Romaric Godin, Cécile Hautefeuille*
Europe Solidaire Sans Frontières, 29-8-2025
Traducción de Viento Sur, 4-9-2025
Correspondencia de Prensa, 4-9-2025
Crisis política y movilizaciones
Los sindicatos no quieren quedarse atrás en la movilización social. La intersindical (CFDT, CGT, FO, CFE-CGC, CFTC, Unsa, FSU, Solidaires) 1, que se reunió el viernes 29 de agosto en la sede de la CFDT en París, convocó una jornada “unitaria e interprofesional” para el 18 de septiembre, que incluirá “huelgas y manifestaciones”.
De forma clara, los sindicatos han acercado su jornada de movilización al 10 de septiembre, fecha elegida por el movimiento Tout bloquer (Bloquearlo todo) para protestar inicialmente contra el proyecto de presupuesto del Gobierno de Bayrou, pero que ha adquirido una dimensión aún más política desde que este último, el 25 de agosto, anunciara que su Gobierno asumiría la responsabilidad de un discurso de política general (someterse a un voto de confianza) el 8 de septiembre.
Las fechas que se venían barajando estos últimos días para este llamamiento apuntaban más bien a un periodo posterior. Al acercarla al 8 y al 10 de septiembre, la intersindical busca sumarse al movimiento de rechazo al proyecto presupuestario de François Bayrou. La línea divisoria entre los sindicatos que no desean sumarse al movimiento del 10 de septiembre y los que quieren hacerlo es precaria.
Por el momento, según el comunicado de la intersindical, este compromiso se basa en el rechazo de la política llevada a cabo durante varios años. Para los sindicatos, el proyecto de presupuesto, calificado como “el museo de los horrores presupuestarios”, choca con “el descontento y el cansancio de la población”.
Sometidos ellos mismos a la presión del movimiento del 10 de septiembre, los sindicatos “alertan solemnemente” sobre el “contexto” y la “situación de nuestro país”. Un contexto marcado por el aumento de las desigualdades y la pobreza, pero también por el aumento de la destrucción de empleo y el deterioro de los servicios públicos. En consecuencia, las organizaciones reclaman “más justicia fiscal y social” y rechazan la propuesta de François Bayrou como una “distracción”.
Mientras tanto, el comunicado de la intersindical llama “a los trabajadores y trabajadoras a movilizarse masivamente para cambiar la situación y lograr avances”. Con la posibilidad de que el movimiento continúe: “Nuestras organizaciones permanecen en contacto y acuerdan reunirse de nuevo tras esta jornada de movilización y huelga, y se reservan la posibilidad de tomar cualquier iniciativa necesaria”, explica el texto de la intersindical.
Una estrategia similar a la puesta en marcha en 2023 durante el movimiento sobre la reforma de las pensiones. Pero ante un movimiento autónomo, como el del 10 de septiembre, la eficacia de esta estrategia puede verse rápidamente cuestionada, lo que someterá a los sindicatos a una gran presión. Por lo demás, los sindicatos tendrán que redefinir sus objetivos si el 8 de septiembre François Bayrou pierde la confianza ante la Asamblea Nacional.
10 de septiembre: la agregación de las luchas
Por lo tanto, la intersindical no se sumará al llamamiento a bloquearlo todo del 10 de septiembre, iniciado por colectivos ciudadanos tras los anuncios de austeridad de François Bayrou a mediados de julio. Marylise Léon, la secretaria general de la CFDT 2, ya lo había advertido en una entrevista al diario Le Monde: “Bloquearlo todo, la desobediencia, no es el método de la CFDT”. El mismo tono en Force Ouvrière 3 : “La revolución permanente no es lo que hace a una nación. Hay de todo y su contrario en las consignas”, señaló en La Tribune Frédéric Souillot, secretario general de FO. Por otra parte, su sindicato había presentado en julio un preaviso de huelga para un largo periodo, del 1 de septiembre al 30 de noviembre de 2025.
A pesar de las primeras reticencias de su secretaria general, Sophie Binet, que consideraba el movimiento como “nebuloso” , la CGT decidió participar a su manera, sin llamar abiertamente a la huelga. Invita a sus sindicatos de sector o locales a “debatir con los trabajadores y a organizar la huelga siempre que sea posible”. Por su parte, el sindicato Solidaires llama sin ambages a “ir a la huelga y apoyar el movimiento […]que expresa la ira social multiforme y creciente ante los anuncios presupuestarios del Gobierno de Bayrou”.
Antes de la decisión de sus instancias nacionales, varias federaciones se habían adelantado, llamando a dejar de trabajar el 10 de septiembre. Es el caso de los ferroviarios de Sud-Rail, pero también de Sud-Industrie y Sud-PTT. En la CGT, las federaciones de la industria química y del comercio y los servicios hicieron lo mismo. Por su parte, la Unión Sindical de Estudiantes de Secundaria llama a un bloqueo de los institutos.
Además de estas consignas sindicales, el movimiento social del 10 de septiembre está en plena construcción, y las reivindicaciones y acciones se debaten en asambleas generales locales que reúnen en algunos lugares a antiguas figuras de los chalecos amarillos, sindicalistas, estudiantes, activistas ecologistas o pro-Palestina. De este movimiento sin líderes, cuya motivación no parece haberse visto mermada por la probable e inminente caída de François Bayrou, surgen llamamientos a bloquear carreteras o centros comerciales y a manifestarse.
Educación nacional: ¿hacia uno o varios días de huelga?
La intersindical de la educación se reunirá el 3 de septiembre para fijar, posiblemente, un día de movilización en la enseñanza primaria y secundaria, antes de las vacaciones del día de Todos los Santos (1° de noviembre, CdP). “Vamos a ver con las demás organizaciones sindicales cómo podemos organizar un día de huelga en la educación en las próximas semanas”, afirma Sophie Vénétitay, secretaria general del Snes-FSU, el principal sindicato de la enseñanza secundaria.
Durante su rueda de prensa de inicio de curso, el jueves 28 de agosto, añadió que su sindicato se sumaría “a una jornada de huelga interprofesional” si la coalición sindical (que se reunió al día siguiente) fijaba una fecha única.
Sanidad: “el inicio de curso va a ser caliente”
Cuatro sindicatos de la Assistance publique–Hôpitaux de Paris (AP-HP) presentaron, el lunes 25 de agosto, un preaviso de huelga que afecta a los treinta y ocho hospitales de la región parisina para protestar contra el plan de austeridad del Gobierno y los 5000 millones de euros de recortes anunciados para los hospitales públicos. Una nueva intersindical se reunirá el 5 de septiembre y parece que se perfila una convergencia con la jornada del día 10. “El inicio de curso será intenso”, advirtió el secretario general de Unsa AP-HP.
A nivel nacional, la intersindical del sector convocó, a lo largo del mes de julio, un paro total para primeros de octubre para obtener “recursos a la altura de las necesidades” . El colectivo Santé en danger, que cuenta con 140 000 miembros, convoca además una marcha silenciosa el 4 de octubre en París para reclamar la “protección definitiva de los presupuestos sanitarios” e invita, además del personal sanitario, a “todas y todos los pacientes y ciudadanos” a unirse a ellos. La marcha partirá del Panteón y llegará hasta el Ministerio de Sanidad.
La otra movilización para este inicio de curso tendrá lugar en las farmacias, que cerrarán el 18 de septiembre y todos los sábados a partir del 27 de septiembre. La primera movilización, el 16 de agosto, parece haber tenido una gran acogida, ya que la Unión de Sindicatos de Farmacéuticos de Oficina ha anunciado un índice de cierre del 92 %, según informa Le Quotidien du médecin. En el punto de mira: un decreto publicado en el Diario Oficial que reduce los descuentos aplicados por los laboratorios a los medicamentos genéricos. Anteriormente limitados al 40 % del precio de compra, se reducirán al 30 % a partir del 1 de septiembre.
Solo se ha suspendido la movilización de los taxis, que habían convocado un bloqueo de todas las carreteras el 5 de septiembre contra la reforma del transporte convencional de enfermos, debido al contexto político. “Mientras siga habiendo incertidumbre sobre la continuidad o la caída del Gobierno, no hay garantía de contar con un interlocutor político legítimo y capaz de asumir compromisos. Lanzar una movilización en este contexto equivaldría a malgastar una energía preciosa, sin perspectivas de diálogo inmediato”, precisa un comunicado de las organizaciones de conductores.
Huelgas en el transporte aéreo, la energía, el sector audiovisual…
Tras un movimiento social a principios de julio que provocó la cancelación de hasta el 50 % de los vuelos, los controladores aéreos volverán a la huelga el 18 de septiembre “desde el inicio del turno de mañana hasta el final del turno de noche del día siguiente”, precisa el SNCTA, el sindicato mayoritario que lamenta, en un comunicado, un “diálogo social infructuoso”. Las y los controladores aéreos llevan varios meses pidiendo que se compense la inflación de 2024 y un “cambio profundo en la gestión de la dirección de operaciones”, de la que se denuncian sus “prácticas punitivas”.
En el sector energético, la FNME-CGT, la Federación Nacional de Minas y Energía de la CGT, convoca una huelga renovable a partir del martes 2 de septiembre para denunciar la subida de los precios, en particular el aumento del IVA en las altas de electricidad en agosto, y el estancamiento de los salarios del sector.
Otra huelga renovable e ilimitada, iniciada el lunes 25 de agosto, continúa en Radio France. Los sindicatos rechazan varias reformas internas, como los cambios editoriales en las radios locales (antes France Bleu, rebautizadas como LCI) y la supresión de programas de investigación y reportajes en las emisoras nacionales. Las perturbaciones en la programación afectan principalmente a las cuarenta y cuatro emisoras locales. A mediados de semana, los sindicatos acogieron con satisfacción un “cambio de tono” por parte de la dirección en las negociaciones.
Seguro de desempleo: ¿Qué futuro le espera a la reforma?
Es uno de los temas candentes de este otoño: la enésima reforma del seguro de desempleo impulsada por el Ejecutivo. Y esta vez, los sindicatos podrían incluirla claramente en sus reivindicaciones de principios de otoño.
¿Es probable que el fin del Gobierno de Bayrou la anule o la retrase? Por el momento, los interlocutores sociales se muestran escépticos. En teoría, tienen hasta el 15 de noviembre para negociar sobre la base de la “carta marco” enviada a mediados del verano por el primer ministro.
El Gobierno ha instado a los representantes de las y los trabajadores y empresarios a encontrar nuevas y colosales medidas de ahorro: 4000 millones de euros al año a partir de 2030 y hasta 2500 millones anuales a partir de 2026.
Para lograrlo, el Gobierno les pide que adapten el importe y la duración de los derechos de las personas que disponían de ingresos sólidos antes de quedarse en paro y que vuelvan a atacar los requisitos necesarios para acceder a los derechos. Y esto, cuando la quinta reforma del seguro de desempleo (desde 2019) acaba de entrar en vigor en abril de 2025.
A falta de acuerdo entre los interlocutores sociales, se supone que el Gobierno debe retomar el control y decidir por sí solo las nuevas normas. Hasta la fecha, no se ha iniciado ninguna negociación y no se ha fijado ninguna fecha. Las escasas posibilidades de supervivencia del Gobierno cambian las reglas del juego. “Es una situación bastante inédita”, señala Denis Gravouil, miembro de la oficina confederal de la CGT, responsable de empleo, pensiones y desempleo.
Se pregunta: “¿Sigue siendo válida la carta marco, incluso en caso de cambio de Gobierno? Si nos negamos a negociar, ¿puede otro Gobierno decidir promulgar un decreto alegando la ausencia de debates y, por lo tanto, de acuerdo? El riesgo existe”.
Incluso antes de que François Bayrou anunciara la moción de confianza, los representantes de los trabajadores y trabajadoras habían encontrado un argumento para impugnar esta nueva carta marco. Se trataría de recordar que el Gobierno ya aprobó a finales de 2024 un convenio que establece las normas del seguro de desempleo hasta 2028, tras un acuerdo alcanzado por los interlocutores sociales.
“¿Puede un gobierno, en este contexto, pedirnos que renegociemos? La pregunta está en el aire”, subraya Olivier Guivarch, secretario nacional de la CFDT, responsable del seguro de desempleo. Según él, la carta marco “debe ser evaluada jurídicamente para determinar si está fundamentada”.
Además, recuerda que una de las medidas acordadas aún no se ha transpuesto a la ley. Curiosamente, se trata de la única medida que ofrece derechos en lugar de retirarlos: se supone que permite a las nuevas personas inscritas y a las y los trabajadores temporeros acceder al derecho al desempleo tras cinco meses de trabajo, frente a los seis meses que se exigen al resto. “Además de las cuestiones jurídicas, todo esto plantea la cuestión de la lealtad del Gobierno”, concluye Olivier Guivarch.
Según la información de Mediapart, los sindicatos se pronunciarán sobre esta carta marco a lo largo de la semana que comienza. En cuanto a la propuesta de François Bayrou de negociar la supresión de dos días festivos, ya ha sido rechazada por la CFDT, tal y como anunció su líder en el diario Le Monde.
*Cécile Hautefeuille es la responsable de la Sección Social en Mediapart y Romaric Godin es periodista especializado en temas económicos en Mediapart.
-Artículo original en francés en Mediapart, 29-8-2025
Notas de Correspondencia de Prensa
- Varias centrales sindicales han llamado a parar el 10 de septiembre; en particular la CGT, SNES y Solidaires. La CGT lo hace a regañadientes, insistiendo en que no son métodos del movimiento obrero y manteniendo una cierta distancia, salvo algunas secciones departamentales o de sectores industriales, con posiciones más claras. Pero el SNES-FSU y Solidaires apoyan el movimiento y llaman a unirse a él y a establecer lugares para concentraciones o manifestaciones. El movimiento es muy amplio. En muchas ciudades o pueblos hay reuniones abiertas con, a veces, varios cientos de personas ↩
- Central sindical de conciliación de clases, mayoritaria ↩
- Central sindical que reúne a policías, guardianes de prisión, militantes de los diversos partidos lambertistas y grupos de extrema derecha ↩