Una psicología del habla particular de los sicilianos que según él “sólo con la ironía pueden sobrevivir”. Por lo que agradecía a sus intérpretes sus esfuerzos, como en el caso de su traductor judío al alemán, quien luego del esfuerzo realizado, le comentó: “Yo, que me libré del Holocausto, pensé que no sobreviviría a tu traducción”...
