Les utopiques n° 32, verano 2026*
Traducción de Correspondencia de Prensa, 5-8-2026
Presentación
«Campismo», «imperialismo(s)», dos términos que aparecen con frecuencia en los escritos y las intervenciones sobre la situación internacional. Más allá de los términos, se trata de prácticas sindicales, del internacionalismo de nuestra clase social. De ahí la nota de la comisión internacional de la Unión Sindical Solidaires, redactada en abril de 2026, a la que adjuntamos algunos fragmentos de un comunicado dirigido al comité francés de la Red Europea de Solidaridad con Ucrania (RESU), que señala algunos ejemplos concretos sobre estos mismos temas.1
La comisión internacional de la Unión Sindical Solidaires, al igual que todas las comisiones de la Unión, está abierta a las activistas y activistas de las distintas estructuras de Solidaires. Además de comunicados, notas y llamados, publica, en particular, el boletín «¡Solidaires e internacionalistas!» y la revista internacional. 2
Fortalecer el sindicalismo internacionalista: solidaridades concretas contra los imperialismos
El periodo actual se caracteriza por una intensificación de los conflictos imperialistas. Desde Gaza hasta Ucrania, desde Medio Oriente hasta América Latina, pasando por los territorios aún colonizados por Francia, como Kanaky, se acentúan las lógicas de dominación, guerra y control de los recursos. El genocidio perpetrado por el ejército israelí en Gaza, la guerra imperialista librada por Rusia en Ucrania y los procesos genocidas derivados de ella, los bombardeos israelo-estadounidenses en Irán, las presiones económicas y políticas contra Venezuela, o incluso el mantenimiento de la dominación colonial francesa en Kanaky y otros territorios «de ultramar» forman parte de un mismo sistema. Las lógicas imperialistas estructuran el período actual. Adoptan múltiples formas, pero producen en todas partes los mismos efectos: guerra, ocupación, represión, explotación. Son los trabajadores y las trabajadoras quienes pagan el precio de ello.

En este contexto, nuestro papel no puede limitarse a las declaraciones. Como sindicalistas, no se trata solo de denunciar, sino de forjar solidaridades concretas, duraderas y útiles. Este es, precisamente, el sentido del compromiso de la Unión Sindical Solidaires en el seno de la Red Sindical Internacional de Solidaridad y Luchas (RSISL). Esta Red es una herramienta para la acción. Permite establecer vínculos directos entre organizaciones sindicales de lucha, partir de las necesidades expresadas a nivel local y poner en práctica formas de solidaridad que no se queden en el ámbito de los principios. También permite organizar campañas comunes, adoptar posiciones coordinadas y garantizar una rápida circulación de información y llamados entre las distintas organizaciones miembros.
Eso se traduce concretamente:
La solidaridad con las organizaciones sindicales palestinas se inscribe en el largo plazo. Se materializa mediante la difusión de sus llamamientos, el apoyo a las campañas de boicot, pero también a través de compromisos directos: la participación de la Unión Sindical Solidaires en las flotillas por Gaza, la organización de delegaciones en Cisjordania para reunirse con sindicalistas y trabajadores y trabajadoras que se enfrentan a la ocupación. Estas iniciativas permiten forjar una solidaridad arraigada en la realidad y reforzar los vínculos políticos y sindicales. Esta solidaridad también se materializa a través de vínculos entre profesiones, como el apoyo de la federación SUD PTT (correo y comunicaciones, CdP) al sindicato de trabajadores y trabajadoras del sector postal de Palestina (PPSWU), el del SNJ (Sindicato Nacional de Periodistas, por sus siglas en francés, CdP) a los periodistas palestinos y palestinas que son blanco específico del ejército israelí, la implicación de la federación SUD Educación en la campaña «Education for Gaza», o la ayuda de la federación SUD Salud y Servicios Sociales al personal sanitario de Gaza.
En Ucrania,los vínculos construidos en el marco de la RSISL se basan también en intercambios directos. Delegaciones de la Red fueron al país para reunirse con los compañeros y compañeras, comprender la situación concreta y desarrollar formas de apoyo adecuadas. Esto se traduce asimismo en iniciativas concretas, como el apoyo financiero brindado por la federación SUD-Rail (ferroviarios, CdP) a los sindicatos de ferroviarios y ferroviarias ucranianos, o la recaudación de fondos puesta en marcha por SUD éducation París en apoyo a Priama Diia, un sindicato estudiantil ucraniano. Este tipo de iniciativas permite un apoyo material directo a organizaciones que se organizan en condiciones extremadamente difíciles.

En América Latina, especialmente en Venezuela, las relaciones construidas en el marco de la Red se basan en intercambios regulares, recepción de delegaciones y un trabajo de información que permite dar visibilidad a las luchas sociales y a las condiciones concretas en las que éstas se desarrollan.
En Irán se ha forjado una ralación de confianza en el trabajo con SSTI (Solidaridad Socialista con los Trabajadores y las Trabajadoras de Irán). Esta organización, en contacto directo con los sindicatos iraníes, contribuye a la labor de la Unión Sindical Solidaires. Por otra parte, los trabajadores y trabajadoras de Haft Tappeh (azucarera) y de VAHED (sindicato de autobuses de Teherán) son miembros de la RSISL, al igual que SSTI.
Estas prácticas se basan en un método: partir de las luchas y de los trabajadores y trabajadoras que las llevan adelante, construir vínculos directos, actuar a largo plazo y rechazar una solidaridad meramente simbólica o puntual. Esto supone romper con un enfoque descendente de la solidaridad. No se trata de hablar «sobre», sino de actuar «con». Implica tener en cuenta las realidades locales, sus contradicciones, y mantener una línea clara: independencia respecto a los Estados y primacía de los intereses de los trabajadores y trabajadoras.
En este contexto, es fundamental rechazar el «campismo». El «campismo» es un marco interpretativo que consiste en dividir las relaciones internacionales en campos antagónicos y monolíticos, y en prestar apoyo político a uno de esos bandos de forma casi sistemática —ya sea de manera activa o por omisión, al negarse a denunciarlo o a nombrarlo—, en detrimento de un análisis independiente basado en los intereses de los pueblos, de los trabajadores y las trabajadoras, y en los principios de emancipación.
El «campismo» subordina el análisis y los principios a la pertenencia a un bloque y equivale, por ejemplo, a considerar que solo hay un gran enemigo, un gran imperialismo: el de los Estados Unidos de América y su apéndice, la OTAN. El término «campismo» hace referencia a un período histórico, el de la mayor parte del siglo XX, durante el cual una parte de los movimientos que se reivindicaban de la emancipación social, la revolución y el progresismo consideraban que, frente al bando estadounidense, había que apoyar —o al menos no denunciar— al campo soviético y/o chino.
El «campismo» nos encierra, por lo tanto, en lógicas de alineación con bloques geopolíticos que, por otra parte, no son monolíticos (israelo-estadounidense, ruso-iraní, chino, etc.). Conduce a relativizar ciertas dominaciones y a invisibilizar otras. Por ejemplo, apoyar al pueblo palestino frente al genocidio perpetrado por Israel, pero negarse a apoyar la resistencia —armada y no armada— de los trabajadores y trabajadoras de Ucrania frente a la agresión rusa con el pretexto de que Rusia se opone a las potencias occidentales, forma parte de una lógica de campos. Del mismo modo, ocurre con aquellas organizaciones que, debido a que Irán es atacado por los Estados Unidos de América e Israel —¡algo que hay que denunciar y combatir, por supuesto! —, terminan por pasar por alto la realidad del régimen reaccionario y sanguinario de los mulás, o incluso por apoyarlo. Otro ejemplo es el de aquellas organizaciones que, en nombre de la (justa y necesaria) lucha contra la «Françafrique» (término crítico utilizado para describir la relación de influencia neocolonial, política, económica y militar que Francia mantiene con sus antiguas colonias en el África subsahariana, CdP), permanecen en silencio ante los imperialismos ruso o chino y los regímenes liberticidas vigentes.
Dicho en otros términos, los enemigos de nuestros enemigos no son necesariamente nuestros amigos. ¡Ni mucho menos!
Por el contrario, el internacionalismo que estamos construyendo con la RSISL parte de un principio sencillo: nuestro «campo» es el de los explotados y oprimidos, dondequiera que se encuentren. Esto significa negarse a establecer distinciones entre las opresiones, negarse a justificar las políticas imperialistas en nombre de los equilibrios geopolíticos y apoyar las luchas por la emancipación allí donde tengan lugar. En un contexto de recrudecimiento de las guerras, los nacionalismos y las políticas autoritarias, este internacionalismo concreto es una necesidad. No es un complemento: es una dimensión central de nuestro sindicalismo de lucha.
Imperialismos con múltiples dimensiones
Ya sea que los impulsen antiguas potencias o potencias emergentes, los imperialismos se manifiestan a través de guerras, ocupaciones, sanciones, relaciones de dependencia y lógicas de control de las poblaciones y los territorios. Estados Unidos, Rusia, China, Israel, Francia y otras potencias participan, en distintos grados y de diversas formas, en estas dinámicas de dominación a escala mundial.
El imperialismo estadounidense se manifiesta a través de un conjunto de intervenciones militares, sanciones económicas y apoyos diplomáticos y materiales a sus aliados estratégicos, que configuran relaciones de dominación a escala mundial. Se traduce, en particular, en su papel central en Oriente Medio, con el apoyo militar y político a Israel en su genocidio del pueblo palestino y en su política de colonización de Palestina y el Líbano. También se manifiesta a través de políticas de presión y asfixia económica contra países como Cuba o Venezuela, así como mediante operaciones militares o ataques en diversas regiones, en particular en Irán, donde los bombardeos estadounidenses e israelíes han causado la muerte de miles de civiles desde principios de 2026.
El imperialismo ruso se basa en una lógica de poder regional y de control mediante la guerra, como en Ucrania, donde la invasión va acompañada de destrucciones masivas y desplazamientos forzados de la población civil, de crímenes de guerra a gran escala y de procesos genocidas. También en Georgia, la presencia militar rusa y el apoyo a entidades separatistas forman parte de una estrategia destinada a imponer zonas de influencia y a socavar la soberanía de los Estados. Esta lógica se extiende también a África, donde Rusia refuerza su influencia a través de acuerdos militares, ventas de armas, alianzas económicas y el despliegue de empresas militares privadas como el grupo Wagner (¡y sus estructuras sucesoras, como «Africa Corps!»), especialmente en África Occidental y en África Central, acompañadas de abusos contra la población civil en varios países.
El imperialismo chino, a menudo olvidado, combina la expansión económica mundial, las inversiones masivas y el control de infraestructuras estratégicas con una marcada dimensión de represión interna. Esto se traduce, en particular, en la opresión de la población uigur en Xinjiang, sometida a un sistema de vigilancia masiva, internamiento y trabajo forzoso, así como en la restricción de las libertades políticas y de los medios de comunicación en Hong Kong desde la imposición de la Ley de Seguridad Nacional. En el exterior, su influencia también se ejerce a través de relaciones económicas asimétricas y proyectos de infraestructuras que sitúan a determinados Estados en una situación de fuerte dependencia financiera y estratégica.
El imperialismo francés,por su parte, se inscribe en una larga historia de dominación colonial y neocolonial, que sigue traduciéndose hoy en día en relaciones desiguales con numerosos territorios y países, especialmente en África. A través de los mecanismos de la «Françafrique», los acuerdos militares, las redes económicas, la presencia de multinacionales y el control de determinados recursos estratégicos, Francia mantiene una importante influencia política y económica sobre varios Estados africanos, en detrimento de su soberanía real y de las aspiraciones de sus pueblos. Esta lógica de dominación se manifiesta también en los territorios coloniales que aún se encuentran bajo administración francesa, como Kanaky, donde la población kanak ha sufrido una historia de despojo, represión y marginación política y económica.
Una vez planteados, estos elementos deben servirnos también de brújula en los marcos de alianza unitaria que estamos construyendo desde Francia, en apoyo de los pueblos en todo el mundo.
21 de abril de 2026

–Algunos textos directamente relacionados con este tema:
-El número 29 de la revista Les utopiques, un dossier titulado «Où va le monde ?» En particular:
-Gérard Gourguechon, «Trump, Musk et Vance : Une nouvelle phase du capitalisme?».
-Verveine Angeli, «Quelques réflexions sur la situation actuelle».
-Christian Mahieux, «Pour la paix, comme tout le monde ?», traducido al castellano y publicado en Correspondencia de Prensa, 18-7-2026.
-Patrick Le Trehondat, «Ukraine : syndicalisme en temps de guerre».
-Brendan, Chabannes, «Sur le fascisme : Russie, Etats-Unis, Ukraine…».
-El conjunto del número 21 de la revista Les utopiques, un dossier titulado«Guerres, paix, impérialismes, désarmement… des questions syndicales» (Guerras, paz, imperialismos, desarme … temas sindicales), en particular:
-Verveine Angeli, «Impérialismes; comment se situer et agir dans un monde multipolaire?»
-Christian Mahieux, Julien Troccaz, «Le syndicalisme dans la guerre en Ukraine.»
-La nota de l’Union syndicale Solidaires del 19 de abril de 2026 dirigida, a los miembros de la Red Europea de Solidaridad con Ucrania y a su comité francés.
-Y, por supuesto, la revista internationale n°15: «Vivre l’internationalisme» (Vivir el internacionalismo).
Commisión internacional de la Union syndicale Solidaires
*Les utopiques, Cahiers de Réflexions, revista editada por la Unión Sindical Solidaires, Francia.
Notas
- Nota de Correspondencia de Prensa: Referencia a la propuesta dentro de la RESU (Red Europea de Solidaridad con Ucrania) de ampliar esta red a América Latina, que no hemos traducido por ahora. La revista Les utopiques publica nuevamente -a continuación de este primer artículo y dando ejemplos concretos de solidaridad internacionalista en América Latina con los trabajadores ucranianos- esa respuesta de Solidaires destinada a la RESU, que se puede leer en el link precedente. La propuesta de ampliar la RESU a América Latina surge de sectores presentes en la Conferencia antifascista y antiimperialista de Porto Alegre, durante la cual, sin embargo, los representantes de los trabajadores ucranianos no tuvieron casi posibilidades de expresarse o pudieron hacerlo en pequeños talleres y donde, además, un propagandista de la dictadura iraní intervino tres veces. (Véase el artículo ¿Antifascista? ¿Antiimperialista? ¿De verdad?, Correspondencia de Prensa, 3-7-2026). La Unión Sindical Solidaires y la CSP-Conlutas, en nombre de la independencia de clase, no participaron en ese encuentro organizado por los partidos del gobierno brasilero (en el que no hubo ningún balance de la responsabilidad de los gobiernos progresistas en la llegada al poder de gobiernos de extrema derecha). Por otra parte, Solidaires recuerda que en América Latina, y en particular en Brasil, la Central Sindical y Popular Conlutas participa desde el inicio de la guerra de agresión imperialista contra Ucrania en acciones de solidaridad. Militantes de la CSP-Conlutas participaron en las diferentes delegaciones intersindicales internacionales de solidaridad con los trabajadores ucranianos, en la campaña “por el agua” organizada por los mineros de Kryvyi Rih, la central brasilera organizó una campaña por la liberación de los militantes Denys Matsola et Vladyslav Zhuravlev, prisioneros de guerra capturados durante la invasión y destrucción de Mariupol en 2022 y otras acciones materiales y de apoyo a los trabajadores ucranianos. En síntesis, ya hay apoyo concreto al pueblo ucraniano en América Latina y ya hay sindicatos que apoyan a los trabajadores ucranianos y que ya conocen la existencia de la RESU. ↩
- Véase aquí y aquí ↩