Argelia – Hirak: «La reanudación de las manifestaciones envía un mensaje claro». [Louisa Driss Aït Hamadouche – Entrevista]

Redacción TSA, 28-2-2021      

Traducción de Faustino Eguberri – Viento Sur

Correspondencia de Prensa, 28-2-2021

Ayer viernes (26 F), el Hirak dejó constancia de su regreso, tras las manifestaciones del lunes 22 de febrero con motivo de su segundo aniversario, y casi un año después de la suspensión de las manifestaciones debido a la pandemia de la covid-19. En esta entrevista, la politóloga Louisa Driss Aït Hamadouche explica las razones de este regreso y sus mensajes, habla sobre soluciones a la crisis.

-Tras la gran movilización del lunes con motivo del segundo aniversario de la revolución popular, el Hirak registró su regreso este viernes, con manifestaciones en Argel y otras ciudades del país. ¿Cuáles son los factores que están detrás de este retorno

Las razones para el regreso de las manifestaciones son las mismas que motivaron su comienzo: un cambio real en el sistema de gobierno.

Este regreso confirma, por si fuera necesario, que el levantamiento popular no se dirigió contra el quinto mandato (al que quería optar el autócrata Buteflika ndt), sino contra los actores, reglas y prácticas que constituyen el poder político en Argelia.

-¿Qué significa el regreso del Hirak, después de casi un año de suspensión debido a la pandemia de la covid-19?

En primer lugar, es un hecho sin precedentes. Que yo sepa, no hay una situación similar en la que comienza un levantamiento popular, dura más de un año, decide detenerse por una razón objetiva y decide reanudar sus manifestaciones un año después.

Esta vuelta significa dos cosas: madurez y determinación. El Hirak tiene una madurez que le permite establecer prioridades (la salud pública está por encima de las demandas políticas); y está muy determinado.

-¿Debería el gobierno revisar su hoja de ruta, heredada del difunto Jefe de Estado Mayor Ahmed Gaid Salah?

La reanudación de las manifestaciones envía un mensaje claro: las decisiones tomadas desde el anuncio de las elecciones presidenciales hasta hoy no satisfacen las demandas populares.

Estas decisiones no convencieron ni disuadieron a los manifestantes. La única conclusión que se puede extraer de esto es que las autoridades están realmente equivocadas.

-¿Argelia, que se enfrenta a una grave crisis económica y social, puede permitirse seguir viviendo con una crisis política tan grave?

La crisis política es tan grave que aunque la situación económica fuera favorable, su gestión sería, no obstante, una profunda revisión del sistema de gobierno.

En efecto, el status quo político no puede producir desarrollo económico, justicia social, crecimiento. La historia muestra que solo produce clientelismo y depredación. Es imperativo que la crisis política se resuelva para enfrentar la crisis económica.

-¿Cuál es la solución?

No hay soluciones milagrosas aplicadas con una varita mágica. El cambio en el sistema de gobierno requiere una transición democrática. Sus requisitos previos son claros: liberación y rehabilitación de todas las personas presas de conciencia, la apertura de espacios públicos, la consagración de las libertades individuales y colectivas, el establecimiento de un órgano verdaderamente independiente para la organización de elecciones.

-Hay voces que critican la falta de iniciativas del Hirak para salir de la crisis. ¿Son suficientes las marchas de los viernes como medio de expresión política?

Durante el último año, el silencio de la calle se ha visto compensado por la proliferación de debates en las redes sociales. Podíamos escuchar discusiones en muchos sentidos: nueva constitución, parlamento constituyente, presidenciales anticipadas, órgano presidencial de transición, gobierno de unidad nacional o de competencias tecnocráticas…

Las propuestas existen. Por otro lado, es cierto que no son defendidas por las fuerzas políticas organizadas.

-Hoy, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha pedido a Argelia que libere inmediatamente a las y los detenidos del Hirak. Sin embargo, el presidente Tebboune anunció un indulto presidencial a su favor hace una semana. ¿No está la cuestión de los prisioneros de conciencia yendo más allá de las fronteras de Argelia?

Pensar que la crisis política de Argelia, ocultada por los media públicos y parte de los media privados puede escapar a los ojos del mundo es equivocarse de época.

El fortalecimiento de la soberanía de Argelia no pasa por la negación y la teoría de la conspiración, sino por la resolución de la crisis de confianza. Esto último requiere el desarrollo de un pacto democrático, no la criminalización de un levantamiento popular pacífico.