Cultura – Jean-Michel Basquiat, un legado radiante y cegador. [María José Santacreu]

En un mes de mayo, pero de hace cuatro décadas, Jean-Michel Basquiat hacía su primera exposición individual en la Galleria d’Arte Emilio Mazzoli, en Módena. Todavía se hacía llamar SAMO, especie de abreviatura de Same Old Shit (‘la misma mierda de siempre’), y recién estaba empezando a pilotear el torbellino en el que se había transformado su vida. Había nacido el 22 de diciembre de 1960 y su ascenso fue tan meteórico como brutal el impacto de su muerte, a los 27 años. A pesar del largo tiempo transcurrido, su obra permanece bajo el signo de la interferencia.