Las contradicciones de los datos de empleo durante el primer año de Orsi
Solo un respiro
Salvador Neves
Brecha, 6-3-2026
Correspondencia de Prensa, 6-3-2026
En su discurso del lunes 2, el presidente Yamandú Orsi (Frente Amplio) se enorgulleció de la cantidad de uruguayos que tienen empleo. Pero lo cierto es que tendrían que ocurrir unas cuantas cosas para que ese orgullo se mantenga el año que viene.
A principios de marzo, al referirse a la situación de la química alemana BASF, cuyos representantes anunciaron el despido gradual de entre el 30 y el 40 por ciento de la plantilla de 1.200 trabajadores que tienen en Uruguay, la directora nacional de Trabajo, Marcela Barrios, explicaba a La Diaria que, según la empresa, la medida respondía a «un cambio de los modelos de negocios» que motivaba un traslado de «parte de la operativa» a la India.
La misma cantidad de trabajadores tenía la autopartista nipona Yasaki, que los despidió de un día para el otro el 30 de enero del año pasado, sin explicarle nada a nadie, y cuya planta los trabajadores tuvieron que ocupar para garantizar que se les pagaran sus créditos laborales (véase «Etiqueta nipona», Brecha, 3-II-25). Desde entonces, los anuncios de despidos masivos han sido moneda corriente.
Según una encuesta que realizó Factum en agosto del año pasado, el trabajo es la segunda preocupación de los uruguayos, bastante atrás de la inseguridad, que era la primera. Casi lo mismo encontró Cifra en el sondeo que realizó al mes siguiente. Equipos Consultores, por su parte, publicó la semana pasada un promedio de seis encuestas realizadas durante 2025 que ubicaron al desempleo como segundo motivo de inquietud, ya no tan lejos de la inseguridad. En la de Factum el marcador quedaba 46 a 11. En el promedio de Equipos, la inseguridad era el principal problema para el 49 por ciento, pero un 30 ponía en ese lugar al desempleo; un 30 por ciento que, además, venía sosteniendo esa preocupación desde el último año de la administración anterior. Pero ¿cuál es el trasfondo real?
Como en los tiempos del Pepe
En su discurso del lunes ante la Asamblea General, el presidente Yamandú Orsi no tardó mucho en abordar la situación del empleo. «La dignidad de una sociedad se evalúa, en buena medida, por la calidad del trabajo que ofrece y por la justicia en los ingresos que distribuye», dijo, y enseguida notició: «En 2025, se crearon 26 mil nuevos puestos de trabajo. Uruguay alcanzó 1.755.000 personas ocupadas».
El problema es que no es tan fácil saber qué significan esos guarismos. Quizá el mejor camino para entenderlos es repasar algunas definiciones básicas de estadística. La de la tasa de empleo puede ser la más importante: es la que informa qué parte de las personas en edad de trabajar lo están haciendo.
Y, a pesar de que alguna cuenta del Instituto Nacional de Estadística (INE) haya merecido justificados reparos, como sucedió con los números del último censo, la tasa de empleo que calcula el instituto no ha sido cuestionada. La alimentan los datos de la Encuesta Continua de Hogares, que la oficina estadística recoge desde hace casi sesenta años y que nunca han enfrentado objeciones graves.
Al otro día del discurso presidencial, el INE divulgó su último número al respecto, que es de enero. La tasa anda en el 60 por ciento, 59,8 precisamente. Quiere decir que, de cada diez personas mayores de 14, seis están trabajando.
Es una tasa inusual, por lo elevada. Casi siempre ha sido peor. Hace 11 años que no alcanzaba este nivel. Y llegó a ser más alta. Lo fue en 2011, 2012 y 2014. En febrero de ese último año alcanzó su punto más alto, llegando al 61,1 por ciento.
Aunque el número global es relativamente bueno, la oferta de trabajo sigue sin distribuirse equitativamente. El desempleo, porcentaje que se calcula sobre la base del total de la gente en edad de trabajar que efectivamente busca trabajo, continúa castigando especialmente a los jóvenes. En promedio, es un 7,4 por ciento a escala nacional, pero entre los menores de 25 años lo padece uno de cada cuatro.
Tampoco se distribuye homogéneamente en el territorio. En Treinta y Tres, durante el último trimestre del año pasado, el desempleo alcanzó el 13,7 por ciento. En San José, en cambio, el porcentaje fue 2,1. En Montevideo, en el céntrico municipio B, por ejemplo, el porcentaje fue un 3,6. En el oeste de la capital, sin embargo, en el municipio A, alcanzó el 12,2. También continúa afectando más a las personas de ascendencia afro que a los blancos y a las mujeres que a los hombres.
Por eso el presidente sí subrayó que de los 26 mil nuevos trabajos creados el año pasado, 19 mil fueron ocupados por mujeres.
Por otra parte, la consultora Advice, que se dedica a la selección de personal y publica mensualmente un informe sobre el mercado de trabajo combinando la información oficial con su relevamiento de la oferta laboral aparecida en medios digitales y portales de empleo, confirmó que la tendencia ha sido, en general, positiva.
Según sus datos, hace siete años que no había tanta demanda laboral en enero. Ese mes se publicaron 6.701 oportunidades laborales, 200 más que en enero del año pasado, lo que confirma el «crecimiento destacado que tuvo la demanda de trabajo entre 2024 y 2025». 1
Cangrejos bajo la piedra
Entonces, ¿no hay de qué preocuparse? ¿Se trata simplemente de que unas empresas cierran pero otras abren? ¿Es apenas la famosa «destrucción creadora» que Joseph Schumpeter propuso como el hecho esencial del capitalismo? Los datos de la sección «demografía empresarial» del INE parecen confirmarlo. Los últimos publicados corresponden al tercer trimestre de 2025. En ese lapso cerraron sus puertas 7.474 empresas, pero nacieron 11.641.
Pero lamentablemente también hay razones para pensar que la preocupación de los uruguayos no es un mero reflejo de los despidos anunciados en los titulares de los medios.
«El INE publica cinco tasas principales para describir la situación del mercado de trabajo, que son la tasa de actividad (personas que están empleadas o buscan estarlo), la tasa de empleo, la de desempleo, la de subempleo (que son las personas que tienen trabajo pero quieren trabajar más y no lo consiguen) y finalmente la de informalidad, es decir, aquellos que trabajan pero no realizan aportes a la seguridad social», explicó al semanario el economista Julián Rapetti, integrante del equipo del Instituto Cuesta Duarte, del PIT-CNT.
«Nosotros vemos que de esas cinco tasas hay tres que están mejor que en 2024: la de actividad, la de empleo y la de desempleo. Esas son las buenas noticias. Sin embargo, hay otras dos, la de subempleo y la de informalidad, que están peor, y esas son –obviamente– las malas nuevas», matizó.
Para el economista, este comportamiento de los indicadores revela que, a grandes rasgos, puede afirmarse que buena parte de «los puestos de trabajo que se crearon son puestos de mala calidad porque o no aportan a la seguridad social, o no son suficientes para que el trabajador pueda satisfacer sus necesidades; son empleos de pocas horas o con horarios complicados».
De acuerdo a los datos del INE, durante 2025 la tasa de subempleo estuvo todos los meses por encima del 9 por ciento, es decir, casi uno de cada diez trabajadores estuvo subempleado. El guarismo todavía no supera el diez por ciento, como sucedió durante el segundo año de la administración pasada, pero la curva no muestra la tendencia descendente de las primeras dos administraciones frenteamplistas, cuando llegó a mínimos inferiores al 6 por ciento.
La tasa de informalidad, por su parte, viene empeorando desde comienzos de 2023. La de enero de ese año (19,6 por ciento) luce como el mejor punto de un largo movimiento descendente iniciado desde la primera presidencia de Tabaré Vázquez, que la encontró arriba del 35 por ciento. Pero durante el otoño de 2023 el rumbo se quebró. El año pasado estuvo cerca del 22 (21,93).
El informe de Advice confirma la idea de que parte del crecimiento del empleo se explica por la creación de puestos de baja calidad o, más precisamente, de empleos temporales y de tiempo parcial. Mientras los puestos de trabajo ofrecidos habrían aumentado un 15 por ciento respecto al año anterior, la oferta de puestos temporales habría crecido un 27,6 y la de tiempo parcial un 46,6.
Dicho de otro modo, casi uno de cada cinco cargos ofrecidos fue para una tarea a término y uno de cada seis lo fue para una de horario reducido.
Recién empieza
Pero las malas noticias no acaban ahí. El Cuesta Duarte está precisamente preparando un informe sobre el empleo que seguramente se divulgue la semana que viene. Para realizarlo emplean los informes trimestrales del INE, pues la información mensual puede sugerir desviaciones que son consecuencia de acontecimientos puntuales y no expresan una tendencia robusta.
Luego los técnicos deben desestacionalizar la información trimestral. Esto es, limpiar las cifras de las variaciones drásticas que algunas actividades económicas viven de acuerdo al momento del año. «Si comparo las ventas de fuegos artificiales de diciembre con las de julio, seguramente no voy a lograr conclusiones muy sólidas sobre el estado de ese negocio», graficó Rapetti.
«Cuando hacemos eso», explicó el economista, «vemos que, respecto al trimestre anterior, en el último trimestre del año la actividad aumentó, pero el empleo cayó y el desempleo se incrementó. ¿Qué quiere decir esto? Que las mejoras que vemos respecto a 2024 probablemente se hayan concentrado en la primera mitad del año de 2025, pero al final la tendencia que encontramos no es a un avance en todas las dimensiones.»
Este horizonte se vincula fundamentalmente con que el crecimiento económico ha sido menor al esperado (véase en esta edición «Más bien poco», de Luciano Costabel). Advice, a partir de los datos publicados por el Banco Central, estima que 2025 habrá concluido con un aumento del PBI del 2,1 por ciento, no del 2,5. Y para los próximos dos años anuncia un número aún inferior, 1,9.
«Tampoco vemos señales de que las cosas vayan a mejorar en el futuro inmediato», coincidió Rapetti, advirtiendo que incluso cuando las cosas van viento en popa, los efectos en el mercado de trabajo tardan en verse. «Cuando las empresas están evaluando si crearán más fuentes de trabajo, obviamente tienen en cuenta las proyecciones económicas, y las ajustan de acuerdo a los shocks, como el que podríamos tener ahora, en tanto la guerra podría hacer que se dispare el precio del petróleo. En todo caso, las empresas primero ajustan las variables más sencillas de mover, como las horas extras. En general, cuando las cosas van bien tardan en decidirse a crear empleo, pero cuando van mal, lo reducen bastante rápido.»
A esto se suma que el gobierno no ha dado «ninguna señal fuerte de que vaya a haber un impulso. El presupuesto ya fue aprobado y no se espera ninguna gran reforma, solo la mejora de algunos procesos y alguna modificación en las exoneraciones. Pero no son cosas que puedan hacer que el mercado de trabajo mejore en función de que haya expectativas de crecimiento. De hecho, sucede un poco lo contrario», concluyó.
Orejeando
Las cartas que el gobierno orejea no son demasiadas. El lunes, el presidente decidió mencionar una: un proyecto de ley de empleo juvenil. El subsecretario de Trabajo, Hugo Barreto, había anunciado en Brecha que la Dirección Nacional de Trabajo estaba en «los últimos tramos» de la redacción de un proyecto que apuntará «a la generación de empleo, fundamentalmente para aquellos sectores que tienen mayores dificultades de inserción laboral».
Por lo que pudo saber el semanario, la propuesta del ministro de Trabajo, Juan Castillo, de ratificar el convenio 158 de la Organización Internacional del Trabajo, que obliga a las empresas a preavisar los despidos y realizarlos fundadamente, aún está a estudio de Cancillería.
Que avance la discusión sobre la disminución de la jornada y que esto se traduzca en un aumento del empleo luce como una posibilidad aún más distante, aunque el ministro no ha dado ninguna señal de cejar en este empeño.
Según Rapetti, una vez que finalmente esté el esperado informe del Banco Interamericano de Desarrollo sobre la forma en que el tratado del Mercosur con la Unión Europea afectaría a los distintos sectores de la economía, debería abrir espacio para la discusión de medidas compensatorias que tuvieran alguna influencia en este panorama.
A tan pocas horas del 8 de marzo, parece inevitable recordar que no hay inversión capaz de generar más rápidamente empleo –y donde más duele– que la que se haga en el Sistema Nacional de Cuidados.
Nota
- Advice, «Monitor laboral. Enero de 2026», disponible en la página web de la empresa. ↩