Foto: RICHARD BOUHET / AFP
Leticia Fuentes
elPeriodico, 11-12-2024
Correspondencia de Prensa, 13-10-2024
Con el 27% de la población bajo el umbral de pobreza, la isla es uno de los departamentos más pobres de Francia
Las tensiones en Nueva Caledonia, que se alargan en el tiempo, se han trasladado ahora a Martinica. Desde el pasado mes de septiembre, la isla vive uno de sus momentos más tensos con el aumento de las protestas contra el gobierno de Emmanuel Macron por la subida de los precios de los productos esenciales, mucho más altos que en la Francia continental.
El movimiento Agrupación para la Protección de los Pueblos y Recursos Afrocaribeños inició una serie de protestas para reclamar la equiparación de los precios con París, que son un 40% más económicos que en el territorio de ultramar, y acabar así con una pobreza que dicen «inaceptable». Una bandeja de cuatro peras, por ejemplo, ronda los 2,5 euros en la capital francesa mientras que en la isla supera los 8,5.
Desde que empezaron las manifestaciones, la violencia ha ido en aumento ante la pasividad y la inacción del gobierno, ocasionando enfrentamientos entre la policía y los ciudadanos que ya han dejado al menos un muerto, varios heridos de bala y casi 20 detenidos. Tensiones que se producen especialmente frente al aeropuerto de la isla, convertido en el escenario principal de esta ola de disturbios.
Ante el aumento de la ira de los martiniquenses y el miedo del gobierno a que la situación se descontrole como ya sucedió en Nueva Caledonia, el prefecto de Martinica instauró el jueves un toque de queda que va de las nueve de la noche a las cinco de la madrugada y que prohíbe los desplazamientos y las manifestaciones. Con eso se pretende reducir la creciente violencia urbana de los últimos días. Además, las escuelas permanecerán cerradas este viernes, según ha indicado el rectorado de la isla.
Aunque las autoridades locales rechazan la violencia vivida en las últimas semanas, apoyan las protestas pacíficas que también se están produciendo en algunos puntos del territorio, e instan al gobierno francés a tomar medidas urgentes. «Entendemos el enfado de la gente e incluso si estamos siendo testigos de violencia, debemos reconocer que están causadas por la inmensa pobreza a la que se enfrenta la gente», afirma Beátrice Bellay, diputada socialista en Martinica.
Una nueva mesa de negociaciones
Por redes sociales circulan numerosos vídeos que muestran barricadas en las carreteras principales y locales incendiados en la zona de Fort-de-France. Enfrentamientos que han dejado, según las autoridades, al menos a «cuatro gendarmes levemente heridos», pero que por parte de los manifestantes también denuncian la violencia policial sufrida en este contexto.
El movimiento contra el alto coste de la vida tiene previsto reunirse este viernes con las autoridades en una mesa redonda para negociar un acuerdo con medidas que mejoren las condiciones de los martiniquenses. Será la sexta vez que se sientan en busca de una solución, pues las anteriores reuniones no ofrecieron grandes avances.
Las autoridades locales se han comprometido a eliminar durante tres años el impuesto sobre los bienes importados, que afectará a más de 6.000 productos de primera necesidad, como pañales, conservas o pastas. Aun así, los expertos afirman que esta medida no cambiará mucho la situación, puesto que la isla se rige por el monopolio de varios agentes sobre la distribución de productos esenciales, y por lo tanto, se necesitan medidas drásticas para controlar y limitar los precios.
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«La economía de Martinica se basa en un modelo heredado del modelo económico colonial»
L’anticapitaliste, 10-10-2024
Traducción de Correspondencia de Prensa, 13-10-2024
Desde hace un mes, el movimiento popular contra el elevado costo de la vida en Martinica no deja de acumular fuerzas. Marcel Sellaye, militante del GRS (Groupe révolution socialiste) y antiguo líder de la lista Respé (Résistance ESPoir, Émancipation), explica las razones de la indignación y cómo se mantiene el movimiento.
¿Cómo se gestó el movimiento contra el alto costo de la vida?
La población de las Antillas francesas ha llevado a cabo algunas protestas impresionantes contra el elevado costo de la vida en los últimos años: en 2009, las iniciaron el LKP en Guadalupe y el K5F en Martinica, y más recientemente, en el contexto de la pandemia y, menos espectacular, en 2021. El movimiento lanzado el 1 de septiembre de 2024 por la RPPRAC (Rassemblement pour la Protection des Peuples et des Ressources Afro-Caribéens – Agrupación para la Protección de los Pueblos y de los Recursos Afrocaribeños) tiene como objetivo específico los precios de los alimentos, que han aumentado un… ¡un 40% según el INSEE (Instituto Nacional de Estadísticas y de Estudios Económicos).
En realidad, el elevado costo de la vida en las Antillas francesas, en este caso en Martinica, se debe enteramente a la estructura de la «economía martiniquesa», que forma parte de la economía mundial desde 1957 (como parte del Mercado Común Europeo). La carestía de la vida estructural se ve agravada por los cambios en el contexto inflacionista mundial.
La economía de Martinica depende del mercado francés, herencia del modelo económico colonial basado en el principio del comercio exclusivo con la «Francia metropolitana» en detrimento de la producción local.
Así pues, no sólo el 80% de los productos alimentarios son importados, sino que además pasan por las manos de… ¡14 intermediarios muy preocupados por sus beneficios!
Este modelo económico tiene un costo muy elevado para la población, en particular para las clases trabajadoras (el 35% de las cuales viven por debajo del umbral de pobreza).
Este mercado está dominado por el oligopolio GBH (Groupe Bernard Hayot), primera cadena de supermercados desde 1960, cuyo propietario Béké es una de las 500 personas más ricas de Francia. Esta dependencia beneficia también a la multinacional CMA-CGM (armador, propietario de medios de prensa que tiene el monopolio del transporte marítimo), lo que contribuye al aumento del costo de compra de los productos, que oficialmente se sitúa en torno al 7%.
¿Cuáles son las reivindicaciones del movimiento?
Tenemos que remontarnos a 2012, cuando se adoptaron las medidas para regular este mercado a través de un sistema de promociones permanentes en los productos básicos (el Escudo Calidad Precio). Un sistema gestionado exclusivamente por… proveedores y distribuidores bajo la mirada complaciente del Estado.
En 2023, ante el aumento constante de los precios, una «comisión de investigación sobre el costo de la vida en las colectividades territoriales regidas por los artículos 73 y 74», dirigida por el diputado martiniqués Johnny Hajjar (Parti progressiste martiniquais, un partido césairista: Aimé Césaire, 1913-2008, escritor y político martiniqués), reveló la opacidad del sistema y los márgenes exorbitantes acumulados por los supermercados. En este contexto surgió el RPPRAC, cuyo equivalente en Francia podrían equpirarse a los chalecos amarillos.
El movimiento fue lanzado en las redes sociales con la intención de movilizar simultáneamente, el 1 de septiembre, a los pueblos de las colonias (Martinica, Guadalupe, Guayana, Reunión) y a los antillanos que viven en Francia.
Pero en Martinica, junto a sus dirigentes (Rodrigue Petitot y Aude Goussard), es donde agrupa al mayor número de personas (cerca de 800 respondieron al llamado a la acción el 1 de septiembre), y desde entonces lleva a cabo bloqueos de supermercados, en particular los del grupo GBH (grupo Carrefour).
Sin duda alguna, el movimiento ha logrado imponer esta legítima preocupación de la población, pero lamentablemente, en nombre de la «eficacia», ha dejado de lado la cuestión de los bajos salarios y las pensiones, la salud, los servicios públicos, etc. Permitió la organización de varias reuniones oficiales de «negociación» sobre la reducción de los precios, en particular en la prefectura y en la Asamblea Territorial. Tras más de un mes de movilizaciones, los dirigentes reconocieron oficialmente que no habían tenido éxito. Un fracaso provisorio que, en cualquier caso, ha llevado a sus dirigentes a modificar su discurso hegemónico y a replantearse su relación con el movimiento sindical, del que pretendían prescindir inicialmente, con el pretexto, en particular, de su «fracaso en el movimiento de 2009» y de su responsabilidad en la situación actual.
¿Cuál es la respuesta de las autoridades, incluido el gobierno francés?
El Estado no podía fingir que ignoraba la cuestión del elevado costo de la vida tras el fracaso evidente de las medidas anteriores -de las que fue cómplice- ¡y sobre todo después de la publicación del informe de la comisión parlamentaria de investigación dirigida por el diputado Hajjar (diputado del partido Progresista martiniqués)!
Es más, el prefecto (el prefecto representa al Estado francés) no invitó al diputado a ninguna reunión sobre el tema en la prefectura. Se mostró firme en su oposición a la demanda de transparencia formulada por la RPPRAC, que deseaba la retransmisión en directo de los debates.
No tardó en imponer el toque de queda, tras los abusos nocturnos perpetrados al margen del movimiento y los tiroteos entre policías y manifestantes en el barrio obrero de Sainte-Thérèse, a mediados de septiembre.
Pero el acontecimiento más significativo fue el regreso a Francia de la CRS (policía antidisturbios francesa), ¡que había sido considerada indeseable tras sus fechorías en Fort-de-France (capital de la Martinica) en diciembre de 1959! En un contexto de carestía de la vida, desempleo, emigración forzosa, reivindicaciones de autonomía y revueltas populares urbanas, tres jóvenes fueron asesinados a tiros por los CRS.
¿Qué acciones tiene previstas próximamente el movimiento?
Lo que hasta entonces parecía impensable (debido a las posiciones antisindicales) ocurrió el 28 de septiembre, en un acto organizado por la CDMT (Central Democrática de Trabajadores de Martinica) con el telón de fondo de una huelga general convocada por la CGTM (Confederación General de Trabajadores de Martinica) en la Maison des syndicats: la reunión «oficial» entre los dirigentes de la RPPRAC y los militantes y dirigentes de las dos centrales sindicales, los militantes de la UFM (Unión de Mujeres de Martinica), los militantes de la lista Respé (Résistance ESPoir, Émancipation) durante un mítin celebrado en ese mismo lugar ante un centenar de personas. Por el momento, sin perspectivas concretas e inmediatas de trabajo conjunto.
La reunión, organizada por iniciativa de 3 sindicatos (CGTM, CDMT y UNSA) el 4 de octubre, fue un primer intento de iniciar un debate colectivo y en profundidad sobre la relación con el RPPRAC, pero también, y sobre todo, de pensar en reconstruir las relaciones deterioradas (en la cúpula de la organización intersindical) y preparar una movilización popular, a la altura de los desafíos sociales y medioambientales, que sean eficaces.