Lo que los ultraconservadores estadounidenses admiraban de la Hungría de Orbán era la guerra implacable contra el pensamiento progresista, el acaparamiento del aparato estatal, el desmantelamiento del poder judicial y la creación de un entorno político en el que la oposición no tiene prácticamente ninguna oportunidad. Esto es precisamente lo que les gustaría reproducir en su propio país.
