Birmania – Una fábrica proveedora de Adidas despide a trabajadores por ir a la huelga. [Han Thit]

Confección de batas quirúrgicas desechables en una fábrica de Yangon el 30-4-2020. (Myanmar Now)

RSISL, Solidaires (CM),  2-11-2022

Traducción de Correspondencia de Prensa, 5-11-2022

Veintinueve trabajadores de una fábrica de confección en el municipio de Shwepyitha, en Yangón, fueron despedidos después de haber participado en una reciente huelga, según informaron fuentes del sindicato

La huelga en Myanmar Pou Chen comenzó el 25 de octubre, con 400 trabajadores que exigían un aumento del salario mínimo diario de 4.800 kyats (2,27 dólares) a 8.000 kyats (3,78 dólares), transporte local para los trabajadores, primas por alto rendimiento y otros cambios en la política de la fábrica. La fábrica, que emplea a unos 7.800 trabajadores, es proveedora de la marca mundial de ropa deportiva Adidas. Los responsables de la fábrica de Myanmar Pou Chen informaron a las autoridades militares locales de la movilización en la misma tarde, lo que provocó la llegada de 10 soldados y policías en cuatro vehículos del ejército.

«Nos dijeron que no siguiéramos con la protesta al día siguiente», dijo a Myanmar Now una mujer que fue despedida posteriormente. «Nos amenazaron con llevarnos a la cárcel si protestábamos fuera de la zona de la fábrica, o si había algún daño material a la fábrica durante nuestra protesta. Nos dijeron que hacía tiempo que querían llevarnos a la cárcel. «

Los trabajadores continuaron la huelga el 26 de octubre a pesar de las amenazas, y también al día siguiente, el 27 de octubre. Ese día, más de 2.000 empleados se sumaron al movimiento.

Un día después, los responsables de la fábrica despidieron a 26 trabajadores, entre los cuales 16 miembros del sindicato Myanmar Pou Chen, acusados de haber dirigido la huelga. La fábrica registró los tres días de protesta como ausencias no autorizadas del puesto de trabajo y como una violación de los contratos laborales. «Ya no podemos entrar en la fábrica. Un jefe de equipo entró para hablar con los responsables, pero le dieron su liquidación de salarios y una carta de despido», dijo otra mujer, miembro del sindicato. «Le confiscaron su tarjeta de empleado. No firmó el acuerdo de despido ni aceptó la liquidación».

«Les preguntamos si esto era legal, si tenían derecho a despedirnos así. Nos contestaron que habían tomado una decisión unilateral, fuera o no legal», añadió la empleada. El 29 de octubre, despidieron a otros tres empleados, todas mujeres, dijo otro trabajador a Myanmar Now.

«Después, recorrieron la fábrica gritando con megáfonos que se tomarían más medidas contra los manifestantes por perjuicios contra la empresa. Si veían a dos trabajadores juntos, los corrían como si fueran perros», agregó.

Los trabajadores despedidos presentaron una queja ante el Departamento de Relaciones Laborales dependiente del Ministerio de Trabajo del consejo militar.

Las reivindicaciones de aumento del salario mínimo en Myanmar Pou Chen empezaron el 14 de agosto para compensar el aumento de los precios de los productos básicos, principalmente los alimentos. En 2015, bajo el gobierno dirigido por el ex general Thein Sein, el salario mínimo había sido establecido en 3.600 kyat por una jornada laboral de ocho horas, valorado entonces en unos 2,70 dólares. El salario mínimo fue fijado en 4.800 kyat en 2018 bajo el gobierno de la Liga Nacional para la Democracia [National League for Democracy] de Aung San Suu Kyi, el equivalente, en ese momento, de unos 3,60 dólares.

La legislación estipula que el salario mínimo diario de Myanmar debe reevaluarse cada dos años, pero en el momento de redactar este informe, los valores actuales no han cambiado desde hace casi cinco años. Poco después del golpe militar de febrero de 2021, ampliamente contestado por el movimiento sindical, la junta declaró ilegales los sindicatos y las organizaciones de defensa de los derechos de los trabajadores. Desde entonces, las condiciones se han deteriorado aún más para los trabajadores, en particular los de las numerosas fábricas de ropa de Myanmar, según la Confederación de Sindicatos de Myanmar (CTUM). La confederación acusa a muchas empresas que operan en el país de no pagar a sus trabajadores las horas extras, pese a que se les exige que trabajen más horas para cumplir con objetivos de producción cada vez más elevados.

Los empleados también han denunciado abusos físicos y verbales regulares por parte de sus supervisores, según el CTUM. La Organización Internacional del Trabajo, en un informe del mes de agosto, indicó que Myanmar había perdido más de un millón de puestos de trabajo en los últimos dos años. «La calidad de los empleos está bajo presión. Las condiciones de trabajo son precarias para muchos trabajadores, con graves violaciones a los derechos laborales.»