Birmania – El régimen militar reprime los sindicatos y viola los derechos de los trabajadores. [Hein Htoo Zan]

Cientos de sindicalistas protestando frente al Ayuntamiento de Yangon, en marzo de 2017, contra los recortes del gobierno en el periodo del Festival del Agua. / The Irrawaddy

Hein Htoo Zan

Red Sindical Internacional de Solidaridad y de Luchas (RSISL), 12-9-2022 

Traducción de Correspondencia de Prensa, 14-9-2022

Las organizaciones de defensa de los derechos de los trabajadores en Birmania informaron de que el régimen militar ha violado repetidamente los derechos de los trabajadores, incluida la libertad de asociación sindical, desde el golpe de Estado del año pasado. Daw Moe Sandar Myint, presidente de la Federation of General Workers Myanmar [Federación General de Trabajadores de Myanmar] (FGWM), que funciona ahora en una zona del país que no está bajo el control de la junta, dijo que la libertad de asociación de los trabajadores sindicalizados desapareció desde que los militares tomaron el poder.

«Los auténticos sindicatos, ya sean regionales o nacionales, ya no pueden organizarse», dijo.

En las fábricas, los sindicatos no pueden ejercer las funciones sindicales básicas, como la protección de los derechos de los trabajadores, porque los propietarios de las fábricas colaboran con el Ministerio de Trabajo, controlado por el régimen, y amenazan a los representantes sindicales y a los trabajadores para impedir que participen en las actividades sindicales o reclamen sus derechos.

«En algunas ocasiones, [los propietarios de las fábricas y los funcionarios del régimen] han llegado a dar información personal sobre los dirigentes sindicales a las fuerzas de seguridad, para poder interrogarlos o detenerlos», señaló Daw Moe Sandar Myint.

A finales de agosto, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) emitió un breve informe sobre Birmania en el que señalaba que la junta había declarado a 16 sindicatos y organizaciones de la sociedad civil (OSC) no registrados como «organizaciones ilegales» y que ya no podían trabajar debido a que pueden ser arrestados.

Las fuerzas del régimen allanaron las oficinas de los sindicatos, acosaron y amenazaron a los sindicalistas y a sus familias, y detuvieron a los dirigentes sindicales o los incluyeron en una lista de personas buscadas, a modo de represalia por su participación en huelgas y manifestaciones pacíficas que exigían el restablecimiento de la democracia y el gobierno civil, dijo la OIT.

Las organizaciones de la sociedad civil y los sindicatos que no figuran oficialmente en la lista negra de la Junta también son objeto del mismo trato. Una de las principales herramientas utilizadas para reprimir a los sindicatos ha sido la emisión de órdenes de arresto contra dirigentes de OSC y sindicatos no registrados, en virtud del artículo 505(a) del Código Penal.

El 2 de septiembre, el Ministerio de Trabajo de la Junta emitió una breve refutación al informe de la OIT, afirmando que «se opone firmemente a las falsas declaraciones de la OIT».

Daw Myo Myo Aye, responsable del Sindicato Solidarity Trade Union of Myanmar (STUM), confirmó que habían sido informados de que el STUM era una de las 16 organizaciones que el régimen considera de ahora en adelante como asociaciones ilegales. «Igualmente, advirtieron verbalmente a los trabajadores de que se meterían en problemas si se ponían en contacto con nosotros», añadió.

La dirigente del STUM fue detenida durante seis meses después del golpe, junto con muchos otros militantes sindicales. Dijo que ahora hay «sindicatos amarillos», o falsos sindicatos, organizados por los propietarios y la dirección de las fábricas para convencer a las empresas y a los compradores de productos de que se respetan los derechos laborales de sus trabajadores.

El STUM y otras organizaciones como Action Labour Rights, el Comité de Coordinación Sindical, la All Burma Federation of Trade Unions y el Future Light Center siguen funcionando, pero sólo pueden llevar a cabo una pequeña parte de sus actividades normales. Las otras once organizaciones designadas por la junta como «organizaciones ilegales» han tenido que refugiarse en zonas del país fuera del control del régimen. Los trabajadores entrevistados por The Irrawaddy dijeron que cuando se violan sus derechos en las fábricas, se sienten impotentes porque corren el riesgo de ser arrestados si se ponen en contacto con los sindicatos. El mecanismo de resolución de litigios también ha dejado de funcionar desde que los militares tomaron el poder. Por el momento, lo único que pueden hacer los sindicatos y las OSC es dar consejos informales a los trabajadores.

El presidente de la FGWM, Daw Moe Sandar Myint, dijo que, dado que los sindicatos ahora sólo pueden trabajar a distancia, escuchan los casos planteados por los trabajadores y luego los asesoran sobre cómo discutir y negociar sus derechos con la dirección y los propietarios de las fábricas. Pero, según ella, se trata de una situación insuficiente que no permite a los sindicatos ayudar de forma eficaz a los trabajadores.

«Mientras la dictadura militar siga en el poder, es imposible que los sindicatos sobrevivan», dijo.

La OIT, en su informe sobre Myanmar, pidió apoyo internacional para contrarrestar esta amenaza existencial para el espacio cívico y la libertad de asociación en el país. La OIT añade que ha llegado el momento de que la comunidad internacional se solidarice con las organizaciones que siguen luchando por los derechos de los trabajadores en Birmania. (Publicado en The Irrawaddy, 9-9-2022)