Cuba – Aislados. La falta de combustible vuelve a golpear. [Amaury Valdivia]

Estación de combustible en La Habana. Foto:  AFP, YAMIL LAGE

La falta de combustible vuelve a golpear. Aislados

El transporte y la generación eléctrica cubanas están otra vez en una situación de emergencia, que se suma a una larga crisis económica. Las medidas estadounidenses complican las estrategias comerciales del gobierno y aumentan la asfixia.

Amaury Valdivia, desde Camagüey

Brecha, 5-5-2023

Correspondencia de Prensa, 5-5-2023

Para el 14 de abril, cuando el presidente Miguel Díaz-Canel reconoció en televisión la «compleja situación con el combustible que enfrenta el país», José Luis Romero estaba a punto de cumplir su segundo día de espera a las afueras de una gasolinera de la ciudad de Camagüey, 550 quilómetros al este de La Habana. Era su cuarta cola desde el comienzo del mes; cada una un poco más prolongada que la anterior.

Al menos gozaba del privilegio de poder llenar el depósito de su pipa (camión cisterna) cuando finalmente le llegara el turno. «Como estaba tirando [llevando] agua por la sequía tenía prioridad. Ya por entonces a los demás choferes solo les despachaban 40 o 50 litros de gasolina, e incluso menos si se trataba de diésel. Daba igual el tiempo que llevaran esperando». José Luis habla en pasado porque dos días después del discurso del presidente recibió la orden de estacionar su camión «hasta próximo aviso».

Tras los primeros aguaceros de la temporada lluviosa, decenas de vehículos similares, que abastecían a los miles de camagüeyanos afectados por las intermitencias del servicio de acueducto, también fueron paralizados. La zafra azucarera y la mayor parte de la agricultura e industria se encuentran en la misma situación. De la empresa hidráulica en la que trabaja José Luis solo un puñado de carros se mantienen en funcionamiento para atender a hospitales, fábricas de alimentos y otras instituciones de ese cariz. El coma inducido ha alcanzado incluso a la enseñanza: luego de la tradicional semana de vacaciones de abril, la mayoría de las universidades alargaron el receso docente hasta el comienzo de mayo para no colapsar el menguado transporte público. «Esta es una “coyuntura” como la de septiembre del 19, solo que no lo han dicho. Lo único bueno es que ya pasamos la pandemia», asume con filosófica resignación José Luis (véase «Tiempos de “coyuntura”», Brecha, 27-IX-19).

La explicación oficial…

Oficialmente, la crisis tiene causas distintas para cada combustible. De acuerdo con Díaz-Canel, el déficit de gasolina se debe a que «varios países que tienen contrato [con Cuba] están atravesando situaciones energéticas complejas y no han podido cumplir con los compromisos contraídos». En cuanto al diésel, la razón sería la rotura del barco que trasladaba un envío con el que se hubiesen cubierto las necesidades inmediatas de la isla. El buque se había averiado en la ciudad de Santiago (850 quilómetros al este de La Habana) y no fue posible «sacar [su carga] a tiempo para que continuara a otros puertos […]. Eso nos ha producido un atraso», detalló el mandatario.

En cuanto al gas licuado de petróleo −el combustible más empleado para cocinar−, un día después que al presidente le correspondía al ministro de Energía y Minas brindar explicaciones. Vicente de la O Levy ganó prestigio luego de su nombramiento en esa cartera, a finales del año pasado, por haber acabado con la crisis de apagones que sufría el país. Aunque los cortes de energía se mantienen fuera de La Habana, ahora lo común es que no alcancen las cinco horas diarias −en 2022 eran de 12 o más− e incluso se registren jornadas sin la ocurrencia de ninguno. En tal logro influyeron factores como las temperaturas relativamente bajas de los primeros meses del año y la realización en el mismo período de elecciones y otros procesos que motivaron un esfuerzo de parte de las autoridades en pro de la tranquilidad social, pero el mérito del funcionario no deja de ser grande. Por eso, se esperaba de él un análisis objetivo.

Sin embargo, sus declaraciones se centraron en justificar la demora de dos semanas para reconocer la crisis −«No habíamos brindado información porque no teníamos compromisos firmes para poder lograr una estabilidad»−, y, sobre la escasez de gas licuado, apenas anticipar que el servicio tendría una solución a corto plazo. En efecto, este martes 25 se anunció la llegada a Santiago de un buque metanero con suministros que deben cubrir la demanda nacional durante un mes.

…y sus contradicciones

Pedro Monreal, un prestigioso economista cubano residente en Francia, ha puesto en duda las declaraciones de La Habana sobre la crisis. En particular, la relativa a las «situaciones energéticas complejas» en que se encontrarían sus principales proveedores, entiéndase Venezuela y Rusia.

«A pesar de no incrementar la producción y de las sanciones de Estados Unidos y problemas internos, las exportaciones venezolanas de combustibles alcanzaron en marzo de 2023 su mayor nivel desde agosto de 2022 [… y] a pesar de las sanciones relacionadas con la guerra en Ucrania, las exportaciones rusas de petróleo y derivados alcanzaron ahora su mayor nivel desde abril de 2020 […]. Existe información sobre el envío de 580 mil toneladas de diésel ruso a América Latina en marzo de 2023, de ellas, 440 mil a Brasil y 140 mil toneladas a Cuba, Panamá y Uruguay», detalló el experto en Twitter.

Los volúmenes de combustible disponibles son otro punto que no cuadra de la lógica argumental del gobierno. Según Díaz-Canel, Cuba necesita entre 500 y 600 toneladas diarias de gasolina, pero actualmente solo cuenta con «coberturas menores a las 400 toneladas para todas las actividades»; en otras palabras, entre un 60 y un 80 por ciento. Pero pocos días después del discurso del mandatario la directora de la estatal Empresa Comercializadora de Combustibles de la Unión Cuba-Petróleo (ECC-Cupet, la mayor empresa del rubro en la isla), Lidia Rodríguez Suárez, cifró las entregas de gasolina en el 39 por ciento del consumo ideal. Las perspectivas no son mejores, agregó: «Solo se ha recibido el 37 por ciento de petróleo refinable para gasolina».

Respecto al diésel, la ecuación parece incompleta mientras no incluya la variable de la generación eléctrica. Cerca del 60 por ciento de las existencias de ese producto se estarían destinando a las baterías de grupos electrógenos, especificó Rodríguez Suárez. El uso de la generación de emergencia se incrementó en marzo y abril a causa de mantenimientos en varias plantas termoeléctricas y roturas en otras, que coincidieron con el final del contrato de una de las mayores centrales flotantes turcas, que regresó a su país.

La estrategia melody

El 1.° de marzo llegó a Puerto Morelos, en el sureste de México, el primer envío de piedra cubana para la construcción del Tren Maya, un megaproyecto de infraestructura impulsado por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

La compra de material de construcción a la isla solo había podido concretarse tras superar una campaña de los grandes medios de comunicación privados y la oposición parlamentaria, que cuestionaban los estudios de factibilidad económica y ambiental presentados por el gobierno.

Luego de demostrada la competitividad de los proveedores cubanos parecía que la operación podía desarrollarse sin tropiezos. Así se concretó el primer envío de 20 mil toneladas de balasto, a bordo de un buque llamado Melody, de propiedad cubana y bandera de Liberia. Pero pocas semanas después, cuando se preparaba la segunda carga, un juez suspendió los permisos de operación de la nave en territorio mexicano bajo el supuesto de que habría causado daños al ecosistema coralino de Puerto Morelos. La rapidez de la sentencia sorprendió debido a la proverbial lentitud del sistema judicial mexicano y la falta de una investigación concluyente sobre los hechos denunciados.

El Melody fue una alternativa de última hora, luego de que varias compañías se retractaran de contratos que habían suscrito para el alquiler de barcazas. Lo hicieron forzadas por presiones estadounidenses, reveló López Obrador. Su propio gobierno las había sufrido un año antes, cuando decidió contratar a médicos de la isla para que trabajaran en zonas con baja cobertura sanitaria: «Estados Unidos se la pasa haciendo listas y después imponiéndoselas a los países y las empresas», denunció.

En setiembre de 2019, Cuba atravesó una crisis de combustible incluso mayor que la actual a causa del desplome de la producción venezolana y la negativa de navieras extranjeras a trasladar hidrocarburos entre ambos países. Durante los meses siguientes la situación se agravó hasta el punto de que la isla se vio forzada a comprar un barco con petróleo anclado frente a sus costas, «porque el armador se negaba a atracar», citó al ministro de Transporte cubano el Diario Las Américas. Para ese rotativo de corte derechista, editado en Miami: «Los recursos del régimen [de La Habana] se han visto disminuidos por las presiones derivadas del endurecimiento de la política de la administración de Donald Trump». Por esas fechas comenzaba la campaña presidencial estadounidense y la covid-19 se convertía en pandemia.

Cuando no es posible presionar a las navieras -porque las embarcaciones son de propiedad cubana, venezolana o de algún otro Estado integrado al eje del mal– los funcionarios del Departamento del Tesoro se enfocan en las aseguradoras y los astilleros de terceros países, detalló Reuters en abril de 2021. Un amplio reportaje llevado a cabo por los corresponsales de esa agencia en Cuba, Estados Unidos, México y Venezuela alertaba sobre los «delitos» en que estarían incurriendo empresas como la chino-hongkonesa Hutchison Ports TNG, que había prestado servicios a un petrolero cubano en sus astilleros de la ciudad de Veracruz. Al menos otros dos barcos «que están bajo sanciones estadounidenses por transportar petróleo venezolano a la isla han sido atendidos en el puerto mexicano [… aunque] Reuters no pudo identificar qué astillero los recibió», agregaba la nota.

La misma investigación referenciaba cómo los barcos mercantes requieren inspecciones detalladas al menos cada 30 meses para renovar sus permisos. El trámite se ha vuelto especialmente problemático para Cuba por el temor de las aseguradoras y astilleros a las sanciones estadounidenses; por ejemplo, Panamá había despojado de su bandera a las naves de Caroil Transport Marine Ltd., tras descubrir que la compañía tenía participación accionaria cubana y solía prestar servicios a Cubametales, la importadora de Cupet.

La situación se agrava por el hecho de que «Cuba tiene una capacidad muy limitada para recibir grandes tanqueros, especialmente desde el incendio de Matanzas», observó el diario español ABC a mediados de marzo. El incendio de agosto de 2022 en la terminal de supertanqueros de esa ciudad (100 quilómetros al este de La Habana) obligó a Cupet a montar un complicado sistema de transbordo de combustible con «operaciones barco a barco», mucho más lentas y costosas.

El periódico español insistía en los peligros de ese esquema, supuestamente por la participación de embarcaciones que navegan con sus sistemas de monitoreo apagados. En esa condición señalaban al Nolan, «un buque sancionado por sus vínculos con el terrorismo iraní, como la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria de Irán y Hizbolá». El Nolan partiría poco después del puerto de José, al este de Venezuela, con una carga de 400 mil barriles de fuel oil destinados a Cuba. Por el tipo de combustible es lógico anticipar que su carga será destinada a la generación eléctrica, ahora mismo un asunto de máxima prioridad para la estabilidad social de la isla.

Las perspectivas no son halagüeñas. En una decisión inédita, la Central de Trabajadores de Cuba anunció esta semana la cancelación del desfile nacional por el 1.° de Mayo, sustituyéndolo por concentraciones mucho menores a nivel de municipios, «que no impliquen transportación». Antes de la noticia, José Luis ya sabía que la «cosa iba para largo». Días antes, en su empresa le habían recomendado que «aprovechara para darle un buen mantenimiento al camión… sin apuro». «Por suerte, está lloviendo y la gente ha podido guardar agua y el acueducto funciona mejor. No es cuestión de “vida o muerte” que salga la pipa», piensa. Ahora, en las mañanas y las tardes, recorre en bicicleta los casi cinco quilómetros que median entre su casa y su centro de trabajo. Como muchos otros.