Italia – Una transición sociopolítica muy compleja. [Pietro Basso]

A l’encontre, 20-10-2020

Traducción de Ruben Navarro – Correspondencia de Prensa, 27-10-2020

Para muchos comentaristas políticos, los resultados de las elecciones regionales y el referéndum constitucional, ambos celebrados los días 20 y 21 de septiembre de 2020, consolidaron el gobierno de Giuseppe Conte 2 (también llamado Conte bis) y el marco político actual. Sin embargo, considero que la situación política italiana sigue siendo muy inestable, una inestabilidad que se debe tanto al contexto político nacional como al internacional, a la situación económica como a la sociopolítica, como lo demuestran los acontecimientos de los últimos dos años.

Las elecciones de marzo de 2018 y el gobierno Liga-Movimiento 5 estrellas

Las elecciones políticas del 4 de marzo de 2018 fueron ganadas con holgura por el Movimiento Cinco Estrellas (M5E), con el 33% de los votos, y por la Liga del Norte, con el 17%, después de 24 años de hegemonía del partido de Silvio Berlusconi (Forza Italia, 1994-2009, después Il Popolo della Libertà, 2009-2013, y rebautizado Forza Italia, desde 2013). Una victoria inducida por el descontento social generalizado, el rechazo a las «élites» en el poder en Italia y en Europa y la expectativa de obtener concesiones por parte de grandes sectores de los asalariados, después de diez años de políticas de austeridad.

El M5E y la Liga lograron la victoria gracias a tres promesas: el «ingreso a la ciudadanía», la derogación de la Ley de jubilaciones (Ley Fornero) y el impuesto fijo (flat tax) de 15%. Eran medidas que representaban, por una parte, un cierto alivio para los trabajadores y trabajadoras más pobres y para los jubilados y jubiladas y por otra, verdaderas concesiones para un conglomerado de clases medias productivas, comerciantes, pequeños empresarios, autónomos, artesanos, que representan en Italia hasta el 25% de la población activa, un porcentaje más elevado que en el resto de Europa. Todo esto fue hábilmente incluido en la deuda pública, o sea a expensas de los asalariados.

Las elecciones del 4 de marzo del 2018 significaron también el derrumbe del Partido Democrático (PD) de Matteo Renzi y de su (contra) reformismo agresivo, que apuntaba a modificar la Constitución en una dirección centralizadora (más poderes al gobierno y al primer ministro), con el referéndum del 4 de diciembre del 2016. Forza Italia, de Silvio Berlusconi, también se derrumbó; desde 1994, había gobernado o cerrado el paso a gobiernos de centro-izquierda, cuando estaba en la oposición. La clase capitalista italiana tuvo entonces que tomar nota del fin de la Segunda República, basada en los dos pilares de Forza Italia y del PD, no sin preocupaciones, ya que el cambio de personal dirigente no le resultó demasiado satisfactorio.

Así, en el período comprendido entre las elecciones del 4 de marzo y el 31 de mayo de 2018, durante 88 días, se produjo la crisis política e institucional más larga y complicada de los últimos 70 años, con la coexistencia, por momentos, de tres presidentes del Consejo (primeros ministros): Paolo Gentiloni, del PD, que dimitió, Carlo Cottarelli, independiente y antiguo ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI), encargado de formar un nuevo gobierno, y Giuseppe Conte, nombrado por el M5E para analizar las posibilidades de formar un gobierno.

Finalmente, y después de un enfrentamiento -entre bambalinas- entre los Estados Unidos y la Unión Europea (UE), nació el gobierno de la Liga-M5E, una victoria por puntos de Washington sobre Bruselas. Steve Bannon, uno de los principales asesores del presidente Donald Trump en ese momento, no podía disimular su regocijo cuando declaró: «De ahora en más, Roma es el centro de la política mundial», y añadió luego: «Con esto, ustedes golpearon el corazón de la bestia de Europa», lo que podría designar a Alemania, y «los dictados de Bruselas y el fascismo del spread (diferencial entre tasas de interés, NdT)», lo que podría referirse a la Comisión Juncker.

A lo que el Presidente de la República, Sergio Mattarella, el más hábil político de la burguesía italiana, se vio obligado a responder con una declaración pública, que resonó como una confesión sobre la naturaleza del Estado: «Tengo la custodia de los inversores italianos y extranjeros, de los operadores económicos y financieros que poseen la deuda pública y las acciones de las empresas». Dijo estas palabras para justificar su oposición al nombramiento de Paolo Savona como Ministro de Economía, quien había declarado repetidas veces su intención de abandonar el euro, una posición claramente inaceptable para la UE. Un mes más tarde, el 1 de junio, Savona fue nombrado Ministro de Economía, después de haber sido advertido por Mattarella, convirtiéndose así en el tercer y principal accionista del gobierno de la Liga-M5E, en la línea de los acreedores del Estado italiano, tanto italianos como europeos, que dictan las políticas gubernamentales y que, por el momento, se oponen en su mayoría a la salida del euro.

Por último, las elecciones del 4 de marzo de 2018 estuvieron marcadas por una violenta campaña de la Liga contra los inmigrantes, acusados de ser la causa principal del deterioro de las condiciones de trabajo y de vida de los asalariados. Es el mismo sentimiento, profundamente racista, que ha estado presente, desde el principio, entre los fundadores del M5E, en particular su fundador, Giuseppe Grillo. Pero el verano de 2017 puede identificarse como el momento en que hubo un verdadero salto cualitativo en el proceso de criminalización de las poblaciones inmigrantes, con los decretos del Ministro del Interior, Marco Minniti.

Posteriormente, la Liga de Matteo Salvini radicalizó este ataque con nuevos decretos, utilizando a los inmigrantes como destinatarios privilegiados de esos ataques y como un subproducto del malestar social que afecta en particular a las zonas urbanas más degradadas y a los estratos de la población más expuestos a la inseguridad física y social. Todo esto tuvo lugar bajo la mirada pasiva de la izquierda institucional, que no dijo ni una sola palabra sobre los golpes no sólo contra los inmigrantes, sino también contra el derecho de huelga y las ocupaciones, a través de medidas draconianas contra los piquetes de huelga y las ocupaciones de lugares de trabajo o edificios.

El gobierno de la Liga-M5E nació el 1 de junio de 2018. Además de la mencionada hipoteca del Presidente Mattarella, la jefa del FMI en ese momento, Christine Lagarde, advirtió: «Espero que Italia dé pruebas de realismo». El nuevo gobierno «soberanista» se apresuró a presentar pruebas de ello, abandonando inmediatamente la exigencia de cancelación de 250.000 millones de deuda pública en poder del Banco Central Europeo (BCE, es decir, el 11% del total de la deuda pública de 2:300.000 millones de euros).

Sin embargo, tuvo que cumplir algunas de las promesas electorales. Por una parte, al promulgar la «renta a la ciudadanía», pero sólo para los ingresos inferiores a 780 euros mensuales, con una serie de trabas administrativas y posibles sanciones severas; a finales de mayo de 2020, esa renta comprendía 1.171.000 hogares, dos tercios de los cuales en el sur del país. Por otra parte, con la promulgación de medidas de reforma de la legislación en materia de pensiones permitiendo, entre mediados de 2018 y mediados de 2020, la jubilación anticipada de 318.000 empleados que hubieran acumulado al menos 38 años de cotizaciones para la pensión y de una edad mínima de 62 años (ley que fue denominada comúnmente «Cuota 100», porque 38+62=100). La mitad de los beneficiarios procedían del sector privado, entre ellos un gran número de trabajadores en seguro de paro técnico o parcial; la otra mitad provenía del sector público, en particular docentes y también trabajadores por cuenta propia.

El impuesto fijo del 15% (o impuesto único, un impuesto no progresivo de x%, que afecta a toda una categoría de la población) prometido por la Liga, fue esencialmente desechado y en su lugar, sólo quedó un impuesto del 15% para las empresas con un volumen de negocios de entre 5.000 y 65.000 euros.

DCS
Conte 1: Di Maio (Trabajo), G. Conte y Salvini (Interior), 20-1-2019

¿Por qué, entonces, un gobierno apoyado por un verdadero consenso popular, duró sólo 15 meses? No fue la calle la que lo hizo caer, aunque hubo varias manifestaciones contra los decretos de Salvini. Se trataba de manifestaciones encabezadas por los SI Cobas (Sindicatos Independientes Comités de Base), así como por otras agrupaciones sindicales independientes de las grandes centrales nacionales, por los No Borders y otras asociaciones militantes, pero también por manifestaciones del movimiento de mujeres contra el cuestionamiento de los derechos adquiridos. Sin embargo, exceptuando el sector de almacenes y logística, la conflictividad laboral se mantuvo muy baja, limitada a unas pocas protestas contra el cierre de plantas, sin llegar nunca a un nivel de contestación política del gobierno de la Liga-M5E, uno de los gobiernos más arrogantes de las últimas décadas para con los sindicatos, que quedaron excluidos, de hecho, de los mecanismos de «concertación», por los que los sindicatos habían luchado con uñas y dientes.

El primer gobierno de Giuseppe Conte (1 de junio de 2018-5 de setiembre de 2019) se hundió por las tensiones entre sus tres componentes: la Liga, el M5E y el partido de facto del Quirinal (la Presidencia de la República, con el Presidente Sergio Mattarella). Tensiones que adoptaron un carácter explosivo, tanto por la presión de la UE como por el afán de la Liga de Salvini (la antigua Liga Ndel Norte), que trató de imponerse como partido hegemónico, llegando incluso a reivindicar «plenos poderes». La Unión Europea comprendió rápidamente los riesgos que representaba en uno de los países fundadores y estratégicos como Italia, un gobierno en permanente conflicto con ella, dispuesto a alinearse aún más con Washington, y dispuesto además a coquetear con Moscú y Pekín. Así pues, la Unión Europea multiplicó las iniciativas para dificultar su funcionamiento y hacerlo entrar en razones por todos los medios, sobre todo maniobrando en torno a las tasas de interés (spread) e insistiendo en el cumplimiento del Pacto Fiscal (el Tratado de Estabilidad, Cooperación y Gobernanza de la Unión Económica y Monetaria, TSCG o Pacto Fiscal, un complejo mecanismo de limitación del gasto público mediante la restricción de los préstamos). Esas maniobras fueron llevadas a cabo tanto desde el exterior, por el Banco Central Europeo (BCE) y su presidente Mario Draghi, como desde el interior, por el Quirinal, es decir, el Presidente de la República.

En cuanto a los conflictos entre la Liga y el M5E, se puede decir que no tienen una base ideológica real, en la medida en que ambas formaciones políticas están acostumbradas a una visión híper individualista que ve al pequeño y mediano empresario no sólo como el campeón de la economía nacional, sino también de la «italianidad». Sin embargo, sus bases sociales difieren significativamente. A pesar de su reciente transformación en un partido nacional, la Liga sigue teniendo su base principal en el Norte, mientras que el M5E tiene su base principal en el Sur. La Liga es más fuerte entre las capas sociales de mayor edad y menos aculturadas de la población, el M5E lo es entre los estudiantes y las muchas capas cualificadas pero precarias, aunque esto no toma en cuenta el real y reciente fracaso electoral del Movimiento. La Liga está más presente entre los patrones y los trabajadores, a menudo los más cualificados, en los sectores más tradicionales; la M5E en los nuevos sectores relacionados con la tecnología de la información y las comunicaciones.

Teóricamente, se podría imaginar una complementariedad entre ambos; pero en tiempos de escasez, el hecho de tener que cumplir con las expectativas de sectores que se repliegan en un corporativismo ciego, es tan difícil como la cuadratura del círculo. También hay diferencias de opinión sobre los grandes proyectos: el tren de alta velocidad Turín-Lyon (TAV), las nuevas perforaciones petrolíferas en el mar, el otorgamiento de nuevas concesiones para la gestión de autopistas que debían retirárseles poco a poco a la familia Benetton, etc. Todas esos aspectos son propios a la identidad de un M5E en retroceso, sobre los que sus dirigentes, Giuseppe Grillo y Luigi Di Maio, no estaban dispuestos ni podían hacer concesiones, en particular en materia de medio ambiente, y por otra parte, la Liga, en pleno crecimiento, no estaba tampoco dispuesta a dar marcha atrás, a comprometer los sólidos vínculos con las empresas implicadas en esas grandes obras.

Por último, la postura provocadora del líder del Liga, Matteo Salvini, sobre la política migratoria de la Unión Europea (UE) fue motivo de descontento, no por parte del M5E, que básicamente está de acuerdo, sino del sistema bancario y las empresas transnacionales, que se oponen a cualquier enfrentamiento con la UE, el BCE y su director Draghi, el «gran italiano». La postura provocadora de la Liga de Salvini hacia la UE no se refiere estrictamente a la guerra contra los inmigrantes y quienes solicitan asilo, sobre lo que están de acuerdo, sino más bien a las modalidades de esta guerra y la división de sus costos y beneficios dentro de la UE.

El gobierno PD-Movimiento 5 Estrellas, o Conte 2

En agosto de 2019, la tentativa imprevista de Salvini de imponer la caída del gobierno y la disolución de las Cámaras a su aliado de Cinco estrellas se convirtió en un bumerán. El gobierno cayó, en efecto, pero eso dio lugar a una nueva alianza PD-M5E, también imprevista, que sigue constituyendo el gobierno actual. Una de las características de este gobierno Conte 2 es el papel cada vez más importante del Presidente del Consejo de Ministros (Primer Ministro). Hasta hace poco neófito, se adaptó en muy poco tiempo, con una habilidad sorprendente, sin desmentir la frase que dice que la función crea el órgano. O, si se prefiere, no hay que olvidar que Italia es el país de Maquiavelo y de las mil transformaciones y que la burguesía italiana ha acumulado una experiencia gubernamental de las transformaciones sociales muy sofisticada.

El nacimiento del gobierno de Conte 2 el 5 de septiembre de 2019 significa una victoria por puntos de la UE sobre los Estados Unidos. Es una venganza que fue elaborada tanto por los poderes europeos como por el ala mayoritaria y más europeísta de la patronal y del establishment italianos. También se vio favorecido por el inicio de una nueva recesión económica, que hizo que Italia se acercara a sus principales puntos de venta, es decir, a la UE, la que representa el 57% de los intercambios comerciales italianos.

Al mismo tiempo, la ofensiva proteccionista de la administración Trump, en particular contra China, Rusia e Irán, tuvo un fuerte impacto en la economía italiana, sin prácticamente ninguna compensación a cambio. Finalmente, como circunstancias agravantes, la combinación del diletantismo de los cuadros de la política exterior de la Liga y los negocios turbios del partido con la Rusia de Putin, aceptando importantes sobornos, lo expuso a las sospechas de Washington y de Bruselas, lo que facilitó aún más la destitución del gobierno. Una expulsión que recibió la bendición del presidente Mattarella, un ultra-atlantista (OTAN) pero aún más un euro-atlantista, convencido de que los intereses del capitalismo nacional pueden ser mejor preservados en concordancia con los Estados Unidos, pero desde la asociación con Europa y no desde una posición aislada.

El PD, eje del gobierno de Conte 2, es por su parte la más perfecta expresión de esta posición, adoptada incluso por el nuevo Ministro de Asuntos Exteriores, el dirigente del M5E Di Maio, en el pasado partidario (en 2019) de la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, luego como partidario de un atlantismo incondicional, anti chino y pro israelí, pero que volvió luego a su rebaño.

Sin mencionar la falta total de ganas que tenían los cientos de parlamentarios del M5E de poner fin a su estancia dorada en la cómoda «lata de conservas» Montecitorio, sede de la Cámara de Diputados 1, y por lo tanto su rechazo a unas elecciones anticipadas demasiado riesgosas, hubo otras dos razones internas principales que explican la caída del gobierno de la Liga-M5E después de sólo 15 meses y de un comienzo que le fue muy favorable. Por un lado, los muy modestos resultados obtenidos a favor del capitalismo nacional. En otras palabras, si un gobierno «soberano» no logra casi nada en este sentido, ¿para qué sirve? Por otra parte, la insoportable demagogia de sus afirmaciones ante los riesgos de estancamiento económico o de recesión. Durante más de un año, el gobierno no fue capaz de encontrar ninguna nueva salida significativa para los productos italianos en el mundo y perdió algunos compradores europeos.

Por un lado, la Liga les hizo la guerra a los inmigrantes y a los solicitantes de asilo y por otro lado, sus ataques al derecho de huelga y de manifestación, a través de decretos de seguridad, le dieron el apoyo de la patronal. Sin embargo, si la fórmula «los italianos primero» podía convenirles a los empresarios, alimentando así el antagonismo y la desconfianza entre los trabajadores italianos e inmigrantes, las cosas se volvieron más problemáticas. En el verano de 2019, Matteo Salvini comenzó a prometer maravillas a algunos italianos, proletarios, empleados y pequeños empresarios, embriagado como estaba por el éxito de las elecciones europeas de mayo del mismo año -la Liga había obtenido el 34% de los votos (en las elecciones de 2018 había obtenido el 17%)- y por las manifestaciones populares de apoyo, con lo que su jefe se veía ya tomando posesión como primer ministro.

La más loca de todas las promesas, agitada por los aventureros-asesores del jefe de la Liga, era la de crear una especie de Edén libre de impuestos para los pequeños y muy pequeños empresarios, sobre el mismo modelo de la exención fiscal que las multinacionales de la Web se han asegurado para sí mismas. Una promesa impensable. Por un lado, crearía un verdadero abismo en las cuentas públicas de un Estado endeudado hasta el cuello y debilitado por una colosal evasión fiscal. Por otro lado, alimentaría expectativas similares entre los asalariados, que habrían sido los únicos llamados a contribuir para llenar las arcas del Estado, sobre todo porque ya pagan casi el 90% del Irpef (impuesto sobre la renta de las personas físicas), ya que la legislación fiscal permite a las grandes empresas evadir gran parte del impuesto.

Probablemente el Quirinal (la presidencia), la principal asociación patronal (Confindustria), las principales empresas del país (Generali, Banca Intesa, Fiat Chrysler Automobiles, Eni, Enel, Bankitalia, Mediobanca, Luxottica, Unicredit, Finmeccanica, etc.) no decidieron abiertamente derribar el gobierno de la Liga-M5E. En cambio, esos grupos de poder abandonaron al gobierno, pues desconfiaban de los dos socios del gobierno por razones diferentes. Fue entonces cuando decidieron volver a poner en primer plano al debilitado PD para disciplinar al M5E, poniéndolo de nuevo en marcha junto con el PD, pero también para disciplinar a la Liga, a través de una saludable abstinencia en términos del ejecutivo. Está claro que estos grandes grupos de poder no tenían -y no tienen- la fuerza para normalizar un gobierno tan anormal como el de la Liga-M5E. Entonces era mejor avanzar gradualmente, y para ello recurrir al PD, ya utilizado antes y seguro, sobre todo porque al estar debilitado por sus divisiones, les resultaba aún más fácil ponerlo bajo presión.

Durante las dos crisis gubernamentales mencionadas (marzo de 2018 y agosto de 2019), quedó en evidencia una vez más la relativa debilidad del capitalismo imperialista «made in Italy», en el contexto de la competencia mundial entre los megacapitales y los grandes Estados y en particular, las tensiones entre los EE.UU. y Alemania-UE. En los últimos 20 años, Italia también experimentó un importante proceso de concentración y centralización del capital:

– las empresas medianas y grandes ganaron peso (actualmente representan el 40% del valor añadido interno total);

– aumentó la integración entre los capitales industriales y el financieros;

– el volumen de las inversiones directas en el extranjero aumentó considerablemente, a una tasa anual del 12%, más que el de Alemania y Francia, aunque debemos precisar que esas inversiones eran, previamente, menores que las de los otros dos países;

– actualmente, hay más de 23.500 empresas transnacionales italianas.

Sin embargo, al mismo tiempo, la proporción de las exportaciones italianas, en porcentaje mundial, pasó del 4,2% a principios de la década de 1980 al 2,8% en la actualidad. Y ningún gobierno ha logrado aún disciplinar social y políticamente el vasto conglomerado de las capas sociales intermedias del país.

En el pasado, anticipé exageradamente el nacimiento de la tercera República. En realidad, la clase dominante italiana vive actualmente su viudez de la Segunda República, pero no ha encontrado aún una nueva pareja hegemónica y una nueva estructura institucional para concluir un nuevo matrimonio de intereses. Se encuentra a mitad de camino y en esta compleja transición, los movimientos erráticos, caóticos e imprevistos de la gente y de las clases medias no la ayudan mucho que digamos. Esto se suma a la desorientación y a la reorientación en varias direcciones de una masa de asalariados y proletarios sumidos en la pasividad y a menudo impregnados de desconfianza.

Aunque el gobierno de Conte 2 no sea en realidad estable, hay que señalar que, hasta ahora, ha desempeñado su papel de manera eficaz, que logró en particular evitar que las protestas sociales tomaran cuerpo durante el año pasado. La salida de la Liga del gobierno aumentó las expectativas de los inmigrantes, de los trabajadores y de los jóvenes que no se identificaban con el ejecutivo de la Liga-M5E. Lo mismo ocurría con las mujeres, alarmadas por la aparición en Italia de bandas vinculadas a la oscura internacional de los evangelistas, tan apreciados por Trump, y por el neo cruzado Matteo Salvini.

El gobierno Conte 2 dejó en su lugar la renta a la ciudadanía, la ley (Cuota 100) de corrección de la reforma jubilatoria, la tasa única al 15% para las pequeñas empresas y los autónomos, añadiendo en enero de 2020 una ligera modificación de las cargas sociales a favor de ciertas categorías de asalariados, lo que les permite percibir un promedio de 40 euros más por mes, un gran éxito proclamado por las tres centrales sindicales, CGIL, CISL, UIL, cuando eso sólo representó un gasto de 3 mil millones de euros. El gobierno Conte 2 también concedió más créditos para las guarderías y el cuidado de los niños, atenuó ligeramente los decretos Salvini, regularizó una pequeña parte de los migrantes indocumentados (unos 200.000 en un total de más de 600.000). Y finalmente, en un arranque transformista, el presidente del Consejo de Ministros Giuseppe Conte sacó a relucir su buena alma de izquierda al recibir en el Palacio Chigi, sede del gobierno, a los secretarios de las tres grandes centrales sindicales, que se apresuraron a prometer su lealtad a la empresa-Italia. Fue una recepción oficial presentada como la reconquista de la concertación y que dio nacimiento a un nuevo idilio entre gobierno y sindicatos.

Llegó entonces la pandemia y…

A finales de enero, llegó oficialmente el Covid-19 y desde finales de febrero hasta principios de junio, el confinamiento se extendió a zonas cada vez más grandes del país. Esto acarreó consecuencias para la estabilización del nuevo gobierno, que ya empezaba a hacer agua, que tardó en tomar las disposiciones sanitarias necesarias, pese a las numerosas señales de alarma enviadas a nivel internacional.

No vamos a hablar del Plan nacional de preparación y respuesta ante una pandemia de gripe, aprobado por el Ministerio de Salud ya en 2007 y que quedó archivado en los cajones. Peor aún, entre 2007 y 2020 se desmantelaron las estructuras de la medicina preventiva territorial, a pesar de que son fundamentales en caso de pandemia, ya sea para la prevención o para la atención.

La llegada y la propagación del Covid 19 en Italia se produjo a través de los canales de los sectores productivos que van desde la región de Bérgamo, en particular el Val Seriana, hasta China, sectores que abarcan toda la conurbación milanesa. Los industriales de Assolombarda (la asociación patronal milanesa, miembro de la Confindustria) se negaron categóricamente a cerrar sus plantas. Incluso en los momentos más graves, en Lombardía, el epicentro de la epidemia, tres cuartas partes de los trabajadores de las fábricas trabajaban sin pausa. El gobierno de Conte 2 capituló ante las exigencias de la Confindustria. Dejó que continuara funcionando una amplia gama de actividades no esenciales; y a pesar de ello, Giuseppe Conte logró crear una imagen de eficiencia y de árbitro situado por encima de las partes.

De hecho, este duro período puso de manifiesto las consecuencias antisociales de la última década en términos de recortes del personal sanitario del país, con la amputación de unos 100.000 puestos y en las estructuras hospitalarias, con la eliminación de 70.000 camas y la amputación del fondo nacional de salud de un orden de 37.000 millones de euros, es decir, una cuarta parte del total de entonces (unos 117.000 millones de euros en la actualidad).

Así pues, las medidas urgentes adoptadas por el gobierno del Conte 2 consistieron, en su mayoría, en ocultar las ineficiencias y lagunas resultantes de esta política que, por cierto, afectó especialmente a la Lombardía, donde la privatización y la rentabilización de la sanidad son mucho más importantes que en otros lugares, mientras que los instrumentos de prevención y de medicina territorial han sido prácticamente destruidos.

Y los resultados están a la vista: Italia tiene el segundo récord europeo en cuanto a número de muertes (más de 36.000), siendo que ocupa el quinto lugar en cuanto a contaminaciones. Y hay que señalar que sólo las huelgas organizadas por los sindicatos independientes de SI Cobas, en el sector de la logística, y las huelgas espontáneas que estallaron en las fábricas metalúrgicas y de maquinaria permitieron plantear la cuestión de las medidas de seguridad urgentes que deben adoptarse en los lugares de trabajo.

Cofindustria
«Patrones asesinos». Foto de Eliana Como

Prevaleció la determinación de los patrones de no cerrar fábricas y almacenes y a pesar de la falta de estadísticas sociales sobre el tema, se puede decir que, además del personal de los hospitales, fueron los trabajadores de la industria y sus familias los que pagaron el precio más alto. La propagación de la pandemia y los temores que suscitó entre la población fueron utilizados por el gobierno y el aparato estatal para imponer a los empleados y a la población en general un clima de cohesión nacional, logrado a través de medidas que parecían ser rígidas para todos, mediante el control físico de toda la población por parte de la policía, la defensa civil, los carabinieri y el ejército y también mediante la prohibición de toda forma de movilización social, desde las manifestaciones del 8 de marzo hasta las de principios de junio. Giorgio Agamben es demasiado enfático cuando afirma que entre marzo y mayo los gobernantes «suspendieron y violaron derechos y garantías constitucionales que nunca habían sido cuestionados, ni siquiera durante las guerras mundiales y el fascismo». No obstante, las autoridades aprovecharon la oportunidad que les brindó la propagación del Covid para proceder a un ensayo general prolongado del estado de emergencia o de excepción 2.

El gobierno Conte 2 ha maniobrado hábilmente, sin brutalidad manifiesta, y extendió al conjunto de la sociedad las modalidades de un gobierno «justo a tiempo», mediante una avalancha de decretos del presidente del Consejo de ministros y del gobierno. Aplicó a toda la población los métodos que desde hace años se utilizan para gobernar contra los emigrantes e inmigrantes, a través de un «infra-derecho de tipo administrativo» que genera constantemente normas extralegales o antilegales, que impone interpretaciones particulares de las leyes existentes o de las normas que sustituyen a las leyes, reorientando así las prácticas cotidianas de las instituciones y actores de la inmigración.

De esta manera, según observa Iside Gjerji, los órganos ejecutivos o administrativos asumen un doble poder: el de disponer (poder legislativo de facto) y el de ordenar (poder de control, poder ejecutivo de facto), logrando así satisfacer más rápidamente las necesidades propias del sistema. 3 Es la misma dinámica que dio origen al proyecto de reforma del Primer Ministro Matteo Renzi y de la Ministra Maria Elena Boschi (conocido como la reforma constitucional Renzi-Boschi, en 2016, sujeta a referéndum), un intento de concentrar los poderes en manos del jefe de gobierno, que fue rechazado por referéndum en diciembre. Pero se hizo realidad con el gobierno de Conte 2. Es una realidad impregnada de autoritarismo, que hizo que un científico reclamara en la televisión el uso del ejército a gran escala, para imponer las prescripciones del binomio gobierno-ciencia…

La otra oportunidad, que el gobierno Conte 2 aprovechó de inmediato fue la decisión de la Unión Europea de suspender las normas derivadas del Pacto Fiscal, para permitir que el déficit presupuestario pudiera ser superado sin límites; el mismo alcanzará el 10,8% este año. Esta decisión permitió al ejecutivo la emisión de tres decretos presupuestarios (llamados Cura Italia, Rilancio y Agosto), por un total de 100 mil millones de euros de deuda adicional, con una deuda pública total que alcanzó el 160% del Producto Interior Bruto (PIB). Más de la mitad fue a parar a las arcas de las empresas o fue gastada a su favor, principalmente a través de desgravaciones fiscales o exenciones de tasas, contribuciones no reembolsables, garantías públicas para la financiación bancaria. Según las estimaciones de los sindicatos, el 60% de este gasto se destinó a las empresas, y solamente el 36% a los asalariados y a los trabajadores autónomos 4.

Con esta suma gigantesca, que se agrega al déficit público, y aprovechando el clima de miedo amplificado por varios medios de comunicación que destilan obsesivamente los recuentos de las contaminaciones, el ejecutivo de PD-M5E ha logrado hasta ahora (6 de octubre) limitar al máximo los conflictos sociales después de las huelgas de marzo. Los resultados favorables de las recientes elecciones regionales y municipales reflejan la capacidad de la coalición gubernamental para gestionar esta situación sin precedentes, quizás incluso para lograr que la baja del PIB se sitúe por debajo de la media europea y al menos por ahora y aparentemente, una segunda ola menos virulenta que en el Reino Unido, Francia y España.

… Carlo Bonomi

En medio de la doble crisis sanitaria y económica, Carlo Bonomi, industrial del sector sanitario, fue nombrado nuevo presidente de Confindustria con el 99,99% de los votos. Bonomi forma parte del núcleo duro de industriales que se opusieron virulentamente a cualquier cierre de planta. Su discurso de asunción del cargo expresó claramente la feroz determinación de la patronal de recuperar sus beneficios después de un colapso económico que no afectó a todos por igual. Presentamos algunos fragmentos del blog «Il pungolo rosso» 5.

«Con la salida [de la Cofindustria] de la Fiat de Marchionne (en 2011) y luego, en los años siguientes, las de Finmeccanica, UnipolSai, Salini Impregilo, Luxottica, etc., la histórica asociación de industriales, que en su momento apoyó al fascismo y más tarde a la Democracia Cristiana, perdió influencia política, mientras que el sector bancario ganó fuerza. Carlo Bonomi quiere convertirla en el verdadero partido político de las capitalistas y no preconiza ninguna forma de delegación dirigida a los partidos políticos, especialmente los gubernamentales, los que, según sus palabras, son víctimas de «grandes prejuicios anti empresas».

CarloBonomi
Carlo Bonomi, el nuevo jefe de Cofindustria

«El programa de Bonomi se puede resumir de la siguiente manera: todo a las empresas, todo para las empresas, todo a través de las empresas. Todo a las empresas porque Bonomi rechaza la idea de escalonar el pago de los impuestos y defiende la puesta a cero de los contadores, reivindica un sistema de impuestos a las empresas que sea una «palanca de crecimiento» y además: adelantos no reembolsables, exención del impuesto sobre el capital, grandes inversiones públicas que den prioridad a la industria 4.0 y a las finanzas 4.0. Todo para las empresas, en el sentido de que el Estado debe intervenir como actor en el gasto y el endeudamiento, pero sin «volver a ser el encargado de la economía», una tarea que corresponde exclusivamente a los capitalistas. Todo a través de las empresas, porque «sólo ellas y los mercados pueden ser fuentes de ingresos y de trabajo para millones de italianos», y nadie puede reemplazarlos en esta noble misión.

«¿Qué pasa con los sindicatos? Tienen que cambiar» y aceptar, por ejemplo, que en la mesa de negociaciones son los patrones quienes presentan sus reivindicaciones y el objeto de las negociaciones. Lo que significa, en primer lugar, el aumento de la productividad, en segundo lugar, el predominio de los contratos colectivos de empresa sobre los convenios nacionales (el golpe de gracia al convenio colectivo nacional), en tercer lugar, el sometimiento a las obligaciones de los contratos firmados: «los compromisos deben ser respetados» (poniendo fin a la lucha reivindicativa ofensiva).

«En cuanto a los proletarios de la industria, Carlo Bonomi les dedica una cita de Luigi Einaudi explicando la decadencia del Imperio Romano. Según este liberal-esclavista, ‘a fuerza de hacer promesas políticas, los que ejercían el mando sobre los ciudadanos romanos los llevaron a despreciar su condición de obreros-soldados, impulsados por la ilusión de que el Estado los mantendría’. ¡Pero sólo las empresas pueden ser mantenidas por el Estado! Así, Bonomi aceptó el préstamo, garantizado por el Estado, de 6.300 millones de euros a favor de Fiat Chrysler Automobile (FCA), con la condición de que fueran invertidos en Italia».

Después de haber asumido el cargo, el nuevo presidente de Confindustria alternó ataques aún más duros contra los trabajadores – ¡no hay aumentos salariales en los contratos! – y llamados al gobierno, sin ceder un ápice en su discurso «simple y revolucionario», según sus partidarios. Su mensaje le dio alas a la patronal. El primer efecto fue la ruptura de las negociaciones (que se habían convertido en una farsa) sobre el convenio colectivo de la industria del metal y maquinarias entre la patronal Federmecanica y las centrales sindicales del sector: FIOM, FIM y UIL. Eso dio lugar a una propuesta de Pacto por Italia, un verdadero pacto leonino que puede compararse con el anterior Pacto por la Fábrica que Confindustria había impuesto el 9 de marzo de 2018 a las tres principales centrales sindicales nacionales, CGIL, CISL y UIL. El objetivo era «modernizar» el sistema de relaciones laborales, «con el fin de mejorar la competitividad mediante el aumento de la productividad de las empresas», «para que las empresas italianas puedan hacer frente a los desafíos derivados de mercados cada vez más mundializados».

Fueron sólidos puntos de referencia para bloquear cualquier demanda salarial o normativa en caso de incertidumbre o crisis económica. Sin embargo, incluso en los sectores que siguen realizando beneficios, la Confindustria quiere que los salarios se conviertan en una variable totalmente subordinada a las necesidades de la empresa, a las exigencias de una competitividad cada vez más dura en el ámbito internacional. Como en los manuales, el capital quiere transformar su propia crisis en una crisis del trabajo. «Ya no estamos en los años 70», es el asqueroso comentario de Bonomi que, a lo sumo, considera como única concesión salarial el welfare empresarial 6], una concesión que ata aún más al asalariado a la empresa y que favorece la labor de demolición de los sistemas de salud y de pensiones.

Desde esa perspectiva, el Pacto por Italia y los convenios colectivos con aumento salarial cero (el último convenio en el sector de la metalurgia y la maquinaria se concluyó con un aumento salarial medio de 7 euros…) son una forma de ratificar décadas de «consultas» que han vaciado los convenios nacionales y destruido la organización de los trabajadores dentro de las fábricas. A modo de compensación, los sindicatos CGIL, CISL y UIL obtuvieron normas sobre la representación de los empleados en las negociaciones, normas que bloquearon de manera definitiva el camino a cualquier sindicalismo diferente y combativo, que sólo permiten las negociaciones a las capas superiores técnicamente más experimentadas. Después de décadas de guerra de clases, la patronal adoptó posiciones extremadamente duras, y gana por jaque mate.

Las grandes incógnitas del gobierno Conte 2

Pero quien siembra viento recoge tempestades. Esa es la primera incógnita para el gobierno. La segunda incógnita es el resurgimiento de la pandemia, que, si se vuelve más virulenta, pondrá de relieve el hecho de que nada esencial ha cambiado desde la emergencia sanitaria de la primavera, salvo un modesto aumento de los puestos de trabajo en cuidados intensivos. La tercera incógnita es el impacto en la población y en el consumo de las probables nuevas y más rígidas medidas de contención. La cuarta incógnita es el aumento de las tensiones militares en la cuenca del Mediterráneo desde Libia hasta el Cáucaso. La quinta está relacionada con el resultado de las elecciones en los Estados Unidos y la posibilidad de una victoria de Joe Biden, con una posición más firme de la Casa Blanca hacia China y Rusia, dado que Biden ha acusado repetidamente a Donald Trump de debilidad sobre este tema. La sexta incógnita surge de los conflictos no resueltos en el seno de la UE sobre el ritmo y las modalidades de la puesta en marcha del Fondo de Recuperación y la controversia sobre el Mecanismo Europeo de Estabilidad. Por último, la séptima incógnita podría provenir de una escisión en el M5E con sus consecuencias en la coalición gobernante. Todo ello en un momento en que, a finales de diciembre de 2020, está previsto que finalice la congelación de los despidos de los empleados con contratos indefinidos, así como la expiración de los períodos adicionales concedidos para las medidas de seguro de paro parcial.

Por eso me parecen superficiales las estimaciones que consideran que el gobierno Conte 2 se estabilizó tras las últimas elecciones regionales y locales. Esas elecciones significaron por cierto el fracaso del asalto de la Liga Salvini a la región de la Toscana, con una derrota similar en Emilia-Romaña. Pero también fueron el escenario de la crisis del M5E, que se convirtió a la vez en el partido con mayoría relativa en el Parlamento y en el partido desgarrado por una verdadera guerra interna que, por el momento, no ha explotado sólo porque la sed de formar parte del gobierno se impone aún. Por otro lado, el gobierno tiene que lidiar con el llamado «partido de los gobernantes», aclamado por los medios de comunicación como «las nuevas estrellas de la política», que encarnan la tentativa de los sectores más hábiles de la clase dirigente de regionalizar al máximo la clase trabajadora y de limitar el poder del gobierno sobre los 209.000 millones de euros provenientes del Fondo de Recuperación de la Unión Europea.

Esas son las principales novedades de las elecciones del 20 y 21 de septiembre de este año. Por lo demás, quedó claro que alrededor del 40% de las personas con derecho a voto no ejercen su derecho y que se trata principalmente de trabajadores y empleados. En algunos casos, hubo un leve aumento de la participación, del 3 ó 4% en general, por ejemplo en el Véneto y la Campania, pero la participación sigue siendo entre el 53% en Liguria y el 62% en Toscana, donde la campaña electoral fue más incierta y turbulenta. Es una información que se omite con demasiada frecuencia en los resultados de las elecciones y que da una dimensión diferente de los «triunfos» atribuidos a ciertos gobernadores: el que recibió más votos, Luca Zaia, en la región del Véneto, obtuvo un espectacular 76,8% pero, calculado sobre el total de votos y abstenciones, el porcentaje se convierte en 46,2%. En la misma fecha se votó el referéndum sobre la reducción del número de miembros del Parlamento (reducción de 1/3 de los miembros de las Cámaras), con una participación del 54%, un 11% menos que en el referéndum de 2016 sobre un tema relativamente similar. El «sí» ganó por 69%, un voto claramente favorable en las circunscripciones populares y uno desfavorable en las zonas urbanas más ricas.

Las grandes maniobras

Una vez lograda la normalización del M5E, los sectores más importantes de la clase dominante están trabajando para normalizar la Liga de Salvini, con fuertes presiones para que efectúe un giro hacia el centro, en lo que respecta a la política europea e italiana. Se trata también de estar preparados, en caso de nuevas y más graves emergencias, para participar en un gobierno de unidad nacional, dirigido o no por Mario Draghi, ex vicepresidente de Goldman Sachs, ex gobernador del Banco de Italia y ex presidente del Banco Central Europeo. La derecha se encuentra en una fase de reestructuración. Fratelli d’Italia, de Giorgia Meloni, se viene reforzando y podría obtener, en un plazo relativamente breve, el reconocimiento europeo y del Pentágono, ya que ambos buscan un nuevo punto de referencia que pueda ocupar, al menos parcialmente, el vacío dejado por un Silvio Berlusconi crepuscular. Por el momento, el PD es el partido de confianza del gran capital, tanto europeo como estadounidense, pero eso no basta para garantizar la estabilidad en las turbulencias que se anuncian.

Otras maniobras importantes tienen lugar en esos momentos en el ámbito financiero, con un reposicionamiento de Italia junto a Alemania, enfrentando a la Francia desleal, pero al mismo tiempo junto a los Estados Unidos, garantizándoles incondicionalmente el uso del territorio nacional, de norte a sur, para su aparato militar. En resumen, todo está en marcha, la dotación de armas atómicas a nivel mundial, la situación económica nacional e internacional, el inicio de una crisis histórica del capitalismo, profundas transformaciones sociopolíticas.

En ese contexto, en el plano interno, la exacerbación de las contradicciones sociales es probablemente la principal incógnita para la estabilidad del gobierno actual, así como para las perspectivas de dominación capitalista de la sociedad. El contexto es preocupante, constituido por el aumento masivo del desempleo (se estima que 2 millones de personas podrían sumarse a los 3 millones de desempleados oficiales y a los 3 millones no inscriptos), por las formas más extremas de precariedad, por el agravamiento de la carga de trabajo profesional y de cuidados efectuados por las mujeres 7, por los intentos de generalizar el trabajo a domicilio siempre que sea posible, por la insuficiencia cada vez más grave de las medidas de austeridad (el gobierno ya anunció el fin de la Cuota 100, un endurecimiento de la ley de jubilaciones, así como reducciones de la renta a la ciudadanía), por las deficiencias estructurales que se han vuelto verdaderamente críticas en los sistemas de salud y educativo, por los devastadores daños al medio ambiente y al territorio. No hay duda de que estas contradicciones acabarán coagulándose de forma explosiva, dándole nuevamente un papel protagónico a la clase trabajadora.

* Pietro Basso es sociólogo, miembro de la redacción de la revista Cuneo rosso.

Notas

  1. «Abriremos el Parlamento como si abriéramos una lata de atún. Sacaremos a la luz las intrigas y las mentiras», prometió Giuseppe Grillo, el cofundador del M5E, pero mientras tanto, los diputados de Cinco estrellas se dieron cuenta de que el atún del Parlamento tiene un sabor delicioso.
  2. Giorgio Agamben, Stato di eccezione e stato di emergenza, 30/07/2020, sur https://www.quodlibet.it/giorgio-agamben-stato-di-eccezione-e-stato-di-emergenza
  3. Iside Gjergji, Immigrazione e infra-diritto: dal governo per circolari alla tweet-governance, publicado en breve en la revista Etica e politica, Trieste.
  4. Carlo Di Foggia, Il “Sussidistan” è il paese della Confindustria, Il fatto quotidiano, 01/10/2020. El término «Sussidistan» fue utilizado por primera vez por el presidente de la cámara patronal Confindustria para describir a Italia como un país con subsidios «excesivos» otorgados a los empleados.
  5. Carlo Bonomi (Confindustria): li vogliamo lavoratori-soldati, blog Il pungolo rosso, 23/05/2020, sur https://pungolorosso.wordpress.com/2020/05/23/bonomi-confindustria-li-vogliamo-lavoratori-soldati/ .
  6. El welfare empresarial o contractual consiste en aumentos salariales concedidos principalmente bajo forma de prestaciones patronales para la salud y la previsión social, pero también para otras prestaciones en especies, incluidas las cotizaciones para la jubilación por fuera del sistema oficial, que se pueden incluir en la convención colectiva complementaria de trabajo. [ndt
  7. Le donne nella tempesta della crisi, Il pungolo rosso, 10/05/2020, https://pungolorosso.wordpress.com/2020/05/10/le-donne-nella-tempesta-della-crisi/