Argelia – Las manifestaciones del Hirak imposibilitadas: ¿y ahora qué? [Makhlouf Mehenni]

A l´encontre, 23-5-201

Traducción de Faustino Eguberri – Viento Sur

Correspondencia de Prensa, 2-6-2021

La gran marcha de Argel, que cada viernes atrae al menos a decenas de miles de personas, es imposibilitada por segunda vez consecutiva. 1

El concepto de «gestión democrática de multitudes» funcionó y las y los manifestantes no pudieron hacer frente al dispositivo de seguridad desplegado. ¿Deberíamos sacar la conclusión de que asistimos al fin del Hirak o al menos, al final de las manifestaciones callejeras de Hirak, el principal modo de acción del movimiento popular iniciado hace dos años?

Probablemente sea algo apresurado afirmar esto, ya que el movimiento ha demostrado mucha capacidad de regeneración como cuando se reanudó como el primer día, este 22 de febrero, después de casi un año de tregua debido a una crisis sanitaria.

Igual que es arriesgado argumentar lo contrario frente a la intransigencia de las autoridades, los dispositivos policiales que despliegan y las duras maneras a las que ya no dudan en recurrir. 2

Así que nadie sabe de qué se hará el mañana. El Hirak bien puede no ser más que una página que se cierra en la larga lucha del pueblo argelino por la democracia, igual que puede seguir influyendo en la vida nacional, a través de manifestaciones callejeras u otras formas de acción.

Además, el movimiento, nacido en la contienda del quinto mandato del depuesto presidente Abdelaziz Bouteflika, ha demostrado a lo largo de semanas y meses que su esencia principal es el deseo compartido de cambio.

Y este deseo seguirá siendo compartido y expresado de una manera u otra hasta que se haya producido el cambio reclamado.

En otras palabras, si el gobierno realmente logra poner fin a las manifestaciones semanales, al final, solo habrá roto el termómetro pero no hacer bajar la fiebre. De hecho, hay un malestar en la sociedad y el descontento es una realidad que ni siquiera algunas voces oficiales niegan.

El país se prepara para tener un nuevo Parlamento y el fin o no de las manifestaciones no cambiará nada en la participación de las y los ciudadanos en el escrutinio.

El referéndum sobre la revisión constitucional del 1 de noviembre de 2020 tuvo lugar en un contexto de detención de las manifestaciones debido al contexto sanitario, pero casi cuatro de cada cinco argelinos lo ignoraron. El boicot es una de las alternativas al alcance de la mano de la protesta, que no tiene tratamiento con resultados garantizados desde el punto de vista de los dispositivos de seguridad.

Un vector de esperanza que canalizó la ira social

Por lo tanto, el riesgo inmediato está en este nivel: dotar al país de un Parlamento mal elegido, del que saldrá un gobierno sin más legitimidad, con la misión principal de gestionar un contexto económico y social por lo menos difícil. En otras palabras, convencer a la población de que muestre paciencia y aplace sus demandas de trabajo, vivienda, mejor poder adquisitivo…

El malestar no es solo político. También es, y sobre todo, social. En los últimos dos o tres años, el país ha acumulado los factores del declive de su salud económica: bajada de los precios del petróleo y de la producción de hidrocarburos, una crisis sanitaria que ha ralentizado aún más una actividad que, francamente no funcionaba, cierre de empresas por razones judiciales o económicas, inestabilidad política, desinversión, hundimiento de las reservas de divisas.

Y no se le escapó a nadie que, paradójicamente, fue durante este período cuando menos se expresó la ira social.

Los movimientos sociales, las huelgas y los cortes de carreteras fueron más frecuentes en los años de petróleo caro. La paradoja solo se puede explicar por el efecto del Hirak y la esperanza que ha despertado.

En las intervenciones de los actores del movimiento o las consignas de las manifestaciones, escuchamos como un leitmotiv la necesidad de dejar de lado las preocupaciones sectoriales cuando una categoría social o profesional está tentada de hacer oír su desesperación.

La idea era centrar el esfuerzo en el cambio político del que resultaría la solución al resto de los problemas. Se recuerda que incluso los harragas [migrantes se echan al mar] de repente dejaron de salir al mar en las primeras semanas del Hirak.

Aun cuando desafió vehementemente al poder y, a veces, incluso al chovinismo, el Hirak sirvió como un vector de esperanza que canalizó toda la ira, todas las frustraciones y evitó al país los dolores de la explosión social.

¿Qué pasará una vez que haya dejado de estar sobre el terreno en un país donde los espacios para la libertad de expresión van siendo reducidos con firmeza, por no decir que son inexistentes?

Prever la continuación de los acontecimientos en esta etapa es un ejercicio difícil, pero el hecho es que el final del Hirak puede no significar el retorno de la estabilidad. (Artículo publicado en TSA, 22 de mayo de 2021)

Notas

  1. Sobre el 118 viernes, la crónica de Abdelghani Aichoun en http://alencontre.org/afrique/algerie/algerie-dossier-118e-vendredi-du-hirak-alger-ville-interdite.html. Posterior a este artículo el 119 viernes ha sido igual que los dos anteriores: imposibilidad de manifestarse en Argel y grandes capitales, aunque en Bejaia y Tizi Uzu lo han logrado varios miles de personas. Ha habido detenciones en todo el país. Ver la información en https://www.tsa-algerie.com/vendredi-119e-la-marche-dalger-empechee-des-arrestations/
  2. El giro represivo del poder en Argelia es enorme. El pasado viernes 21 de mayo, 118º viernes de manifestación, fueron detenidas en todo el territorio argelino más de 800 personas según la Liga Argelina por la defensa de los Derechos Humanos. El viernes anterior habían sido detenidas más de 700 personas. Las detenciones acaban en muchos casos en condenas de prisión firme. Según la LADDH y el Comité Nacional para la liberación de las personas detenidas (CNLD), el 26 de mayo había 175 detenidos por delitos de opinión en las prisiones argelinas cuando a mediados de enero eran 90. La LADDH deplora “el cierre por la fuerza del debate y el espacio públicos, de los campos democrático, político, asociativo y mediático totalmente cerrados y esto en vísperas de elecciones legislativas”. Ver https://www.tsa-algerie.com/detenus-dopinion-ils-sont-175-selon-le-cnld-et-la-laddh/. Igualmente pesan amenazas de disolución y encarcelamiento de su militancia sobre organizaciones como el Partido Socialista de las y los Trabajadores (PST) o la asociación Rassemblement Actions Jeunesse/Reagrupamiento Acciones Juventud (RAJ) que participan en el Hirak, ndt.