El líder del partido FARC rompe con el exnegociador de los acuerdos que rechazó la entrega de armas

Timochenko carga contra la posición de Iván Márquez y reafirma su compromiso con el proceso de paz.

Francesco Manetto, desde Bogotá

El País, 23-5-2019

Correspondencia de Prensa, 25-5-2019

Iván Márquez, el hombre que encabezó las negociaciones con el Gobierno colombiano por parte de las FARC y que ahora se arrepiente de haber entregado las armas, se apartó del camino pactado y ya no representa el proyecto del partido nacido de la antigua guerrilla. Eso viene a decir, con el habitual lenguaje de la organización, el líder de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc), Rodrigo Londoño, Timochenko, en una dura carta que marca una ruptura con su antiguo número dos. El dirigente de la formación no solo rechaza la posición de Márquez, en paradero desconocido desde el pasado agosto, sino que le acusa de “buscar el aplauso de un puñado de cabezas calientes” y de no haber estado a la altura del momento. También lanza un recordatorio a los miles de exguerrilleros ahora desmovilizados para que no se dejen seducir por el pasado.

“Que un pequeño grupo de antiguos mandos afirme ahora que fue una equivocación cumplir nuestra palabra, solo significa que ellos, individualmente, se apartan de las grandes decisiones adoptadas por el colectivo”, afirma Timochenko en un comunicado difundido este miércoles. “No podemos echar a perder lo ganado hasta hoy, por compleja que pueda ser la tarea que nos resta. Tenemos que conseguir el respaldo de millones y millones de colombianos y colombianas al acuerdo de paz”, incide el excombatiente, que acaba por “reconocer la necesidad de marcar distancias con ellos”. “Somos un partido para la paz, nunca seremos un partido para la guerra”, asegura.

Las críticas llegan en una coyuntura concreta, en plena evolución del caso de Jesús Santrich. El excomandante de las FARC, reclamado por la justicia de Estados Unidos, fue puesto en libertad la semana pasada por falta de pruebas por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Tras el fallo del tribunal encargado de juzgar los crímenes del conflicto armado dimitió el fiscal general y se desencadenó un terremoto político. Sin embargo, Santrich no llegó a pisar la calle y fue detenido nuevamente a las puertas de la cárcel bajo cargos de narcotráfico presentados esta vez por la justicia ordinaria.

Precisamente, a propósito de las dificultades por las que atraviesa la organización, Timochenko formula una de las acusaciones más amargas a Márquez. “Al dirigirse al conjunto de nuestra gente agrupada en los ETCR [Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación], se refiere a la necesidad de reiterar autocríticamente que nos equivocamos al dejar las armas. Creo que si vamos a hablar de autocríticas, la primera que debía emanar de su parte es la de haber abandonado la responsabilidad que le otorgó nuestro partido y en la que confió el país y la comunidad internacional”, escribe el líder de la FARC. La formación, según lo pactado en La Habana en 2016 después de más de medio siglo de guerra, tiene garantizados diez escaños en el Congreso durante dos períodos. “Desafortunadamente”, continúa, “Iván no percibió la dimensión del puesto que nuestra larga lucha lo llevó a ocupar. Se fue, sin ningún tipo de explicación, y se negó a ocupar su curul en el Senado, dejando acéfala nuestra representación parlamentaria en el momento que más requería su presencia”.

Timochenko renunció hace un año a concurrir a las elecciones presidenciales por una dolencia cardíaca y en medio de un fuerte rechazo social —el partido apenas logró 85.000 votos en las legislativas de marzo de 2018—Márquez, que había estado en la primera línea de las negociaciones y en los ochenta había sido elegido como representante a la Cámara por la Unión Patriótica, encarnaba en su opinión ese tipo de figura que podía pilotar el camino de la insurgencia a las instituciones. No fue así. “Con la presencia parlamentaria de Iván Márquez, es probable que esa situación fuera menos dura”, afirma Rodrigo Londoño. “Como lo hubiera sido, de no existir esa extraña y peligrosa relación con su sobrino Marlon Marín, relación que terminó por enredar a Santrich y enlodar nuestro trabajo político. Aquí cabría también una sincera autocrítica de Iván”. El testimonio de Marín, también acusado de narcotráfico, fue decisivo para la recaptura de Santrich.

Pero la carta va más allá. En ella, el máximo responsable de la FARC reafirma una y otra vez su compromiso con el proceso de paz. No solo habla al país y a la clase política, sino también, quizá sobre todo, a las personas que estuvieron vinculadas a la guerrilla. “En coyunturas históricas tan definitivas como las que vivimos, no podemos darnos el lujo de vacilar en cuanto a la corrección de nuestro rumbo. Caerán estigmas sobre nosotros, calumnias, toda clase de infamias. De uno y otro lado. Pero nada debe hacernos cambiar nuestra decisión”, considera. “Claro, también cometimos errores”, concede. “Los desarrollos del proceso y del acuerdo de paz nos han permitido comprender que de nuestro lado sí hubo hechos reprobables en la confrontación, que dieron base a nuestros adversarios para crucificarnos con su campaña mediática”. En este contexto, lamenta que los que se apartaron de la directrices del partido hayan olvidado “el carácter de la lucha de clase” y se aferren a la ilusión de una “caída inmediata del imperialismo norteamericano y el triunfo inminente de la revolución socialista mundial”.

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“Fue un grave error haber entregado las armas”: Iván Márquez

Desde la clandestinidad, el exjefe negociador de las Farc, asegura que se equivocaron al confiar en “un Estado tramposo” y convoca a seguir luchando por la paz.

Semana, 20-5-2019

Iván Márquez reacciona ante recaptura de Jesús Santrich y la denuncia del The New York Times sobre una política similar a los falsos positivos. Ver: Letalidad. El ejército ordena a sus tropas duplicar la cantidad de muertes. [Nicholas Casey (1) – José Miguel Vivanco]

En el más duro pronunciamiento que se conozca desde Iván Márquez decidió desaparecer del panorama, este lunes lanzó un comunicado en el que le dice a sus excompañeros de armas que “impactados por la traición del Estado al Acuerdo de Paz de La Habana, les reiteramos autocríticamente, que fue un grave error haber entregado las armas a un Estado tramposo, confiados en la buena fe de la contraparte”.Colombia2505 II

Como era de esperarse, Iván Márquez, reaccionó frente a los últimos acontecimientos relacionados con Jesús Santrich quien fue recapturado por la Fiscalía y hoy será presentado ante un juez de garantías para las audiencias de imputación y solicitud de medida de detención en cárcel. El ente acusador imputará a Santrich los cargos de concierto para delinquir y narcotráfico basado en el testimonio de Marlon Marín, obtenido por video conferencia el pasado jueves, y en el cual este lo inculpa de liderar un plan para exportar diez toneladas de cocaina a Estados Unidos.

En su comunicado Márquez asegura “qué ingenuos fuimos al no recordar las palabras de nuestro Comandante en Jefe Manuel Marulanda Vélez, cuando nos había advertido que las armas, eran la única garantía de cumplimiento de los acuerdos. La triste realida

No sólo para Márquez, sino para el partido Farc, la nueva judicialización de Santrich es ilegal. “Ningún colombiano necesita ser jurista para entender que nada de lo que diga una persona drogada forzosamente -como ocurrió con Santrich- puede ser legal”. Con la etiqueta #TodoEsIlegal, varios líderes del partido Farc, se han pronunciado para señalar que todo el proceso de la recaptura está rodeado de irregularidades.

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Siete puntos que indican que la carta de Timochenko es una verdadera ruptura con Márquez

Semana, 23-5-2019

La carta que le envió el líder político a los integrantes de su partido Farc es una muestra de cómo han cambiado las percepciones del excomandante en el ejercicio de la política, ahora desdeña los días de guerra y se compromete aún más con la paz y la justicia social. Con esto Rodrigo Londoño va mucho más allá de la retórica.

La carta de Timochenko a Iván Márquez sigue siendo noticia y objeto de análisis en el país. Y no es para menos: que el máximo jefe del partido Farc y quien además fue el último gran comandante de la guerrilla más antigua de América Latina le diga al exjefe negociador que se equivoca al creer que fue un error dejar las armas, es la muestra clara de que sus intenciones de paz son más serias que nunca, aun en medio de un proceso que patina en las aplicaciones en terreno, y en un país donde crecen los confrontamientos bélicos y verbales.Colombia2505 III

  1. La carta deja ver dos bandos dentro de la Farc. El líder político de Farc le recuerda a Iván Márquez sus propias palabras pronunciadas el 23 de septiembre de 2016 en los llanos del Yarí al final de la Décima Conferencia de la guerrilla y en la que se decidió en esta instancia máxima de la organización rebelde, acoger en su totalidad los acuerdos de paz pactados con el gobierno de Juan Manuel Santos. Timochenko le recuerda que esta decisión fue tomada de manera democrática y que pasa por encima, incluso, de las palabras de Manuel Marulanda en las que señalaba que la única forma de garantizar los acuerdos era a través de las armas. “Que un pequeño grupo de antiguos mandos de la organización afirme ahora que fue una equivocación cumplir con nuestra palabra, solo significa que ellos, individualmente, se apartan de las grandes decisiones adoptadas por el colectivo”, dice la misiva en la que se nota la posición del líder por desdeñar el uso de las armas y abogar por la lucha de ideas.
  2. La carta es aterrizada y reconoce las dificultades del proceso. Parece que quedaron lejos aquellos discursos de ensoñación sacados de un mal boceto escrito en los albores de los años sesenta. Timochenko dice: “Los acuerdos de La Habana no pusieron fin, ni podían poner fin, al conflicto económico, social y político que padece Colombia”. El excomandante traza una línea divisoria en cuanto a la percepción de los porblemas del país: entiende que el acuero de paz era apenas un comienzo y no un fin en sí mismo para la solución de la desigualdad en Colombia. Parece hablar de los vientos que hoy soplan: “Posibilitan en cambio el despertar de la conciencia y la movilizción social y política del pueblo colombiano”, justo lo que ha venido pasando desde que los acuerdos han recibido ataques desde diferentes flancos.
  3. Timochenko sabe que salió del monte y afronta su realidad. Desdeña los años de guerra y pone los ojos en la política. Dice en la carta que la paz no era para “sentarnos a lamentar con nostalgia los días de la guerra, sino de ponernos en movimiento general para dar a conocer a todos los colombianos y colombianas el sentido y los alcances del Acuerdo”. Timochenko asegura que la creeación de su partido político no tenía otro fin más que el diálogo con otros sectores de la vida pública nacional y no el de estar mirándose el ombligo y añorando lo pasado; además, hace una aclaración: que el partido tenía la obligación de ganarse la simpatía de los colombianos, aceptando así una difícil tarea. “Los planes de combate y el enfrentamiento quedaban atrás para siempre”.
  4. La carta reconoce el daño de la guerra. Antes de llegar a este punto, el excomandante asegura que era muy ingenuo creer que la construcción de paz sería fácil, y más en un país con tantos intereses, y en un párrafo después dice: “Lo demás es la guerra infinita, la destrucción interminable de vidas en su mayoría del mismo pueblo, mientras el poder sigue intacto en manos de una clase que se alimenta de la confrontación”. Aquí se puede leer un mea culpa y, también un análisis de la realidad del país ya desde el ejercicio democrático y legislativo que ha venido haciendo Timochenko como dirigente político. “El fin real del conflicto será el triunfo democrático de las grandes mayorías que anhelan la paz y la justicia social en un marco de respeto y tolerancia”. Este punto tiene su pico máximo cuando reconoce que el cambio de la histortia no se puede lograr empuñando un arma sino mediante el poder de la palabra y más adelante confiesa que en medio de las negociaciones de paz se dieron cuenta de que en la guerra cometieron “hechos reprobables”.
  5. Le recrimina a Márquez el haberse ido del proceso. “Iván no percibió la dimensión del puesto que nuestra larga lucha lo llevó a ocupar. Se fue, sin ningún tipo de explicación, y se negó a ocupar su curul en el senado, dejando acéfala nuestra representación parlamentaria en el momento que más requería su presencia”.
  6. Señala el daño de Marlon Marín a la paz. Timochenko asegura que estos momentos serían más llevaderos si Márquez estuviera en el Senado haciendo su labor como congresista, pero también dice que todo sería más fácil si no existiera “esa extraña y peligrosa relación con su sobrino Marlon Marín, relación que terminó por enredar a Santrich y enlodar nuestro trabajo político. Aquí cabría también una sincera autocrítica de Iván”. De esta manera evita el tema de Jesús Santrich, pues no lo defiende pero tampoco lo acusa, esperando así que la justicia se pronuncie.
  7. Se aleja de la retórica populista de algún sector de la izquierda. Entiende que lo más importante es el respaldo democrático al acuerdo de paz y que nada puede poner en riesgo el pequeño trecho andado hasta el momento. “Eso es muchísimo más importante que obtener el aplauso de un puñado de cabezas calientes, que anuncian la caída del imperialismo norteamericano y el triunfo inminente de la revolución socialista mundial. La meta para nuestro partido es la paz con justicia social y democracia para Colombia”.