Manifestación de docentes en Barcelona, Via Laietana en camino a la plaza de Sant Jaume (imagen de archivo. Joan Mateu Parra / ACN)
Ganar una batalla importante hoy, para ensanchar la lucha mañana
Andreu Coll*
Viento Sur, 3-6-2026
Correspondencia de Prensa, 4-6-2026
En un contexto marcado por años de retrocesos sociales, lógicas mercantilizadoras y creciente autoritarismo político, el ciclo de luchas docentes desencadenado en Catalunya durante el curso 2025-2026 ha desembocado en una serie de victorias, parciales pero muy significativas, impensables a principio de curso.
La imposición por parte del tripartito de la LEC [Llei d’Educació de Catalunya] en 2009 ha supuesto una degradación acelerada de la educación pública (como nos ha recordado el reciente informe PISA), la introducción de una lógica gerencial y antidemocrática en los centros y, sobre todo, la inoculación de la desmovilización, la desafección política y sindical (el discurso recurrente de culpar a los sindicatos para justificar la desmovilización propia) y, por último pero no menos importante, una colonización ideológica neoliberal, competitiva e individualista de una parte del colectivo docente. Todo ello ha hecho un daño que apenas empezamos a revertir, pero que requerirá de nuevas victorias.
Claves del éxito
La movilización de este año se ha basado en una serie de factores fundamentales que no se pueden perder de vista:
1.Una serie de experiencias previas recientes han tenido efectos acumulativos indispensables para hacer posible la arremetida de este año:
-la lucha de las interinas por la estabilización ante “el icetazo”
-las huelgas contra el autoritarismo de Cambray [Josep Gonzàlez Cambray fue consejero de Educación entre 2021 y 2023], que, si bien no desembocaron en grandes victorias, sí facilitaron y acelerararon la estabilización de amplios sectores docentes precarios. Esto fue esencial para reducir la precariedad, la timidez ante las direcciones para buscar continuidad individualmente en los centros y, sobre todo, contener el miedo a hacer huelga y movilizarse. La lucha contra Cambray también permitió reducir la jornada lectiva y revertir otros de los aspectos más lesivos de los recortes de los tiempos del dúo Mas-Rigau, como por ejemplo la recuperación de los estadios docentes a los seis años [La consejera Rigau postergó el cobro del primer sexenio a los 9 años de servicios prestados]…
Todo ello ha ido ensanchando el círculo de gente movilizada en muchos centros y, sobre todo, ha ido incorporando a mucho docente joven a su primera experiencia de lucha.
2. Un trabajo previo de dos años de consultas, entrevistas y preparación con las plantillas por parte del sindicato USTEC que ha permitido construir una masa crítica suficiente como para impulsar un ciclo de movilizaciones, no sólo para protestar, sino para ganar y conquistar mejoras palpables, concretas y muy sentidas. Con la incorporación de toda una serie de métodos procedentes del llamado “organizing”, que han dado grandes resultados en muchos movimientos sociales, sindicales y políticos, tanto en Estados Unidos como otros países europeos, esta organización sindical ha actuado como detonante y principal estructuradora de las movilizaciones, junto con las asambleas de centro y de zona.
3.Una lógica unitaria que ha buscado acuerdos consistentes y un frente sindical lo más amplio posible capaz de movilizar a una mayoría del colectivo, a pesar de las traiciones tempranas de unos y las retiradas y/o alejamientos más tardíos de otros, que en los dos casos han debilitado la posición negociadora del colectivo, sobre todo en el primer caso, está claro, pero no solo.
4.Un procedimiento democrático de consulta con el conjunto de las plantillas sobre las reivindicaciones, las modalidades de movilización y, sobre todo, sobre los pasos a dar en las negociaciones con la Administración y ante posibles acuerdos.
5.Un enfoque sociopolítico de la huelga que ha desarrollado una estrategia consciente de alianza con las familias, de conquista del apoyo de una mayoría de la opinión pública (e incluso de sectores no despreciables de la opinión publicada) y de economía de esfuerzos de los huelguistas (siendo conscientes de los límites de las huelgas como palanca de presión en sectores como el nuestro, de trabajo no directamente productivo o conectado a las cadenas de valorización del capital… que, en cambio, sí ponen presión directa sobre la clase capitalista).
Cosas a no perder de vista
El preacuerdo que se ha logrado y que se someterá adebate en los centros y a consulta en línea a toda la plantilla se ha basado en una estrategia negociadora que ha intentado arrancar todas las concesiones posibles antes de final de curso en un contexto político marcado por:
1.El encorsetamiento de las negociaciones posteriores por un “pacto de país” que solo tenía de histórico la magnitud de la traición a todo el colectivo docente por parte de las direcciones burocráticas de CCOO y UGT. Esto ha dificultado enormemente desbloquear las negociaciones y ha sido una verdadera losa.
2.El poder de las movilizaciones, a pesar de su amplitud, combatividad y dinamismo ya estaban perdiendo fuerza, sobre todo en cuanto al seguimiento de la ronda de huelgas del mes de mayo si las vemos en conjunto… cosa que previsiblemente se profundizará, dado que muchas etapas educativas ya han acabado las clases o están a punto de hacerlo y a que hay cierto cansancio más allá de las vanguardias más activas y porque la combatividad del colectivo no pasa del cero al infinito en una sola experiencia. Los procesos moleculares de radicalización requieren tiempo, formación, organización y reflexión.
3.Desde abril se constataba una polarización creciente de la opinión entre partidarios de escalar la lucha hacia una huelga indefinida a final de curso y quien ya no estaba dispuesto a hacer más de 2 o 3 días de huelga… cosa que comprometía seriamente la continuidad del movimiento. Muy probablemente no conseguir conquistas significativas antes de verano puede generar una dinámica de disgregación, conflictos y desmoralización que sería extraordinariamente difícil de remontar en otoño.
4.El gobierno del PSC, a pesar de haber sufrido una situación de fragilidad por la crisis de cercanías [Renfe], su debilidad parlamentaria y su incapacidad de frenar el movimiento con el llamado “pacto de país” con CCOO y UGT y de enfrentar a las familias al profesorado, ha recuperado oxígeno gracias a la aprobación de los presupuestos con el apoyo de ERC y Comuns, sin que ninguno de las dos formaciones lo condicionara realmente a las reivindicaciones docentes, más allá de declaraciones abstractas.
5.Si bien es cierto que la amenaza de no hacer salidas y colonias el próximo curso ha sido un mecanismo de presión muy eficaz sobre el Departamento, tenemos que ser conscientes de que llevarlo a la práctica podría malograr significativamente la alianza con las familias y podría llevar a graves conflictos entre plantillas y direcciones, del mismo modo que amenazar los exámenes de la selectividad podría llevar a un rechazo de una parte de la juventud que lleva todo el curso preparándose para las PAU -sobre todo los de origen más humilde que necesitan trabajar en verano para pagarse los estudios-.
6.La opción de aprovechar la visita del Papa para escalar las protestas, probablemente una de los factores que explican muchas de las concesiones de última hora del Departamento, tiene un gran potencial disruptivo y probablemente habría contado con las simpatías de una mayoría social si la Niubó [la consejera de Educación] e Illa no hubieran salido de su cerrazón anterior, pero probablemente en el nuevo contexto también podrían tener un efecto contraproducente. Tampoco es evidente que sea fácil una movilización eficaz en un contexto donde se ha anunciado una fortísima presencia policial.
7.Por último, si ya hacer una huelga indefinida es de por sí una apuesta muy arriesgada que requiere muchísima organización, determinación y capacidad de sacrificio (como se está viendo en el País Valencià… donde, por cierto, las ofertas del gobierno de momento están muy por debajo del preacuerdo logrado en el Principado), iniciarla a final de curso seguramente sería un fracaso garantizado, y más sin una amplia unidad sindical.
Perspectivas
Votar a favor del acuerdo es una apuesta táctica que permite consolidar las conquistas de este ciclo sin dejar de movilizarse, de fortalecer sindicatos, asambleas y coordinaciones de zona, de presionar y movilizarse para garantizar el despliegue de los acuerdos y en torno de reivindicaciones nuevas o que no se han podido ganar en este ciclo de huelgas. La gente que legítimamente defiende el no en el acuerdo también tiene que tener presente el riesgo de que el Departamento se eche atrás, vuelva al acuerdo de marzo con CCOO y UGT y de que ulteriores movilizaciones a corto plazo no lleven a ninguna victoria real y sí a muchísima frustración y desmoralización. Hace falta un debate honesto y con suficiente tiempo en los centros que permita una reflexión colectiva, evitando la crispación y las descalificaciones, y hacer la votación en línea que está prevista. Es importante tener presente también que rechazar el acuerdo implica estar dispuestos a ir a una escalada improbable del conflicto por las razones que se exponían antes. Ninguna lucha obrera, ni hoy en día ni en los tiempos de la huelga de la Canadiense, ni aquí ni en ninguna parte, ha conseguido victorias reales sin llegar a compromisos con el adversario. En aquel caso, la inteligencia de Salvador Seguí, el “Noi del Sucre”, de entender que una huelga, por combativa que sea, tiene que dar frutos concretos para consolidar posiciones, fortalecer la organización y mantener una visión de conjunto de las tareas del proletariado fue capital, cosa que la patronal no le perdonó nunca y que llevaría poco después a su asesinato a manos de los pistoleros de los “sindicatos libres”, cosa de la cual nunca se recuperó la CNT histórica, que viviría una fuerte polarización y un periodo de luchas internas muy destructivas.
Es muy comprensible que alguna gente que hace su primera experiencia de lucha docente tienda a exagerar el potencial de la movilización después de haber experimentado la ilusión que despierta la acción colectiva, pero es fundamental mantener una visión de conjunto y consolidar la victoria. Necesitamos tiempo para recuperar fuerzas, reorganizarnos y preparar nuevos objetivos. Hay que acompañar también, con seguridad y a la vez fraternalmente, la reflexión de quien no ha participado en el conflicto pero que ha visto con sus propios ojos que la acción desde abajo y las huelgas sí sirven. Y, por último pero no menos importante, tenemos que fortalecer las asambleas, los sindicatos y los colectivos de la comunidad educativa para encarar los próximos asaltos desde la confianza que da la sensación de victoria, por muy parcial e incompleta que sea.
Nuevas luchas, nuevos caminos…
Obviamente, el acuerdo arrebatado in extremis al Departamento de Educación queda lejos de nuestras aspiraciones, como por ejemplo indexar los salarios con la inflación, reducir más significativamente las ratios, más concreción en aspectos como por ejemplo la desburocratización y el freno al caos curricular… No obstante, como estamos viendo en el País Valencià, Galiza, Aragón, Madrid, etc…, el malestar y las luchas docentes se están generalizando en otros territorios en torno a reivindicaciones muy similares a las nuestras. Por qué no empezar a federarlas y trabajar en la perspectiva de una huelga docente en todo el Estado, como la de los 21 días de 1988, en torno a objetivos pendientes y otros de nuevos, como, por ejemplo:
-Semana docente de cuatro días, compactando la carga lectiva, para liberar tiempo para el ocio y las tareas personales.
-La indexación por ley de los complementos específicos autonómicos a la evolución de la inflación a cada CC.AA.
-La lucha por la jubilación a los 60 años en colaboración con el movimiento pensionista.
-Un complemento de residencia en el caso del personal destinado en municipios catalogados como zona de mercado inmobiliario tensionado, en alianza con el movimiento por la vivienda.
-Un plan estatal de transición ecológica, resiliencia climática y ahorro energético para los centros educativos, con recursos estatales asignados a cada comunidad autónoma… en confluencia con las AMPAS y los movimientos por la justicia climática.
¡Todo está por hacer y [a veces] todo es posible!
*Andreu Coll, profesor de Historia, colaborador de viento sur y sindicalista de USTEC-STES (IAC)
-Original en catalán publicado en Public, 1-6-2026
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Los profesores valencianos enseñan el camino con su histórica huelga: «Todo el Estado nos está mirando»
Rocío Cruz
Público, 2-6-2026

La CSIF anunció el martes una campaña estatal de movilizaciones en defensa de la educación pública y de las condiciones laborales del profesorado que arrancará en septiembre, con el inicio del curso 2026-2027.
«Todo el Estado nos está mirando», dijo este martes Marc Candela, coordinador de Acción Sindical del Sindicat de Treballadores i Treballadors de l’Ensenyament del País Valencià (STEPV) ante miles de docentes concentrados en València durante una de las movilizaciones más importantes de la cuarta semana de huelga indefinida. El dirigente sindical aseguró que el conflicto valenciano ha trascendido ya las fronteras de la comunidad y se ha convertido en una referencia para otros territorios donde también crece el malestar educativo. «Ya nos dicen que desde Madrid quieren saber cómo hemos llegado hasta aquí». Candela defendió la decisión de los sindicatos de rechazar nuevas reuniones que, a su juicio, solo servirían para prolongar un bloqueo sin avances. «No queremos seguir alargando la agonía», afirmó. «La movilización es el único lenguaje que entienden».
Este mismo martes, la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) anunció una campaña estatal de movilizaciones en defensa de la educación pública y de las condiciones laborales del profesorado que arrancará en septiembre, con el inicio del curso 2026-2027. La organización no descarta la huelga si las administraciones no atienden sus demandas. Desde el sindicato reconocen a Público que lo que está ocurriendo en el País Valencià está influyendo en el conjunto del sector educativo. «Miramos lo que sucede en València, pero también los conflictos abiertos en otras comunidades. Hay problemas que se repiten de forma transversal en todo el sistema educativo», explican. Recuerdan el precedente de la larga huelga docente vivida en Asturias el pasado año como otro de los síntomas de un malestar que se extiende como la pólvora.
«Necesitamos una visión de conjunto porque los conflictos educativos ya no son fenómenos aislados. Hay tensiones abiertas en numerosas comunidades autónomas y también existe una responsabilidad política de alcance estatal», sostienen desde la organización. El sindicato advierte de que la situación puede ir a más si las administraciones mantienen la actual falta de respuesta. «Si no hay una reacción, el conflicto educativo seguirá creciendo. El malestar ya ha desbordado muchos centros y empieza a convertirse en un problema de alcance general», corroboran.
Por su parte, Rubén Navas, profesor, miembro del secretariado nacional del STEPV y presidente de la Junta de Personal Docente de Alacant, considera que el conflicto educativo ya ha traspasado el ámbito estrictamente laboral y se ha extendido al conjunto de la comunidad educativa. En conversación con Público, argumenta que las reivindicaciones van mucho más allá de la cuestión salarial y de la mejora de las condiciones de trabajo del profesorado. Según explica, el núcleo de las protestas incluye demandas como la reducción de ratios, el recorte de la burocracia —con menos carga de informes y trámites administrativos que, en su opinión, «no aportan valor al trabajo en el aula»— y el refuerzo de las políticas de inclusión educativa. «Es un conflicto político, porque en el fondo es un conflicto de modelo de escuela y, por tanto, de modelo de sociedad», zanja.
Los docentes cercan a Pérez Llorca
La cuarta semana de huelga del profesorado valenciano ha arrancado con una escalada de la presión en la calle. Los docentes han protagonizado «escraches» frente a actos públicos del president popular de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, después de que este calificara la huelga de «desproporcionada».
A ello se ha sumado una acampada impulsada por más de 200 profesores en la plaza de la Virgen de València y una marcha que recorrió el lunes las calles del centro de la ciudad hasta la Delegación del Gobierno para denunciar la actuación policial que acabó con una profesora jubilada en el suelo tras recibir un empujón por parte de un agente. De hecho, durante la movilización del martes ante la Conselleria d’Educació, miles de docentes lanzaron un mensaje dirigido tanto a la administración como a las fuerzas de seguridad. «Som docents, no som delinqüents» («Somos docentes, no delincuentes»), corearon de forma repetida frente a las verjas del departamento autonómico. Por su parte, el Defensor del Pueblo ha iniciado una actuación para esclarecer la violenta intervención policial. Tras analizar los vídeos difundidos por los medios, la institución cuestiona el comportamiento del agente y recuerda que el uso de la fuerza debe estar justificado por una resistencia suficiente y respetar criterios de proporcionalidad. Por ello, ha pedido a la Policía un informe sobre lo ocurrido, posibles grabaciones adicionales y datos sobre las responsabilidades que se hayan podido depurar.
Durante la movilización del martes, los sindicatos volvieron a insistir en la necesidad de dar un giro a unas negociaciones que consideran encalladas. Xelo Valls, responsable de CCOO-PV Educació, reclamó la elaboración de un «acuerdo marco» que recoja los compromisos y objetivos de la negociación abierta con la Conselleria d’Educació. Según denunció, las organizaciones sindicales continúan sin disponer de un documento de referencia que fije las bases del posible pacto. La dirigente sindical también dejó abierta la puerta a reabrir el debate salarial. Recordó que CCOO y otras organizaciones no respaldaron el anterior acuerdo retributivo por considerarlo insuficiente y sostuvo que la inminente tramitación de los presupuestos autonómicos ofrece margen para reforzar la inversión educativa. Entre sus prioridades situó la reducción de ratios, la adaptación de los centros a las altas temperaturas y el incremento de las plantillas docentes.
En la misma línea se pronunció Kilian Cuerda, representante de UGT-PV, quien reclamó a la Conselleria una negociación «real y honesta» que permita desbloquear el conflicto. Cuerda aseguró que los sindicatos cuentan con una propuesta unitaria y emplazó a la administración a trabajar sobre ese documento «con voluntad de alcanzar acuerdos». A su parecer, Educación ha optado hasta ahora por abordar los distintos asuntos de forma fragmentada, pese a que las organizaciones sindicales llevan meses reclamando una negociación integral.
Por su parte, Marc Candela, coordinador de Acción Sindical de STEPV, señaló que el conflicto sigue concentrado en dos grandes escollos: la mejora de las condiciones salariales del profesorado y las medidas relacionadas con la política lingüística y el valenciano. El portavoz sindical consideró que las propuestas actuales de la Conselleria en ambos ámbitos «están lejos de resultar satisfactorias» y advirtió de que cualquier acuerdo definitivo deberá incorporar avances significativos si quiere contar con el respaldo de los docentes. Candela acusó al departamento de Carmen Ortí de haber prolongado «deliberadamente» los tiempos de la negociación. Recordó que los sindicatos vienen reclamando una mesa de diálogo desde septiembre y defendió que solo la presión ejercida en las calles y la huelga indefinida han conseguido forzar a la administración a sentarse a negociar.
Catalunya duda, Madrid se prepara
El martes también dejó imágenes de movilización en Catalunya. Barcelona fue escenario de varias acciones de protesta, con cortes puntuales y concentraciones en algunos de los principales puntos turísticos de la ciudad. Una de las más llamativas tuvo lugar en la Casa Batlló, donde alrededor de 300 docentes protagonizaron una acción reivindicativa para visibilizar el pulso educativo. A diferencia de lo que ocurre en el País Valencià, el conflicto catalán atraviesa un momento de incertidumbre. La semana pasada, el Govern y varios sindicatos alcanzaron un preacuerdo que incorpora mejoras salariales y profesionales para el profesorado. Ese pacto llevó a la desconvocatoria de parte de las jornadas de huelga previstas.
El texto se encuentra ahora sometido a consulta entre los docentes catalanes y las discrepancias siguen aflorando. Mientras USTEC ha optado por congelar temporalmente parte de las movilizaciones a la espera del resultado de la votación, sindicatos como CGT o La Intersindical mantienen una posición mucho más crítica. Si las bases terminan rechazando el acuerdo, plantean la posibilidad de escalar el conflicto a una huelga indefinida.
En la Comunidad de Madrid tampoco se ha apagado la contestación educativa. Las educadoras infantiles de las escuelas de gestión indirecta continúan inmersas en un largo pulso laboral iniciado en abril. Sobre la mesa siguen cuestiones como los bajos salarios, las condiciones laborales, las ratios o las diferencias entre centros en función del modelo de gestión y contratación. De hecho, CCOO, UGT y la Confederación de Asociaciones de Familias del Alumnado (Confapa) han puesto la vista en el precedente del País Valencià y también han convocado una huelga indefinida a partir de septiembre. Las organizaciones consideran que la movilización sostenida puede convertirse en una herramienta para forzar la apertura de un proceso de negociación con el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso.
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Los docentes catalanes mantienen el conflicto con el Govern tras su claro rechazo al preacuerdo de los sindicatos mayoritarios con Educación
Marc Font, desde Barcelona
Público, 4-6-2026

-La consulta, que ha tumbado el pacto alcanzado por la USTEC y Professors de Secundària, ha tenido una participación de más del 61%.
-La CGT, junto a La Intersindical y la COS, se había decantado por el ‘no’ al considerar que el acuerdo era «absolutamente insuficiente».
-El Govern pretende desplegar el preacuerdo, pero pondrá en marcha una ronda de contactos con los sindicatos.
El preacuerdo alcanzado el pasado viernes entre el Departament d’Educació de la Generalitat de Catalunya y los sindicatos mayoritarios del sector, la USTEC y Professors de Secundària, no ha resuelto el conflicto de los docentes catalanes con el Govern. La consulta llevada a cabo por los sindicatos se ha cerrado con un rechazo claro al pacto, ya que el 65% de los maestros y profesores se han decantado por el «no». La consulta, que se puso en marcha el lunes, ha tenido una participación del 61,1% y ha registrado un total de 60.686 docentes de la escuela pública.
El conflicto, por lo tanto, continúa y el resultado de la votación evidencia el profundo malestar de un colectivo que ha estallado este curso, con la realización de decenas y decenas de movilizaciones y la convocatoria de un gran número de jornadas de huelga. Primero para rechazar el acuerdo cerrado en febrero entre el Govern y CCOO y UGT -sindicatos minoritarios en el sector-, y desde principios de mayo para reabrir unas negociaciones enquistadas con el Departament y cerrar un pacto que, finalmente, no se ha considerado como suficiente.
Tanto la USTEC como Professors de Secundària se habían decantado por el «sí» en la consulta, mientras que la CGT -con presencia en la mesa sectorial- había optado por el «no», opción que también compartían La Intersindical y la COS, sin apenas representación en el colectivo. El preacuerdo suponía una clara mejora de lo que en febrero habían pactado el Govern con CCOO y UGT, sindicatos minoritarios en la enseñanza catalana, y entre otras cuestiones comportaba un incremento salarial de unos 600 euros brutos mensuales en cuatro años.
¿Y ahora qué?
El «no» al preacuerdo supondrá, de entrada, que no terminarán las movilizaciones, al menos de una parte del colectivo docente. La portavoz de USTEC, Iolanda Segura, ha hecho un llamamiento a participar a la huelga de este viernes, que tiene como epicentro una manifestación en el Arc de Triomf de Barcelona. El sindicato mayoritario también pretende llevar a cabo nuevas protestas durante la próxima semana, coincidiendo con la visita del papa León XIV a la capital catalana. En cualquier caso, pretende consultar con sus bases los próximos pasos a seguir a partir de ahora.
Segura ha instado a la consellera de Educación, Esther Niubó, a retomar la negociación «mañana mismo». Tras el resultado, la dirigente sindical ha argumentado que «hay que seguir presionando» para reanudar las conversaciones con el Departamento, algo que espera lograr antes de que termine el curso, dentro de apenas un par de semanas.
En cambio, Professors de Secundària, el otro sindicato mayoritario que cerró el preacuerdo con Educación, ha anunciado que desconvoca la movilización del viernes, después de que la mayoría de sus afiliados (el 63,2 %) sí hayan avalado el acuerdo con el Govern. En un comunicado, la organización explica que firmará el pacto, que si bien «no es ideal», sí que «es digno» si se compara con lo que se ha conseguido en otras comunidades.
Finalmente, la CGT y la Intersindical exigen el cese «inmediato» de la consellera Niubó. Sus portavoces sectoriales, Laura Gené y Marc Martorell, respectivamente, han instado al Govern a convocar el comité de huelga para solucionar la situación del profesorado y han advertido de que se retomarán las protestas que «estaban en pausa». Gené ha garantizado que si no hay una nueva negociación «afectará al inicio de curso».
¿Cómo ha reaccionado el Govern?
En una rueda de prensa en el Parlament, la titular de Educación, Esther Niubó, ha expresado el «compromiso» del Govern para desplegar el preacuerdo y ha pedido «responsabilidad» a la comunidad educativa, además de solicitar una «reflexión profunda» a los sindicatos. Niubó ha agradecido el apoyo del sindicato Professors de Secundària, que ha confirmado su «sí» al pacto, y ha lamentado que USTEC se haya «desvinculado» de él. Por ello, ha anunciado que mantendrá una «ronda de contactos» con los sindicatos firmantes, que ha detallado que convocarán para este viernes, coincidiendo con una nueva jornada de huelga en toda Catalunya.
Niubó ha defendido que el documento cerrado el pasado viernes «sigue siendo un buen preacuerdo» que permite fortalecer el sistema educativo y mejorar las condiciones laborales de los docentes. «Entendemos que hemos hecho nuestro trabajo», ha declarado. Ha añadido que lo han hecho «escuchando las demandas sindicales» y alcanzando acuerdos.
Sobre la convocatoria de huelga de este viernes, Niubó ha expresado su respeto hacia el ejercicio de este derecho, pero ha pedido que este sea «compatible» con tener un final de curso «ordenado» y que no se vean afectados los derechos de los alumnos ni la movilidad.
¿Qué suponía el preacuerdo?
El preacuerdo incluía un incremento salarial de unos 600 euros mensuales en cuatro años, 400 más que los pactados con CCOO y UGT. El incremento salarial -a aplicar desde este 2026 hasta el 2029- era de 599,5 euros en Primaria y de 633,58 en Secundaria. En concreto, la parte autonómica del salario subiría 384,77 y 389,50 euros, respectivamente. Para llegar a los 600 euros, la USTEC añadía las subidas estatales previstas y el complemento autonómico de 170 euros -50 en 2026, 50 más en 2028 y 70 en 2029- que habría sido de nueva creación y lo recibirían todos los docentes.
El pacto también incluye la recuperación de la deuda de los sexenios, que se había tumbado durante la crisis financiera de hace una quincena de años, y la incorporación en cuatro años de más de unos 5.000 nuevos profesores en secundaria en los próximos dos años y de más de 6.000 profesionales extras para la escuela inclusiva hasta 2030. La USTEC y Professors de Secundària habían admitido que el pacto no incluía todas las reivindicaciones, pero consideraban que era el momento de consolidar aquello o bien para seguir luchando posteriormente por la mejora del sistema.
La secretaria general del área de Enseñanza de la CGT, Laura Gené, había manifestado en una entrevista con Públic que el acuerdo era «absolutamente insuficiente», con una subida salarial «muy baja», que «llega cuatro años tarde» y, además, «queda fuera la reducción de las ratios», entre otras cuestiones.