Irán – Los trabajadores de la industria petroquímica en huelga. [Dossier]

Trabajadores en huelga, sitio petrolero de South Pars.

A l’encontre, 25-6-2021

Traducción de Ruben Navarro – Correspondencia de Prensa, 26-6-2021

Según diversas fuentes, los trabajadores iraníes del sector petrolero están en huelga desde el 19 de junio de 2021. Las reivindicaciones corresponden a retrasos en los sueldos, exigencia de aumentos salariales y de condiciones de trabajo en términos de seguridad y de salud. La National Iranian Oil Company, así como la National Iranian Gas Company y la National Iranian Oil Refining and Distribution Company, utilizan muchos subcontratistas que aplican normas de explotación extremadamente duras a los trabajadores. Según las mismas fuentes, la mayoría de los huelguistas tienen contratos con estas empresas de externalización, las que emplean a la gran mayoría de los trabajadores del sector. La magnitud de la movilización de los trabajadores es tal que los principales dirigentes políticos, desde Rohaní hasta Ebrahim Raisi [nuevo presidente iraní], tratan de abrir las negociaciones para encauzar las huelgas en este sector, seguramente las más importantes de los últimos 40 años, si las situamos en la continuidad de las luchas de agosto de 2020

A continuación, publicamos un artículo sobre el movimiento de huelga del 24 de junio de IndustriALL, una estructura sindical internacional creada en 2012 como resultado de la fusión de la FITIM (Federación Internacional de Trabajadores de las Industrias Metalúrgicas), la ICEM (Federación Internacional de Sindicatos de la Química, Energía, Minas e Industrias Diversas) y la Federación Internacional de Trabajadores del Textil, de la Vestimenta y del Cuero. (Redacción de A l’encontre)

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La industria petroquímica iraní en huelga 

IndustriALL, 24-6-2021

Los trabajadores de las instalaciones petrolíferas y del gas y también los de las plantas petroquímicas se declararon en huelga en South Pars [el mayor yacimiento de gas del mundo], Teherán, y en todo el país en el marco de una acción coordinada denominada «Campaña de Huelga 1400», en referencia al año en curso según el calendario persa.

Dado que el gobierno no reconoce a los sindicatos independientes y limita sistemáticamente su expresión, las acciones de huelgas «salvajes» son coordinadas por comités de huelga. Las reivindicaciones inmediatas de la huelga son mejores salarios, una seguridad social adecuada y mejores condiciones de vida. Los comités de huelga formularon una serie de reivindicaciones salariales claras para cada categoría de trabajo y declararon que reanudarán las actividades solamente si los empresarios cumplen con estas exigencias.

La huelga se inscribe en la ola de protestas en las que participaron más de 10.000 trabajadores de los yacimientos de petróleo y de gas de South Pars y que duró un mes en agosto del año pasado. La huelga de 2020 obligó a los empresarios a mejorar los salarios y las condiciones de vida.1

El Sindicato de Metalúrgicos y Mecánicos de Irán (UMMI), afiliado a la IndustriALL Global Union, informa que la ola actual de huelgas comenzó el 19 de junio, con paros de brazos caídos y paralizaciones en varios sitios del sur de Irán.

Se trata de trabajadores de empresas subcontratistas que proporcionan mano de obra para proyectos de desarrollo en los yacimientos de petróleo y de gas. Los subcontratistas sirven de amortiguador entre los trabajadores y las empresas petroleras y de gas y tratan de controlar las exigencias mediante contratos renovables a corto plazo. El ciclo de trabajo es de 20 días de trabajo continuo y 10 días de descanso. Durante los 20 días de trabajo, los trabajadores se alojan en dormitorios compartidos. La mayoría son técnicos y trabajadores calificados, como andamistas, montadores, soldadores y electricistas.

Las condiciones de vida en los dormitorios son malas, la higiene lo es también, la calidad de la comida es mala y los salarios son bajos. Como los trabajadores son contratados a través de intermediarios, no pueden negociar mejores condiciones directamente con las empresas del petróleo y del gas. Los salarios y las condiciones los fijan los subcontratistas.

Además, estas empresas, al no respetar las calificaciones de sus empleados, pagan por lo general menos cotizaciones a la seguridad social, lo que incide sobre las jubilaciones, el seguro de paro y sobre el seguro de enfermedad.

La huelga se ha extendido a todo el país. Actualmente, miles de trabajadores de 22 refinerías e instalaciones de centros petroleros y de gas, como Jahan Pars, Gachsaran Petrochemicals, la refinería de Teherán y la refinería de Abadán [en la provincia de Juzestán, suroeste del país, sobre el Golfo Pérsico], están en huelga, obligando de esta manera a suspender las operaciones de varios proyectos.

Se supone que la huelga va a ser más importante a medida que se efectúen los pagos de salarios al final de los ciclos de trabajo de 20 días antes mencionados. Los empleados directos de la Compañía Nacional de Petróleo de Irán (NIPC) van a sumarse a la huelga, con concentraciones de protesta en todo el país, el 30 de junio.

En un comunicado publicado en su página web, la UMMI se dirigió a los trabajadores del sector en los términos siguientes:

«Apretamos cada tornillo con nuestras manos y soldamos las tuberías con nuestro sudor. Ningún proyecto puede seguir adelante sin que nosotros montemos, soldemos o armemos los andamios. Confiemos en la fuerza que tenemos y quedémonos en casa: ¡Ya veremos si los andamios se levantan solos!»

Las sanciones de Estados Unidos frenaron la mayor parte de las exportaciones iraníes de petróleo y de gas. La moneda nacional perdió su valor y la inflación de los productos alimenticios es muy elevada. Antes de iniciar la huelga, los trabajadores manifestaron ante el Parlamento de Teherán y en Ahvaz, capital de la provincia de Juzestán, rica en hidrocarburos, para exigir que el ministro del petróleo, Bijan Zanganeh, respondiera a sus demandas.

El Secretario General Adjunto de IndustriALL, Kemal Özkan, dijo:

«Una vez más, nuestros compañeros iraníes han demostrado un valor y una determinación extraordinarios frente a la opresión. Actúan colectivamente para defenderse, para mejorar sus condiciones de vida y de trabajo y para exigir que su patria se construya de acuerdo con las necesidades de la mayoría. Los saludamos y nos solidarizamos con su lucha y con sus justas reivindicaciones».

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Ebrahim Raissi: un criminal contra la humanidad «decretado» presidente de la República en Irán

Berouse Farahany

L’Anticapitaliste, 22-6-2021

Hasta ahora, las autoridades autorizaban siempre la presencia de un candidato del llamado bando «reformista», para dar una apariencia de elección y para utilizarlo al mismo tiempo como chivo expiatorio, responsable de todos los males de la sociedad. Pero esta vez, el bloqueo fue mucho más allá de lo imaginable. El Guía supremo, que es quien tiene el poder real, en la práctica y según la Constitución, decidió eliminar a cualquier candidato que no estuviera ligado al círculo más cercano del poder. De esta manera, quería reforzar su entorno, llegando incluso a eliminar a personas cercanas al presidente saliente, Hasán Rohaní.

Y en medio de una indiferencia casi general y de una abstención récord imposible de ocultar, llegó el anuncio de la victoria de Ebrahim Raisi, hasta entonces jefe del poder judicial.

Crisis múltiples en Irán

Raisi fue miembro de la «Comisión de la muerte», responsable de las masacres de miles de presos políticos en el verano de 1988 y es considerado como un criminal de lesa humanidad por Amnistía Internacional. Tras el anuncio de su elección no hubo un solo desfile de sus partidarios en las calles iraníes, ni tampoco escenas de alegría, ni el más mínimo signo de entusiasmo.

Son varias las razones para ello. El país está, efectivamente, sumido en múltiples crisis:

Una crisis económica sin precedentes debido a la aplicación de políticas neoliberales, agravada por las sanciones de Estados Unidos que se caracteriza por un desempleo masivo, el desmoronamiento de la moneda nacional, una caída vertiginosa de la producción (tres años seguidos de recesión), una inflación de dos e incluso tres dígitos que afecta a ciertos productos de primera necesidad, salarios impagos durante meses, una crisis bursátil, una corrupción sistémica y a gran escala, etc.

Una crisis ecológica que se manifiesta sobre todo a través de la falta de agua (tras sucesivas sequías y debido a una política irracional de construcción de represas), de los repetidos incendios forestales, de la contaminación de los ríos…

Una verdadera crisis política y un divorcio casi total entre el poder y el pueblo iraní que se refleja en un boicot activo y declarado, no sólo por parte de facciones políticas o activistas y movimientos sociales, sino también por una masa de personas pertenecientes a diferentes capas de la población trabajadora. Por primera vez después de muchos años, se oyeron consignas a favor del boicot en las manifestaciones de los jubilados y pensionistas y en las huelgas de los trabajadores, pese a las amenazas de las autoridades y del Guía supremo.

Ebullición de las luchas sociales

El régimen islámico tiene pies de barro. Tras dos levantamientos populares en 2016 y en 2018, aplastados brutalmente con sangre, las luchas sociales en Irán siguen aumentando. Hubo 1915 movimientos, huelgas, bloqueos de sitios y otras acciones organizadas realizadas en todo el país por trabajadores industriales, maestros, pensionistas o trabajadores de la salud durante la pandemia de Covid-19 en un año. Irán lleva varios años sacudido por manifestaciones y huelgas de trabajadores, pensionistas y desocupados.

Y estas luchas están dando sus frutos. En varias ocasiones, los trabajadores han logrado que se reconozcan sus reivindicaciones. El movimiento más importante fue la larga y victoriosa lucha de los trabajadores de la fábrica de azúcar Haft-Tapeh, los que consiguieron la anulación de la privatización de la fábrica a través de huelgas sucesivas porque supieron aprovechar las divisiones dentro del gobierno sobre este tema, incluida la opinión favorable de Ebrahim Raisi.

Ebrahim Raisi es consciente de la gravedad de la situación y de la reducida base social del régimen. Raisi pretende caminar sobre dos patas: por un lado, la mano dura y por otro, algunos gestos sociales para negociar con Occidente para intentar salir de la crisis. Pero la tarea es imposible. La división entre el pueblo y el gobierno es abismal.

Nota