Editorial de Unidad Socialista, Liga de Unidad Socialista, 23-5-2026
Correspondencia de Prensa, 23-5-2026
En sus declaraciones públicas, Claudia Scheinbaum y su gobierno suelen minimizar los graves problemas que aquejan al país. Para ganar tiempo, recurren a medidas parciales y a compromisos o arreglos temporales que generalmente han tenido efectos contraproducentes. Veamos una muestra de los más significativos.
-Desde el sexenio anterior, diversos analistas venían advirtiendo que Pemex –la empresa de mayor importancia económica en México– se encontraba en lo que denominaban una “quiebra técnica”; es decir, que la magnitud de su deuda era mayor al valor de sus instalaciones, infraestructura, y demás activos. Los problemas en Pemex se vienen agudizando debido a un círculo vicioso originado por la hiper gigantesca deuda que ha venido acumulando, y que ocasiona que se retrase –e incluso se posponga indefinidamente– el mantenimiento de plantas e instalaciones indispensables para la producción, transporte y distribución de petróleo y sus derivados. En medio de un creciente número de incidentes, el pasado 14 de mayo la presidenta anunció la renuncia del director general de la empresa, Víctor Rodríguez Padilla.
-Un día antes de la renuncia, la empresa Standard & Poor (S&P) anunció que la perspectiva de la calificación de la deuda pública de México había cambiado de “estable” a “negativa”; es decir, que existe un alto riesgo de que el gobierno mexicano encuentre problemas para cubrir los compromisos de pago de la deuda pública. En su informe, S&P destacó la situación financiera de Pemex y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), así como el creciente déficit de las finanzas públicas.
-Pero los agobiantes problemas que enfrenta el país no sólo son económicos. La población está resintiendo cada vez más una creciente expansión de la delincuencia organizada. La percepción ciudadana es que la inseguridad está por todas partes. En especial, la extorsión (“cobro de derecho de piso”) y la desaparición de personas, en especial jóvenes, se han venido extendiendo hacia más y más lugares de la república.
-A lo anterior hay que añadir el desplazamiento de poblaciones enteras, tal como está sucediendo actualmente en la región de La Montaña del estado de Guerrero. La inacción de las autoridades locales y federales hacia los asesinatos y ataques armados contra comunidades de La Montaña denota una complicidad –y hasta una asociación– de las autoridades municipales, estatales y federales con bandas y cárteles criminales, como es el caso de “Los Ardillos” en La Montaña.
-Cada semana, estallan nuevas revelaciones sobre la extensión y profundidad de la relación entre la delincuencia organizada y los organismos del estado. El caso más reciente ha salido a la luz debido a una acusación del Departamento de Justicia de los EUA contra diez funcionarios y políticos del Estado de Sinaloa, encabezados por el gobernador, Rubén Rocha Moya, quien solicitó y obtuvo un permiso del legislativo de su estado para ausentarse de su cargo. Resulta muy revelador el hecho de que dos secretarios del gobierno de Rocha Moya se hayan entregado a las autoridades estadounidenses, con el objeto de negociar mejores condiciones durante su juicio.
-El descontento social está creciendo, como lo muestran los movimientos de las madres buscadoras, de los maestros, de los transportistas, y de los campesinos productores de maíz y frijol.
Los problemas que hasta aquí hemos enumerado son muy significativos, pero son sólo una parte de un entramado mucho más complejo; por ejemplo, tenemos el enorme contrabando de hidrocarburos (el “huachicol fiscal”), que tanto daño económico ha significado para Pemex. El hecho de que durante el sexenio pasado –presidido por Andrés Manuel López Obrador– y durante el primer año de gobierno de Scheinbaum no haya habido un esfuerzo decidido para resolver estos problemas muestra la profundidad y extensión de las redes de complicidad que abarcan sectores enteros del gobierno y de los empresarios, así como a la delincuencia organizada. Los cárteles son parte de la actual estructura del poder –y de la clase capitalista– en México. Por ello, el gobierno de México está incapacitado para resolver los profundos problemas de Pemex, de la CFE, así como los demás que hemos mencionado.
En otras palabras, sólo la población trabajadora mexicana organizada y movilizada en compañía de sus aliados naturales –las mujeres, los campesinos, los pueblos originarios, la juventud…– podemos ser capaces de atacar, a fondo, los grandes problemas que nos aquejan. Tenemos por delante, pues, una tarea titánica.