Brasil – Ninguna tregua al fascismo: ¡el 2 de octubre será nuestra respuesta! [Esquerda Online]

Esquerda Online, 15-9-2021

Traducción de Correspondencia de Prensa, 17-9-2021

La situación política nacional está en punto muerto. Bolsonaro no es lo suficientemente fuerte como para ejecutar un golpe victorioso en este momento, pero no es lo suficientemente débil como para caer inmediatamente. De este escenario surge un equilibrio precario e inestable, que fue expresado en la carta de disculpa de Jair Bolsonaro escrita por Michel Temer.

Tras mostrar su fuerza en las calles el martes 7 de septiembre, con amenazas explícitas de golpe de Estado, el presidente de las milicias se retiró tácticamente dos días después. El marte demostró que tiene la capacidad de movilizar masivamente a sus seguidores en torno a banderas golpistas. El jueves (9 de septiembre), se vio obligado a retroceder ante la presión de la gran burguesía y el peligro de impeachment. Dio dos pasos hacia adelante, para luego dar uno hacia atrás, manteniendo la misma estrategia golpista de siempre.

El acuerdo expresado en la «carta de Temer» tiene dos aspectos fundamentales. Por un lado, revela que la burguesía -en su mayoría- actúa por «ni destitución ni golpe», es decir, quiere preservar el gobierno hasta las elecciones, buscando, al mismo tiempo, contener el plan golpista del miliciano. El cálculo del gran capital es que el proceso de impeachment sería muy costoso para sus negocios y las reformas liberales, porque paraliza el país en una confrontación política e institucional de enorme intensidad y consecuencias imprevisibles.

Por otro lado, la carta de disculpas redactada por Temer expresa que Bolsonaro no está en condiciones de avanzar en su estrategia golpista en este momento. No hay apoyo del imperialismo norteamericano (el gobierno de Biden) para un golpe en Brasil, ni hay apoyo mayoritario en la clase dominante nacional para este objetivo. Además, el Gobierno atraviesa su momento de mayor hartazgo popular, que tiende a intensificarse con el aumento de la inflación. En vista de estos factores, no hay pruebas de que el alto mando militar esté a favor de una aventura fascista, a pesar del apoyo político de los militares al gobierno.

La solución provisional encontrada en los de arriba refleja el estancamiento de la situación política. Sin embargo, el acuerdo momentáneo da tiempo a Bolsonaro para recuperar parte de la popularidad perdida y preparar los pasos para un nuevo ataque golpista. No cabe duda: la elección del fascismo es táctica, lo estratégico es construir las condiciones para la ruptura autoritaria. Dar tiempo a Bolsonaro, esperando tranquilamente las elecciones, es jugar con el peligro, un error imperdonable.

La tarea prioritaria: ¡construir la jornada de impeachment el 2 de octubre!

La oposición de izquierda y centro-izquierda tiene razón al afirmar la lucha urgente y apremiante por el impeachment de Bolsonaro. El reto sigue siendo transformar la mayoría social en una mayoría en las calles, para derrotar a este gobierno y al golpe de Estado lo antes posible. En este sentido, la campaña Fuera Bolsonaro ha programado un nuevo gran acto nacional para el 2 de octubre. Nueve partidos (PSOL, PT, PCdoB, PDT, PSB, PV, Red, Solidaridad y Ciudadanía) se comprometieron el miércoles (15 de septiembre), para construir el acto de 2 de octubre y también señalaron la fecha del 15 de noviembre, para otra manifestación por el impeachment.    La intención es involucrar en la construcción de estos actos a todos los sectores favorables al impeachment de Bolsonaro, incluida la oposición de derecha.

El estrepitoso fracaso de la manifestación del MB (Movimiento Brasil Libre) y Vem Pra Rua del 12 de septiembre, a la que asistieron Doria, Ciro, Mandetta y Amoedo, demuestra que la capacidad de movilización social de estos segmentos es muy limitada. Pero esto no debe llevar a una posición sectaria de la izquierda en relación con ellos. Preservando su espacio y sus banderas, la izquierda debe defender que todos los que están a favor del impeachment  de Bolsonaro estén en las calles el día 2 de octubre, incluso la oposición de derecha.

Cuanto más representativa y amplia sea la plataforma el 2 de octubre y el 15 de noviembre, más fuerte será la presión contra Bolsonaro. En este sentido, sería relevante que Lula, Boulos, Ciro, Doria, Fernando Henrique Cardoso, Dino, Requião, entre otros líderes, estuvieran en la misma plataforma. La participación de los artistas en este movimiento es también muy importante. Necesitamos a todos los sectores que estén dispuestos a esta lucha común.

Consideramos que la construcción del acto del 2 de octubre debe ser la máxima prioridad de la izquierda, de todos los movimientos sociales y de todos los que perciben el peligro que representa Bolsonaro. No podemos perder ningún día. El compromiso de Lula en la convocatoria del acto, que hasta ahora se ha mantenido alejado de las manifestaciones callejeras, es fundamental.

Es necesario llevar la convocatoria a la movilización a los centros de trabajo, a los barrios periféricos y a los jóvenes. La construcción del acto desde la base es esencial. Sin embargo, para que tenga éxito, es clave dialogar con las demandas más sentidas por el pueblo trabajador, como el costo de la inflación, la falta de empleo, el retiro de derechos, los bajos salarios, las vacunas insuficientes, las reformas neoliberales, las privatizaciones, entre otros temas que aquejan al pueblo trabajador. Es necesario construir el vínculo entre la vida concreta de las masas y las amenazas golpistas. Al fin y al cabo, Bolsonaro quiere un golpe para, sobre todo, imponer más ataques a las condiciones de vida del pueblo pobre y trabajador.

La organización del acto debe tener en cuenta la importancia de concentrar los actos en las capitales de los estados. Hay que evaluar la posibilidad de construir caravanas de autobuses desde todas las ciudades del interior hasta las capitales, para poder concentrar fuerzas en los grandes centros urbanos, como hizo Bolsonaro el día 7. Los sindicatos, los parlamentarios y los movimientos sociales deben aportar sus recursos y medios para la construcción de la manifestación. Luchemos. Fuera Bolsonaro. ¡Impeachment ahora!