A l’encontre, 7-4-2020

Traducción de Ruben Navarro – Correspondencia de Prensa, 9-4-2020

Desde marzo, la principal preocupación ha sido la de reforzar la capacidad de los hospitales para hacer frente al Covid-19… y parece que hubiera unanimidad al respecto. Sin embargo, el Consejo Federal (el órgano ejecutivo del Estado suizo) prepara un nuevo ajuste de la política de financiación que ya está estrangulando la red de hospitales…

– 11 de febrero: La Organización Mundial de la Salud nombra oficialmente la enfermedad causada por el nuevo coronavirus: Covid-19. Wuhan y la región de Hubei, en China, están bajo una cuarentena brutal desde hace tres semanas. El brote se extiende rápidamente, especialmente en Italia, donde el primer caso será registrado oficialmente el 20 de febrero.

– 12 de febrero: El Consejo Federal lanza una consulta sobre la modificación de la Ordenanza del Seguro de Salud (OAMal, en francés). El objetivo sería el de “mejorar la planificación en los hospitales”, dice. El cambio más destacado de esta modificación figura en el artículo 59cbis, párrafo 1b, que trata de la financiación de los hospitales: “El valor de referencia son los costos por caso o los costos diarios ajustados en función del índice de gravedad del prestatario, que corresponde como máximo al percentil 25, calculado sobre la base del número de prestatarios de servicios”. El informe explicativo aclara bien las cosas: “El criterio de eficiencia se define de manera uniforme [en toda Suiza] según el método del percentil: un percentil de 25% significa que el 25% de los costos por caso, ajustados en función del índice de gravedad de los hospitales, están por debajo del valor de referencia y que el 75% están por encima de él”.

Si traducimos esto, obtenemos que: para la financiación de los hospitales, el Consejo Federal desea introducir puntos de referencia nacionales basados en la comparación competitiva entre los diferentes hospitales (los famosos benchmarking), que se establecen de manera tal que el nivel de reembolso sea suficiente para el 25% de los hospitales con los costos unitarios más bajos e insuficiente para las otras tres cuartas partes.

El objetivo reivindicado es el siguiente: “Si el valor de referencia se fija en el percentil 25 en lugar del percentil 40, se puede estimar, en principio, una reducción suplementaria de los costos para el AOS [Seguro Médico Obligatorio, sigla en francés] de unos 200 a 250 millones de francos suizos para el año tarifario 2019”.

Dado que los cantones asumen al menos el 55% de los costos facturados por los hospitales, eso significa una reducción de los ingresos de los hospitales de al menos 500 a 600 millones de francos. La asociación coordinadora de los hospitales, H+, que se opone a esta modificación, estima la pérdida en 670 millones de francos suizos.

– Para resumir: La crisis sanitaria del Covid-19 puso de manifiesto el hecho que los hospitales tienen recursos extremadamente limitados, en términos de camas y más aún en términos de personal. Esta situación no surge de la nada: es la consecuencia lógica de la nueva financiación de los hospitales aplicada desde 2012. La financiación está concebida como un chaleco de fuerza financiero, que se va ajustando progresivamente, lo que obliga a los hospitales a ser cada vez más “eficientes” o, de lo contrario, a desaparecer. Todo esto en nombre de la lucha contra la llamada “explosión de los costos de la salud”.

– Resultado: El número de camas está disminuyendo, la duración de los periodos de hospitalización se reduce, los niveles de personal son planificados de la forma más ajustada posible, la carga de trabajo del personal aumenta, y un proceso de tipo industrial, en el que no se debe perder ni un minuto, se está convirtiendo en el modelo para la planificación de la atención a los pacientes.

El impacto negativo en el personal es claro: entre 2012 y 2017, el porcentaje de personas que trabajan en el sector de la salud social y que se sienten estresadas la mayor parte del tiempo, o que lo están siempre, pasó del 18% al 23%, el aumento más significativo entre todos los sectores de actividad en Suiza, según los resultados de la Encuesta sobre la Salud en Suiza (ESS) publicada por la Oficina Federal de Estadísticas (OSF, sigla en francés). Los testimonios directos del personal confirman esta situación de sobrecarga crónica, la falta de tiempo para atender debidamente a los pacientes y el agotamiento creciente.

Pero el Consejo Federal no tiene ninguna intención de quedarse ahí: Covid-19 o no, su política es la de apretar aún más el garrote vil financiero que está asfixiando a los hospitales, agotando al personal y que pone en peligro la calidad de la atención médica en Suiza.