Comité Editorial de la Revista Ñawpa, 7-3-2026
Correspondencia de Prensa, 8-3-2026
No se trata de defender un partido político. No se trata de RC (correísmo), mucho menos de defender un alcalde o candidato en particular, se trata de la democracia; es más, la cuestión es cómo detener las pretensiones dictatoriales de un niño rico disfrazado de presidente.
En Ecuador la democracia está atravesando su peor momento. Tenemos un presidente al que le importa muy poco la Constitución y el Estado de derecho. Desde que asumió la presidencia gobierna mediante “estados de excepción” permanentes. Hace aprobar leyes que luego la Corte Constitucional declara inconstitucionales, pero él no se detiene.
Tampoco le importa la voz del pueblo, abiertamente desconoce los resultados de las consultas populares: las y los ecuatorianos le dijimos NO a bases militares extranjeras, pero él permite el ingreso del ejército norteamericano; le dijimos NO a la explotación minera, pero él abre nuevas concesiones; le dijimos NO a la flexibilidad laboral, pero quiere permitir hasta 12 horas de trabajo diario, sin pago de horas extras; en la última consulta popular el dijimos NO a la reforma de la Constitución, pero Noboa la reforma igual, mediante leyes, Decretos y simples “acciones de gobierno”.
Pero no se detiene ahí: sin contemplaciones legales, mucho menos éticas, elimina críticas y a opositores. Para eso utiliza las redes sociales y los grandes medios de comunicación que controla o le son afines. Su estrategia es la acusación sin pruebas, la desacreditación de la crítica y de los críticos. Mediante el control absoluto de la Asamblea Nacional impide toda acción de fiscalización. Utiliza la Fiscalía y el aparato judicial para perseguir a sus opositores. Con el Consejo Nacional Electoral castiga o calla a partidos o movimientos políticos y a autoridades electas que le son críticos o rivales electorales.
Con las organizaciones sociales independientes y críticas hace lo mismo: persigue y judicializa a sus dirigentes, cierra sus cuentas bancarias institucionales o personales. Este tipo de régimen tiene un nombre, es AUTORITARISMO o directamente DICTADURA. Al gobierno de Daniel Noboa le importa muy poco la Constitución, el Estado de derecho, la democracia, lo único que le importa es gobernar a favor de los grupos de poder económico, y lo que es peor, a favor de las empresas transnacionales y de los intereses de otro gobierno autoritario, como es el de Donald Trump.
Como Revista Ñawpa rechazamos enérgicamente todo intento dictatorial del gobierno de Daniel Noboa. Defenderemos con todas nuestras fuerzas la democracia y la justicia social como las únicas salidas válidas de la crisis que enfrenta el Ecuador.