Redacción de A l’encontre, 22-10-2024
Traducción de Correspondencia de Prensa, 23-10-2024
El 13 de septiembre, unos 33.000 trabajadores de Boeing de la región de Seattle, organizados en el sindicato International Association of Machinists and Aerospace Workers (IAM), votaron a favor de ir a la huelga (véase el artículo publicado en A l’encontre el 13-09). Tras una serie de negociaciones infructuosas, la nueva dirección de la empresa anunció medidas de reestructuración de gran alcance, un cambio en los planes de producción de varios modelos de aviones y una reducción del 10% del personal mundial de 17.000 empleados (véase el artículo publicado en Viento Sur el 16-10). Por otra parte, la nueva dirección de Boeing insinúa constantemente que las condiciones de producción en su planta de North Charleston, en Carolina del Sur, son más «favorables»… dado que allí los trabajadores no tienen representación sindical. El New York Times del 19 de octubre señala que «los sindicalistas están descontentos con la decisión de Boeing de trasladar el montaje del 787 Dreamliner de Washington a Carolina del Sur».
El 19 de octubre, los sindicatos locales 751 y W24 de la IAM (Asociación Internacional de Maquinistas, por sus siglas en inglés) recibieron nuevas propuestas de la dirección de Boeing. El titular de la página web de la IAM afirmaba: «Los miembros del sindicato en huelga votarán una nueva propuesta de contrato» y agregaba: «El fin de la huelga en Boeing puede estar cerca. Después de más de un mes en huelga, los miembros del sindicato votarán la última oferta de contrato de Boeing este miércoles 23 de octubre. Será la primera votación oficial desde el voto de la huelga. En dos ocasiones los miembros del sindicato IAM Local 751 rechazaron las propuestas presentadas por Boeing».
En su comunicado de prensa, el sindicato indicaba que la nueva propuesta que se presentaría a los afiliados era el resultado de la mediación de la Secretaria de Estado de Trabajo en funciones, Julie Su, siguiendo una pauta ya establecida por la administración Biden, como señaló Kim Moody en su artículo publicado en A l’encontre el 22-10 sobre la suspensión de la huelga de los estibadores. Además de la secretaria de Estado de Trabajo, el sindicato recibió el 15 de octubre el apoyo de Maria Cantwell, senadora demócrata por el estado de Washington, y de Pramila Jayapal, miembro demócrata de la Cámara de Representantes por el 7° distrito del estado de Washington. El contexto electoral pesa mucho en esta mediación.
El presidente del sindicato local 751 de la IAM, Jon Holden, y el presidente del sindicato local W24, Brandon Bryant, emitieron la declaración siguiente: «El hecho de que la empresa haya presentado una propuesta mejorada es una prueba de la determinación y el esfuerzo de los trabajadores de primera línea que se declararon en huelga, y del fuerte apoyo que recibieron por parte de tantas personas. Esta propuesta será estudiada detenidamente y sometida a votación por los trabajadores de Boeing, cuya implicación con sus comunidades y familias ha hecho que la empresa haya tenido éxito en el pasado. Los trabajadores decidirán en última instancia si esta propuesta concreta es suficiente para satisfacer sus muy legítimas necesidades y su objetivo de lograr el respeto y la equidad en Boeing. Como muchos trabajadores estadounidenses, los miembros de la IAM en Boeing han hecho considerables sacrificios por su empresa, incluso durante la pandemia, cuando iban a trabajar a la planta mientras los directivos se quedaban en sus casas. Estos trabajadores merecen un reconocimiento por todos los sacrificios que han hecho».
La propuesta de acuerdo contractual prevé el siguiente aumento salarial: 35% repartido en cuatro años, 12% en el primero, 8% en el segundo, 8% en el tercero y 7% en el cuarto. A esto se añade una redefinición de la remuneración de las horas extras y de la cotización patronal al seguro de enfermedad. Prevé una prima única de 7.000 dólares (prima de ratificación) si los trabajadores ratifican el acuerdo. Un posible punto de fricción son las condiciones precisas del plan de jubilación 401k, incluida la contribución de Boeing al fondo de jubilaciones. 1
Si el acuerdo es adoptado, los términos de la vuelta al trabajo serán decididos por la asamblea de trabajadores.
Nota
- Los empresarios prefieren los planes de jubilación del tipo 401(k), en lugar de las pensiones tradicionales, porque traslada los riesgos de la empresa a los trabajadores. En esos planes de pensiones, la empresa se compromete a realizar aportes a los planes y esos aportes son utilizados para comprar activos como acciones y bonos. Los aportes y el rendimiento de esos activos se utilizan para pagar las prestaciones debidas a los jubilados. Si los rendimientos son buenos, es posible que una empresa no necesite hacer aportes adicionales. Pero si los activos del plan pierden valor, la empresa tiene que aportar la contribución adicional para pagar la prestación de jubilación prometida. (…) Pero en planes como un 401(k), esos aportes, los pagos, y el riesgo del mercado, recaen enteramente en el individuo. Si el valor de los ahorros para la jubilación y las inversiones en un 401(k) bajan de valor, el trabajador es el que sale perdiendo, aunque haya cotizado de manera constante a lo largo de su vida laboral. https://edition.cnn.com/2024/09/22/business/boeing-strike-pensions/index.html ↩