Estados Unidos – La delgada línea azul entre las violentas milicias pro Trump y la policía. [Ryan Devereaux]

A l’encontre, 31-8-2020

Traducción de Ruben Navarro – Correspondencia de Prensa, 2-9-2020

Los videos que precedieron al asesinato de Anthony Huber («el héroe del skate» asesinado por Kyle Rittenhouse cuando trataba de neutralizarlo) en las calles de Kenosha, Wisconsin, son discordantes. Entre los más escalofriantes está el que fue filmado en el estacionamiento de un taller de reparación de autos. Sonaron varios disparos. A lo lejos, se ve al tirador en jeans y con una camiseta verde. Un hombre corre detrás de él. El tirador se da vuelta. Suenan otros disparos y el hombre se derrumba en el suelo. El tirador da la vuelta a un coche estacionado y luego vuelve hacia el hombre que está tendido en la acera. Lo mira y saca su celular. «Acabo de matar a alguien», dice el tirador, antes de huir corriendo. El hombre en el suelo se retuerce y mira al cielo, jadeando profundamente mientras los espectadores tratan desesperadamente de presionar su herida. Algunos lloran, otros gritan para que alguien llame a la policía.

En un segundo video, vemos al tirador corriendo en el cantero central de una calle de doble sentido mientras los transeúntes gritan que acaba de dispararle a alguien. Se cae al suelo. Un puñado de hombres corren hacia él; Anthony Huber es uno de esos hombres. El hombre de 26 años le lanza su patineta al pistolero e intenta quitarle el rifle. El tirador aprieta el gatillo. Anthony Huber titubea y da unos pasos hacia atrás, luego se desploma en la calle. Un segundo hombre, que parece tener un arma de fuego, recibe un disparo en el brazo. El tirador se levanta y corre, luego se dirige hacia una columna de vehículos policiales que se acercan. De nuevo, los transeúntes gritan que acaba de disparar a dos personas. El tirador, con las manos en alto, parece haber recibido la orden de apartarse y la policía sigue avanzando.

Un tercer video, filmado antes de los asesinatos, muestra al mismo joven armado intercambiando con las fuerzas del orden que están en un vehículo blindado; el joven acepta una botella de agua que le dan los policías en agradecimiento por los esfuerzos que él y otros miembros de un grupo de justicieros armados estaban haciendo. Un oficial del vehículo dijo por el altavoz: «Les estamos agradecidos. Los apreciamos mucho».

Unas horas después de que los videos hayan sido filmados, Kyle Rittenhouse, de 17 años, el presunto tirador, fue arrestado por homicidio voluntario en primer grado. Estaba entonces a kilómetros de distancia en Antioquía, (condado de Lake, Illinois), pese a haber hablado con la policía y a que varios transeúntes lo habían identificado como el autor de los disparos, los que, al parecer, fueron observados por las fuerzas del orden. Kyle Rittenhouse fue acusado de matar a Huber y Joseph Rosenbaum, un padre de 36 años que deja tras de sí a su novia y a su hija, y de herir a Gaige Grosskreutz, un médico voluntario de la calle. Los asesinatos tuvieron lugar la tercera noche de protestas contra la agresión policial a Jacob Blake, un hombre negro desarmado que quedó paralizado tras recibir cuatro balas (de siete) disparadas por la espalda delante de sus hijos. Como en otras ocasiones en el país, la respuesta a la violencia policial estuvo marcada por manifestaciones pacíficas a gran escala, destrucciones y daños materiales. Jacob Blake permanece hospitalizado y, según su padre y su abogado, fue encadenado a su cama, aún sabiendo que no puede moverse.

Heidi Beirich, la responsable de la estrategia del Proyecto Global contra el Odio y el Extremismo, dijo que las noticias de la violencia no la sorprendieron cuando se despertó el miércoles por la mañana, en Kenosha. El verano de 2020 lleva ya la marca del ataque a los manifestantes de Black Lives Matter, con un intento de atentado en Nevada (a principios de junio), el asesinato selectivo de un guardia de seguridad de un tribunal federal y de un ayudante del sheriff por un presunto extremista de derecha en California. Además, un líder del Ku Klux Klan se lanzó contra una multitud de manifestantes que protestaban contra la brutalidad policial en Virginia.

«Las elecciones se acercan, Trump busca sembrar el miedo en los manifestantes y trata de sofocarlos con toda esas historias sobre la ley y el orden, y esto se va a poner peor», dijo Heidi Beirich a The Intercept. «No espero, lamentablemente, que esto se acabe ahí.»

Durante una conferencia de prensa el miércoles (26-08), el Sheriff del condado de Kenosha, David Beth, no explicó por qué autorizaron a Kyle Rittenhouse a abandonar la escena del tiroteo. Aparte del hecho de que fue identificado como un hombre armado en la calle después del toque de queda, el joven de 17 años no tenía edad suficiente para llevar legalmente el arma que utilizó. «No tengo ni idea», dijo el sheriff a los periodistas, y luego añadió: «Ni siquiera sé el nombre de este hombre». Cuando le preguntron por qué las fuerzas del orden daban agua embotellada a los vigilantes armados, el sheriff respondió que era una práctica común. «Nuestros agentes le darían agua a cualquiera.»

Unas horas antes del tiroteo, la Kenosha Guard, una milicia local, lanzó un «llamado a las armas» en Facebook, amplificado por el sitio web InfoWars, que defiende las teorías conspiracionistas, exhortando a los ciudadanos armados a defender la propiedad privada. En la conferencia de prensa del miércoles, David Beth dijo que el grupo había pedido trabajar para su oficina y, según el sheriff, la solicitud fue rechazada.

Milicias violentas pro Trump

Los acontecimientos de Kenosha son los últimos de una larga serie de casos en los que los llamados justicieros se reunieron bajo la bandera de la «delgada línea azul» (thin blue line) -una bandera un símbolo y un movimiento dedicados a la defensa de las fuerzas del orden, al recuerdo de sus miembros «caídos» y de apoyo al presidente- agrediendo violentamente a los manifestantes, mientras que la policía permanecía en un segundo plano.

Unos días antes de los asesinatos de Wisconsin, durante una manifestación llamada «Back the Blue» en Gilbert, Arizona, varios manifestantes armados y pro-policía apalearon a los otros manifestantes bajo la mirada de las fuerzas del orden. Antes de la manifestación, que ahora es semanal, los organizadores publicaron las violentas amenazas de muerte que habían recibido. Unos días más tarde, la policía de Portland no reaccionó mientras unos hombres armados, que agitaban banderas de la «delgada línea azul», atacaban a los manifestantes de izquierda en las calles de la ciudad. El choque se produjo pocas semanas después de que un miembro de la Navy SEAL (fuerza especial de la marina de guerra), que se había jactado públicamente de haber infiltrado los «antifa», estaba siendo investigado en relación con la detonación de un artefacto explosivo cerca de los manifestantes. En Nueva York, las manifestaciones a favor de la policía también fueron violentas.

Mike German, un ex agente del FBI que se infiltró en grupos de extrema derecha en la década de 1990 y que ahora trabaja en el Brennan Center for Justice, señaló que la tendencia de las fuerzas del orden a retroceder ante las protestas armadas de la derecha empezó a verse en ocasión de los altercados que tuvieron lugar durante la campaña electoral de Trump en 2016. Y se mantuvo durante toda su administración. «El hecho de ver cómo la policía sigue tratando a esos activistas de extrema derecha como a sus amigos es preocupante», dijo.

En los años 1990, explicó Mike Germán, las fuerzas del orden se dieron cuenta de que los miembros más violentos de los grupos de extrema derecha, los que tenían antecedentes penales y que, por esa razón, corrían el riesgo de ser arrestados, no asistían a las manifestaciones públicas. Pero ahora, ya no es el caso.

«Hay gente que participa en las protestas en Portland desde hace años», dijo Mike German. «Están bien identificados. Los conozco aún si no vivo en Portland. A varios de ellos, el tribunal les ha ordenado que no asistan a ninguna otra manifestación debido a los actos de violencia que ya han cometido. Pero aún así, pueden reprimir junto a la policía, como si fueran auxiliares. Es realmente sorprendente -son personas que pueden apuntar con sus armas a la gente en plena luz del día sin ser arrestados.»

Los datos recopilados por el Centro de Análisis de la Derecha Radical y compartidos con HuffPost, el 28 de agosto, identificaron casi 500 casos de extremistas de derecha que actuaron contra las protestas de Black Lives Matter desde el asesinato de George Floyd por la policía a finales de mayo, dando lugar a 64 casos de agresiones simples, 38 agresiones a vehículos y nueve casos de tiros a los manifestantes, que provocaron tres muertes.

Entre los innumerables factores que contribuyen a la violencia y a la inestabilidad política actuales en el país, se encuentra la inversión de la relación entre ciertos elementos de la derecha armada y el gobierno federal, dijo Beirich. «El movimiento antigubernamental ya no es antigubernamental en el sentido de que el gobierno federal ya no es su enemigo», dijo. «Trump ha cambiado ese punto de vista – la milicia, el movimiento antigubernamental más amplio, es esencialmente una formación política pro-Trump». Mike German, quien publicó un informe esta semana sobre la infiltración de las fuerzas del orden por parte de los extremistas, describió el creciente alineamiento público de la extrema derecha, del accionar policial y de la Casa Blanca como «una expansión del paraguas» a favor de los grupos extremistas.

«El presidente ha identificado a las protestas de Black Lives Matter y a los supuestos antifa como el enemigo, lo que envía un mensaje a la policía sobre quién debe ser perseguido, pero también a esos grupos», dijo. «Esos grupos y la policía parecen haberse alineado contra un enemigo común, pero las fuerzas del orden cometen un grave error si piensan que porque son los enemigos de sus enemigos, son sus amigos. No son sus amigos, como lo han demostrado y lo seguirán demostrando cada vez que las fuerzas del orden tratan de controlar su violencia».

Una ola de extremismo de ultra derecha

Después de la elección de Barack Obama, hubo un aumento de la actividad de la extrema derecha, que estalló luego, bajo el mandato del presidente Donald Trump, dijo Heidi Beirich. «Empezó como un lento redoble de tambor, primero de los supremacistas blancos, luego de la milicia antigubernamental, y luego otro, y luego otro más», dijo. «Fue creciendo hasta la explosión que vimos recientemente».

Durante el segundo mandato de Obama, el aumento de la actividad de la derecha se vinculó con un notorio movimiento pro-policía que surgió en respuesta al movimiento Black Lives Matter. Kyle Rittenhouse llegó a la mayoría de edad en ese momento crítico. El miércoles 26 de agosto, el BuzzFeed News informó que el adolescente tenía un asiento en primera fila en un rally pro-Trump, que tuvo lugar en enero, y que formaba parte de un programa de cadetes en un departamento de policía local que enseñaba a montar a caballo y a usar armas de fuego. En una entrevista con Vice News del jueves 27 de agosto, unos ex compañeros de clase describieron a Kyle Rittenhouse como a un partidario de Trump al que le gustaba «provocar a los liberales» (la izquierda).

Si el las informaciones del Departamento de Policía de Antioquía son correctas, Kyle Rittenhouse nació el 3 de enero de 2003, al final del período de 18 meses entre los ataques del 11 de septiembre y la invasión de Iraq. Llegó al mundo sólo unas semanas antes de que se instalara el Departamento de Seguridad Interior (Department of Homeland Security, en noviembre de 2002, por iniciativa de George W. Bush. Probablemente, todavía estaba en la escuela primaria cuando la bandera de la «delgada línea azul» -la misma que puso en el fondo de su perfil de Facebook- se convirtió en el símbolo de un movimiento nacido en respuesta a las protestas contra la brutalidad policial durante el mandato de Obama.

Los mensajes que Kyle Rittenhouse puso en las redes sociales indican que su visión del mundo está impregnada de la cultura militarista que anima a grandes sectores de la población del país, después de un par de décadas de guerra y del surgimiento de las fuerzas del orden como un poderoso grupo cultural y político. En esa visión del mundo hay una comunidad «política», con sus propios símbolos y lenguaje, construida en torno a la idea de la amenaza constante, del bien contra el mal, y del papel sagrado de las armas de fuego en el mantenimiento del orden social. En un video filmado antes de los asesinatos del martes 25 de agosto, se puede oír cómo el adolescente Kyle Rittenhouse explica su papel en la protesta, con términos que adoptan el lenguaje de la policía moderna americana, que se esfuerza constantemente en centrar la voluntad de los agentes de policía para hacer frente al «peligro».

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Kyle Rittenhouse, autor de los disparos contra Anthony Huber.

«Hay gente que está siendo herida y nuestro trabajo es proteger esta sociedad, y una parte de mi trabajo consiste también en ayudar a la gente», dijo Kyle Rittenhouse a un reportero del sitio web de derecha, Daily Caller. «Si alguien resulta herido, me enfrento al peligro. Por eso tengo mi arma, porque tengo que protegerme, claro, pero también tengo mi botiquín de primeros auxilios».

Si Kyle Rittenhouse hubiera forjado su identidad política en línea durante la última década -como parece haberlo hecho- se habría encontrado con un universo de ideas, memes e imágenes, en gran parte sin ingún control, que mezcla las ideas pro-policía y la extrema derecha, señaló Heidi Beirich. «Recuerden que ninguno de los medios o redes sociales había abordado realmente el tema de las milicias en su sistema de difusiónen durante la vida de este chico», dijo. «Así que estuvo expuesto a todas las ideas militantes -la necesidad de la guerra, el armamento- y todo eso fue difundido donde vivían niños como éste.»

El apoyo que Kyle Rittenhouse recibe en línea, ha crecido enormemente desde su arresto. Las recaudaciones de fondos y los memes de «Liberen a Kyle» («Free Kyle») se difundieron ampliamente con el telón de fondo de una situación política muy cargada.

Desde el principio, Trump buscó el apoyo de la extrema derecha de las fuerzas del orden estadounidenses y obtuvo, durante la campaña electoral de 2016, el apoyo de sindicatos de los agentes de las patrullas fronterizas, de la ICE (United States Immigration and Customs Enforcement, la policía de aduanas) y de la Orden fraterna de la policía (Fraternal Order of Police). Esa maniobra continúa en 2020, con la Asociación de beneficencia de la policía de Nuev York, que representa 24.000 agentes, la que le brindó su apoyo al presidente. A principios del verano, en Filadelfia, varios miembros de los Proud Boys, un gang especializado en reyertas callejeras, de ultra derecha, que va a menudo a las manifestaciones pro-policía para enfrentarse a los «izquierdistas», estuvo presente en una reunión entre el vicepresidente Mike Pence y el sindicato de la policía local.

Los asesinatos de Kenosha ocurrieron un día después de que una pareja de San Luis, en Missouri, que había usado armas de fuego para amenazar una manifestación de Black Lives Matter delante  de su mansión, fuera invitada a tomar la palabra en la Convención Nacional Republicana. El mensaje de la pareja, y el de los republicanos, así como el del gobierno -que busca la reelección del presidente Trump- es que las protestas que se han desatado en todo el país son una amenaza y que los estadounidenses, cuando son amenazados, tienen derecho a defenderse. «Nos sorprende mucho que jóvenes de 17 años, con armas, hayan decidido mantener el orden cuando nadie más quería hacerlo», dijo el presentador de Fox News, Tucker Carlson, a sus millones de espectadores el miércoles por la noche. Refiriéndose a Kyle Rittenhouse en Twitter, Ann Coulter, la comentarista de extrema derecha cuyos puntos de vista políticos son bien conocidos por Donald Trump, quien los asimila a la voz de sus bases, añadió: «Lo quiero como presidente».

«Ese mensaje va a ser machacado todos los días hasta el 3 de noviembre», dijo Heidi Beirich, lo que debería preocuparnos profundamente. «Cuando las figuras políticas y públicas se aprovechan de situaciones delicadas de esta manera, siempre termina en violencia.» Heidi Beirich añadió: «No logro encontrar nada más irresponsable que lo que la Convención Republicana y Trump está haciendo. Es increíble».

La bala que le quitó la vida a Anthony Huber le atravesó el corazón, le desgarró la aorta, la arteria pulmonar y el pulmón derecho. El miércoles por la noche, la compañera de  Anthony Huber, Hannah Gittings, llamó a sus amigos para reunirse con él en el skatepark de Kenosha; una colecta de fondos recaudó rápidamente miles de dólares para la familia. Además de ser una figura talentosa y conocida en la escena local del skateboard, los amigos de Anthony Huber lo recordaron como una «persona pacífica» y un «protector» que «arriesgaba su vida por los demás». Hannah Gittings declaró a un canal local de la CBS que era el hombre más inteligente, amable y cariñoso que había conocido.

Artículo publicado en The Intercept, 28-8-2020