Brasil – Bolsonaro golpea las puertas de los cuarteles. [Darío Pignotti]

El presidente habría buscado apoyo castrense para postergar el balotaje del domingo

El pretexto sería una supuesta manipulación de los espacios de publicidad radial, denuncia que fue descartada de plano por el tribunal electoral por falta de pruebas.

Dario Pignotti, desde Brasilia

Página/12, 28-10-2022

Correspondencia de Prensa, 29-10-2022

¿De qué hablaron el miércoles a la noche Jair Bolsonaro y la cúpula militar durante un encuentro realizado en Brasilia?

Hasta el momento no hubo ninguna declaración oficial sobre lo conversado en esa reunión de urgencia celebrada en la recta final hacia el ballotaje del próximo domingo. Se sabe que junto al presidente estuvieron los generales Paulo Sergio Nogueira de Oliveira y Marco Antonio Freire Gomes, ministro de Defensa y  comandante del Ejército, respectivamente. En el mismo encuentro estuvieron el jefe de la Armada, Almir Garnier Santos y el titular de la Fuerza Aérea, Carlos Baptista Júnior. Es decir el «partido militar».

Esa misma noche el candidato a la reelección a quien las encuestas dan como perdedor, por estrecho margen frente a Luiz Inácio Lula da Silva, también conversó con ministros y asesores civiles. Fuentes del gobierno confirmaron a la agencia Folhapress y al canal GloboNews la realización de esos cónclaves y comentaron que el mandatario habría propuesto postergar los comicios cumpliendo una amenaza ya esbozada en discursos y entrevistas concedidas por lo menos desde julio de 2021.

Desde su llegada al Palacio del Planalto en enero de 2019 este exégeta de la dictadura ha ensayado una serie de maniobras para erosionar el sistema institucional desde adentro. Esto incluyó desde cuestionar las urnas electrónicas hasta enviar al Legislativo un proyecto de ley que pune con prisión a los responsables de las empresas de demoscopia cuando sus proyecciones sean erradas.

Previamente había amenazado cerrar el Congreso e incitó a sus grupos de choque a invadir el palacio del Supremo Tribunal Federal, copiando la toma del Capitolio alentada por Donald Trump, de quien es un émulo, en enero de 2021.

Entre paréntesis: el diputado Eduardo Bolsonaro, de reciente periplo por Argentina, ha sido uno de los agitadores de una aventura golpista para perpetuar a su padre en el Planalto. Una comisión investigadora estadounidense analizó el prontuario del diputado por su presunta complicidad en el asalto al Congreso en Washington, ciudad donde se encontraba precisamente en enero de 2021 cuando fue de visita a la Casa Blanca.

La reacción de Lula

El exmandatario reaccionó con aplomo ante los embates de quien será su adversario en los comicios del domingo y a quien enfrentará cara a cara durante el esperado debate televisivo de este viernes en los estudios de la TV Globo en Rio de Janeiro. «El (Bolsonaro) está queriendo generar una confusión porque está un poco desestructurado psicológicamente (..) él sabe que va a perder», declaró el petista este jueves a la maññana.

Por la noche la encuestadora Datafolha informó que Lula tiene el 54 por ciento de los votos válidos, uno por ciento más que la semana pasada, y Bolsonaro el 46 por ciento, habiendo retrocedido un punto.

«Centrao”

La propuesta presentada de buenas a primeras por el presidente para posponer las elecciones al parecer no habría tenido asidero entre los miembros civiles del gobierno. Los representantes de la coalición de fuerzas derechistas conocida como «Centrao», que da sustento al Ejecutivo en el Parlamento, no estaría sintonizada con esa aventura que puede ser una hipoteca a sus intereses de largo plazo.

El «Centrao» continuará siendo poderoso ya sea que el domingo gane Bolsonaro o gane Lula. Los políticos del «Centrao» son más sensibles a los humores de la sociedad y de los poderes fácticos, léase mercado, empresas y medios, donde campea el descontento, no de manera homogénea, con el régimen gobernante.

En cambio poco se sabe sobre cómo recibió el «partido militar» la propuesta de diferir la votación. La corporación castrense ha sido bastante orgánica con el proyecto de poder bolsonarista al cual ha sido funcional. Asi quedó demostrado en el desfile cívico-militar del 7 de setiembre, en el Bicentenario de la Independencia, una conmemoración concebida como parte de la campaña del mandatario hacia la reelección.

Como parte de esa organicidad con el Planalto puede ser considerada la presión del Ministerio de Defensa sobre el Tribunal Electoral para la realización de una auditoría de las urnas electrónicas. Defensa logró imponer el control biométrico en el primer turno del 2 de octubre , haciendo que la votación se atrase y que un número posiblemente alto de votantes desista de sufragar ante las largas colas. Esa maniobra habría favorecido a Bolsonaro, ya que la mayor parte de los ciudadanos que abandonan las filas suelen ser personas humildes mayoritariamente electoras de Lula.

El profesor Sergio Amadeu, de la Universidad Federal del ABC, en San Pablo, declaró a este diario que sin esa «intromisión» de los militares Lula, que en la primera vuelta obtuvo el 48,4 por ciento de los votos, pudo haber estado más cerca del 50 por ciento, con lo cual ya sería presidente electo sin necesidad de balotaje.

El investigador aclara que esa es una hipótesis provisoria, cuya confirmación sólo llegará con el análisis de cómo se votó y se dejó de votar en cada lcircunscripción el 2 de octubre. Lo cierto es que más de 32 millones de electores desertaron, la mayoría de ellos ni fue a votar, sobre un total de 156 millones.

Pretexto

El pretexto para postergar (¿hasta cuándo?) las elecciones es irrisorio: se basa en una supuesta manipulación ocurrida en miles de radios que pasaron menos publicidad electoral del oficialista Partido Liberal que del opositor Partido de los Trabajadores.

La denuncia fue presentada ante el Tribunal Superior Electoral, que la desechó por «falta de pruebas» sobre ese imaginario complot mediático.Y no solo eso: el Tribunal ordenó investigar a los responsables de la campaña del Partido Liberal ante la sospecha de que la acusación no haya sido otra cosa que un excusa para causar tumultos en la recta final hacia el segundo turno electoral.