Francia – Una nueva alianza electoral en la izquierda. [León Cremieux – NPA]

Elecciones legislativas

Una nueva alianza electoral en la izquierda

León Cremieux

Viento Sur, 7-5-2022

Correspondencia de Prensa, 8-5-2022

Tras varias semanas de negociaciones, principalmente con EELV -verdes- y el Partido Socialista, la France Insoumise acaba de cerrar una alianza electoral para las próximas elecciones legislativas del 12 y 19 de junio, que designará a los 577 diputados de la Asamblea Nacional. Así pues, la coalición electoral Nueva Unión Popular, Ecológica y Social (NUPES) estará compuesta por France insoumise, EELV, el PCF y el Partido Socialista.

Se trata de una candidatura única para todas las circunscripciones electorales (excepto en los departamentos de ultramar y Córcega).

Evidentemente, este acuerdo fue aceptado por los socios de France insoumise debido a la relación de fuerzas resultante de la elección presidencial (todos ellos por debajo del 5%) y el riesgo de que volviesen a quedar marginados en la Asamblea Nacional.

Por su parte, France insoumise y Mélenchon buscaban un acuerdo lo más amplio posible en la izquierda con el objetivo de obtener una mayoría parlamentaria y hacerse con el puesto de primer ministro [de hecho, la FI ya ha impreso carteles con el lema “Mélenchon Premier Ministre”]. De ahí que redoblaran sus esfuerzos en este sentido y compraran su adhesión para garantizar el acuerdo y evitar que EELV y PS presenten candidaturas alternativas. Si bien en un principio France insoumise había hablado de un reparto proporcional de puestos según el resultado de las elecciones presidenciales de las diferentes candidaturas (lo que habría dado 29 para el PS, 38 para el PC, 78 para EELV) el acuerdo logrado con el PS, PCF y EELV se sitúa muy por encima de esas cifras en el caso del PS y de EELV, que obtienen respectivamente 70 y 100 candidaturas, mientras el PCF se queda con 50, a pesar de haber obtenido un mejor resultado que el PS.

Pero la cuestión principal de cara al PS era asegurarse de que el acuerdo tuviera mayoría en el Consejo Nacional del partido que debía ratificar el acuerdo y que hubiera pocas listas disidentes. Por ello, los 19 parlamentarios salientes del partido serán candidatos de la NUPES.

Dado el sistema electoral de estas elecciones legislativas (uninominal a dos vueltas), sin un candidato único en la primera vuelta, resulta imposible obtener un gran número de diputados. Sin un acuerdo, France Insoumise habría obtenido un máximo de cincuenta diputados.

En todo caso, nadie se engaña con la súbita conversión del PS a las posiciones políticas de la Francia insumisa, pero el aparato del partido, al menos quienes no se quieren alinear a una mayoría macronista en la asamblea, consideraba que entre Macron y Mélenchon, el futuro del partido se jugaba más bien a la izquierda. Lo mismo ocurrió en EELV.

Por ello, para lograr el acuerdo, France Insoumise, en nombre de una realpolitik electoral frente a EELV y el PS, ha optado por rebajar su programa electoral. En particular, en temas como la jubilación total a los 60 años, la desobediencia a los tratados de la Unión Europea e, incluso, en lo que respecta al aumento inmediato del salario mínimo a 1400€. En la misma lógica, la lógica esbozada durante la campaña presidencial de abrirse a las agrupaciones militantes de los barrios populares [colectivo On s’en mêle. Red nacional de activistas de los barrios populares] en el marco de la nueva Unión Popular es más que limitada. Por último, la Francia insoumise nunca ha buscado dar al NPA el pequeño pero real espacio que le correspondía en la lógica unitaria definida por la Unión Popular. Así, France Insoumise nunca se ha planteado la posibilidad de que Philippe Poutou fuera candidato en una circunscripción en la que podría haber sido elegible, y mucho menos que se presentara en Burdeos, dando continuidad a una actividad política común con la France Insoumise desde las elecciones municipales y regionales. Y, finalmente, frente a los regalos hechos al PS, que obtiene 3 veces más candidatos que su peso electoral, la FI sólo propuso 5 candidatos al NPA (3 veces menos que su peso electoral), en circunscripciones donde el NPA apenas tienes realidad militante, y sin mucha esperanza de elegibilidad… Todo un símbolo.

El NPA (Nuevo Partido Anticapitalista) que mantuvo hasta el final un marco de negociaciones con la voluntad de llegar a un acuerdo, se encontró con unos negociadores que no le hicieron ninguna propuesta seria, ni sobre el programa ni sobre los candidatos, salvo la de situar las siglas del NPA en un marco de alianza en el que no existía políticamente. Como dijo Philippe Poutou, «el NPA comprendió que, al final, su presencia no era realmente deseada por la France Insoumise». Sin embargo, el NPA seguirá situándose en la dinámica que ha surgido en las últimas semanas, tratando de impulsar y participar en marcos militantes unitarios. Tal y como se recoge en la declaración de su Consejo Político Nacional, el NPA llamará a votar y a apoyar, incluso de forma militante, a los candidatos del NUPES que representen a la izquierda de la ruptura. En otras circunscripciones, frente a las candidaturas de los social-liberales, especialmente del PS, pero etiquetadas como NUPES, el NPA tratará de hacer oír una alternativa con candidaturas unitarias, procedentes del mundo del trabajo y de los barrios obreros, que representen una izquierda combativa, independiente de las instituciones y del social-liberalismo. El rechazo que ha sufrido el NPA demuestra que la FI pone todas las cartas en el lado institucional y la moderación socialmente compatible, mientras que muchas corrientes militantes quieren una lógica orientada a organizar una movilización unitaria y una organización desde abajo. Pero todo ello no no pone en cuestión análisis sobre lugar objetivo que ocupa esta alianza electoral en el campo político.

Nadie sabe realmente el impacto electoral que resultará de este acuerdo, pero la NUPES se está convirtiendo claramente en la principal amenaza electoral para una mayoría que apoye a Macron en la Asamblea. Sin duda, este será un tema central de la campaña y del debate político en las próximas seis semanas.

Hasta ahora, Macron había construido su imagen como baluarte contra la extrema derecha, contra su mejor enemiga, Marine Le Pen, jugando con la fibra anti-Frente Nacional entre el electorado tradicional de izquierdas. Esta lógica se verá totalmente desestabilizada a partir de ahora. Según las primeras proyecciones, la mayoría de los duelos de la segunda vuelta en las elecciones legislativas opondrían un candidato de En Marche a un candidato de la NUPES.

Además, desde hace unos días, en todos los medios de comunicación y por parte de En Marche, todos los golpes van dirigidos contra Mélenchon y la nueva coalición. Muchos políticos deploran que el PS se sabotee a sí mismo aliándose con Mélenchon; habrían preferido que se saboteara uniéndose a Macron. Así que el riesgo, limitado pero real, de que la izquierda no sólo se convierta en la principal oposición a Macron, sino que incluso le prive de la mayoría, asusta mucho a la mayoría presidencial.

Por el momento no hay división en el PS, pero es evidente que en algunas circunscripciones se va a organizar una corriente disidente con candidatos opuestos al NUPES.

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Elecciones legislativas: declaración del Consejo Político Nacional del NPA

L’Anticapitaliste, 5-5-2022

Traducción de Correspondencia de Prensa

Los resultados de las elecciones presidenciales exigen a todas las organizaciones del movimiento obrero y social, a la izquierda que rechaza el liberalismo y la destrucción de nuestros derechos, la unidad de acción en las calles y en las urnas. Las conversaciones del NPA con la Unión Popular [UP, ex La France Insoumise] sobre las candidaturas conjuntas para las elecciones legislativas iban en este sentido. En efecto, frente al auge de la extrema derecha y el peligro fascista, contra el nuevo mandato de cinco años de Macron y sus secuaces que organizan ataques antisociales y autoritarios, queremos que exista en la Asamblea una mayoría rupturista de izquierda, al menos el mayor número posible de diputados elegidos. Por ello, creemos que una dinámica de unidad sería una señal positiva en la dirección del movimiento social y de las luchas, que les devuelva la confianza a los oprimidos y explotados. La perspectiva de organizar la resistencia y conquistar nuevos derechos por todos los medios debe unirnos.

Por eso nos reunimos con la Unión Popular, para intentar llegar a un acuerdo. En el plano programático, redactamos juntos un texto que recuerda la necesidad de romper con las políticas liberales, de dar marcha atrás en particular sobre las leyes de Hollande [expresidente, PS] y Macron en materia de derecho laboral, de represión, de acogida a los migrantes, de aumento del salario mínimo, de instaurar la jubilación a los 60 años para todos, de erradicar la pobreza… Estas medidas están lejos de representar el conjunto del programa anticapitalista del NPA, pero son suficientes para ser defendidas en el marco de una alianza e incluso para apoyar su aplicación por un gobierno que fuera el resultado de dicha coalición, si la misma obtuviera la mayoría, con Jean-Luc Mélenchon como primer ministro, sin renunciar a nuestra independencia.

Sin embargo, a medida que avanzaban las discusiones con las demás fuerzas políticas, el equilibrio político de la coalición se fue modificando, atenuando el carácter de ruptura con las políticas liberales que constituía su fuerza.

Así, el acuerdo alcanzado con Europe Écologie-Les Verts, muy ventajoso en términos de circunscripciones ofrecidas a EELV, retrocede en varios puntos del programa compartido por el NPA y la UP, por ejemplo sobre la necesidad de romper con la Unión Europea.

Además, la escasa presencia de los colectivos vecinales de la clase trabajadora en el acuerdo unitario como «On s’en mêle» no es una buena señal para los que sufren todo el peso de las políticas antisociales, de seguridad, racistas e islamófobas.

A pesar de todo, nos parecía importante participar en esta dinámica de unión.

Sin embargo, el acuerdo alcanzado el miércoles por la mañana por la Unión Popular con el Partido Socialista es problemático en más de un sentido. En primer lugar, porque retrocede en varias propuestas esenciales: un aumento del salario mínimo que ya no sería «inmediato», una ruptura con la Europa liberal cuyas modalidades son muy vagas, la «jubilación a los 60 años para todos» presente en los acuerdos con EELV y el PCF (Partido Comunista], se convirtió en un «derecho a la jubilación a los 60 años» (lo que sabemos que significa importantes descuentos de las jubilaciones)…

En esta lógica, al PS se le concedieron 70 circunscripciones (en 30 de las cuales puede ganar), lo que es mucho más que la propuesta inicial de la UP de un reparto proporcional entre las distintas fuerzas interesadas.

Si a estos candidatos del PS les añadimos los numerosos candidatos de EELV que no representan una ruptura con el liberalismo, la impronta de esta izquierda, que ha gobernado en contra de las clases trabajadoras en muchas ocasiones y que ahora dirige un buen número de ciudades o regiones, se hace significativa.

Para nosotros, todo esto constituye un punto de inflexión: esta «Nueva Unión Popular Ecológica y Social» (NUPES) no asume la continuidad política de la Unión Popular que llevó a Jean-Luc Mélenchon a representar una esperanza de transformación radical de la situación en la elección presidencial o, en el mejor de los casos, de forma muy ambigua y contradictoria.

Sabemos que muchos militantes de izquierda esperaban «ver a Philippe Poutou en la asamblea», pero deben saber que en ningún momento se propuso una circunscripción por parte de la Unión Popular que permitiera su elección, ni siquiera su candidatura en Gironda [donde fue electo para el consejo municipal junto a militantes de la UP y de EÉLV]. En el marco de un acuerdo con el Partido Socialista, la UP propone sólo cinco circunscripciones -lejos de la representación proporcional entre las distintas fuerzas-, en ninguna de ellas hay posibilidad de ganar la elección, ni corresponde a nuestras bases militantes. Así, al PS se le concedieron tres veces más circunscripciones que las que pesó en las elecciones presidenciales, mientras que al NPA se le ofrecieron tres veces menos que las que pesó. Todo un símbolo.

De hecho, a la Unión Popular le hubiera gustado que el NPA participara en la NUPES, pero sin la posibilidad de una existencia política real dentro de ella.

Por lo tanto, observamos con pesar que la UP ha optado por llegar a un acuerdo con los componentes de gestión del sistema en detrimento de un acuerdo con el NPA, que sin embargo respondió favorablemente a la propuesta de la UP desde el principio, y que prosiguió las conversaciones hasta el final, con la esperanza de llegar a un acuerdo.

Podríamos haber llegado a un acuerdo con la Unión Popular, el PCF, e incluso con EÉLV, pero no podemos validar ese acuerdo que incluye al Partido Socialista y sobre la base de las propuestas que nos hicieron. Por lo tanto, el NPA no firmará el acuerdo de la NUPES.

El NPA organizará su participación en las elecciones legislativas en un Consejo Político Nacional que se tendrá lugar el 14 de mayo. De todas maneras, convocaremos y apoyaremos, incluso con la militancia, a los candidatos de la NUPES que representen una ruptura de izquierda, contra los que no presentaremos candidatos. En otras circunscripciones, donde se den las condiciones, el NPA buscará, frente a los candidatos de la NUPES que encarnan una continuidad con el social liberalismo, hacer oír una alternativa, con candidaturas unitarias, surgidas del mundo del trabajo y de los barrios obreros, que representen una izquierda combativa, independiente de las instituciones y del social liberalismo.