A l’encontre, 15-4-2025
Traducción de Correspondencia de Prensa, 16-4-2025
Hoy se cumplen dos años desde que, el 15 de abril de 2023, comenzó la guerra contrarrevolucionaria entre las dos milicias en el poder en Sudán: las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS), dirigidas por Abdel Fattah Abdelrahman Al-Bourhane, y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FSR), dirigidas por Mohamed Hamdan Dagalo, alias Hemetti.
Esta guerra no tiene como objetivo proteger al Sudán y a su población. Es una guerra por el poder y los beneficios, un ataque directo contra las reivindicaciones de la revolución de 2018, cuando millones de personas se levantaron para reclamar libertad, paz y justicia.
Las dos milicias, que colaboraron antes en la represión, ahora desgarran el país. Cientos de miles de personas han sido asesinadas. Más de 13 millones de personas han sido expulsadas de sus hogares. Los sistemas de salud y de educación de Sudán están en ruinas. Las fábricas y las infraestructuras han sido destruidas. La violación se utiliza como arma de guerra. 1 Los alimentos y los medicamentos no llegan a quienes los necesitan. La mitad de la población sudanesa, es decir, 25 millones de personas, se encuentra en situación de hambre. La hambruna ya ha sido confirmada en diez regiones del país.
Esta devastación no es obra exclusiva de los generales sudaneses. Las potencias regionales e internacionales han trabajado activamente para hacer fracasar la revolución sudanesa y han alimentado esta guerra para servir a sus propios intereses. Egipto, Arabia Saudita, Turquía e Irán apoyan a las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS). Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Kenia apoyan a las Fuerzas de Apoyo Rápido (FSR) y sacan provecho del contrabando de oro sudanés. Rusia, el Reino Unido y los Estados Unidos envían armas a ambos bandos, directamente o a través de sus mandatarios regionales.
Los gobiernos occidentales, bajo el pretexto de «conversaciones de paz» 2 que reclaman protección mientras las fuerzas paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FSR) avanzan hacia la ciudad. Gran Bretaña coorganiza la cumbre del martes junto con la Unión Africana, la Unión Europea, Francia y Alemania, y anunció una ayuda de 120 millones de libras esterlinas cuando empezó la conferencia. […] El martes 15, trabajadores humanitarios y analistas declararon que la cumbre debía darle prioridad a la protección de los civiles en lugar de limitarse a una conferencia sobre promesas de donaciones. «La protección de los civiles no puede dejarse de lado», declaró Kate Ferguson, codirectora ejecutiva de la ONG Protection Approaches, a los periodistas antes de la reunión».], les facilitan tribunas a los mismos señores de la guerra que están destruyendo el país. Estas conversaciones no conducen a la paz, sino que legitiman la contrarrevolución. Todos los actores extranjeros que están involucrados actualmente en Sudán son cómplices de la prolongación de la guerra.
Nosotros, miembros de MENA Solidarity, apoyamos firmemente al movimiento revolucionario sudanés, a los comités de resistencia, a los sindicalistas, a las militantes feministas y a las redes locales que arriesgan todo para construir un futuro diferente desde la base.
Hacemos un llamado a los sindicalistas, a los militantes contra la guerra y a los activistas del mundo entero a oponerse a cualquier venta de armas a las milicias sudanesas y a los Estados que las apoyan, a exigir a los gobiernos que abran vías seguras y les otorguen asilo a los refugiados sudaneses, y a construir una solidaridad activa con las fuerzas revolucionarias sudanesas que luchan por una verdadera democracia, la justicia y el fin del régimen militar.
–Artículo original, Declaración de MENA Solidarity Network. Solidarity with Workers in the Middle East, 15-4-2025
Notas de A l’encotre
- Sobre «la violación como arma de guerra», los lectores pueden consultar este reciente análisis de Amnistía Internacional del 10 de abril: «Sudán. El uso atroz y generalizado de la violencia sexual por parte de las Fuerzas de Apoyo Rápido destruye vidas». El 15 de abril, Amnistía Internacional Bélgica, en un artículo titulado «Sudán, dos años de conflicto e indiferencia de la comunidad internacional», señala: «Desde hace dos años, las fuerzas armadas sudanesas, las Fuerzas de Apoyo Rápido y sus aliados han cometido crímenes atroces, en particular actos de violencia sexual contra mujeres y niñas, han torturado y hambreado a civiles, han llevado a cabo detenciones y asesinatos, y han bombardeado mercados, campos de desplazados y hospitales. Estas atrocidades constituyen crímenes de guerra». ↩
- En el sitio web Middle East Eye, el 15-4-2025, Imran Mulla y Daniel Hilton escriben: «Una conferencia sobre el conflicto en Sudán comenzó en Londres mientras tienen lugar masacres en el norte de Darfur, con más de un millón de personas en El Fasher [capital de la provincia de Darfur del Norte ↩