Colombia – Arrepentimiento. Los ex-comandantes de las Farc reconocen con vergüenza la «maldita política del secuestro». [Testimonios]

Ocho escenas que deja la audiencia de la JEP sobre los secuestros de las Farc

La Silla Vacía, 25-6-2022

Correspondencia de Prensa, 26-6-2022

Los últimos siete miembros del secretariado de las Farc, que fueron los altos mandos de esta guerrilla, reconocieron durante tres días en una audiencia de reconocimiento de responsabilidad de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) los crímenes que cometieron a raíz de su política de secuestro. Fue un evento histórico en el que en el que los victimarios le dieron la cara a 30 víctimas, de más de 21 mil secuestros que cometieron durante el conflicto armado

Estas son las escenas que muestran el horror del secuestro, la complejidad de lo que han vivido las víctimas, el arrepentimiento de los ex comandantes de las Farc, la importancia del trabajo de la JEP y cómo va tomando forma el camino para la reconciliación en el país.

   1. Los ex-Farc admiten su culpa y su vergüenza por haber secuestrado

Con la cabeza gacha y las manos tapando su rostro se vio constantemente a Rodrigo Londoño. Fue un gesto que reflejó algo que dijo en varias ocasiones: que tenía vergüenza e incluso asco de los actos que había cometido. Durante la audiencia de reconocimiento de responsabilidad de los antiguos miembros del secretariado de las Farc, estos admitieron su culpa y vergüenza por haber cometido crímenes de guerra y lesa humanidad. Quedó en evidencia el largo camino que han recorrido desde que alegaban que las “retenciones” eran “impuestos de la guerra” hasta reconocerlos como crímenes de lesa humanidad y estar arrepentidos por ellos.

   2. Un minuto de silencio por los desaparecidos

En la mañana del tercer día de audiencia, las víctimas que estaban en el público empezaron a alzar fotos y carteles con los rostros de sus familiares que fueron secuestrados y se encuentran aún desaparecidos. En ese momento, la magistrada Julieta Lemaitre interrumpió la diligencia para ofrecerles un espacio digno para rendirles un homenaje.

El resultado de la propuesta de la magistrada fue un minuto de silencio, mientras pasaban fotos de víctimas de desaparición forzada. Este se hizo al final del día y fue el cierre de la tercera jornada de la audiencia. Justamente ese día se abordaron los secuestros que cometieron las Farc con fines de control social y territorial, que es la modalidad con la mayor cantidad de víctimas acreditadas por desaparición forzada.

   3. Las magistradas Lemaitre y Díaz aseguran el respeto a las víctimas

La magistrada que lideró la audiencia fue Julieta Lemaitre, quien ha estado al frente del macrocaso sobre los secuestros cometidos por las Farc . Ella manejó los ritmos y los momentos de esta diligencia durante los 3 días. También le aseguró el respeto a las víctimas, interviniendo y corrigiendo a los comparecientes del último secretariado de esta guerrilla.

Con ella hubo otras magistradas que intervinieron en la audiencia, como Catalina Díaz. Que en varias ocasiones intervino para sentar un precedente frente a las versiones de los ex-Farc.

   4. Rodrigo Londoño siente asco por haber destruido una familia

A Jonathan Mulford lo secuestraron cuando tenía 15 años. En su finca en El Plato, Magdalena las Farc secuestraron a su familia, incluidos sus dos hermanos menores, su primo y su madre. El secuestro fue con fines extorsivos y por eso contó su historia durante el segundo día de audiencia. En su relato cuenta cómo el secuestro de su familia arruinó el proyecto de vida de su padre y le trajo una profunda depresión.

   5. Diva Díaz narra los daños invisibles del secuestro y perdona a sus victimarios

Durante el segundo día de la audiencia, que abordó el secuestro con fines extorsivos y de financiamiento, Diva Díaz contó cómo su vida y la de su familia cambió radicalmente después del secuestro de su padre, el comerciante Juan Antonio Díaz.

Juan Antonio fue retenido ilegalmente en 1998, en el Huila. Estuvo en cautiverio durante 14 meses y cuando fue liberado, las Farc secuestraron a una de sus hijas y a su sobrina. Luego empezó a denunciar estos hechos en programas de radio y televisión, por lo que fue amenazado y asesinado a finales del 2000. Luego de estos hechos, Diva Díaz se tuvo que desplazar forzosamente. Al final de su relato dijo que los perdonaba.

   6. Milton Toncel, conocido en la guerra como «Joaquín Gómez», acepta la rabia de su víctima

La segunda víctima en hablar el primer día de la audiencia fue el excongresista Orlando Beltrán. Este fue secuestrado por la Columna Móvil Teófilo Forero de las Farc, en Huila. Fue en 2001, cuando Beltrán era representante a la Cámara por el partido Liberal.  Quien debió responderle fue Milton Toncel, excomandante del Bloque sur y conocido en las Farc como “Joaquín Gómez”. Toncel dio una respuesta escueta, pero le pidió a la magistrada Julieta Lemaitre aportar más reconocimiento al final de la primera jornada.

   7. Pablo Catatumbo restablece la honra de Oswaldo Díaz, concejal secuestrado y desaparecido

A finales del 2001, el concejal de Palmira, Oswaldo Díaz, fue secuestrado por las Farc, asesinado en medio de una fuga y posteriormente desaparecido. En el 2002, Pablo Catatumbo justificó este crimen supuestamente porque Oswaldo era corrupto.

21 años después, durante el segundo día de audiencia, Edward Díaz, hijo de Oswaldo, habló del crimen de su padre y relató cómo fue retenido ilegalmente por miembros de la Compañia Alonso Cortés de las Farc. En medio de la audiencia también pidió restablecer la honra de su padre y encontrar el paradero de su cuerpo.

8. Pablo Catatumbo se compromete a buscar un desaparecido, cuyo paradero desconoce

Vladimiro Bayona fue la primera víctima en hablar el tercer día de audiencia. Lo hizo en nombre de las víctimas de los secuestros que cometieron las Farc con fines de control territorial. Pero sobre todo, Vladimiro habló en nombre de su hijo Alexander Bayona, quién fue secuestrado en 2002, en zona rural de Palmira (Valle del Cauca).

Alexander fue secuestrado junto a Alberto González. Ambos eran amigos y estudiaban Ingeniería Forestal en la Universidad Nacional sede Palmira. Estaban haciendo un trabajo de campo cuando fueron retenidos ilegalmente por las Farc. Posteriormente fueron asesinados y desaparecidos. Vladimiro le dijo a Pablo Catatumbo que no lo puede perdonar hasta que no encuentre el cadáver de su hijo.