Brasil – Mujeres contra el feminismo. Las nuevas Damares de la política. [Mariana Correia]

Damares Alves, Ministra de la Mujer, Familia y Derechos Humanos.

Las candidatas cristianas conservadoras siguen los pasos de la ministra de Bolsonaro y usan su popularidad para ganarse al electorado en las municipales del domingo .

La Diaria, 14-11-2020 *

Correspondencia de Prensa, 14-11-2020

Una de las figuras centrales del actual gobierno brasileño, Damares Alves, ministra de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, se pondrá a prueba en las elecciones municipales del domingo. Su popularidad está en aumento y se proyecta como la carta de triunfo de Bolsonaro para las próximas elecciones de 2022 (su nombre suena como uno de los favoritos para la vicepresidencia). Hoy, es la principal guardiana de las directrices morales del gobierno, que garantizan el apoyo del electorado conservador. Aunque las declaraciones directas de respaldo a candidatos (o amigos, como dice en los videos) son escasas, detrás de escena Damares ha estado articulando, desde el año pasado, el apoyo de líderes políticos y religiosos para alentar a las candidatas.

La ministra dijo que tenía como objetivo colocar “al menos una mujer” en los ayuntamientos de cada municipio brasileño (después de que en las elecciones de 2016 las mujeres ganaron sólo 13% de los cargos en disputa) y lanzó la carrera “Maratón + Mujeres en la política”. La iniciativa es suprapartidista y sin filtro religioso, según su ministerio, que no dio a conocer el perfil de las participantes.

Sin embargo, los críticos del gobierno han interpretado la ofensiva de Damares como una forma de atraer a más religiosas conservadoras a la política de los partidos. De hecho, esta ya es la elección municipal con más candidatos religiosos desde 2008. Según la Justicia Electoral brasileña, entre los candidatos que al inscribirse declararon como ocupación que son profesionales de la religión, en su mayoría vinculados a partidos de derecha, 193 son mujeres. Considerando sólo el nombre con que se presentan los candidatos al registrarse, la palabra “hermana” aparece 1.159 veces entre los 186.144 candidatos.

Éxito en el campo conservador

“Damares articula el voto femenino evangélico”, consideró la antropóloga Jacqueline Teixeira, que investiga los asuntos de género entre los evangélicos. Señaló que la exitosa trayectoria en el campo conservador, históricamente dominado por hombres, convirtió a la ministra en una inspiración para muchos candidatos del segmento, que la reverencian en las redes sociales y replican su agenda política para conquistar al electorado.

Contar con el respaldo de Damares es un sello político digno de un lema de campaña, como el de Maely Benedetti, candidata a concejal en Tucumã, en el estado de Pará. “Apoyo total de la ministra”, dice la imagen de su página web. La foto muestra a Damares sonriente apuntando a la candidata, que le responde con el mismo gesto.

La candidata debutó en la política este año defendiendo la tríada de familia, igualdad y justicia, en una campaña muy movida en las redes sociales. En Facebook, Maely tiene una colección de fotos junto a la ministra. En una de sus publicaciones en la red social, Maely también se pronuncia en contra del feminismo y la “ideología de género”, un término que se ha utilizado contra iniciativas de educación sexual en los centros de estudio.

Las pautas de la ministra marcan el tono de las campañas

La protección de la infancia, la defensa de la familia heteronormativa y las directrices antiaborto son banderas de la ministra Damares Alves, y este año se han convertido en compromisos de campaña entre las mujeres del campo conservador. La actuación en proyectos sociales, la trayectoria tras bambalinas de la política, como asesora parlamentaria, y la propia religión evangélica son también puntos en la historia de la ministra que se acercan al currículum de varias de estas candidatas, y estas similitudes suelen cobrar protagonismo en las campañas.

Damares es también una inspiración para Bruna Bahia, candidata a concejal en Nilópolis, en el estado de Río de Janeiro. Después de perder a dos hijas en un accidente de tránsito, en el que quedó ciega de un ojo, se convirtió en evangélica y creó un proyecto social para mujeres. “La ministra es una mujer con fibra de lucha por las cosas en las que yo creo, como la familia”, dijo a Agência Pública.

Graduada en Teología, Bruna tiene 34 años y dice que se despierta a las 6.00 y, después de oraciones y lecturas bíblicas, ya comparte el material de campaña en la lista de contactos de Whatsapp y en las redes. Bruna cree que el gobierno de Bolsonaro fue “elegido por Dios”. Ella piensa que las mujeres cristianas conservadoras deberían participar de manera más activa en la política para “romper años de cosas malas de personas que no son cristianas”. “No podemos ser gobernados por políticos que intentan destruir a la familia”, dice.

Tías para los niños

Protectora de los niños y defensora de la familia. Así se presenta Thais Bertolote, candidata a concejal en São Carlos, en el estado de San Pablo, para quien la ministra grabó un video de apoyo. “Cuando Dios puso este deseo [de ser candidata] en mi corazón, hablé con Damares. Ella conoce mi trabajo con los niños”, dijo Thais, que trabaja en un proyecto de donaciones a niños de una ocupación urbana de la ciudad.

Damares también grabó videos de apoyo para otras candidatas evangélicas que están tratando de conseguir lugares en los consejos municipales y ayuntamientos. Este es el caso de Rita Passos, candidata a la alcaldía en Itu, también en San Pablo. En varias grabaciones a las que tuvo acceso Agência Pública, la ministra utiliza palabras similares. Llama a la candidata “amiga” y destaca su papel en la protección de mujeres y niños y en la lucha contra la violencia doméstica.

Damares grabó otro video para apoyar a Emilliye Malavasi, candidata a concejal en Votuporanga, San Pablo. Conocida como tía Mi, es una educadora cristiana y se presenta como una “evangelista de niños y antifeminista”. “Soy #cristiana, #conservadora, estoy #contra #ideologia de #género, estoy contra el #aborto, #defensora de la #família y de la #infancia y #antifeminista”, escribió en Facebook. Tía Mi tiene un canal infantil en Youtube en el que enseña principios bíblicos.

La candidatura de tía Mi se articula con otras candidatas que se presentan como defensoras de la niñez. Son mujeres evangélicas que trabajan con niños, como Keyla Cristina, tía Keyla, candidata a concejala en Contagem, en Minas Gerais.

La tía Keyla, pedagoga especializada en la prevención del abuso y el maltrato, realizó una transmisión en vivo con la ministra Damares en setiembre. En esa transmisión por Facebook la ministra dejó en claro que lleva muchos años con tía Keyla “en un largo recorrido protegiendo a los niños”. “Tenemos un equipo en Brasil de tías y tíos que hacen eventos los fines de semana en las iglesias. Durante la semana estamos en Brasil, y los fines de semana nos conectamos con las personas para encontrarnos”, dijo la ministra.

Mujeres contra el feminismo

En el segmento evangélico el discurso de empoderamiento de las mujeres no siempre dialoga con las agendas feministas, explicó la investigadora Jacqueline Teixeira. “Para muchas mujeres, el empoderamiento está vinculado a la pertenencia de la familia e incluso al liderazgo de un grupo religioso”, dijo.

Explicó que, en la concepción de algunos grupos evangélicos, las mujeres pueden trabajar y no tienen que aceptar una relación abusiva o violenta. “La idea de sumisión al hombre, que se defiende en la Biblia, en la que el marido es el cabeza de familia, no necesariamente anula a esta mujer. Ella se ve a sí misma como una líder en la familia y en la iglesia. Muchos dicen que, si el hombre es la cabeza de la familia, ellas son el cuello que la dirige. Es una visión de empoderamiento alejada del pensamiento feminista. La violencia doméstica es vista como un tema femenino, aunque también sea parte de una agenda feminista, así como el logro de la participación femenina en la política”.

Esta distancia con el feminismo se ve reforzada, en opinión de la investigadora, por la asociación del movimiento con la defensa del aborto. La lucha contra el aborto es un tema fuerte en el campo religioso, que logra unir el fragmentado campo evangélico y traza intersecciones con grupos católicos. También es una de las principales directrices de Damares y la mayoría de las candidatas que se entrevistaron para este reportaje.

Marisa Lobo, evangélica y candidata a la alcaldía de la capital del estado de Paraná, quiere “transformar Curitiba en la capital provida del país”. Estuvo al lado de la ministra en varios embates contra la despenalización del aborto (permitido por la ley brasileña en casos de violación, riesgo de vida de la embarazada y anencefalia fetal) en el Congreso. Fue asesora del Frente Parlamentario Evangélico cuando Damares trabajaba para el ex senador Magno Malta. “Nosotras [ella y Damares] éramos las personas detrás de escena. Ayudamos a parlamentarios y candidatos. Ahora estamos en la primera línea”, dijo.

En 2014, el Consejo Regional de Psicología de Paraná le revocó la licencia a Marisa, psicóloga cristiana, acusada de defender la “cura gay”, como se llama a las terapias de reversión sexual, prohibidas en Brasil por las autoridades de la salud. En ese momento, estuvo representada en el proceso de recurrir la decisión por Damares Alves, que es abogada y aún no era ministra, y logró revertirla.

La antropóloga e investigadora Jacqueline Teixeira advierte: “Considerar reaccionarias a todas las mujeres evangélicas es un error”. Explica que hay muchas vertientes en el segmento evangélico y que es imposible generalizar el pensamiento y el comportamiento de esta audiencia.

Pero Nina Rosas, profesora de sociología e investigadora religiosa de la Universidad Federal de Minas Gerais, señala que el ala conservadora, que se opone al aborto y a las cuestiones de género, es la que domina la representatividad de los evangélicos en la política brasileña, con una fuerte actuación de los ministros del gobierno de Bolsonaro, entre ellos la propia Damares y gran parte de los parlamentarios de la bancada evangélica en el Congreso. Rosas considera que, debido a este perfil conservador, las candidatas evangélicas casi siempre se guían por un sesgo de empatía y obediencia, lo que puede tener un efecto perverso para la representatividad femenina en la política.

“La candidatura de la mujer es vista como una misión religiosa, un proyecto familiar, muchas veces con una fuerte interferencia del marido en el desempeño de la candidata”, señaló. “Entonces, aunque hay un movimiento para posicionar a las mujeres fuera del ámbito doméstico, hay un discurso de las propias mujeres en la reafirmación de los valores patriarcales”, analizó. Más allá de las ideologías y creencias de los candidatos, la investigadora recuerda que “las mujeres han ganado el derecho a tener un lugar en la política”.

* Este artículo fue publicado originalmente por Agência Pública, 5-11-2020.