Culturas – Kara Walker: siluetas. [Deborah García]

Obras selectas de Kara Walker. 2020.

Ctxt, 28-5-2022

Correspondencia de Prensa, 29-5-2022

Kara Walker causó revuelo por primera vez con sus siluetas panorámicas en 1994, y es una de las artistas negras más destacadas que trabajan hoy en Estados Unidos. Sus escenas provocativas y obscenas, pero estéticamente atractivas, están ejecutadas con una delicadeza técnica extraordinaria. Hablan sobre racismo, género, sexualidad y violencia.

Su obra examina la Historia de los Estados Unidos desde la esclavitud hasta el tiempo presente, y no encontraremos en ella ni paciencia ni corrección política, porque Walker no propone una visión del pasado ideal y conciliadora, sino que incita a todes los que miramos su obra a cuestionarnos las narrativas dominantes y los mitos arraigados. Su obra es implacable ante esos conflictos seminales de Estados Unidos que nunca han sido resueltos o abordados, y al examinar el origen de las imágenes colectivas también está interrogando su propia identidad.

A menudo se cuenta que los esclavos y esclavas en Estados Unidos nunca se resistieron, pero como dice la historiadora Manisha Sinha, muchas personas minaron la estructura esclavista todos los días de su vida, de forma implícita pero también explícita. Intentaban huir, casi como forma suprema de lucha, pero también provocaban pequeños actos de resistencia.

Culturas II
Gone: An Historical Romance of a Civil War as It Occurred b’tween the Dusky Thighs of One Young Negress and Her Heart. Kara walker, 1994.

Hoe, Emma, Hoe

Los esclavos intentaban redefinir los términos de su trabajo continuamente. Un ejemplo es una canción que cantaban mientras trabajaban llamada Hoe, Emma, Hoe. Era una canción rítmica, sencilla, de llamada y respuesta. La canción decía: “Emma trabaja más que dos hombres adultos. Cava, Emma, cava”. La cantaban lento para que acompañara el ritmo del trabajo. Si todo el mundo trabajaba al mismo ritmo, el esclavista lo tenía más difícil para llamar la atención y castigar a las personas que estaban trabajando demasiado lento. Era una manera comunitaria de hablar sobre la forma de trabajar. ¿Cómo queremos trabajar hoy?

Culturas III
Untitled. Kara Walker, 1997–99.

A finales del siglo XIX, el esclavismo era la institución definitoria de Estados Unidos, el número de esclavos y esclavas ascendía a tres millones de personas y los esclavistas usaban la violencia para que los negros y las negras trabajarán noche y día. A estas personas no solo no les pertenecían sus cuerpos, tampoco les pertenecían sus hijos ni su sexualidad. Obviamente, no existía el concepto de violación, y las mujeres y las niñas eran forzadas de manera sistemática. Ningún aspecto de la vida de estas personas era ajeno a servir a la supremacía blanca y a sus amos. Desde que nacían hasta que morían, todo se disponía en beneficio del esclavismo.

En la exposición que pude visitar en Basilea durante el verano de 2021, A Black Hole is Everything a Star Longs to be, comprobé como el papel y el cartón son medios fundamentales en torno a los que gira la práctica creativa de Walker. Los bocetos y las notas sugerían una expresión íntima y respuestas auténticas a los problemas de las personas afroamericanas. El dibujo y la palabra escrita son vehículos perfectos para la sátira y la caricatura, para el panfleto y la subversión. La rica diversidad de las obras de Walker en papel ilustra su maestría en el dominio de los temas, la agilidad de su imaginación para inventar personajes y metamorfosis inesperadas, además del aplomo con el que privilegia la ambigüedad narrativa sobre los mensajes abiertos.

Una de las cuestiones más importantes a la hora de abordar el esclavismo es que carecemos de un relato, nos faltan muchos detalles referidos a la brutalidad de esta institución, sobre todo los que se abordan la historia de los cuerpos de las mujeres negras. Kara Walker interviene con su obra el discurso único, blanco y hegemónico; es como si su creación funcionara de manera parecida a la canción que cantaban los esclavos y las esclavas en los campos para tener cierto control sobre el trabajo que realizaban. Su obra se erige para neutralizar el control que se ejercía mediante estos relatos que dejaron fuera de la Historia el testimonio de mujeres y hombres negros. Es un artefacto que recupera la historia misma, y allí se inserta todo el corpus de su obra. En su presentación en la TATE en Londres durante el 2021, Walker se expresaba así: “Mi trabajo siempre ha sido una máquina del tiempo que mira hacia atrás a lo largo de décadas y siglos para llegar a un entendimiento de cuál es mi lugar en el momento contemporáneo”.

La abundancia de dibujos que pude ver durante aquel recorrido por la exposición revelaba que Walker se vale hábilmente de una amplia gama de estilos: en Basilea era imposible no reconocer los contrastes y los claroscuros de Goya, las formas vivas de James Ensor o el estilo caricaturesco de Hogarth. Sus obras más recientes, por el contrario, presentan de manera prominente el blanco antiguo sobre papel teñido e incluso lápices de colores. Los ecos del arte histórico plantean la cuestión de las influencias de Walker y cómo un artista afroamericano se suma a los conceptos de la historia del arte.

Culturas IV
Freedom: A Fable. Kara Walker, 1997.

Unos de los aspectos más interesantes de la obra de Walker tiene lugar fuera de ella, y es que desde que se consolidó como una de las artistas negras más importantes su trabajo ha sido duramente criticada por otras artistas negras, como la emblemática Betye Saar, que vio en las caricaturas de Walker formas y estereotipos del gusto de los blancos. Sin embargo, es importante que recordemos que Kara Walker, como otros artistas afroamericanos, interviene estos discursos dominantes precisamente para cuestionarlos. Desde esa reapropiación que Walker ejerce, que está lejos de replicar como Saar le reprochaba, denuncia las dinámicas de poder abusivo que tuvieron y tienen lugar en la cultura estadounidense. Su obra aporta luz sobre la Historia no narrada situando a las figuras negras en el centro del relato.

Nota: Todas las imágenes de la colección ©2020 Walker Art Center.