Mensaje a la Comunidad de Estados
Mireille Fanon-Mendès France, Fundación Frantz Fanon
Gilbert Achcar*
A l’encontre, 21-5-2025
Traducción de Correspondencia de Prensa, 21-5-2025
A la destrucción sistemática de la Franja de Gaza y a la matanza de su población se suman la hambruna y la destrucción de los medios médicos como complementos de la guerra genocida. El Estado de Israel ha decidido que ningún palestino debe permanecer en su tierra.
Asistimos, devastados e invadidos por una vergüenza inconmensurable ante la universalidad, la primera fase de la limpieza étnica del enclave, que se prolonga con la anunciada en Cisjordania. ¿Dejaremos que el presidente de los Estados Unidos convierta Gaza en una «Riviera»?
El pueblo palestino está sufriendo un genocidio, una guerra de exterminio en el sentido que le daba Raphaël Lemkin: «un acto de genocidio dirigido contra un grupo nacional como entidad, los actos en cuestión están dirigidos contra individuos, no como individuos, sino como miembros de su grupo nacional». 1
Si la Carta de las Naciones Unidas reconoce el derecho de un Estado agredido a defenderse (artículo 51), ¿se aplica este derecho a una potencia que ejerce una ocupación ilegal? Es una cuestión que merece debate. En cualquier caso, ningún Estado tiene derecho a utilizar una fuerza desproporcionada, como está haciendo actualmente el Estado colonizador. El principio de proporcionalidad introduce el hecho de que una acción no debe ser más devastadora que el daño ya sufrido. Sin embargo, en su respuesta, el Estado de Israel ha optado por una violencia indiscriminada que viola el principio de proporcionalidad al no respetar el equilibrio entre el objetivo -salvar a los rehenes- y los medios empleados. El verdadero objetivo es exterminar al mayor número posible de palestinos.
Si la noción de principio establece requisitos para optimizar valores e intereses, mientras que las normas y reglas se presentan a menudo como de naturaleza ontológica, lógica o metodológica, ¿acaso el principio de proporcionalidad no prevalece sobre otras reglas y normas? ¿No es esto aún más cierto cuando un primer ministro afirma que hay que erradicar a Hamás y a cambio recibe el apoyo de gran parte de la comunidad internacional, y en particular de sus partidarios occidentales, que como él se pronuncian contra la «barbarie»? En esas condiciones, le resulta fácil decidir sobre la cuota de proporcionalidad.
¿Quién es más bárbaro? ¿El que lucha contra una ocupación colonial ilegal y por su derecho inalienable a la autodeterminación, aunque cometa actos criminales al hacerlo, o el que, como venganza y sobre todo para alcanzar objetivos coloniales y expansionistas de extrema derecha, pretende eliminar a todo un pueblo de su tierra? ¿El que ayuda a un Estado a cometer un genocidio o crímenes de guerra a gran escala y de forma planificada y sistemática? ¿Quién hace la vista gorda, fingiendo no enterarse, mientras los cadáveres se amontonan bajo los escombros, o no ve en los ojos hundidos de los niños la inhumanidad de un mundo que se reivindica como el de la democracia y los derechos humanos?
¿Por qué, ante este desastre para la humanidad, algunos países, sin ningún reparo, ayudan al Estado de Israel brindándole ayuda militar o financiera?
No pueden ignorar que al ayudar o asistir a ese país, al reconocer su derecho a defenderse cuando es el ocupante, esos países comprometen la responsabilidad internacional de su Estado y se convierten en cómplices de la ocupación ilegal, la colonización, el apartheid y la limpieza étnica en Cisjordania, en la Franja de Gaza e incluso con respecto a los beduinos del territorio bajo jurisdicción israelí, por no hablar de los crímenes de guerra cometidos desde hace más de 78 años que, a pesar de las numerosas resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General, violan todos los derechos humanos y los derechos de las poblaciones civiles en tiempo de guerra garantizados por la 4ª Convención de Ginebra.
El próximo mes de agosto, en el 75 aniversario de la adopción de este Convenio, ¿afirmarán ustedes que se trata de un gran paso adelante en la protección de las poblaciones civiles, mientras que el ejército de ocupación israelí destruye sistemáticamente escuelas, hospitales, refugios y centros de la UNRWA, y la reunión de las Altas Partes Contratantes de los Convenios de Ginebra, prevista para el 7 de marzo, fue anulada en el último momento debido a la deplorable posición del gobierno suizo y de Europa?
¿Hace falta recordarles que un tercer Estado no necesita participar directamente en un hecho internacionalmente ilícito -como Estados Unidos, que es corresponsable de la guerra genocida llevada a cabo por su aliado israelí- para compartir así la responsabilidad del mismo; que basta con que preste asistencia voluntaria para llevar a cabo un hecho ilícito o para prolongar la duración del mismo, y esto se aplica a todos los Estados que favorecen, entre otras cosas, a sus empresas para que firmen contratos de venta de componentes o armas al Estado israelí? 2
Es necesario señalar que, en el caso del pueblo palestino y en relación con el acto internacionalmente ilícito de Israel, se trata de obligaciones consideradas «esenciales» para la «comunidad internacional en su conjunto». Recordemos que, en 1970, en una sentencia célebre, la Corte Internacional de Justicia declaró que «debe establecerse una distinción esencial entre las obligaciones de los Estados para con la comunidad internacional en su conjunto y las que se derivan para con otro Estado… Por su propia naturaleza, las primeras conciernen a todos los Estados. Dada la importancia de los derechos en cuestión, puede considerarse que todos los Estados tienen un interés jurídico en la protección de esos derechos; las obligaciones en cuestión son obligaciones erga omnes«. 3
De más está decir que una de las consecuencias directas de un hecho internacionalmente ilícito es que todos los sujetos de derecho internacional tienen la obligación de repararlo. La reparación, que consiste en la obligación de borrar las consecuencias del hecho internacionalmente ilícito, aparece ante todo como un mecanismo de sanción de la violación del derecho internacional.
¿Por qué se precipitan en ayuda de una Ucrania invadida, mientras que Palestina lleva más de 78 años abandonada, aislada, amurallada, moribunda y «limpiada» étnicamente sin despertar ninguna indignación real por su parte? (El “apoyo” occidental a Ucrania debe ser relativizado y, comoquiera que sea, no está a la altura del sufrimiento del pueblo ucraniano, invadido y bombardeado también cotidianamente por el imperialismo ruso. Nota de Correspondencia de Prensa).
La dignidad de la comunidad internacional exige que ésta apoye al Estado sudafricano por haber recordado los principios intangibles del ius cogens (norma imperativa) y que se alce contra los ataques y amenazas de que es objeto este país, en particular los de la nueva administración estadounidense.
¿Cómo responden ustedes al hecho de que las medidas cautelares de la Corte Internacional de Justicia no hayan sido respetadas, 4 y mucho menos aplicadas?
En nombre de la universalidad, en nombre de la humanidad, ¿están ustedes dispuestos a avalar aún más hambrunas, más destrucción masiva, más desplazamientos de población?
¿No están ustedes, como miembros de la comunidad internacional, para contrarrestar el hecho de que las luchas por el poder político no prevalecen sobre las normas del ius cogens sobre el derecho internacional y del derecho internacional humanitario establecidas para regular el uso de la fuerza y proteger a las poblaciones civiles?
Nosotros, Pueblos de las Naciones, exigimos que ustedes, los Estados, como miembros de la comunidad internacional que representan el Pueblo de las Naciones, trabajen urgentemente para poner en marcha garantías que impidan la desestructuración del derecho internacional, o incluso el desmantelamiento de la regulación de las relaciones de fuerza, para que las relaciones sociales internacionales y las relaciones internacionales no estén determinadas por el papel dominante de Estados Unidos, cuya deriva hacia la extrema derecha es el principal peligro que se cierne hoy sobre el planeta.
Sean humanos, si aún son capaces: ¡tienen la oportunidad de detener el genocidio y la limpieza étnica del pueblo palestino!
¡Del futuro de Palestina depende el futuro de nuestro mundo!
Para firmar, enviar (apellido, nombre, profesión/estatuto, ciudad, país) a: ic.intl.responsibility.palestine@gmail.com
*Gilbert Achcar, Profesor emérito de Relaciones Internacionales, SOAS, Universidad de Londres
Notas
- Axis Rule in Occupied Europe: Laws of Occupation, Analysis of Government, Proposals for Redress, Washington, Carnegie Endowment for International peace, 1944, p. 79 ↩
- Companies Profiting from the Gaza Genocide: https://afsc.org/companies-2023-attack-gaza ↩
- CIJ, Arrêt Barcelona Traction, Recueil, 1970, § 33. «Erga omnes» means «in relation to everyone». ↩
- https://news.un.org/fr/story/2024/03/1144476 ↩