Ismael Contreras Plata*, desde Ciudad de México
Correspondencia de Prensa, 25-12-2024, 25-12-2024
A fines del sexenio pasado, cuando se empezó a establecer la Nueva Escuela Mexicana (NEM), se generó una gran polémica, ya que, según las autoridades educativas, este nuevo modelo educativo permitiría superar el atraso en que se encuentra la educación. Mientras que los partidos y voceros de la oposición empresarial alegaban que la NEM echaba atrás los logros educativos de los sexenios anteriores. Por su parte, el sector directamente afectado, la base magisterial, se mostraba escéptica y poco participativa en la aplicación de este modelo de enseñanza-aprendizaje. La razón era evidente pues la forma de aplicar dichos cambios no difería en nada de las normas aplicadas en los gobiernos del panismo y del priismo. Los profesores, por supuesto, no fueron tomados en cuenta para el diseño del sistema educativo. Tanto para el gobierno de la 4T como para los gobiernos de los sexenios anteriores, al magisterio se le impuso de manera vertical, autoritaria y antidemocrática, esencialmente burocrática las supuestas modificaciones de su práctica docente, las normas de la NEM.
Según las autoridades educativas las nuevas condiciones educativas estaban basadas en cuatro elementos que articulan la propuesta curricular de principio a fin, mismos que consisten en: 1ro. La comunidad cómo núcleo integrador de los procesos de enseñanza y aprendizajes. 2do. El derecho humano a la educación. 3ro. La autonomía profesional del magisterio y 4to. La integración curricular.
Esta nueva forma de desarrollar la práctica docente instituiría las bases para el desarrollo de los educandos, lo que permitirá a mediano plazo superar el rezago educativo. Con estas bases de la NEM se echaría abajo la educación neoliberal y, en el contexto directo de la enseñanza –aprendizaje se superaría el modelo conductista, basado en el control directo de los estudiantes y en la actividad memorística. Así se estaría estableciendo un modelo educativo mucho más avanzado al de los gobiernos anteriores. Sin embargo, la cuestión que muestra en la práctica el fraude que representa el modelo de la NEM es que su objetivo fundamentalmente no es educativo sino la legitimación política, con una enorme palabrería, del gobierno de la 4T. Con ello se presta mucho a la confusión y para dar una apariencia de cambio y de actualización recurre a la “sagrada autoridad” de Paulo Freire. Al mencionar que se tiene que promover el pensamiento crítico en el estudiante, supuestamente los profesores podrán desarrollar la autonomía docente, con lo que se les estaría valorizando como profesionistas, pues ya no estarían obligados a realizar actividades ajenas a su formación y perfil profesional. Todos estos aspectos, en la práctica constituyen una fraseología vacía, pues las autoridades no permiten la autonomía y creatividad del profesorado.
Veamos de manera concreta como se está implementando la NEM en la Educación Media Superior (EMS) que sin lugar a duda es el nivel más olvidado en todas las entidades del país, es el nivel que enfrenta más problemas. Para empezar, existen grandes confusiones acerca de sus alcances y orientaciones, pues la EMS está constituida por 33 subsistemas educativos, que se basan en tres modelos: Bachillerato general, Bachillerato tecnológico y Bachillerato profesional técnico. Lo que lleva a las autoridades educativas estatales, así como federales, a no saber cómo implementar un proceso de aprendizaje que involucre conscientemente a los estudiantes y que éstos terminen su bachillerato con los aprendizajes y herramientas emocionales que les permitan enfrentar de mejor manera las condiciones socioeconómicas que se están exigiendo a nivel nacional e internacional.
En el nivel de EMS, cuando menos en el Estado de México, la aplicación de la NEM se presenta con un mayor control del proceso pedagógico, que lleva a los estudiantes a aumentar el rezago educativo y a los profesores a un mayor deterioro de las condiciones y derechos laborales.
En el aspecto de la planeación del trabajo áulico, la nueva forma de planeación, denominada progresiones, consiste en un control sistemático, minuto a minuto de las actividades que el profesor tiene que aplicar con sus estudiantes. Este tipo de planeación consiste en tres grandes momentos: el primero son las actividades a realizar para efectuar la evaluación diagnóstica; el segundo es el desarrollo de las actividades del tema o proyecto de enseñanza aprendizaje; y el tercero son las actividades de valuación. Podemos decir de manera sintética, que para realizar este tipo de planeación cuando menos el profesor se lleva una hora seleccionando los materiales y estrategias para realizar una sesión o clase de una hora. Lo que las autoridades educativas pretenden tirar por la ventana, el conductismo neoliberal, se les mete por la puerta. Pues se trata de controlar al profesor y al proceso educativo minuto a minuto. Ante ello, los profesores se pasan horas y horas planeando las actividades educativas. Trabajo que muchas veces es inoperante, pues al estar en el aula, con grupos de más de 50 estudiantes, no se pueden desarrollar las actividades proyectadas. De manera que la planeación por progresiones termina siendo un desgastante proceso burocrático que solo sirve a las autoridades como una forma de control magisterial.
En lo que respecta al concepto de la comunidad como centro del proceso de enseñanza aprendizaje es igualmente meramente demagógico, pues se escucha muy bien. Por supuesto, la escuela no es una isla que esté alejada de la comunidad, por ello, el proceso educativo y la escuela no deben ser ajenas a lo que sucede en la comunidad, la escuela de una u otra manera debe impactar en la misma. Sin embargo, para realizar estas actividades se requiere de profesores de tiempo completo que en horas fuera de clase se dediquen a realizar proyectos escolares o comunitarios, solo que en los últimos sexenios, la mayoría de los profesores, han sido contratados por unas cuantas horas semanales, al grado de que hay profesores que tienen contratos por tres horas a la semana debido a ello, los profesores se ven obligados a trabajar en dos o tres escuelas, por tal motivo, no tienen tiempo para realizar actividades comunitarias, que obviamente son fuera del aula. Los profesores terminan sus clases y salen volando para tratar de llegar a tiempo a la otra escuela. Cabe señalar que este tipo de contrataciones se agudizó en el sexenio de AMLO.
Además de lo anterior, la contratación de los profesores, la mayoría de las ocasiones no son por tiempo definitivo, sino temporal, cuando mucho por un semestre. El argumento consiste, por ejemplo que si en el primer semestre se imparte Ciencias Sociales I, no se puede renovar automáticamente la contratación, puesto que en el segundo semestre no se imparte esa materia, pues corresponde a Ciencias sociales II. Lo que hace casi imposible que se puedan basificar a los profesores contratados por asignaturas. Hay profesores que tienen años sin tener la definitividad; ello conlleva la falta de prestaciones laborales. Como podemos ver, los profesores enfrentan un claro proceso de precariedad laboral. Así estamos ante el mismo fenómeno, señalado anteriormente: el neoliberalismo que se pretende tirar por la ventana se cuela por la puerta.
Otro aspecto que hay que tomar en cuenta es la enorme carga de trabajo que cae sobre los hombros de los profesores, pues las autoridades educativas del departamento de bachillerato atiborran el ciclo escolar con infinidad de proyectos, por lo que el docente, para cumplir con las exigencias de estos proyectos, ocupan gran parte de su tiempo y ciertamente, les queda muy pocas horas para la atención de los estudiantes y desarrollar las actividades áulicas.
No podemos dejar de mencionar un grave problema que se viene presentado en las escuelas en los últimos años, el cual consiste en que se ha judicializado el proceso educativo. Por cualquier aspecto, por mínimo que sea, los padres de familia pueden demandar a los profesores ante las instituciones que defienden los derechos humanos o incluso ante el poder judicial. Las relaciones de los padres de familia y docentes se vienen deteriorando de manera muy grave. Ciertamente, la calificación es el factor que detona estos problemas de comunicación. Es claro que estos problemas son muy delicados, pues está involucrada la subjetividad de ambas partes y como se sabe en toda relación humana están implicadas las emociones; por ello, es difícil establecer un diálogo entre estos sectores.
Sabemos que la EMS enfrenta un sinnúmero de problemas, mismos que se tienen que seguir tratando, como las condiciones en que el estudiante concibe su proceso de aprendizaje, pero este tema lo trataremos en otra entrega.
Para finalizar solo mencionaremos que la EMS, se encuentra ante un gran desafío. Que se ve difícil de superar, pues ante los problemas señalados, los profesores se encuentran sumamente desmoralizados, muchos de los que llevan varias décadas trabajando, esperan con ansias el tiempo para poder jubilarse y en el caso de los profesores que tienen pocos años laborando también están desmotivados, ya que, como son escasas sus horas clase se concretan a cubrir su horario y cumplir con las actividades estrictamente necesarias, para no confrontarse con los directivos y el supervisor. El desaliento en los profesores aumenta debido a los pocos estímulos que tienen pues sus salarios son muy bajos y hay muy poco reconocimiento a su labor por parte de las autoridades e incluso a nivel social hay cierto desprecio por la actividad docente. Como vemos, la NEM en la EMS, está muy alejada de los supuestos fines que se dieron a conocer en el modelo educativo. No se han establecido las condiciones para la revalorización del profesor, como lo dijo en varias ocasiones AMLO. Podemos decir, que a los pocos profesores que tienen la convicción de apoyar a los estudiantes y coadyuvar a resolver el rezago educativo enfrentan una serie de obstáculos burocráticos que prácticamente les es imposible desarrollar sus actividades, Por eso, para que el bachillerato sea un sistema que permita superar el rezago educativo y los estudiantes encuentren su lugar y puedan desarrollar todas sus potencialidades es necesario que los docentes acaben con el autoritarismo de las autoridades, se apropien de su materia de trabajo y participen creativamente en la democratización de las instituciones educativas.
Los profesores se encuentran sumamente desmoralizados, muchos de los que llevan varias décadas trabajando, esperan con ansias el tiempo para poder jubilarse y en el caso de los profesores que tienen pocos años laborando también están desmotivados, ya que, como son escasas sus horas clase se concretan a cubrir su horario y cumplir con las actividades estrictamente necesarias, para no confrontarse con los directivos y el supervisor.
*Ismael Contreras, 32 años de profesor de bachillerato en el Estado de México,. Militante de la Liga de Unidad Socialista.