ClimaInfo, 18-7-2024
Correspondencia de Prensa, 18-7-2024
El estudio también muestra que el incumplimiento del Código Forestal podría provocar la pérdida de 32 millones de hectáreas de vegetación autóctona brasileña en 30 años.
La sostenibilidad nunca ha sido el fuerte de la agroindustria brasileña. La deforestación y el uso indiscriminado de fertilizantes y pesticidas químicos que contaminan el suelo, el agua, la vegetación y las personas son algunas de las constantes de este sector económico, por no mencionar el acaparamiento de tierras y la violencia contra los pueblos y comunidades tradicionales para extender su actividad.
Pero la devastación medioambiental y el cambio climático provocados por estas prácticas les pasan factura. Si se mantiene el actual modelo de agronegocio, con presión sobre el capital natural y grandes impactos medioambientales, la actividad podría hundirse. La viabilidad del 74% de las tierras agrícolas actuales en la frontera entre la Amazonia y el Cerrado 1 podría verse comprometida en 2060, explica Valor.
Así lo indica el Sumario para Responsables de la toma de Decisiones del Informe Temático sobre Agricultura, Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas, presentado el martes (16/7). El documento fue elaborado por la Plataforma Brasileña de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (BPBES), que reúne a 120 expertos en biodiversidad y servicios ecosistémicos de más de 40 instituciones.
El informe también señala que el incumplimiento del Código Forestal podría provocar la pérdida de 32 millones de hectáreas de vegetación autóctona en 30 años, destaca ((o))eco, una superficie equivalente al estado de Maranhão. Para llegar a esta cifra, los científicos evaluaron diferentes escenarios sobre el uso del suelo en el país entre 2020 y 2050, incluso cuando no se cumple la legislación medioambiental.
«Vamos a tener una serie de problemas incluso para la propia producción agrícola si esta tendencia continúa. Quizá esto se haya vuelto más claro en los últimos años en relación con el cambio climático, que tiene que ver con el uso de la tierra, especialmente en Brasil. Las emisiones debidas a la deforestación de la Amazonia son uno de los principales motores del cambio climático, y los modelos y escenarios disponibles indican que la agricultura será impactada negativamente por esas emisiones. Va a ser el primer sector afectado», declaró a Agência Brasil Gerhard Ernst Overbeck, profesor del Instituto de Biociencias de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS) y uno de los coordinadores del estudio.
Elaborado durante los últimos tres años, el informe -cuya versión completa será publicada en noviembre- presenta un diagnóstico detallado de la forma en que Brasil ha utilizado su suelo en las últimas décadas y de las interacciones entre esos usos y la biodiversidad brasileña. También recopila los últimos descubrimientos científicos y analiza casos positivos de esta interacción, desde la perspectiva de la conservación, el bienestar humano y el respeto de la sabiduría tradicional.
Según la bióloga Rachel Bardy Prado, otra de las coordinadoras del informe e investigadora de Embrapa Solos, «tenemos que dejar de ver la biodiversidad como un obstáculo para el desarrollo. Es al revés. Es nuestra gran riqueza, para diferentes sectores de la producción y especialmente para la agricultura.»
–Agência Brasil, IstoÉ Dinheiro, CBN, Globo Rural y O Povo también publicaron el informe
–El municipio de Novo Progresso, en el estado de Pará, fue noticia en agosto de 2019 por ser el protagonista del «Día del Fuego», un movimiento criminal de productores rurales que incendió la región amazónica. Cinco años después, Sumaúma muestra cómo fuerzas de gran poder se unieron en la ciudad para convertir la Amazonia en pastizales. Los acaparadores de tierras se adelantan al tono de las próximas elecciones municipales dando muestras de una gran capacidad para presionar al Congreso Nacional, al Poder Judicial y al gobierno para que permitan actividades económicas en una zona de la Selva Nacional de Jamanxim equivalente en territorio a dos veces la ciudad de São Paulo.
Nota
- “Cerrado”: “espeso”, “denso”. Ecorregión de sabana tropical que cubre 1.916.900 km² incluyendo el estado de Goiás, el Distrito Federal, la mayor parte de Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, el estado de Tocantins, así como regiones de los estados de Minas Gerais, Bahía, Maranhão y Piauí y también el este de Bolivia, parte del Paraguay y de Misiones, en Argentina. Red. ↩