerra.
Hoy en día, estas personas se esfuerzan más por organizar sus propios eventos y promover la idea de que Europa se está militarizando y que es necesario evitar la militarización de Europa y desarmarla inmediatamente. Creo que ellas y ellos también han entendido que gritarme y comportarse como matones no les vale la aceptación de la comunidad local, por lo que no les conviene. Por eso estos grupos han cambiado de estrategia para hacerse más simpáticos a los ojos de la gente.
¿Calificarías esto como pacifismo tóxico?
¡Vaya, es una buena manera de decirlo! Bueno, hay un esquema recurrente en el que un hombre me interpela gritando. Suele ser un hombre blanco de más de 40 años. Mientras que la sociedad aboga por la tolerancia en muchos otros temas, estas personas tienen la impresión de poder decir todo lo que quieran con motivo de nuestras iniciativas. Una vez más, depende del país, pero en muchos lugares, las y los “pacifistas” han reprochado a Ucrania ser responsable de la guerra. Muchos y muchas se quedan de brazos cruzados y observan con calma, cuando ellas y ellos estarían indignados por tal culpabilización de las víctimas en otras situaciones.
¿Existe un pacifismo razonable? ¿Existe una posición pacifista que demuestre la solidaridad con Ucrania?
Me considero una antimilitarista radical. Estoy en contra de la guerra, no me gusta la guerra. Creo que aquí sabemos mucho mejor lo que significa odiar la guerra que toda esta gente que se dice antimilitarista en Europa. Somos las y los verdaderos antimilitaristas: queremos que la guerra termine. Es por eso por lo que algunos de nuestros compañeros y compañeras se han alistado en el ejército, para echar a Rusia de este territorio y poner fin a la guerra.
Todo depende realmente de la interpretación que se dé al pacifismo y al antimilitarismo. Si tomamos el pacifismo en su sentido clásico, entonces realmente no entiendo para qué sirve a los anarquistas. Lo siento, pero no se obtiene justicia simplemente pidiéndola amablemente. No es solo una cuestión de guerra, es una cuestión que afecta a todos los aspectos de la vida.
¿En qué medida crees que la opinión pública y los movimientos anarquistas occidentales reproducen un pensamiento imperialista marcado por el “campismo” en lugar de la propia lógica colonial? En otras palabras, ¿carecen de una visión reflexiva y decolonial del mundo?
Creo que Donald Trump les hace creer más fácilmente que “no todo es tan sencillo”. En 2022, el principal reproche que se nos hizo se refería a la OTAN. Hoy han dejado de hablar de ello y encuentran nuevos argumentos. Pero, de nuevo, depende mucho del país. No sé por qué, en los Países Bajos, por ejemplo, no he conocido a nadie que viera las cosas en blanco y negro, que se negara a ayudarnos o que nos denigrara. Pero luego, tomamos el tren a la parte francófona de Bélgica, y allí vemos una situación diferente, con más indiferencia y agresividad. Es interesante ver cómo se relaciona esto con el idioma y los idiomas a los que se ha traducido la propaganda rusa. Creo que ahí radica el problema. Dicho esto, no puedo decir que sepa exactamente cómo funciona.
Hay países en los que es muy difícil superar esta dualidad. Por eso nosotros nos encontramos en una situación extraña en la que entendemos que la ocupación de Gaza es algo malo, pero en la que, por alguna razón, la ocupación de Luhansk no parece tan grave. Desgraciadamente, incluso en la izquierda, tendemos a considerar a ucranianos y rusos como un mismo pueblo. 5
Por ejemplo, en Alemania, casi siempre me hablan de los “buenos rusos” que conocen los compañeros. Yo también conozco a rusos realmente honestos. Simplemente no entiendo por qué estos compañeros están tan interesados en compartir esta información. No hablarían de inmediato con un kurdo de los buenos turcos ni con un palestino de los buenos israelíes. ¿Por qué nos tratan así?
Creo que el problema proviene del hecho de que a menudo pasamos por una especie de pueblo del Este que se ha peleado por alguna razón. Ellas y ellos casi nunca conocen nuestra historia. Por ejemplo, se ha hablado mucho del conflicto israelí-palestino, y ha sido un tema de actualidad durante muchos años. Es un poco más fácil con los kurdos, que no tienen Estado, por lo que no parecen simpatizar con el Estado, aunque ha habido muchos problemas similares por su parte, tanto sobre la OTAN como sobre el nacionalismo. Pero en nuestro caso, es extraño que no sepamos nada de este conflicto, de la historia de Ucrania y de la historia de Rusia que está relacionada con él. Sin embargo, la idea común es que nos hemos enfadado de una manera u otra y que tenemos que reconciliarnos.
Una opinión marginal…
Con motivo de una iniciativa organizada con nuestros compañeros en Alemania, que nos apoyan y nos proporcionan regularmente ayuda humanitaria, hablé con estos compañeros, que están “de nuestro lado”. Su respuesta fue: “Lo único que probablemente nos causa problemas es el nacionalismo de gran parte de la población ucraniana. Les pregunté: «¿Qué es exactamente lo que entienden por nacionalismo en este momento? Respuesta: “Bueno, es el odio hacia los rusos”.
Entonces les conté que mi abuela había sido llevada a un campo de trabajo durante la Segunda Guerra Mundial y obligada a trabajar como esclava en Alemania durante cuatro años. Incluso en su lecho de muerte, creo que todavía los odiaba, nunca se deshizo de ese sentimiento. Les pregunté: «¿Consideran a mi abuela como una nacionalista porque odiaba a los alemanes? Su respuesta fue: «No, es el odio de los oprimidos”. Dije: «Está bien, pero ¿en qué se diferencia del odio de los ucranianos hacia los rusos hoy en día?”. A lo que respondieron: «¡Oh, bueno, podría ser diferente!
Es extraño que este acercamiento no se haga. Es como si no pudiéramos establecer este vínculo, cuando la situación es muy similar. Mi abuela también sobrevivió al Holodomor y luego fue obligada por el poder soviético a trabajar en Polonia, justo después de su encierro en un campo alemán. Tampoco creo que le gustaran mucho los rusos.
Cuéntanos qué recuerda tu familia de la Segunda Guerra Mundial y el Holomodor, y cómo estas experiencias han dado forma a tu vida y a la de tu familia.
Mi abuela me contó mucho porque no conocí a ninguno de los miembros de mi familia que lucharon durante la guerra. Desgraciadamente, murieron prematuramente. Uno de mis abuelos murió cuando tenía unos cincuenta años como consecuencia de las heridas recibidas durante la Segunda Guerra Mundial y las que había sufrido antes de su captura; la atención médica era prácticamente inexistente en el campo de concentración.
Mi otro abuelo murió de cáncer menos de un año después del desastre de Chernobyl, lo que, en principio, también forma parte, para mí, de la experiencia colonial. Las y los ucranianos fueron mantenidos durante varios días en la ignorancia de la catástrofe. Los dejaron allí sin poder irse, sin hacer nada para reducir el daño que Chernóbil había causado a su salud. Es muy difícil contar las víctimas porque muchas murieron en Ucrania en los años posteriores a la catástrofe y generalmente no se consideran víctimas de Chernóbil.
Además de los relatos de mi abuela, hay otros recuerdos, como una carta enviada desde el campo: había conseguido sobornar a un policía alemán para que se la llevara a su madre. Tengo esta carta y una foto tomada en el campo. Casi nadie tiene objetos de este tipo, porque la censura era generalmente tan estricta que era imposible hacer pasar nada. Por parte de mi madre, también tengo documentos sobre la Segunda Guerra Mundial, así como algunos sobre la Primera Guerra Mundial. Tengo cartas, notificaciones de defunción y fotos.
¿Así que tu familia mantenía una animosidad hacia la Unión Soviética?
Mi familia odiaba a los ocupantes.
¿Te refieres a los alemanes?
Todos los ocupantes. Los rusos tampoco fueron muy bien recibidos debido al Holodomor. O debido a la deskulakización. Había muchas razones para no amarlos. El problema es que era muy fácil para las familias conservar recuerdos de la Segunda Guerra Mundial. Pero para otras cosas… no fue tan sencillo. Fue arriesgado o considerado deshonroso.
Mi bisabuela, por ejemplo, tenía un hermano que se había alistado como voluntario y que había sido asesinado. He oído hablar de él toda mi vida: Anatoliy, esto, Anatoliy aquello, pero nadie sabía dónde estaba su tumba. Descubrí dónde está: en Crimea. Pero no puedo ir allí debido a la nueva ocupación de la península. Creo que sería formidable si alguien fuera finalmente a la tumba de Anatoliy. Casi 100 años han pasado; sería un buen gesto. Desafortunadamente, otro invasor ocupa ahora esta tierra.
Otro hermano se había negado a hacer su servicio militar y había sido “deportado”. Cuando los “vatniks” 6 glorifican la Segunda Guerra Mundial y dicen: “Oh, pero hoy hay deportación”, es porque simplemente no entienden lo que realmente era la “deportación” en ese momento. No sabía nada de este hermano, porque se consideraba vergonzoso admitir que alguien no quería defender su patria y había intentado huir. Finalmente, su familia, a la que había llevado de Kiev a Kharkiv para escapar de la guerra y la movilización, se encontró en una situación muy difícil. Durante la ocupación de Ucrania durante la Segunda Guerra Mundial, Kharkiv estaba en una situación peor que Kiev, y su hija menor murió. Nadie hablaba de él. No descubrí sus cartas hasta la edad adulta. No habían sido destruidas; era simplemente un tema del que no se hablaba.
Se sigue sin saber en Occidente, pero los que regresaron del cautiverio tuvieron que pasar por los campos de filtración del NKVD a su regreso a la Unión Soviética. Es el mismo proceso que Rusia está practicando actualmente en los territorios ocupados. Te presentan ante un oficial y tienes que demostrar que no eres un “traidor”.
Es decir, que no has sido demasiado dócil o cooperativo con la administración del campo de concentración. Cuando hablamos de la historia del Holocausto en Europa, nadie hizo este tipo de investigaciones. Pero en la Unión Soviética, sí.
Mi abuelo fue internado en un campo de concentración, pero pasó la clasificación y se fue a luchar. Continuó luchando durante la Segunda Guerra Mundial hasta 1946. En cuanto a mi bisabuelo, no puedo estar segura, pero parece que falló en el proceso de selección. Ni su nieta, mi madre, sabían que había luchado durante la guerra. Dijo que era ciego y que no había luchado, pero encontramos su tarjeta de identidad militar. Estuvo en un campo de concentración desde julio de 1941 hasta mayo de 1945. Debe haber pasado algo que le obligó a ocultar su servicio militar.
Tal vez esto se haya estudiado menos en otras familias, pero si profundizas, descubrirás que todo el mundo tiene familiares que no pasaron el proceso de filtración o que no querían pelear. Fueron encarcelados u obligados a luchar. Pero no son estas historias las que contamos. Después de la guerra, todo el mundo quiere olvidarlo todo, y si hay algo de lo que podemos estar orgullosos, son los héroes. Si una persona no es un héroe, entonces puede ser olvidada.
En tu opinión, ¿qué otras similitudes existen entre los métodos soviéticos y los utilizados actualmente por Rusia en esta guerra?
¿Aparte de la filtración? Los abusos cometidos contra la población. Yo diría que hay paralelismos con la forma en que se comportó la Unión Soviética cuando ocupó Europa y otros territorios. Sin embargo, también hay similitudes con los alemanes, porque mi abuela, por ejemplo, simplemente fue secuestrada en su casa a la edad de 14 años. La llevaron a la fuerza para que trabajara en Alemania. Hoy en día, Rusia también está secuestrando niños, y solo podemos adivinar lo que les hacen allí.
Al mismo tiempo, Rusia explota activamente la imagen de la “Gran Guerra Patriótica” como la única fuerza positiva que participó en aquel conflicto, utilizando este discurso para justificar su guerra contra Ucrania. Sin embargo, es sorprendente que nosotros, como activistas y ucranianos, no busquemos cuestionar este discurso y afirmar nuestra propia participación legítima en la Segunda Guerra Mundial. ¿Es porque queremos distanciarnos?
Creo que sería difícil para nosotros reivindicar nuestra victoria sobre los nazis, entre otras cosas, porque Rusia es muy activa en este terreno. Desgraciadamente, es el resultado de la colonización. Utilizan esta parte de la historia a su favor. Muchas personas en Occidente perciben a la URSS como a Rusia, y Rusia se atribuye el mérito de todas las victorias y realizaciones comunes de otras naciones, presentándolas como suyas.
Y el mundo se deja pillar en la trampa. Es importante explicar todo esto, pero es difícil porque aquí, en Ucrania, han pasado muchísimas cosas durante tantos años de ocupación. Por lo general, antes del comienzo de la guerra y al principio, la gente decía: “Oh, Dios mío, Alemania no puede ayudar a Ucrania porque no puede arriesgarse a bombardear de nuevo a Rusia”. Aunque nunca ha ocupado Rusia en su totalidad, solo una pequeña parte. Ocuparon Ucrania y Bielorrusia dos veces, la segunda vez fue todo el país. En los mapas de la Primera Guerra Mundial, gran parte de Ucrania también está ocupada. También por los alemanes. No se sienten culpables hacia nosotros, pero sí hacia Moscú, incluso si nunca la han ocupado a tal escala. Nos consideran, a través de un prisma histórico, como rusos y no se interesan por nuestra opinión porque no reconocen nuestra capacidad de actuar.
Eso es lo que ocurre con la Segunda Guerra Mundial. Cuando se hace una lista de las personas asesinadas por la Alemania nazi durante la guerra, se mencionan: judíos, rom, homosexuales y comunistas. Casi siempre nos olvidamos de mencionar a los eslavos. No fueron rusos los que fueron asesinados: fueron eslavos, “untermenschen” (infrahumanos, es el término utilizado por el régimen nazi ndt). Por ejemplo, los eslovenos, porque también son eslavos. Simplemente viven un poco más lejos, así que también los olvidamos. Así es como sucede.
¿Crees que la experiencia de la Segunda Guerra Mundial influyó en la participación en esta guerra de las y los anarquistas y antiautoritarios ucranianos, que muy probablemente tienen recuerdos traumáticos en su historia familiar?
Estoy segura, aunque la gente no se dé cuenta. A lo largo de nuestra historia, fuimos atacados y ocupados, y tuvimos que defendernos. Así que cuando fuimos invadidos de nuevo mucha gente sabía cómo reaccionar.
Cuando me desperté con el sonido de las primeras explosiones, uno de mis primeros pensamientos fue: «¿Qué decía mi abuela? ¿Qué hicieron allí al principio, cuando todo comenzó?”. Pero ella no dijo nada; no dejó de hablar del campo. Bueno, no importa.
Quiero decir, ¿por qué no me dio consejos concretos sobre qué hacer? Visto desde ahora, me doy cuenta de que es bastante extraño culpar a mi abuela por eso. Ella esperaba que “nunca más” significara realmente “nunca más”, como siempre nos habían dicho. Pero tenía mucho miedo: continuó secando el pan en el balcón hasta el final de su vida, por si acaso hubiera una hambruna o una guerra. Pasaron entre sesenta y setenta años, pero este trauma nunca la abandonó, aunque lo vivió muy joven, mientras crecía en el campo.
Así que creo que esto tiene un impacto. Por ejemplo, hace poco conocí a un francés que me contó todo tipo de cosas. Me dijo que Francia tenía una tradición pacifista tan fuerte que muchos activistas de izquierda no habían participado en la Segunda Guerra Mundial y habían preferido huir. Me sorprendió mucho escuchar eso, porque uno de mis bisabuelos intentó huir, y se considera vergonzoso, así que nadie habla de ello. Al escucharlo, es como si la gente de izquierda hubiera huido para no tener que luchar contra los fascistas, mientras que nuestros bisabuelos, abuelos y algunas de nuestras abuelas tuvieron que luchar, porque ellas y ellos no tenían ni la oportunidad ni el privilegio de huir de la guerra. Algunas personas están orgullosas de este [derrotismo]. Me parece extraño.
Sabemos que, para nuestros mayores la ocupación era una amenaza existencial que tenía como objetivo exterminarlos. También entendemos hoy que toda ocupación representa una amenaza existencial: los ocupantes vendrán a matarte, no les importas en absoluto. Porque son invasores y ya han cometido actos tan terribles como irrumpir en las casas de la gente y quitarles todo lo que poseen: sus casas, sus tierras. Es inconcebible simplemente despojar a la gente de todo lo que tienen. Está claro para nosotras y nosotros que esto es perverso y que se propagará hasta que se ponga fin a él. Si no los detenemos, los invasores y los fascistas ganarán. Así es la vida.
Y sobre este francés que conocí, se podría pensar que los nazis simplemente vinieron a matar judíos/judías, pero que en el fondo, todo el mundo llevaba una vida normal. Conozco historias de franceses que tenían familiares en la Resistencia, pero los suyos probablemente huyeron. Así que ahora se dice a sí mismo: “Si pasa algo, yo también huiré. No importa”. Pero nosotros no tenemos esta opción, porque nadie ha “huido”. Tal vez algunos civiles se fueron, pero todos los que estaban sujetos al servicio militar se quedaron y lucharon. Probablemente ha habido más personas que han huido durante la guerra actual. Porque hoy es posible, pero entonces no lo era.
Si tomamos el ejemplo de la Segunda Guerra Mundial, el recuerdo de las personas que perdieron la vida allí, como el de los familiares, se va desvaneciendo poco a poco. ¿Hasta qué punto es importante y posible asegurarse de que la memoria de las y los anarquistas asesinados durante esta guerra no caiga en el olvido? ¿Hasta qué punto esta tendencia al olvido, en tu opinión, será de actualidad?
Sigue siendo importante: tarde o temprano, todo el mundo acaba siendo olvidado. Es cierto, esto no puede durar para siempre. La Segunda Guerra Mundial todavía, pero las guerras napoleónicas se han olvidado por completo. Nuestros antepasados probablemente también participaron, pero no lo sabemos, ¿verdad?
Pero, por ejemplo, en mi familia, mi bisabuela guardó todas las cartas de su hermano, así como la notificación de su fallecimiento. Me parece importante tener algo tangible; eso hace que esta historia sea muy real. Creo que el problema es que todo se olvida por falta de recuerdos. Por eso creo que la política de la memoria es muy importante. Es crucial preservar no solo la historia de la persona, sino también los escritos de los compañeros que perdieron la vida, si quedan recuerdos de ellos, y siempre hay recuerdos: sus objetos personales, sus fotografías.
Por eso me parece muy simbólico que no pudiéramos mostrar los rostros o los nombres de nuestros compañeros bielorrusos que fueron asesinados. Esto se debe a que pondría en gran peligro a sus familias mientras el régimen de Lukashenko esté en el poder. El régimen podría atacar a sus madres u otros familiares. Esto ya ha sucedido, por eso hemos adoptado esta política.
Es muy importante, y creo que es uno de esos símbolos que, si ganamos, nos permitirá nombrarlos y mostrar sus rostros. Es esencial preservar todo esto, y es muy bueno que haya muchos documentos sobre algunas personas. Por ejemplo, hay un sitio web conmemorativo dedicado a Dima Petrov 7 : hay vídeos que lo muestran, así como libros. Espero que también haya muchos documentos sobre otros compañeros y compañeras. He oído que se iba a hacer un documental sobre David Chichkan. Hay un vídeo en el que se le ve leyendo poesía. Tal vez sea el momento de que creemos archivos. Podemos imprimir fotos y textos, reunirlos y conservarlos. Sería bueno si pudiéramos eventualmente crear sitios web y reunir las imágenes.
Así es como organicé un evento para SolCol en Montpellier, Francia, que tenía la correspondencia de Durruti con un chico que vivía en Montpellier. Así es como se empezaron a configurar sus archivos, lo que es realmente genial. Y mi discurso y las historias sobre nuestra gente en el frente se han añadido a los archivos de Montpellier.
También hemos plantado árboles, pero no están en muy buen estado. Necesitaríamos un lugar oficial, tal vez un pequeño parque con árboles. En Suiza hay todo un bosque de estos árboles, con fotos y etiquetas con nombres colgados en ellos. Ya hay algunos para nuestros compañeros, para Marsi, Finbar, Cooper y Dima. Hay un lugar en el mundo, este parque, donde se rinde homenaje a los anarquistas – las y los que murieron en el Kurdistán, las y los que murieron aquí, las y los makhnovistas y otros. Bueno, no estoy segura de los makhnovistas, pero había figuras históricas allí. Los medios de conmemoración, reales y virtuales, son muy importantes.
Es esencial que ellas y ellos no se conviertan en caballeros con una armadura brillante. Deben permanecer en nuestra memoria como camaradas con sus fortalezas y sus debilidades. Es decir, lo que ellas y ellos eran. Ni más ni menos.
¿Quieres añadir algo?
Creo que las y los anarquistas, y el movimiento anarquista en general, a menudo defienden la libertad y la liberación de los pueblos y las naciones, para que todas y todos puedan ser libres, felices e iguales. Pero las y los que viven en países imperialistas tienen menos experiencia en la opresión colectiva. Deberían pensar en ello y reconocer que su único acceso a esta realidad es a través de nosotras y nosotros o de otras personas que viven en países colonizados.
Desgraciadamente -o, en un sentido, felizmente-, tenemos la experiencia de generaciones pasadas, su opresión y su lucha por sus derechos. Tenemos nuestra cuota de guerras, opresiones y pérdidas. Es una experiencia realmente difícil de vivir hoy en día. Pero creo que lo mejor que podemos hacer es asegurarnos de que esta lucha no sea en vano.
La cultura del recuerdo forma parte de ello, porque al recordar a estas personas, recordemos su trayectoria, sus penas, sus pruebas y su coraje para levantarse contra la opresión y luchar. Creo que el significado de la cultura del recuerdo no reside en la muerte, sino en el recuerdo de la vida de las personas.
Sería muy beneficioso para nuestras y nuestros compañeros occidentales aprender de nuestras experiencias de opresión y liberación, participar en ellas y construir sus propias experiencias a partir de ejemplos concretos en lugar de contentarse con ser críticos de salón o cerrar los ojos.
En este contexto, no entiendo muy bien cómo podemos decirnos anarquistas o antifascistas, decir «nunca más» y, sin embargo, no ver la invasión fascista y la heroica resistencia antifascista que se desarrollan actualmente en Ucrania. ¿Cómo podemos negarnos a implicarnos?
Notas
- Esta entrevista fue publicada en inglés el 17 de marzo de 2026 por Solidarity Collectives https://www.solidaritycollectives.org/en/toxic-pacifism-interview-with-mira-2/. Traducción al francés: Brigadas editoriales de solidaridad. ↩
- Ndt. Sofismo que intenta desviar una crítica mediante referencias a otros ataques reales o presuntos. ↩
- Sobre el grupo anarquista Asamblea, podemos referirnos a esta entrevista publicada inicialmente en el periódico de la Federación Anarquista Italiana Se desarrolla una crítica virulenta a los grupos libertarios ucranianos que participan en la resistencia al ejército ruso. Se puede leer esta entrevista en https://kaosenlared.net/que-defender-en-ucrania-una-entrevista-para-la-federacion-anarquista-italiana/ ↩
- El 2 de mayo de 2014, alrededor de 2.000 personas reunidas para participar en una marcha pacífica “Por la unidad de Ucrania” fueron atacadas por un grupo prorruso. Después de los enfrentamientos y la muerte de dos activistas proeuropeos (muertos por bala), 300 partidarios prorrusos se atrincheraron en el edificio de los sindicatos. Ambos bandos se enfrentaron con cócteles molotov, provocando un incendio dentro del edificio, en el que murieron 48 activistas prorrusos. El origen del incendio aún se discute. NdTfr ↩
- Por otra parte, eso es lo que afirma Putin NdT fr ↩
- Expresión peyorativa para designar a las y los partidarios de la propaganda gubernamental rusa NdT fr ↩
- NdT fr. Ver Dimitri Petrov, Le jour des parents, Lausanne/Paris, Page 2/Syllepse ↩