La mirada de María Galindo sobre la rebelión en Bolivia: «Los movimientos no somos la pelota entre el viejo progresismo y la derecha»
La vaca, 19-5-2026
Correspondencia de Prensa, 22-5-2026
La activista, artista y pensadora boliviana María Galindo describe y analiza para lavaca la situación en su país, donde desde hace seis semanas crecen los piquetes y movilizaciones contra el plan de ajuste de su presidente, Rodrigo Paz, con aparente apoyo de gran parte del establishment corporativo y político. Fundadora de Mujeres Creando, y en medio de los disturbios y enfrentamientos que ocurren en La Paz, María explica la situación actual, su origen, contexto, y cómo afecta la vida cotidiana. ¿Quiénes se están movilizando frente al gobierno? ¿Cómo pensar la situación hacia adelante? El litio, el extractivismo y el Plan Cóndor. El papel aymara, el rol de Morales y las denuncias en su contra. El envío del gobierno de Milei. Los grupos fascistas y la reproducción de la “batalla cultural”, frente a feminismos, indianismos, ecologismos y cooperativismos. Una clave: ¿qué es lo que podría ocurrir de aquí en más? Y un concepto que propone para encabezar este texto: “Los movimientos no somos la pelota entre el viejo progresismo y la derecha. Somos la esperanza de lo nuevo, lo por construir, lo por pensar”.
Les escribo tomándome un respiro en un día cuya calma huele a peligro.
1.- El triunfo de Rodrigo Paz: ganó Homero Simpson a Mr. Burns
Para explicarnos la situación que atraviesa hoy el país hay que explicar el reciente triunfo electoral de Rodrigo Paz. Como en todo el mundo el sistema de representación política esta privatizado a través de un aparato burocrático. En ese contexto Rodrigo Paz compró una sigla y a última hora convocó de candidato a vicepresidente a un ex policía que gozaba de apoyo popular. Ganó las elecciones por descarte. La gente lo vio como una especie de dique de contención contra el proyecto de la extrema derecha. Sin embargo, a partir de su juramento el gobierno fue ocupado por ese proyecto de ultra derecha. En pocos meses una a una las medidas tomadas fueron generando un clima de descontento popular.
En el momento actual el movimiento popular está disputando su influencia en el gobierno, es decir la posibilidad de reconducir bajo presión todo el aparato gubernamental. Eso se entiende a partir del hecho de que en Bolivia el movimiento popular tiene una agenda propia flotando en el aire que esta básicamente plasmada en la actual Constitución política del Estado Plurinacional.
En ese contexto el conflicto planteado, que lleva una acumulación de varias semanas, tiene una vocación política profunda, aunque no esté claramente explicitada debido al fraccionamiento sectorial donde los sectores están sobrepuestos en su accionar político.
2.- La consigna del gobierno fue «capitalismo para todos»
Eso se concretó en medidas que han desgastado la credibilidad y confianza popular: la venta a precio internacional de gasolina llamada basura, que daña motores debido a negligencias y negociados no esclarecidos, la detención del narcotraficante Sebastián Marset mostrando cajas fuertes vacías posiblemente desfalcadas por la propia policía, la promulgación de una ley de tierras contraria a conquistas ganadas en la reforma agraria para beneficio del agronegocio terrateniente, el endeudamiento acelerado del Estado, la imposición de un gobernador no electo para el departamento de La Paz dentro de una larga lista de medidas.
3.- La movilización es potente porque no tiene ni dirección única, ni mando, ni cabeza visible única.
La movilización es múltiple y multisectorial de base ancha. Están movilizadas miles de personas y a eso mismo se debe la fragmentación del horizonte concreto. Es inclusive difícil de entender qué está buscando la movilización en el detalle. Lo que unifica es el descontento y la desconfianza.
La composición básica es la siguiente: movimiento indígena de tierras bajas que solicitó la abrogación de la ley con un campamento en el centro político de La Paz; movimiento campesino de las provincias del altiplano paceño: al interior de ese movimiento campesino hay organizaciones pequeñas de corte nacionalista étnico fundamentalista; organizaciones de transportistas a diferentes niveles; maestr@s rurales, maestr@s urbanos, cooperatistas mineros e inclusive organizaciones vecinales de la ciudad de El Alto.
La base de movilización principal es la organización aymara basada en formas de movilización obligatoria con conducción rotatoria donde nadie queda fuera del mandato de movilización compacto. Explico que la obligatoriedad no significa la coacción, sino una forma de movilización ancestral donde la comunidad está basada en turnos a partir de los cuales nadie queda ni como espectador, ni fuera de la obligación de movilizarse para todos los aspectos de la vida.
4.- Evo Morales construye una relación utilitaria con la movilizacion
La acción y participación verbal de Evo Morales como también la marcha que envió desde el trópico de Cochabamba para sumarse a la movilización general es una acción utilitaria. Directamente ha buscado montarse sobre el conflicto para tener protagonismo, ventaja y espacio de negociación personal. Su movilización constituida por ex funcionarios de su gobierno y escasas bases cocaleras aportó confusión a la movilización, llegaron con la consigna de la renuncia de Rodrigo Paz y pretendieron generalizar esa consigna a toda la movilización. Es posible que esta acción de Evo Morales esté vinculada al hecho de que este gobierno –no por convicción de lucha contra las violencias machistas a las mujeres sino por oportunismo político– ha decidido reactivar el caso de trata y tráfico contra Evo Morales. Se trata de una causa basada en el estupro continuo cometido por Evo Morales durante sus gobiernos contra mujeres menores de edad integrantes del movimiento indígena campesino.
Actualmente tenemos conocimiento de que una de las victimas claves de ese proceso se encuentra con refugio en Argentina. Al mismo tiempo otra de las víctimas de ese mismo hecho es descrita en la biografía de Martín Sivak Vértigos de lo inesperado: Evo Morales, el poder, la caída y el reino. En este libro el autor refiere que una de las menores estaba en la casa de Evo Morales cuando este estuvo protegido por el gobierno argentino de Alberto Fernández después del golpe de Estado del 2019. Hay también numerosos documentos fílmicos y fotográficos de esos hechos. Se trata de una investigación realizada por la derecha internacional. Lo que resulta grave es que los hechos no son calumniosos y fueron permanentemente socapados por el vicepresidente Álvaro García Linera y todo su gobierno.
5.- Plan Cóndor: de las dictaduras de los 70 a los fascismos contemporáneos
Estamos ante la reactivación del Plan Cóndor. Los aviones enviados por Javier Milei para transportar alimentos entre oriente y occidente del país probablemente han llegado cargados de gases lacrimógenos, porque a partir de su llegada se ha desatado una tremenda represión policial que no existía. José Kast desde Chile pide enviar otro avión. De forma pública el jefe del Comando Sur de los EE.UU sostiene reuniones en el ministerio de Defensa en La Paz.
Está claro que hay una comprensión regional del proyecto extractivista colonial e imperial y que Bolivia podría constituirse en un lugar central. No pudieron establecer una base militar multinacional en Ecuador debido al referéndum al que convocó Daniel Noboa. La intención es establecerla en Bolivia debido a la docilidad del gobierno boliviano, aunque la Constitución lo prohíbe explícitamente.
Somos además parte del “triángulo del litio” y posiblemente la idea es controlar el triángulo en su conjunto asfixiando toda decisión soberana.
También hay un gran temor a la transferencia de información, estrategias de lucha contagios de esperanza que podemos provocar entre nuestras sociedades.
Aunque parezca mentira, tanto “el viejo progresismo” y la derecha quieren instalar la misma dicotomía: “o ellos o nosotros”, polarizando, fascistizando la sociedad, asfixiando el debate político y la posibilidad de pensar y proponer otro proyecto que no sea el viejo auto denominado progresismo. Pretenden que lo nuevo por inventar desde feminismos, animalismos, indianismos, ecologismos, cooperativismos y formas de bienestar y relectura de nuestra propia historia se pliegue de forma acrítica y resignada a sus intereses. Por otro lado el esfuerzo del gobierno y la derecha es meternos a todos en un mismo saco de “masistas” (por el Movimiento al Socialismo-MAS), “izquierdistas”, “pro pedófilos” satanizándonos.
6.- La movilización está enfrentando una nueva fase: la deslegitimación
Se ha insertado probablemente desde el propio gobierno mucha gente delincuencial que ha destrozado pequeños negocios, golpeado transeúntes y destrozado infraestructura pública que jamás se había tocado, como el caso del teleférico. Se han verificado muchísimos actos de racismo que han sido amplificados por los medios de comunicación que están apuntando a polarizar la sociedad entre indios salvajes y ciudadanos productivos que solo quieren vivir tranquilos. Estas dicotomías que parecen muy inofensivas van en una peligrosa escalada y pueden conducir a perder lo ganado que es una gran capacidad de movilización.
Se han activado grupos civiles fascistas con un discurso misógino y homo y transfóbico que se erigen como aquellos que desarrollarán la “batalla cultural”. Está claro que traen desde la Argentina la experiencia del proceso de Milei: construir enemigos para constituirse en depuradores de la sociedad.
Se han activado detenciones y persecución contra el secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana y el senador suplente Nilton Condori que no son las cabezas de este movimiento, porque estamos ante sujetos colectivos sin rostro de base ancha.
La idea de construir enemigos sumando a estos la figura de Evo Morales tiene que ver no tanto con una lectura errada, sino con el afán de no establecer un verdadero diálogo con la movilización porque el pedido de renuncia del presidente les conviene para no sentirse obligados a retroceder en hecho políticos concretos como puede ser el plan de privatización de empresas y otros.
7.- El dolor de la vida cotidiana
En términos de vida cotidiana, la escasez de alimentos en la ciudad de La Paz y El Alto es grave y el encarecimiento de la vida también es una cuota de dolor muy grave para los sectores populares. Al mismo tiempo el gobierno está logrando la justificación de su pésima gestión en la movilización. En este momento hay una escasez de hidrocarburos que es responsabilidad gubernamental pero que se puede fácilmente instalar la narrativa de que el movimiento popular es el responsable de todos los males que vivimos.
8.- Hacia adelante
Si el movimiento popular es capaz de armar una agenda política colectiva conjunta inteligible para el conjunto de la sociedad, si logramos abrir corredores humanitarios autogestionados civiles y basados en el diálogo, este movimiento puede lograr instalar un gran antecedente, un freno y hasta un avance. Si el movimiento popular no logra asistir a una mesa de diálogo con un conjunto de propuestas y se cierra en su capacidad de veto histórico en el que muchas veces se ha quedado podríamos enfrentar una derrota para el conjunto de la sociedad.